Confesiones de un fotógrafo Gay

Volvía a estar sin blanca. Se habían acabado mis días de "probador de
motos", ya que me habían pillado mamándosela a un mecánico. Tras un duro
día (estaba literalmente acabado) compré una revista de tíos en el
quiosco de la esquina y fuí a retirarme a mi habitación (sólo!). Tengo
un pequeño apartamento en una gran casa de la zona alta. La encargada,
Fanny, no es muy mala con el cobro de la renta. Cuando subía las
escaleras me crucé con mi íntimo amigo Steve, pero estaba muy cansado
para "ver televisión" con él aquella noche. Mi vecino de apartamento,
Richard, me ofreció una sonrisa de bienvenida, pero debí declinar su
invitación también. Aquella noche me había prometido a mí mismo que
dormiría sólo, es decir ¡que dormiría!.
Por si no nos hemos conocido antes, mi nombre es Mike Marble, tengo
veinte años, soy increíblemente atractivo y sexy, y siempre estoy
pendiente de algún trabajo lucrativo que me dé la oportunidad de
ejercitar mi armamento, que es ciertamente excelente. Pero aquella
noche sólo quería descansar.
Me eché sobre la cama ojeando la revista y me empecé a excitar con
el plato fuerte de las páginas centrales, volví a pensar en los dos
sementales "leather" (amantes del cuero) con los que me acababa de
enrollar. ¿Cuánta gente puede decir que ha follado con un tío sobre
una moto a 140 Km/h?  ¡Y por partida doble!
Seguí pasando páginas y llegué a los contactos. Muchos de ellos me
hacían reir, "Chico de 30 años, interesado por los tejanos y los
pantalones cortos busca similar", ¡Uf! ¡Supongo que quería decir que
le gustaba ser follado a travñes de los tejanos!.
¡Oh!, ¿Un empleo?, "Fotógrafo necesita ayudante. Debe ser de mente
abierta. Trabajo duro pero interesante. Llamar a Gary al tlf..." y
seguía un número. Si había dinero en ello, valía la pena. Anoté el
número y decidí llamar más tarde desde la cabina de la esquina. No
quería que mi vecino Richard escuchara la conversación.
¿Había dicho más tarde? No!, en tres minutos estaba en la esquina
maldiciendo a los vándalos que se habían cargado el teléfono. Jodidos
crios... No se puede hacer nada con ellos hoy en día. Caminé hacia
otra cabina. ¡Funcionaba! "Hola, ¿es...? ¿es Gary?. Si, bien, pusiste
un anuncio en una revista. Me interesa. ¿Yo?, bien, veinte, no estoy
mal, bueno, en realidad soy bastante guapo. Sí, soy de mente abierta.
¿Qué? ¿Que si puedo ir ahora? Si, bien, dame quince minutos y estoy
ahí. Hasta luego!". Ya tenía una entrevista para un empleo, ¡perfecto!
Encontré la casa y subí las escañeras. Toqué el timbre, seguro de que
no me había equivocado de número. Se abrió la puerta y salió un tio
muy alto y fuerte, vestido con calcetines blancos largos y un pantalón
corto de cuero negro. Estendió hacia mí una mano amplia, mientras su
cara bien parecida me daba una sonrisa de bienvenida. Estreché su mano
y al instante sentí que mi paquete crecía tras la cremallera de mis
tejanos. Después de las presentaciones y de las amabilidades de rigor,
Gary me colocó cerca de él, bastante cerca, en un sofá de un muy bien
amueblado salón. Explicó: "Lo que quiero, Mike, es un asistente. Quiero
decir, que yo hago un montón de fotografías aquí, fotos para pasaportes,
fotos familiares, de bebés y cosas así. Pero también hago encargos muy
especiales, el tipo de fotos que... que no se pueden hacer en cualquier
sitio". Le miré sin decir nada. El continuó. "Bien, tú eres de mentalidad
abierta, y si has leido el anuncio es que debes de ser gay. Mucha gente
quiere fotos gay interesantes. Deben ser para ellos mismos, para sus
amigos, para cualquiero cosa. Yo tengo que medir sus intereses, sus
exigencias y ordenarlos". Asentí con la cabeza para hacerle saber que
comprendía. No soy tan tonto como para no ver lo que él quería decir.
Pero nunca había oido hablar de fotos gay y para el pasaporte!. Me
imagino que soy registrado por un oficial de aduanas gay. "¿Qué lleva
usted ahí, señor?" Dice el oficial señalando a la bragueta. Uno
contesta inocentemente, "Nada, oficial, nada diferente de lo que usted
espera". "Lo siento señor, tengo que registrarle". Y luego sigue una
follada tremenda en la sala de aduanas, rodeados de pilas de
pornografía confiscada. Y mi mente se lanzó... Le pregunté a Gary:
"¿Qué tipo de intereses y exigencias?" El se acercó más (si eso era
aun posible) y noté que su pantalón de cuero se abultaba en la bragueta.
"Bien, por ejemplo, el Sr. X puede telefonear diciendo que quiere unas
fotos de él y su compañero, digamos que... desnudos, o jugando. Podria
quere ademas una atracción extra, un espontaneo..."
Vi brazos. Tenía el pelo corto, unos 32 años y hablaba de una manera
tosca: "Llamé a Gary la semana pasada y me dijo que me podía conseguir
algo realmente fuerte. Me gustaría echar una buena follada, y lo que de
verdad me interesan son los deportes acuáticos. Orines, grandes chorros
de orín caliente cayendo sobre mí, ¡eso es lo que me hace perder la
cabeza!. Soy caliente como un cabrón y me puedo correr cinco o seis
veces antes de sentirme cansado. Mi polla está casi siempre dura. Le
pregunté a Gary si sabía de alguien con quien hacer un dúo. Dime,
parece que tú eres un tío que vale, ¿te excitan las meadas?".
Sólo había probado los deportes acuáticos una vez, pero he de decir
que si me lo propusiera llegarían a gustarme. Noté que los tejanos de
Andy marcaban un bulto enorme sobre su muzlo izquierdo, como si tuviera
un pepino debajo del pantalón, y a pesar de que la reciente mamada de
Adam había sido de primera categoría mi polla estaba empezando a
levantarse de nuevo. No me gusta contarlo todo, pero aquello terminó
con Andy echandome su líquido caliente encima y una follada en toda la
regla. Estuve de acuerdo en hacer algunos dúos con él.
Regresé a casa del jefe. Dos clientes interesados. Andy llamó justo en
el momento en que yo llegaba y aparentemente estaba bastante animado para
volver a follar conmigo. Gary le dió hora para las 5 de la tarde.
Philip había sido citado para una sesión con Adam alrededor de las 6. Me
dijo: "Te avisé que el trabajo era duro pero excitante. La sesión con
Philip y su amiguito le costará 2000 libras de las que tú recibirás el
15%. Andy no es tan fácil, le cobraré sólo 1000 libras y 200 más por
contratarte. Así que tu parte en todo son 500 libras. Cárgate los
cojones, macho, y prepárate para los clientes".
Andy llegó a las 5 de la tarde. Todavía llevaba sus tejanos con unas
manchas blanquecinas que me recordaban mi visita anterior. Se montó
la escena: Yo era un tipo que estaba sentado leyendo una revista.
Llegaba un tío duro -Andy- y viola al tipo, a mí. Poco a poco el jóven
aprende a disfrutar del sexo salvaje entre hombres y a continuación
viene la meada, terminando con un violento orgasmo mutuo, el último
de varios. La escena se montó a la perfección y fue estupendamente
hasta que llegamos a los deportes acuáticos, Andy debió de haberse
cargado a tope ya que llegué a pensar que me iba a ahogar, pero me
sacydí el líquido y le meé a él otro tanto. La escena se había salido
de lo programado y Gary continuó filmando meadas hasta que no puedo
controlar su excitación y se unió a la contienda. En el momento en
que Andy y yo estábamos haciendo un 69, conmigo debajo, Andy se llevó
un gran susto cuando una polla le sorprendió súbitamente por detrás.
¿Cuánto tiempo haciendolo? No sé. Todo lo que sé es que Philip y
Adam llegaron y nos sorprendieron en medio de la orgía a la que
unieron sus frescas pollas.
Lo bueno del asunto fue que Gary me había pagado por adelantado,
además del billete que antes me había dado Philip. Tenía los tejanos
a la altura de los tobillos, lo que supuso una suerte, ya que cuando
la policía llegó, avisada por los vecinos, los otros estaban en pelotas.
Me subí los tejanos y le dije al inspector que estaba en la puerta
que había venido sólamente a entregar una carta y me esfumé. Tenía
el dinero en el bolsillo, los cojones bien vacíos y me había librado
de la policía.
Nuevamente estaba sin trabajo y mi polla había tenido bastante por
aquel dia. Volví a casa caminando. Mis días como ayudante de fotógrafo
habían terminado. Ahora debía volver a buscar algo donde meter...
la mano...  ¿mano?
 

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