Compañeros de colegio


Hola a todos. Ante todo me gustaría explicar que todo cuanto aparece en este relato no forma parte de ninguna ficción, y que todo cuando digo en él me ha ocurrido en algún momento. Para proteger mi intimidad y la de los que aquí aparecen utilizaré pseudónimos, pero para los que puedan estar interesados seguramente sabrán inmediatamente de quién hablo.

Mi nombre es Marcos, y vivo en una localidad de Madrid. Soy heterosexual , pero hace mucho tiempo, cuando era un chaval más joven, me ocurrieron ciertas cosas que han provocado en mi ciertas reacciones en lo concerniente al sexo. Todo el relato transcurre en mis tiempos en el colegio, cuando estaba entre sexto y octavo de EGB. No era un chico de lo más agraciado ni tampoco sociable, pero tenía un amigo íntimo, con el que nos contábamos de todo. Él se llamaba Julio, e íbamos a la misma clase. Vivía cerca de mi casa, y aunque no íbamos en el camino a clase juntos, a la vuelta siempre volvíamos así.

Muchas tardes de Viernes y Sábados las pasábamos en mi casa. Tenía una videoconsola y él, con un poco menos de dinero en su casa, venía a la mía a jugar. Hablábamos de nuestras cosas, hacíamos tonterías, y cuando íbamos por la calle hacíamos tonterías. Una de las muchas que hacíamos era caminar durante más de 40 minutos por carreteras y campo a través para llegar hasta un centro comercial de las afueras, donde tenían las últimas consolas. Con la edad que teníamos yo al menos no pensaba en atracción sexual de ningún tipo, pero con Julio me lo pasaba genial. Hacíamos tonterías y nos lo pasábamos bien juntos.

Un día, en mi casa, jugando a un juego de la consola, comenzamos a hacer tonterías. Supuestamente, hacíamos apuestas. El que perdía en una partida tenía que pagar una prenda. Claro, hacíamos cosas tontas... que si hacer esto, lo otro... pero en una de estas nos jugamos que uno de los dos se bajaría un poco los pantalones. No recuerdo muy bien de donde surgió esto, pero entre unas cosas y otras al final, de los pantalones, acabamos apostando que el que perdía se tenía que bajar un poco los calzoncillos. Al final, acabamos dejando el juego de lado y acabábamos por bajarnolos solos, como en plan juego de que "se ve, pero no se ve". Nos los bajábamos durante fracciones de segundo y lo subíamos, todo en un plan de juego, casi en un plan de "a ver quien es el más machote", aunque al final nos acabamos por enseñarla sin más. La suya era bastante más grande que la mía, y a mi me llamaba mucho la atención. En un principio, todo quedó ahí.

Durante esos días, mi interés por el sexo fue creciendo, y un día encontré en un CD-ROM de mi hermano una colección de fotos de chicas desnudas. A mi eso me llamó mucho la atención, por lo que me recorrí dicho CD desde el principio hasta el final. Notaba como mi pene crecía tímidamente, y que todo aquello me gustaba mucho. Fue entonces cuando descubría una carpeta con videos, en el que había una de un tio masturbándose delante de una tía. Fue entonces cuando me decidí a repetirlo y la sorpresa vino cuando descubrí cómo masturbarme. Fue algo especial, y aunque no eyaculé, me sentí muy bien.

Todo esto se lo conté a Julio, el cual no me créía mucho lo que le decía, hasta que le expliqué cómo hacerlo. Entonces se metió en el baño de mi casa y lo hizo. Esa fue su primera paja. A partir de ahí, todo empezó a cambiar.

Nuestros juegos de consola cambiaron un poco, y las apuestas, más que de "mostrar", pasaron a ser que "el que pierde le toca la polla al otro", o "el que pierde se la sacude 5 veces al otro" y así. En muchas ocasiones incluso acabábamos pajeándonos juntos, sin tocárnoslas, tan solo pajeándose cada uno solo. Las apuestas más morbosas que recuerdo eran del tipo "el que pierda le tiene que pasar la lengua por la polla al otro", o "el que pierde se arrodilla, y el que gana le pone la polla en el ojete al otro sin meterla"... todo esto no llegó tampoco a mucho más. Muchas veces nos las lamíamos por "probar", por el "como será"...

El climax de este relato llega cuando nos hicimos un poco más mayores. No viene al caso, pero nos enfadamos por tonterías y , entre que él se fue a vivir a otra casa y tuvimos nuestras diferencias, dejamos de vernos y perdimos el contacto.

Aún así, antes de todo eso, íbamos juntos al centro comercial del principio. Jugábamos a las consolas y después nos quedábamos en una zona boscosa cercana. Por ahí no solía pasar mucha gente y nos quedábamos solos, haciendo tonterías, pegándonos o , como mejor me lo pasaba yo, pajeándonos y hablando de sexo. Buscábamos zonas apartadas, refugios para nosotros solos, donde poder masturbarnos juntos. Había un tunel cerca del bosquecito del centro comercial, donde alguna vez fuimos para tocárnoslas y chupárnoslas. Nunca llegamos a corrernos mientras el otro nos chupaba. Era más un "juego", más que unas ansias de sexo. Aun así, esa situación a mi me encantaba, me producía una sensación muy agradable, la cual ahora traduzco en "morbo". Estábamos solos, en una zona resguardada, lejos de toda la gente, y juntos nos las tocábamos y nos pajeábamos. Lo máximo que llegamos a hacer fue masturbarnos, y cuando estábamos a punto de corrernos, el uno cogía la polla al otro y el que estaba teniendo el orgasmo se movía como si estuviera follando. La sensación era muy agradable, y nuestro juego era, cuanto menos, un placer secreto y mutuo con el que yo al menos disfrutaba muchísimo.

Ahora, después de tanto tiempo, me gustan ver fotos de chicos chupándosela a otros. He visto un montón de videos, y me da envidia, puesto que me gustaría muchísimo ahora poder chupar una polla. Seguramente, si volviese a ver a Julio, me gustaría chupársela a él, ya que tengo esa complicidad con el, pero quien sabe. Ójala lea este relato y me escriba un correo, pero no debo ser tan idealista. Es cierto que muchas veces he buscado alguien que comparta mi misma situación, puesto que me daría mucha vergüenza quedar con nadie y hacer algo así. Muchas veces fantaseo con ello, y gente he conocido por la webcam con la que he compartido situaciones supermorbosas... Pero sin lugar a dudas me gustaría volver a ver a Julio y hablar de todo esto, para ver si compartiría mi pequeño secreto y haría mi deseo realidad.

Espero que hayan disfrutado. Si desean hacer algún comentario, mi correo es buscahoras@gmail.com

 

 

 

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