Con mi tatuador

Hola a todos, mi nombre es Kevin, ahora tengo 19 años, y esto que les cuento sucedió hace más o menos dos años.

Bueno, para empezar resumiré un poco mi vida. Desde muy niño estudié en muy buenos colegios, mi papá tenía un negocio muy próspero que le permitía darse esos lujos ya que soy hijo único. Resulta que aproximadamente cuando yo tenía 14 años el negocio quebró, entonces empezó la pesadilla del COLEGIO NACIONAL. Bien, aquí no sé si sea diferente al resto pero en los coles nacionales encuentras gente con pensamientos y formas muy diferentes a los pagantes, y a mí me chocó bastante el cambio, más cuando en cuestión de "chicos agrandados" en mi colegio íbamos varios pasos más adelante. La parte positiva fue que las chicas eran maduras, y para ese entonces me gustaban, y gracias a que soy un chico agraciado y simpático tenía potestad para conquistar a cualquiera de ellas, es así que 5 meses después de empezadas las clases inicié mi vida sexual con una de ellas.

Aquello se extendió por cada novia que tenía, hasta que llegó el final de mi temporada escolar y junto con ella una desagradable noticia, mi chica de turno esperaba un hijo mío.

Para resumir esta parte, llegó mi cumpleaños 17, 3 meses después nació mi hijo, a ella se le ordenó en su casa dármelo por todas las de la ley e irse. Mis papás luego de mucho esfuerzo aceptaron que trajera conmigo al niño, y hasta ahora vivo con él, ya tiene 2 años, está muy grande y todos dicen que es mi vivo retrato. Bueno, VAMOS A LO BUENO.

Resulta que más o menos un mes antes que naciera Johan un día fui a hacerme un tatuaje. Cuando entré a al local del rubro me quedé admirado con un chico, una mirada realmente impactante, un poco más bajo de estatura que yo, cabello castaño con algunos mechones rubios y bastante crecido, piel bronceada, espalda amplia, cintura estrecha, piernas de futbolista claramente marcadas... todo un bombón, pero para ese entonces me dije a mí mismo "¿Qué te sucede Kev? ¿cuál es tu problema con el muchacho?"

Le pregunté quién tatuaba, se presentó conmigo, su nombre era Rodolfo, tenía varios piercings que lo hacían verse muy sexy, una playera sin mangas y un tatuaje en el brazo izquierdo que me impactó de primera. Le dije el motivo de mi visita y me extendió un catálogo de tatuajes, entonces le pedí que me mostrara el de su brazo. Mi sorpresa fue mayor en ese momento, el chico que me había hecho notar la belleza masculina se quitó el polo enfrente mío para mostrarme el tatuaje que tenía. Venía desde la espalda y mostraba una especie de ramificaciones que llegaban hasta su brazo. Entonces me sugirió que me hiciera uno en la espalda y si alguna vez quería lo ampliara, la idea me encantó y comenzó con el trabajo del tatuado.

Luego me animó a que me hiciera un piercing, acepté sólo porque quería contemplarlo un rato más. La perforada fue mi ceja, en realidad varios meses después terminé de acostumbrarme a aquello.

Me dio su número de celular y su correo electrónico, me dijo que cualquier cosa le llamara o escribiera, y así lo hice.

Esa misma noche le agregué al msn y lo encontré conectado una hora después. Luego de hablar de diferentes cosas (como de todos sus tatuajes y piercings) empezamos a vernos por cámara, él estaba en una habitación bastante formal para alguien que se dedica a tatuar gente. Entonces me dijo que tenía 18 años, etc etc etc. Cerca de las 2 de la mañana me preguntó lo impreguntable, me preguntó por qué lo estuve viendo tanto en la tienda.

Luego de varios minutos de rodeos, el chico bastante lanzado se me declaró con todo, me dijo que era bisexual, y que yo también le gusté bastante, así que acordamos un encuentro al día siguiente. Esa noche no pude dormir por los nervios que sentía, todo eso era nuevo para mí, pero no podía arriesgarme a tirarlo todo por un tubo y retroceder, así que al día siguiente acudí a la cita.

Lo encontré en el sitio que quedamos, él tenía un carrito de bebé donde había un niño que se le parecía bastante. Luego me confirmó que era su hijo y que estábamos yendo a dejarlo donde su madre. Seguimos caminando y conversando bastante rato, yo no le sostenía la mirada ni de chiste, pero su mirada me quemaba el cuello, entonces llegamos a una zona bastante oscura y me besó, nunca había sentido algo así, fue muy agradable, en ese momento confirmé que no estaba equivocado, ser gay era lo mío.

llegamos a su casa, que era bastante ordenada, luego me contó que vivía con su mamá, que era una próspera empresaria y que estaba fuera del país, pero olvidemos los detalles. Subimos a su habitación y empezó la guerra por el deseo carnal. Ambos nos quitamos las playeras, él se sorprendió porque mi tatuaje ya estaba bastante bien, pero evitó tocar mi espalda. Entonces nos recostamos en la cama a besarnos un buen rato, luego él dio la vuelta y empezó a trabajar mi verga. Luego de masturbarla suavemente y hacerme sentir un placentero dolor, de un sólo golpe se la metió a la boca y la empezó a mamar. Teníamos toda la ropa puesta, así que me costó trabajo sacar su verga de su refugio. Cuando lo logré empecé a chupar también y seguimos en eso hasta que ambos nos vinimos.

Por ese día fue todo, llegué a mi casa a dormir, pensé que tendría remordimiento de conciencia, pero nada de eso, por el contrario me sentía muy bien.

Una semana después acordamos un nuevo encuentro, esta vez sería en mi casa porque la de él no estaría disponible. Mi mamá salió con mi Johan, mi papá como siempre no estaba, así que la casa era toda mía. Sin nada más que mi boxer puesto bajé a recibirlo. En la puerta de mi casa empezó la guerra, en el camino a mi habitación se quitó toda la ropa y quedó regada en el piso. Luego me dijo que le gustaba mi cuerpo, la verdad no estoy mal, 1.85, ojos celestes (herencia de mi padre) practico mucho deporte así que estoy bien desarrollado, algunos músculos los tengo bien marcados, también jugué fútbol en los coles desde niño, así que tengo muy buenas piernas, y soy muy velludo, pero me depilo.

Una vez en mi habitación practicamos sexo oral nuevamente. Cuando terminamos aquello llegó el momento de lo más difícil: los roles. Él me dijo que era su primera vez con un hombre, yo había mentido antes diciendo que había hecho algo alguna vez con un chico, así que tuve que improvisar. Lo abracé por la espalda y empecé a masturbarlo con mi mano. Luego saqué un condón de mi velador, me lo puse, unté algo de lubricante que él llevó, e intenté penetrarlo de golpe. Él dio un alarido terrible, era la primera vez que lo penetraban, y yo era inexperto, entonces me dijo algo que jamás olvidaré:

- El dolor que siento me pone a mil, me calienta mil veces más que cualquier otra cosa que haya hecho antes.

Entonces seguí penetrando, en la tercera embestida estuvo todo adentro, él sangró, yo se lo dije, pero él me dijo que continuara, y así lo hice. Luego de bombear buen rato me vine. Entonces me tocaría a mí. Rodolfo me chupó la verga un buen rato más, y luego empezó con lo suyo, se puso un condón y empezó a penetrar lentamente, daba alaridos de placer mientras lo metía poco a poco, yo también sentí que sangraba, pero él no me dijo nada.

Pasaron poco más de 10 minutos y se vino, pero su erección continuaba, así que lo hizo otra vez y se vino nuevamente.

Actualmente cumplimos 2 años de pareja, somos felices, vivimos juntos con nuestros hijos, sus padres aceptan nuestra relación, mis padres creen que es un amigo de la universidad.

Bueno, esta es mi historia, si quieren contactarme estoy en el msn de lunes a viernes entre las 3 y 6 hora de Perú (no son horas fijas), sino escríbanme a

kevinchesco@yahoo.es

Este correo también es una cuenta de net passport que uso en msn messenger.


 

 

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