Con Juan en el Vestuario


Mi nombre es Mariano, soy de Argentina y esta historia que los contaré me sucedió cuando iba al colegio secundario. Actualmente tengo 19 años y en ese momento tenía 16 e iba a un colegio católico de mi ciudad.

Corría octubre de 2004 y como era costumbre en mi colegio era obligación darse una ducha luego de la actividad física en los vestuarios. Esta situación siempre resultó complicada para mí desde que tenía 13 años por dos razones, primero porque era medio vergonzoso, ya que a los 13 años no tenía ni vello en el púbis y por otro lado porque a esa edad ver a mis compañeros desnudos me erotizaba. En los vestuarios había divisiones, pero carecían de cortina, por ende cada vez que me duchaba lo hacía mirando hacia el lado de adentro dejando sólo mis nalgas lampiñas a la vista, pues si estaba de frente temía mirar a mis compañeros y tener una erección.

Ya luego de haberme duchado y con los calzoncillos puestos miraba a mis amigos disimuladamente. Había dos de ellos que se duchaban en el otro extremo del vestuario que tenían unos cuerpos maravillosos. Desde que comencé la secundaria uno de ellos, que se llama Juan, me decía que tenía el culito mas lindo que el haya visto y a mi me daba bronca que me dijera eso y en vez de resultarme un halago me enojaba, pues si bien los chicos me causaban erecciones, tenía mis noviecitas a esa edad. Así fueron transcurriendo los primeros tres años de la secundaria en la duchas. Mientras tanto comencé a desarrollarme, tener vello en el pubis y un poco en las piernas y debajo de los brazos y a crecer mi pene.

En ese año (2004) me masturbaba muchísimo imaginándome con esos dos chicos que tanto me gustaban, no con los dos juntos, sino fantasías que me creaba en la cabeza con cada uno en forma individual. Un día de lluvia luego de la clase de Educación física, en el mes de Octubre, éramos muy pocos los que habíamos concurrido a la clase, por ende el profesor nos dejó que jugáramos a lo que quisiéramos, por lo que optamos por jugar fútbol cinco ( fútbol en cancha chica ). Luego de que terminó la hora el profesor dijo que como llovía el que no quisiera no se duchara. Yo por dentro dije ufa qué bronca, y me puse a guardar la pelota y las redes de los arcos con Juan, al terminar esa tarea el profesor dijo hasta mañana y se marchó, yo por mi parte le dije a Juan que me iba a duchar, y me dijo que para que si me iba a mojar luego y le respondí que igual me ducharía porque aprovecharía a estar debajo de la ducha todo el tiempo que en mi casa no me dejaban estar ( en mi casa la ducha no duraba mas de 10 minutos pues mi madre comenzaba a decir que terminara ) y me dijo tenés razón yo también me ducharé.

Entramos en el vestuario cerramos la puerta y yo me fui a la ducha que usaba siempre, abrí el agua y comencé a desvestirme mientras Juan hacía lo propio desde la ducha que usaba él, siempre desde el otro extremo del vestuario. Nos metimos en las duchas, dejamos los toallones cerca y comenzamos a charlar de cosas sin trascendencia, mientras nos higienizábamos, yo no lo podía ver a él y el tampoco a mí, por ende mientras charlábamos yo me masturbaba, luego de unos diez minutos él salió de la ducha y yo me había corrido hacía rato (de hecho me había masturbado dentro de la ducha para evitar tener una erección mientras los dos solos nos secáramos y colocáramos nuestras vestimentas y él se diera cuenta de esa situación) cuando salgo de mi individual lo veo a él secándose y con el pene medio colorado, no como de costumbre, y miro el mío y lo veo igual, ahí pensé que Juan se había masturbado también.

Él se secaba con intensidad en la zona de sus genitales y yo hacía lo mismo, hasta que mi pene comenzó a pararse nuevamente por lo que le di mi espalda y Juan automáticamente me dijo “no me des la espalda que ya sabés que ese culito es precioso y puede ser peligroso estando los dos solos”, a lo cual yo repliqué que no dijera pavadas, pero él insistía con lo mismo, yo por mi parte no podía darme vuelta porque tenía el pene erecto, realmente no sé cómo, pero de repente él estaba cerca de mí y no sé a ciencia cierta si notó mi erección, lo que sí hizo jodiendo fue darme una palmada en mi culo, yo no quería darme vuelta y le dije “déjate de molestar”, al decir esto entornando la vista me percaté que tenía su pene erecto, era bien derechito, con vello de color rubio como su cabellera enrulada y el resto del cuerpo lampiño como el mío y calculo que su pene mediría unos 17 cm y no era un pene grueso, lo cierto es que quedé estupefacto y Juan se dio cuenta de mi reacción y me dijo: “vos estás igual, por qué no jugamos un rato, aprovechemos ahora que no hay nadie”, yo le dije que estaba más loco que una cabra, que no haría nada y el insistía y me decía que así no se podía quedar y yo le decía que yo sí y que si él no podía quedarse así que se masturbara que yo no diría nada y me dijo: “no es lo mismo, si me lo hacés vos dale” y ahí tomó con su manos mis caderas y comenzó a pasarme su pene por la cola como acariciándome con sus 17 cm.

Yo estaba desconcertado , no sabía qué hacer, no podía pensar y le dije que no, que saliera y Juan me dijo “ni loco, estuve esperando este momento mucho tiempo”, se fue hasta la puerta del vestuario, la trabó y me dijo ahora estaremos tranquilos, me prometió que ese sería nuestro secreto y por primera vez agarré un pene con mis manos y luego me pidió que se la chupara y comencé hacerlo, realmente era algo maravilloso, lo miraba a los ojos mientras le chupaba la pija y él gemía suavemente, yo de la calentura que tenía me corrí sin siquiera tocarme y en ese momento sentí que su pene se ponía aún más duro al igual que sus piernas y eyaculó en mi boca, cosa que no me gustó y me dio un poco de asco, pero no dije nada, nos duchamos en silencio nuevamente, casi sin hablar y nos dijimos que nunca diríamos esto que habíamos hecho.

Salimos con velocidad del vestuario y nos fuimos cada uno para su casa. En el trayecto hacia la mía me sentía muy culpable por lo que había hecho, me sentía sucio y me prometí no hacerlo nunca más, ni con él ni con nadie, sin embargo no fue así. A los pocos días me masturbaba pensando en lo que había hecho con él y me recriminaba a mí mismo que haya sido tan corto (no mas de cinco minutos) y que no haya hecho otras cosas que tenía en mis fantasías con él. La historia no termina ahí, pronto les contaré la segunda vez con Juan.

Un abrazo Mariano
 

 

 

 

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