EL COYOTE
Hola amigos, en esta ocasión les relataré una de mis más calientes experiencias que he tenido.
Todo empezó cuando conocí a Paúl. Yo sabía de antemano que no era gay, lo veía desde la oficina
donde trabajaba, en ese entonces estuve un mes trabajando en Ciudad Juárez, México, y yo
sabía que el trabajo de él era desempeñarse como "Coyote" (así se les llama en las
fronteras a los que por una suma de dinero cruzan a los ilegales hacia los Estados Unidos).
Este hombre era un sueño hecho realidad. Yo siempre lo observaba desde lejos. Era alto, de ojos verdes, moreno, de
bigote, tendría unos 27 años, era exageradamente peludo, y lo que más me encantaba de
él es que era muy macho, muy sexy, vestía de vaquero casi todo el tiempo (botas, sombrero, y
su camisa siempre estaba abierta), observaba a las mujeres, les hacía comentarios obscenos y se
agarraba la verga. En veces lo podía apreciar de cerca, pues era amigo de un compañero de
trabajo y cuando iba a buscarlo, yo aprovechaba para sacarle plática, de esa manera me
enteré de que era de Guaymas, Sonora, que por el momento no tenía vieja, y que
tenía dos niños. Así fueron trascurriendo algunos meses en los que lo observaba y me
regresaba a mi departamento a masturbarme e imaginar su verga dentro de mi ardiente culo.
Un día llegué a trabajar con una resaca impresionante (había tenido una fiesta la noche anterior
y había tomado demasiado) y por lo tanto estaba más caliente que nunca, en lo que estaba
buscando estacionamiento me encuentro a Paúl, y le digo:
- Sube al carro, mientras encuentro dónde estacionarme.
Él subió a mi auto y comenzamos a platicar, le conté que andaba realmente crudo y que necesitaba descansar, que se me antojaba
regresar a mi departamento y tomarme unas cervezas. Él me dijo que se sentía igual, que había tomado toda la noche anterior
pero que había ido a trabajar porque se había gastado todo el dinero. (Mi mente empezó a
maquinar ideas) y le dije:
- ¿Qué te parece si nos vamos a mi departamento, nos tomamos unas cervezas, y nos acostamos
a ver una película muy buena que me acaban de prestar?
- Es que, la verdad, necesito conseguir dinero.
El caso que yo le dije que le prestaba y que luego me lo daba, él accedió de inmediato, yo
llamé a mi trabajo reportándome enfermo y nos fuimos a mi casa. Llegamos y nos fuimos a mi
recámara, puse una película XXX, donde salían unas rubias tragándose unas vergas gigantes por el culo, le
di su cerveza y él se desabrochó completamente la camisa, dejándome ver su rico y velludo
pecho. En ese momento no sabía qué hacer, quería grabar la imagen en mi mente, pues a este
hombre tenía más de cinco meses deseándolo, queriendo tenerlo exactamente como lo
tenía, en mi cama, medio desnudo y acariciándose el bulto. Me acosté junto a
él y le dije:
- Ponte cómodo, haz de cuenta que estás en tu casa, si quieres quítate la
ropa.
Entonces se me quedó mirando y me pregunto:
- ¿Te gusta la verga?.- yo haciéndome pendejo le conteste:
- Fíjate que nunca he probado una, pero con lo caliente que ando, no me importaría.
- Pues yo también ando muy caliente, y no es que se mayate, pero ya me la han mamado
algunos putos y lo hacen muy rico.
Con eso, le agarré el paquete y se lo empecé a tentar, él se quitó los pantalones y en
ese momento se hizo realidad mi más grande fantasía. (Nunca había deseado tanto
a un hombre). Su verga era una cosa única, deliciosa, gruesa, grande, con unos huevos gigantes, deliciosa, mucho
vello y mucha lubricación. Pero no sólo era su verga lo que deseaba, si no a
él completamente.
Me levanté y lo observé, era una maravilla, peludo, guapo, y con la verga en toda su potencia,
él miraba la película y se jalaba la verga, y de vez en cuando le daba un trago a su cerveza y
fumaba de su cigarro. Me arrodillé frente a él, agarré su verga y le empecé a lamer la cabecita,
mientras jugaba con sus huevos, ahí le arranqué el primer suspiro, y cuando me la metí lo
más que pude a la boca, me dijo:
- Así putito, qué rico, nunca me habían mamado el pito como tú.
Yo hacía mis más grandes esfuerzos, me metía su verga, la lamía de lado, me pasaba a la cabeza,
que despedía mucho precum, lo chupaba, me iba a los huevos, me los metía a la boca, era una
locura, era el hombre y la verga más deseada por mí. En serio que estuve como una
hora mamándole su gran verga, no me cansaba de su sabor, aunque ya me dolía la quijada, y no veía
que se aproximara a venirse. Estábamos los dos disfrutando, entonces le dije:
- Paúl, la necesito en mi culito, lo tengo ardiendo!
- Pues si la quieres, siéntate en ella.
Le di la espalda y me la puso en la raja, y comencé a sentarme en ella. Era delicioso, me estaba
abriendo totalmente el culo, sentía su verga que se acoplaba a mí, que me estiraba mi ardiente
ano, y con sus manos me abría las nalgas para ver cómo me iba comiendo su verga, y
él gemía, me decía:
- Qué calientito culito tienes, putita! qué rico me aprietas el pito!
Me senté completamente en su poderosa y rica macana, y sentí sus vellos en mi raja
abierta, y al mismo tiempo sentía sus grandes huevos tocar los míos, me empecé a mover en círculos, así
como estaba totalmente ensartado por el mayate de mis sueños, sin sacarme una sola pulgada, la
sentía hasta adentro, sentía un dolorcito agradable dentro de mí, sentía que me quemaba con su
enorme pito, me tenía el culo en ese momento totalmente abierto, pero al mismo tiempo
adherido a él. Entonces me dijo:
- Oye putito, quiero verte la cara mientras te estoy culeando, siéntate de frente a
mí.
Sus palabras sonaban entrecortadas por la misma excitación, yo sin salirme de su verga,
me fui girando en ella hasta quedar enfrente de él, tenía la mirada de lujuria que me calentaba
más y me invitaba a subir y bajar de su rico miembro, tenía los brazos detrás de su cabeza, y la visón
era más que excitante, ver sus axilas llenas de vellos y los músculos que se le marcaban
en los brazos. Yo gemía, bramaba, mientras él me decía:
- Cómetela toda, eso era lo que querías, ¿verdad?
Entonces agarró mis nalgas, me las abría y controlaba mis movimientos, me la
metía hasta el fondo y me la sacaba de golpe y me decía:
- Pinche puto!, qué rico aprietas, no sabía que te gustaba la verga, tienes muy rico el
culito, muy caliente, me estás quemando la verga!
Yo, con una mano le acariciaba los vellos del pecho, y con otra me tentaba el culo para
comprobar una vez más que tenía su gran animal dentro de mí, y también le agarraba los
huevos y se los jalaba, mientras que le decía:
- Así papito, soy tu puta, dame tu verga, ábreme más el culo, llénamelo de leche, dame tus
calientes mecos!
Entonces quita sus manos de mis nalgas y se apodera de mi verga y me dice:
- Veo que también tienes una buena verga!
Y me la empieza a pajear, yo le pedía que se detuviera, que no me quería venir, que me la jalara
cuando se fuera a venir él. Empecé a brincar en su pito como poseído y de repente me dice:
- ¿Quieres mis mecos en la boca, o quieres que te preñe?
- Dámelos en el culo, papito, lléname de mecos, lléname de tu leche hasta el
tope!
Entonces pegó un grito y dijo:
- Ahí te van, putito!, trágatelos todos!
Sentí cómo su verga se hinchó y me empezó a llenar de leche, mientras que con su
mano empezó a jalarme la verga y toda mi leche fue a parar a su pecho. Al momento de venirme, cuando mi
culo se contraía, sentía como que tenía un trozo de metal en el culo, por la dureza del
pollón de mi mayate. Sin sacarme su pito del culo, mi giré otra vez dándole la espalda, y nos acostamos de
lado, me la seguía metiendo, pero mi culo me dolía, entonces me quité y se la empecé a mamar, y
al cabo de 10 minutos me llenó la boca de su delicioso semen que tragué golosamente, era
exquisito y abundante.
El resto de la tarde estuvimos platicando y tomándonos una cerveza, de vez en cuando le
agarraba la verga y le daba unas cariñosas mamaditas. Llegó la noche, cenamos y fuimos por
más cervezas. Pero en un alto yo no pude desviar la atención de un hombre muy cachondo que
estaba pidiendo un aventón. Me dijo Paúl que me detuviera, que era su camarada (amigo), su
nombre era José y le preguntamos que a dónde iba, nos contestó que a su casa, entonces se me
ocurrió invitarlo con nosotros a mi depa a seguir la fiesta, él aceptó de inmediato. José es un
hombre moreno, de estatura mediana, muy bonitos ojos, barba de candado, también muy
peludo, cabello corto negro y muy buen cuerpecito, muy buenas nalgas. Llegamos, nos tomamos otras cervezas, y Paúl, que andaba medio tomado, le
dice:
- No sabes las mamadas tan ricas que da Alan!
José se nos quedó viendo y me dice:
- Pues aquí tengo un buen pedazo de carne disponible por si lo quieres.
Me levanté, le agarré el bulto, le bajé el pantalón y salió una verga muy rica y gruesa, no tan
grande como la de Paúl, pero sí muy respetable, y de golpe me la metí en la boca, mientras Paúl
me bajaba el pantalón y me metía sus dedos en mi culo, jugaba con mi ano, lo estiraba y
me decía lo caliente y húmedo que estaba. Seguía mamando la verga de José que me decía:
- Así, qué rico la mamas, mamacita! sácame los mecos, tengo más de una semana sin soltar mi
leche.
En eso sentí un golpe dentro de mi culo, era Paúl, que sin necesidad de lubricante me había
metido su tremendo pito hasta el fondo de mi culo hirviente. Mientras bramaba y me decía:
- Qué rico putito! no te conformas con una sola verga, puto caliente!
Yo acrecentaba las mamadas al pito de José mientras que Paúl me culeaba cada vez
más rápido. Pero yo quería probar en mi culo la verga del moreno José, y le dije
a Paúl:
- Déjame sentarme en la verga de tu amigo, por favor!
Él accedió, me senté de golpe en la verga de José, mientras que me decía:
- Qué culo tan caliente y lubricado tienes, lo tienes bien rico, bien abierto, muérdeme la
verga con tu pinche culo! sácame la leche!
Yo mamaba lo mejor que podía la verga de Paúl, mientras que éste me empujaba de los hombros
hacia abajo para quedar totalmente ensartado en la gruesa verga de su amigo. Ya caliente, yo
gritaba, bramaba, a Paúl le decía:
- Así papito, dame tu leche, báñame la cara y la boca con tus calientes mecos!
Mientras que a José le decía:
- Ábreme el culo, papito, me tienes mi ano al rojo vivo, lléname de leche!
Pero no sólo mi culo y mi boca estaban ocupados, con mis manos agarraba los huevos de
Paúl, y los de José, que suspiraban y me decían:
- Putito insaciable! qué rico aprietas el culo y qué rico mamas! nos vas a sacar toda la
leche!
Paúl derramaba cantidades extraordinarias de precum, que yo tragaba gustosamente,
tenía su verga brillosa, en toda su plenitud. El primero en gritar fue José, que me
agarró de las piernas y me sentó completamente en él, mientras yo le jalaba los huevos y
él me decía:
- Ahí te van mis mecos! putito! siente mi leche, me vengo!
Mientras que un chorro de leche salía disparada de la verga de Paúl en mi cara y en mi boca, era
una cantidad impresionante de leche la que salía del pito de Paúl, me bañó la cara, y me
restregaba su verga para llevar con ella el semen a mi boca, y me decía:
- Toda, tómatela putito!, es toda tuya.
Mientras que yo me vine sin siquiera tocarme, bañando las piernas peludas de mi amante de
caliente leche, y exprimiendo la verga de José con mi culo caliente. Me levante exhausto, las
piernas me temblaban, del culo me escurría la leche de ambos, pero fue magnifico,
quedamos los tres desnudos, tirados en la alfombra, riéndonos y tomando, yo le seguía mamando las vergas
y jugando con ellas. Al cabo de unas horas se fue José, y Paúl y yo nos fuimos a dormir.
Desperté en la mañana con la verga de Paúl en mi culo, con la sensación de plenitud, de estar
lleno, él ya estaba moviéndose, me estaba culeando mientras yo dormía, yo también
tenía la verga parada y me la empecé a pajear, me corrí de inmediato, mientras
él me aferraba a su cuerpo y me decía:
- Aquí te va toda mi lechita, quiero que la traigas todo el día en tu culo.
Nos bañamos. Lo dejé cerca de su trabajo, y me fui a trabajar. En el transcurso de la mañana,
cuando iba al baño a orinar, me metía un dedo en el culo y podía comprobar que
aún tenía los calientes mecos de Paúl en mi culo ardiente (todo el día los anduve goteando). Como a eso de las
doce tuve que salir a comprar unas cosas y lo primero que veo parado en una esquina es a
Paúl. Se me acerca y me dice:
- No sabes las ganas que tengo de sentir tu culito alrededor de mi verga y de que me
la mames. ¿Todavía traes mi leche en el culo?.
Mientras me decía eso, Paúl se sobaba la verga por encima del pantalón. Yo le dije que
sí, que igual deseaba mamarle la verga en ese preciso instante pero que era imposible. Nos despedimos
y regresé a mi trabajo.
Mientras estuve en Ciudad Juárez lo seguí viendo, lo que más le gustaba era que le mamara la
verga, se volvió un vicio para él mi boca en su verga y mi vicio era su verga en mi culo.
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Un beso
Alann.