- ¿Cuál es tu nombre?


Le pregunté después de haberme venido por 2ª vez dentro de él, exhausto y sudando...

- ...Mauricio. -me respondió.

Vi cómo en su cara se dibujaba un enorme orgasmo, al verlo así me cuestioné por qué estaba él ahí, conmigo... tenía tanta suerte... siempre había podido lograr lo que fuera con cualquier hombre que me propusiera, y él no había sido la excepción...

- ¿Cuántos años tienes?
- ... 16 años, ¿y tú?
- Adivina...
- No lo sé... ¿16?
- Nop...
-. .. ¿17?
- No, tengo 18 años.

Se notaba sorprendido... nunca pensó que fuera mayor que él...

- Perdón por no habértelo dicho antes...
- No, no importa... está bien.

Se levantó de la cama y se dirigió al baño, yo me senté a la orilla de la cama y me quedé pensando... ¿Cómo fue que pasó todo?, cerré los ojos y me puse a recordar cómo fue que lo conocí...


Lunes, mi primer día en la universidad... estaba nervioso, había mucha gente rondando por todos lados, ninguna cara conocida... tomé asiento en una banca en la explanada principal y me puse a observar a la gente, en la esquina un grupo de chavas... con buena figura... una de ojos verdes... una rubia... al otro lado una pareja de novios, tomados de la mano, en el edificio de enfrente en el 2° piso había alguien asomado en la ventana... junto a la fuente un grupo de chavos, seguramente de preparatoria... uno de ellos llamó mi atención, era el más callado... y el más guapo.

Sentí que alguien se sentó a mi lado y giré la cabeza, grande fue mi sorpresa cuando vi quién era...

- ¡Alejandro!... ¿Qué haces aquí?
- ¡Hola!, ¡pensé que nunca vería a nadie conocido!, ¿Cómo estás Luis?
- Algo nervioso, pero bien, ¿y tú?
- También nervioso, ¿qué salón tienes?
- ... hum, el D00136, ¿y tú?
- ¡El mismo!, así que seremos compañeros por un año más ¿eh?
- Eso parece...

Alejandro había sido mi amigo desde el 2º año de preparatoria, al final de curso me dijo que planeaba mudarse con su familia a la provincia y por lo tanto estudiaría en una escuela diferente. Me dio gusto verlo de nuevo...

Giré de nueva cuenta la cabeza y... se había ido... lo busqué rápidamente con la mirada, pero no lo vi...

- ¿Buscas a alguien?, me preguntó...
- No, a nadie, sólo veo a la gente.
- ¿Ya viste a la rubia de la esquina de allá?
- Sí...
- Es atractiva, ¿no lo crees?

Asentí con la cabeza, pero seguía buscándolo... de pronto sonó el timbre; era hora de iniciar las clases... Nos pusimos de pie y nos dirigimos Alejandro y yo al edificio donde estaba nuestro salón. 

El día transcurría sin contratiempos, había tomado una silla junto a la ventana... 

Alguien sugirió una dinámica, para conocernos todos; consistía en hacer una pequeña introducción de cada uno de nosotros a la clase, comenzó David, el típico niño superficial y arrogante... le siguió Andrea, una niña muy agradable y atractiva, después Néstor, quien era el “Nerd” del salón y mientras hacía la introducción más larga y aburrida de todas miré hacia fuera. Era un día despejado... Llegó mi turno, me puse de pie y hablé un poco de mí y de mis “hobbies” y mientras lo hacía, pude notar que Grace, quien se sentaba en la parte de atrás del salón, me miraba con peculiar interés... y cuando mencioné que jugaba volleyball ¡suspiró!... no pude contener mi sonrisa y los demás compañeros gritaron: ¡wooooo!.

El profesor interrumpió diciéndome si sabía que la escuela contaba con 5 canchas de volleyball, además de un equipo, y que si quería jugar en él, me dirigiera a la coordinación deportiva de la escuela. Le agradecí y me senté en mi lugar... sonrojado.

El campus era muy grande. Alejandro y yo fuimos a una de las cafeterías, pedimos un refresco y hablábamos de lo que me había ocurrido en la clase, ¡estábamos muertos de risa!. Cuando me levanté a tirar la lata pude ver por las ventanas que Grace venía a la cafetería con un par de amigas, corrí a mi mesa y le dije a Alejandro que nos fuéramos de ahí, riéndose se levantó y salimos por otra de las puertas... Yo seguía apenado por el incidente de la clase anterior.

Caminábamos por el pasillo, yo con la cabeza agachada, Alejandro seguía riendo y cuando levanté la mirada... ¡lo vi!, mientras caminaba lo observé... me equivoqué al pensar que era alguien reservado... estaba bromeando con sus amigos, parecía ser el centro de atención... seguí caminando y cuando pasamos junto a ellos me miró como por dos segundos, pero eso me bastó. Seguimos nuestro camino.

Tuve algunas clases más y después llegó el final del día y me fui a mi casa...

Esa noche no soñé con nada, sólo recuerdo haber cerrado los ojos a las 11 pm y desperté con el ruido de mi despertador a las 6 am, permanecía en la misma posición en la que me dormí.

Martes, mi segundo día de clases, aún me sentía extraño en la universidad. Esa mañana no desayuné nada, así que fui por un café, cuando llegué a la cafetería vi a Grace, ese día se veía particularmente linda, aunque aún tenía algo mojado el cabello, no se dio cuenta que entré...

Compré un café americano y decidí darle una sorpresa.

Llegué donde estaba ella sentada y le piqué las costillas por atrás, ella saltó, pero cuando vio que era yo se dibujó automáticamente una sonrisa en su rostro...

- Hola, ¿cómo estás?
- Bien, ¿y tú?
- Bien también, gracias...
- Veo que no desayunaste, ¿verdad?
- No...
- ¿Quieres un pedazo de mi dona?

Era una rosquilla de moka, ¡mis favoritas!

- ¡Sí!, gracias... -respondí.

Ella cortó por la mitad su rosquilla y nos quedamos ahí, conversando durante un buen rato, y mientras lo hacíamos pude notar cómo me miraba de arriba a abajo. En la plática pude notar que Grace era una chava muy linda, cariñosa y sincera; sonó el timbre y nos fuimos a clases... durante todo ese día estuvimos conociéndonos.

Ese día no lo vi...

Miércoles, otro día sin desayunar, esa vez llegué tarde a la universidad y no tuve tiempo de detenerme a comprar algo...

Cuando llegué a mi salón vi que Grace me había apartado un asiento junto a ella. Al terminar la clase me preguntó:

- No desayunaste, ¿verdad?
- No...
- ¡Mira lo que te traje!

Era otra dona de moka... ¡ahora me pregunto si es cierto que a los hombres se les llega por el estómago!, como dice un dicho...

- Gracias, le respondí.

Ese día fui a la coordinación de deportes para inscribirme al equipo de volleyball. Me hicieron unas pruebas y me quedé en el equipo, ahora tendría entrenamientos de las 3pm hasta las 5pm.

Recuerdo que esa noche mi mamá preparó mi platillo favorito: spaghetti a la boloñesa; comí tanto que esa noche tuve malestar estomacal, ¡y al día siguiente era mi primer entrenamiento!

Jueves, me sentía fatal, no pude dormir... cuando llegué a la universidad Grace me ofreció la ya habitual rosquilla de moka, pero cuando la vi, se me revolvió el estómago y no tuve mas remedio que correr al sanitario...

Me sentía muy apenado... cuando regresé al salón me disculpé con Grace, le dije que me había excedido en la cena y que me dolía el estómago... me respondió que no había problema.

Las horas pasaron y mi dolor había disminuido, ¡pero volvió cuando vi que era hora de mi primer entrenamiento!, me puse muy nervioso... cuando llegué con el entrenador le dije que me disculpara pero que ese día no iba a poder entrenar...

Me quedé en los vestidores... estaba sentado en una de las bancas de ahí cuando oí muchas voces... 

Los chavos de preparatoria habían terminado su clase de gimnasia y regresaban a cambiarse de ropa y... ¡sorpresa! Entre ellos venía, con la playera empapada de sudor, ¡el chavo que me gustaba!, pero seguía con dolor en el estómago y opté por irme de ahí y que no me viera en esas condiciones... cuando pasé a su lado, una gota de su sudor me cayó en el brazo... fue maravilloso.

¡Ahora tenía una nueva motivación para ir a entrenar!

Durante esa tarde, estaba recostado en mi cama, mientras bebía un té que mi madre me preparó, me puse a pensar en él; lleno de sudor, bañándose en las regaderas, cambiándose en los vestidores... y fue entonces cuando me propuse conquistarlo...

Viernes, al iniciar ese día las clases, Martha, la mejor amiga de Grace, me dijo que la tarde del día anterior había ido a su casa y que Grace le confesó que se estaba enamorando de mí, y me preguntó qué es lo que yo sentía por ella. Todos sabemos qué es lo que pasa cuando una amiga de “alguien” te pregunta por ese “alguien”... guardé silencio.

La mirada inquisitiva de Martha me incomodó... tengo que aceptar que Grace me atraía... pero en ese momento yo pensaba en alguien más... le respondí que eso era algo que teníamos que hablar Grace y yo, y que no me gustaba involucrar a las personas en mi vida sentimental. Me puse de pie y me cambié de asiento.

Ese día no me senté al lado de Grace como solía hacerlo, tenía mucho que pensar. Fue muy tenso ese día... llegó la hora del entrenamiento. Ese día tuvimos un partido de práctica contra otra universidad; eso me ayudó a librarme de la tensión que se generó durante el día y a olvidarme por un rato de todo. ¡Ganamos!

Sábado y Domingo, durante ese fin de semana hice las cosas habituales de un chavo de mi edad, desde lavar el carro, ver televisión, ir a la plaza (recuerdo que compré ropa ese fin), ordenar mis CD’s de música, hasta salir a un bar con mis amigos. 

La noche del Domingo, mientras veía una película con mis padres, sonó el teléfono... era Grace.

- Hola Luis...
- Hola Grace, ¿cómo estás?
- Bien, estoy algo cansada. ¿Qué hacías?
- Estaba viendo una película. ¿Qué tal tu fin de semana?
- Fue divertido... salimos a la casa que tenemos a las afueras de la cuidad. ¿ya te había hablado de ella?
- Sí, ¡pues a ver cuándo me invitas!, ¿eh?
- Jaja, ¡te prometo que lo haré!.

Hablamos durante una hora y media. Afortunadamente no mencionamos el tema de “nosotros”.

Lunes, era ya una costumbre para mí no desayunar, así que fui con Grace a la cafetería por un capuchino, ese día no me llevó rosquilla. Nos sentamos en una mesa y estábamos riéndonos cuando algo dentro de mí me dijo “voltea”. Miré a la izquierda y casi en la esquina de la cafetería estaba él... pero no estaba solo, de hecho estaba besándose con una chava. Mi sonrisa inmediatamente se cambió por una cara de sorpresa... y de desilusión.

- ¿Qué te pasa?. -me preguntó Grace– parece que hubieras visto un fantasma.
- Nada... -respondí tajantemente.
- Hace un minuto estabas riendo y ahora...
- Salgamos de aquí... -la interrumpí.

La tomé del brazo y salimos de la cafetería. No hablamos nada mientras caminábamos por los pasillos, pero por mi mente pasaban miles de cosas... Y tomé una decisión. Me detuve y sin pensarlo besé a Grace. No fue necesario decir más.

Sin saber cómo, cuando llegamos al salón, ya todos se habían enterado, ¡hasta nos aplaudieron cuando entramos!. Alejandro se acercó a mí y me dijo: 

- ¡Ahora tendré que conseguirme una novia para no hacer mal tercio!. 

Solamente le sonreí.

Esa tarde me fue a ver mientras entrenaba, me sonreía desde las bancas...

Martes, a partir de ese día me propuse olvidarme de él, o al menos tratar de hacerlo.

Pasaron 2 semanas, las cosas entre Grace y yo estaban muy bien, durante todo ese tiempo no lo había visto, íbamos a entrar en periodo de exámenes y todo el salón estaba algo tenso, organizamos un grupo de estudio; éramos Alejandro, Martha, Grace y yo.

Durante ese tiempo se empezó a dar algo entre Martha y Alejandro, todo parecía estar viento en popa, ahora éramos 4 amigos, 2 parejas, 1 grupo. Salíamos al cine, a los bares, a fiestas, todos juntos; eran mi porra personal en los partidos de volleyball, yo jugaba para ellos, daba mi 100% cada partido, hacía los mejores rescates y las mejores clavadas... pero un día Martha y Alejandro empezaron a tener problemas, obviamente Martha recurría a Grace y Alejandro a mí. Martha se empezó a poner en mi contra y a poner en contra mía a Grace; le lavó el cerebro diciéndole que yo jugaba con ella, que yo me veía con otras chavas de la escuela, ¡que le era infiel!. Notaba cada día que Grace cambiaba conmigo, se volvía más fría, nunca había sido celosa, ¡ahora se había convertido en una chantajista insoportable!, pero yo la quería...

El torneo universitario de volleyball comenzó un viernes, éramos el primer equipo en jugar y éramos el equipo de casa; toda la escuela estaría reunida para presenciar ese partido. Lo peor vino cuando una hora antes del juego Grace se acercó a mí y me dijo:

- ¡Me han dicho que sigues jugando conmigo!. No te intereso, ¿verdad?...
- ¡Por favor, Grace! ¡Siempre he estado contigo!, ¿por qué le crees más a Martha que a mí?
- ¡Ella me ha abierto los ojos!, me hizo ver quién eres en verdad...
- ¡Nunca te he mentido!
- Adiós Luis...
- ¡Grace!... ¡Grace!... ¡Regresa!...

Me quedé ahí parado... no supe qué hacer... Llegó la hora de ir a los vestidores para cambiarme... para alistarme para el partido.

Estaban todos listos... después de unas palabras de aliento del entrenador salieron para calentar... yo estaba sentado en una de las bancas con la vista perdida... no pude más y me puse a llorar... estuve ahí unos minutos pero escuché ruidos, inmediatamente me sequé las lágrimas.

Oí que alguien se acercaba y me cubrí el rostro con las manos...

- Me manda el entrenador... Te están esperando...

... Esa voz... Me descubrí el rostro, ¡no lo podía creer!... era él.

- ¿Te pasa algo?, está por comenzar el partido... -se sentó junto a mí.

No pude más y lo abracé, solté a llorar de nuevo y sentí cómo puso sus brazos alrededor de mí.

- Calma, no pasa nada...

Lo solté... al ver su cara, algo dentro de mí se movió... lo besé...

- Vámonos... -le dije. 

Sin pensarlo echamos a correr. Salimos de la escuela y fuimos a un parque cercano. Estando ahí le conté qué me había pasado, él me miraba con atención, pude ver que tenía ojos azules. De nueva cuenta me abrazó y ésta vez sentí cómo acariciaba mi espalda, me separé de él... y lo besé. Su sabor era algo indescriptible, era delicioso, su lengua era suave... 

- Vamos a mi casa -me dijo- mis padres trabajan y no regresarán hasta la noche.

No sé cuánto caminamos, pero llegamos a una casa color blanco, con un portón de aluminio negro. Abrió la puerta principal y entramos, sin más empezamos a besarnos y así subimos las escaleras hasta su alcoba... ya estando ahí lo despojé de su ropa. Su piel era blanca como la leche, suave, olía a hombre... su nariz era pequeña, respingada... su pelo era negro, tenía una línea de vellos que bajaban de su ombligo, su pene era hermoso, sin circuncisión, olía cada parte de su cuerpo, levanté sus piernas y probé su ano, era pequeño, velludo... le introduje un dedo, era caliente y apretado, me agaché y probé por primera vez su pene, estaba duro como una roca, sus huevos eran grandes y velludos.

Al verlo así, recostado en su cama, desnudo, me excité muchísimo, me bajé los pants que traía, me quité la playera y me eché encima de él, acariciándolo, besándolo... Me arrodillé y subí sus piernas a mis hombros, tomé con la mano derecha mi pene y se lo introduje en el ano. Cerró los ojos y tomó con su mano su pene y se empezó a masturbar mientras yo me movía dentro de él... estuvimos así durante un rato cuando de pronto sentí que apretaba más su recto, y después de eso se contrajo muchas veces, abrí los ojos y vi que se estaba viniendo, me excité aún más y me empecé a mover más rápido. Poco tiempo después, yo estaba derramando chorros de semen dentro de él.

Me salí de él, exhausto... bajé sus piernas y lo vi... tenía los ojos cerrados... su semen estaba sobre su pecho, me agaché y probé un poco. Lo abracé y nuestros cuerpos se fundieron en uno, podía oler su sudor... y le susurré al oído: 

-Te amo.

Él acariciaba mi espalda mientras recuperábamos el aliento... bajó un poco más y llegó hasta mi ano, empezó a jugar con él... yo mordisqueaba su oreja y jugaba con su pelo. No quería que ese momento terminara nunca... no me importaba nada más en el mundo que hacerlo feliz. Empecé a fantasear en nosotros, en nuestra vida futura, unidos, por siempre...

- ¿Quisieras ser mi novio?... -le pregunté.

No recibí respuesta... pero al verlo a los ojos la obtuve, en ellos se reflejaba una enorme felicidad y no pudimos hacer otra cosa más que sellar nuestro nuevo amor con un beso, apasionado... largo.

Me recosté a su lado y él bajó hasta mi pene, lo empezó a besar y después lo introdujo en su boca. Él succionaba muy fuerte... le dije que nos acomodáramos para hacer un 69 y así fue, pronto estábamos saboreando el uno del otro. De pronto paró... me acostó boca arriba y se sentó en mi pene... sentí cómo se abría paso... era tan apretado ahí dentro... Se reclinó hacia el frente y nos besamos. Yo acariciaba su espalda mientras nos veíamos a los ojos profundamente.

Por segunda vez en esa ocasión, el mundo parecía haberse ido... nos perdimos en un trance tan profundo que ésta vez no supimos ni cuánto tiempo pasó... hasta que de pronto mi pene se contrajo miles de veces... era el cielo.

Me salí y me quedé ahí, recostado... 

...Pasaron unos minutos... pude escuchar el ruido de la regadera, me puse de pié y fui al baño, lo vi, a través del cancel de cristal templado, bañándose... pude admirar por última vez en ese día su cuerpo desnudo.

Regresé a la cama y mientras me vestía él salió de la regadera, era tal como lo había imaginado... fue a su cajón y sacó unos bóxers, se los puso y me preguntó...

- ¿Por qué llorabas en la escuela?
- ...No creo que quieras saber...
- Anda, ¡dime!
- Pues... por mi novia... terminamos.
- ¡De seguro era la morena con quien te veía!...
- ¿Cómo “con quien te veía”?, ¿me estabas espiando?
- Bueno... pues ¡no precisamente espiando! La verdad es que desde el día que pasaste por mi salón, me gustaste y... trataba de saber dónde estabas en la escuela, es por eso que te seguía sin que te dieras cuenta...
- ¿Ah sí?... ¡pues ya verás!

Me abalancé sobre él, haciéndole cosquillas. La verdad es que nunca me imaginé que me siguieran, y mucho menos él.

Era casi la hora en que llegaban sus padres, me tenía que ir.

Acordamos vernos entre clase y clase en unas bancas de la universidad, y así fue, cada vez que terminaba mi clase salía, sin decir nada a nadie de mi salón y corría al lugar acordado para verme con él; siempre había gente a nuestro alrededor, así que no podíamos besarnos ni ser tan obvios; simplemente éramos “amigos”.

Me empecé a alejar de Alejandro, creo que entendió que quería empezar algo nuevo con otras amistades y lejos de Grace. Así que pedí mi cambio de salón. Nunca me reprochó nada.

Al final, Martha se reconcilió con Alejandro y regresaron. Grace trató de hacer lo mismo conmigo, pero obviamente, yo me negué.

Han pasado algunos meses y las cosas con Mauricio van muy bien, ¡claro que hemos tenido algunas peleas!, pero nada serio, siempre hemos encontrado la solución. Espero que todo siga así, no sé si llegaremos juntos a viejos, ¡pero estoy seguro que lo voy a intentar!.