El chico de la tumbona
Como cada año, me fuí de vacaciones con mis tíos y mis dos primos (uno de ellos de mi edad, 17 años) y he de decir que siempre deseé tener algo con mi primo, pero él no va a ser uno de los protagonistas de este relato.
Todo ocurrió en el hotel, cuando llevábamos 6 días de estancia. Se hacía algo aburrido salir por ahí, ya que no conocíamos chicas (mantengo mi homosexualidad en secreto) de modo que salíamos solos. Tenemos una habitación para los dos solos, y otra mis tíos y mi primo pequeño, así que podría disponer de la habitación en cuanto quisiera, mandando a mi primo a hacer gárgaras a otra parte. Nunca pensé que fuera a llegar ese momento, pero así fué, y de la forma más inesperada.
Estando en la piscina del hotel, me fijé en un chico, realmente precioso, así como rubito, delgadito, ojos azules, buenos labios como me gustan, en fin, prácticamente perfecto (verídico), cual fué mi sorpresa, mientras le observaba en la tumbona, cuando veo que al levantarse estaba empalmado, nada más subir a la habitación no pude aguantar sin pajearme pensando en él... nunca imaginé lo que iba a ocurrir. Conseguí al día siguiente entablar conversación y hacer amistad con él, y le dije que si quería se podía venir con mi primo y conmigo por ahí a dar una vuelta, él aceptó. Cada rato que pasaba me tenía más loco, era mi chico... pero no esperaba que ocurriera nada...
Salimos un par de noches, hasta que en una conversación coincidimos en gustos musicales, y yo le dije que podría subir conmigo a la habitación para poner el discman y algún CD que nos gustase, él accedió, el plan era perfecto, aunque yo estaba seguro de que no me atrevería a dar ningún paso, todo era un sueño que al final se hizo realidad... yo acostumbraba a subir antes que mi primo a ducharme y así cuando él subiera tener la ducha libre, de modo que le dije a este chico que se subiera conmigo. Subimos los dos, y la situación me fué algo comprometida, en el mismo ascensor me lo hubiera comido de arriba abajo, pero mi subconsciente me decía que no...
Ya en la habitación, entre música hablamos un rato, y yo saqué el tema de las chicas, me pareció raro que él evitara el tema, cosa que me dió pistas... le fuí introduciendo en el tema de la masturbación y sexo, hablando de pajas, mamadas, enculaciones, folladas y parece que su aparato reaccionó y fué alzando la bandera poco a poco... al rato le dije:
- Te has empalmado muy fácil...
- Hablar de masturbación me dio ganas de hacerlo.
- ¿Te ha masturbado otra persona alguna vez?
- No, pero tengo ganas de probarlo.
- (en tono de broma) Venga, si empiezas tú primero luego te la hago yo...
Él se rió y entre medio cachondeo y medio serio me dijo:
- Venga, pero empieza tú, que estamos en tu habitación...
Yo entonces me empalmé más de lo que estaba al decirme eso y él lo notó, sorpresa la mía cuando me dijo:
- Parece que te gustaría hacerlo, ¿no?
- ¿Por qué dices eso?
- Porque tu polla ha reaccionado...
- Bueno, no puedo negarme, ¿te gustaría?
- Si tu quieres, sí...
Con mucho miedo me lancé y me atreví a bajarle un poco los pantalones (sentados en la cama) para descubrir su tan deseado paquete, y me encontré con una preciosidad que nunca imaginé tener en mis manos, con pelos, los justos, suavecito, una bonita piel, una figura perfecta, rodeado de un abdomen precioso y una entrepierna muy bonita, la tomé con mi mano derecha mirándole a la cara y comencé a moverla suavemente, él cerró los ojos y comenzó a disfrutar de la paja, fuí acelerando el ritmo, él se moría de gusto con los ojos cerrados y a mí eso me empalmó muchísimo... notaba cómo se retorcía, estiraba las piernas para sentir placer, mientras no pude evitar acariciarle el abdomen y los muslos, dos partes que me encantan, de repente me cogió la mano y me dijo que parase, me miró y me dijo:
- ¿Te atreverías a hacernos una mamada?
Yo tardé en responder, pero le dije que si eso le gustaría, sí, realmente me moría de ganas por hacerlo, pero no podía mostrarme tan esclavo... de modo que accedí, se recostó un poco para atrás y cogí su verga y me la metí en la boca, suavemente, yo quería disfrutar el momento lo máximo posible, me dió un vuelco el corazón, en ese momento sentía miedo, placer y todo junto, pero fué un momento impresionante, paré y le pedí que me cogiera la cabeza con las manos, ya que eso de sentirme algo obligado me empalmaba aún más, así lo hizo, me movía la cabeza con soltura con las dos manos, él disfrutaba como un niño, hasta que poco a poco fué entrando en gusto, y llegado el momento de correrse, en un principio no quise, ya que me daba como algo de asco, intenté retirar la cabeza, pero me tenía atrapado, quería correrse en mi boca, no me esforcé más y me preparé a recibir su rica leche en mi boca, se corrió sujetándome con fuerza la cabeza y metiéndola hasta el fondo, como si me quisiera atravesar, me llenó la boca de semen mientras jadeaba, fue una corrida grande, y sentir su pene en mi boca inundada de semen, fué la mejor experiencia, moví la lengua dentro para llenar su pene de semen y rechupetearlo, hasta que me soltó y aparté la cabeza, me pidió que abriera la boca y le enseñara su corrida, le gustó ver su semen en mi boca, y con la boca abierta me pidió que me lo tragara, acepté y me lo tragué todo, me costó dos tragos, ya que fue gran cantidad de líquido, pero me gustó. Se la lamí un poco para limpiarla y exprimirla, ya que siempre quedan esas últimas gotitas que salen cuando se queda flácida... se nos hizo tarde y yo le dije que no hacía falta que él me hiciera nada a mí, que aparte de que llegaría mi primo pronto, con esta experiencia me bastaba, él aceptó y sin rechistar se fue, me dijo que le encantó y que lo pasó estupendo, no había recibido nunca una mamada, pero ésta le gustó muchísimo más que ningún otro placer sexual.
Desde entonces continuamos nuestra amistad y no hicimos nada más, seguimos saliendo los días que nos quedaban de vacaciones, tan contentos de risas de amigos... Ahora estoy en mi ciudad y converso con él por messenger, no hemos vuelto a hablar del tema pero no lo olvidaré nunca....
magalo_86 @ hotmail.com