Cosas de mi Hermano



Soy un chavo de México que tiene 20 años y que además tiene un hermano 
de 25 que estudia en el Colegio Militar. Él tiene un buen cuerpo ejercitado día 
y noche en el colegio, unos ojos negro intenso que te incitan a pecar con él,
yo tengo un cuerpo no tan hermoso como el de él pero me defiendo.

Un día por problemas en el colegio lo suspendieron una semana y se fue a
quedar en mi casa. Él no tiene cuarto ahí, así que se tuvo que quedar en mi
cuarto y, lo mejor de todo, en mi cama. Así pues el tercer día yo estando en
Internet ya pasadas de las once de la noche y todo el mundo dormido, entra a
mi cuarto envuelto en una toalla porque se acababa de salir de bañar. Yo
veía unas páginas porno y además la página de TEENLOVER; él me vió y me vió
muy feo, pensé que en ese momento despertaría a todos para decirles lo que
veía en Internet .

Pero no. Yo siempre había pensado que él era 100% hétero... pero esa noche
descubrí que no, que como a mí le gustan los hombres bien formados, entonces
él cerró la puerta con llave y se acercó a mí y me dijo que qué veía, y le
dije que chequeaba mis correos, entonces él dijo:

-No, las otras páginas, ¿que tal están?

Yo me quedé perplejo no sabía qué decir, si enseñárselas o apagar la máquina
sin desconectarme. Él abrió las paginas y vió unos cuerpos bien formados y
dijo:

-Están buenísimos, ya me puse cachondo. Oye, ves cosas buenas hermanito,
mira cómo se están cogiendo esos dos putos.

Me quede callado, un frio me encendió y a la vez se me puso dura. Él se
acercaba más dejándome sentir su pene en mi espalda y se refregaba, y me
dijo al oído:

-¿Te gustaría hacer eso? 

Yo sólo alcancé a decir un sí entre dientes. Él empezó a desnudarse, se 
quitó la toalla y vi por primera vez su pene: mide 20 cm; me besó y me 
empezó a quitar mi playera. Bajó besando mi abdomen, mordisqueaba mis 
tetillas y me hacía gemir de placer, así bajó hasta llegar a mi ombligo que 
chupó hasta dejarlo babeado, me quitó el pans que traía y me bajó mi tanga, 
y salió mi pene de 19 cm, me lo empezó a besar suave y de vez en cuando 
mordía el glande. Se lo metió a la boca todo y me empezó a mamar de abajo 
hacia arriba; le tomé su cabeza y le impuse mi ritmo. Para que chupara mejor, 
yo gemía y le decía:

-Sí! Así! Chupa hermanito, lo haces delicioso. 

Él seguía lo que yo le decía, y le avisé ¡me vengo! ¡me vengo! Y se tragó 
todo y se levantó y me besó, dándome de mi semen que le sobró en la boca. 
Se acercó al oído y me dijo:

-Chúpamela a mí, si?!!!

Y sólo atiné a inclinarme y meterme ese manjar a la boca: apenas me cabía
todo; le empecé a chupar la cabeza que la tiene roja y grande. No me cabía
en la boca, y lo mordía y él me jalaba del pelo para que no lo mordiera, y me 
la fue metiendo más adentro para que se la mamara mejor, entonces abrí
todo lo que pude, me producía arcadas, pero logró entrar más de la mitad. 
Y me empujaba la cabeza para meter más adentro todo ese animalote!

Apenas le daba dos que tres lengüetazos y me avisaba que se venía. Nunca
había probado esa leche caliente, me sentía en la gloria. Tuvo un abundante
orgasmo que logré imaginar que era incansable, pero al fin se salió de mi
boca.

Me abrazó y nos acostamos, mientras me decía:

-En el colegio me hicieron así, un capitán que a diferencia mía tiene una
verga descomunal, no me cabía en la boca, y después no fue sólo él sino
otros compañeros del colegio. Hacíamos orgías y por eso nos castigó el
capitán, porque no lo habíamos invitado a nuestras orgías party, que eran 
a veces hasta la madrugada.

Yo me quedé viéndolo y lo besé por primera vez. Sus labios delgados pero
carnosos a la vez me incitaban a hacerlo. Y yo le dije que era mi primera
vez, que sólo fantaseaba con chavos de la universidad y con un amigo que 
se llama Adrián, pero nada más, y que veía pornos en Internet, ya que me
gustaba masturbarme viendo a los hombres desnudos del club, con sus vergas
flácidas pero que se veían como animalotes. Entonces él se acerca al oído
de nuevo y me dice:

-¿Te penetro, hermanito?

Yo le dije que sí. Para esto él me estaba agarrando el ano para dilatarlo y
me dijo que me acostara y que me abriera de pies para lamerme el ano, así lo
hice y me empezó a lamer el ano y a meter un dedo delicioso. Yo solo gemía y
le decía

-¡Sí! ¡así! Sigue, no te detengas, ¡métemela ya! ¡sí, pronto!

Entonces sacó de su mochila un frasco de vaselina que untó en mi cola y se
puso en su verga, y de un golpe me la metió. Yo grité y me tapó la boca
diciendo que si gritaba despertaría a los demás y nos descubrirían; yo le
decía que me dolía.

-¿Te la saco?

Yo sólo moví la cabeza negando. Empezó suave y sentía un ardor y que algo 
me desgarraba en mi interior pero me gustaba y al poco rato solo gemía y nos
acompasamos en un vaivén desenfrenado, y sólo sentía su respiración agitada
y me dijo que se venía y yo apreté lo más que pude y se zafó; a mí me dolía
mi colita y llorando le dije que fuera más despacio la próxima vez, y nos
dormimos hasta el día siguiente. Cuando nos despertamos, bajamos y no había
nadie en la casa, se habían ido y dejaron un recado que se iban a ver a una
tía enferma, que regresaban a la hora de la comida. Esto nos encendió y...

Si quieren saber más de qué fue lo que pasó esperen la segunda parte de mi
relato.