Cuando era niño
Hace unos días leí en un libro que el 60 % de los hombres hemos tenido algún tipo de experiencia
homosexual. Me llamo César, tengo 19 años y les voy a contar sobre algunas experiencias que tuve cuando era muy joven. Este relato es 100% real.
La primera experiencia que recuerdo fue cuando tenia mas o menos 7 años, yo no era muy alto (sigo sin serlo), delgado, moreno claro y aún no me interesaban los niños ni las niñas, en ese tiempo mi primo Martín
tenía 8 años, él era más alto que yo, también delgado y muy blanco; nosotros pasábamos mucho tiempo jugando en el sótano de la casa de mi abuela y recuerdo que un día encontramos una jeringa de juguete en el sótano, no sabíamos a
qué jugar y a mí se me ocurrió una idea:
- Oye, Martín; ¿jugamos con la jeringa?, yo soy el doctor y tú el enfermo.
- Bueno, pero después yo soy el doctor y tú el enfermo.
- Bueno, acuéstese en la camilla por que voy a revisarlo (Él se acostó boca arriba en un viejo sillón que había en el sótano), dígame cuales son sus síntomas.
- Me duele mucho la garganta, doctor.
- Bueno, usted sabe que sólo hay una solución cuando se enferma de la garganta, voy a tener que inyectarlo
(A mí me inyectaban muy frecuentemente, así que sabía cómo lo hacían los verdaderos médicos).
Él llevaba una camisa blanca de manga corta, un pantalón de mezclilla azul y unos zapatos negros.
Inmediatamente levanté su camisa y pude ver su abdomen, luego le desabroché el pantalón, le bajé el cierre y lo volteé boca abajo, luego le
bajé el pantalón hasta los tobillos y quedó sólo con un pequeño slip blanco (no puse mucha atención en ese momento pero recuerdo que se notaban perfectamente las nalguitas a través del slip), le
pregunté si le podía bajar también el slip y me dijo que sí, así que se lo bajé despacio hasta llegar a sus tobillos (recuerdo
cómo iban quedando al descubierto esas nalguitas tan blancas, redonditas y pequeñas con las que soñé algunas veces después de ese día), tomé la jeringa con mi mano derecha (no
tenía aguja, pues era de juguete) y con la izquierda empecé a frotarle una nalga como hacían las enfermeras conmigo. Me gustó tanto la sensación que solté la jeringa y comencé a frotarle las nalguitas con las dos manos, así
duré un par de minutos y luego me dijo que me tocaba a mí. Se levantó del sillón y pude verle su pequeño pene (no
medía más de 5 centímetros). Aún de pie me quitó la camisa, me desabrochó el pantalón y me lo quitó junto con mi slip (vestíamos casi de la misma manera, también yo llevaba un slip blanco, un pantalón negro y una camisa blanca), en poco tiempo yo estaba completamente desnudo y
él se quitó lo que le quedaba de ropa, se quedó mirando unos segundos a mi pene (que tampoco pasaba de los 5 centímetros) y luego me acostó
boca abajo en el sillón y comenzó a tocarme las nalgas. Recuerdo que también me agradaba la sensación. Después de un par de minutos se acercó a mi oído y me dijo:
- César, ¿quieres jugar a las cogidas?
- ¿Cómo se juega a eso?
- Es un juego que me enseñó mi hermano Omar (su hermano tenía ya 11 años y estaba entrando a la pubertad así que creo que se divertía un poco en las noches con su hermanito). Es muy fácil, solamente no te
muevas.
Yo aún estaba acostado boca abajo en el sillón así que giré la cabeza para ver lo que
hacía mi primo. Me separó las nalgas con los dedos pulgares y se quedo mirándome el culo unos segundos, luego se subió encima de
mí dejando su pene entre mis nalgas, no hubo penetración porque ninguno de los dos habíamos tenido ninguna erección pero él comenzó
a mover la cadera como si de verdad estuviera metiéndomela (supongo que lo aprendió de su hermano). A
mí me comenzaba a gustar esa sensación y no quería que mi turno de coger llegara muy pronto.
En ese momento se abrió la puerta del sótano y los dos nos asustamos, antes de ver
quién había entrado nos separamos y tomamos nuestra ropa para vestirnos. Luego oímos una voz que decía:
- Martín, ¿por qué estás jugando a las cogidas sin mí?, ¿me invitan a jugar?
Había entrado Omar, el hermano de Martín. Yo estaba muerto de vergüenza así que no pude decir ni una sola palabra. Martín dejó su ropa en el suelo, se
levantó y le dijo:
- Le estaba enseñando a César el juego que me enseñaste.
Omar tenía once años, era rubio, delgado y comenzaba a tener un cuerpo marcado, llevaba puesto un uniforme de fútbol.
No dijo nada, sólo se hincó en el suelo en medio de nosotros dos, comenzó a tocarnos el pecho, luego se pasó hacia el abdomen y después hacia las piernas. Ninguno de los tres hablaba,
sólo nos mirábamos. Después, Omar nos dijo a los dos que nos acostáramos
boca abajo, lo hicimos y él se colocó en medio de nosotros, nos estaba tocando las nalgas y nos acariciaba el culo, después de unos minutos nos dijo que le ayudáramos a desvestirse, nos levantamos del sillón y yo le
quité la camisa mientras Martín le quitaba el short. Cuando miré hacia su slip me sorprendió que se le veía algo muy grande entre sus piernas (hasta ese momento yo
sólo había visto mi pene y el de mi primo Martín), me agarró la mano y me la puso sobre su bulto y comenzó a frotarlo con mi mano, yo no
sabía qué hacer así que lo dejé que hiciera lo que quisiera, él con su otra mano me tocaba mi pene y mis huevos, luego se
quitó el slip y me quedé sorprendido por el tamaño de su pene, aunque sólo
medía cerca de 12 centímetros pero era el más grande que yo había visto, era completamente blanco, recto, delgado y tenia unos huevos grandes, todavía no
tenía vello pero estaba completamente erecto. Me agarró la mano y me la puso en sus huevos, y la fue subiendo hasta el glande mientras se acariciaba con mi mano, luego se estiró la piel para dejar su capullito rosa al descubierto. Lo observé unos momentos y luego
se lamió el dedo índice y me dijo que me pusiera en cuatro patas, yo le obedecí y
él colocó su dedo en mi culito y empezó a presionar, sentí cómo iba entrando poco a poco sin causarme dolor realmente, pero cuando me metió el segundo me dolió bastante, le dije que por favor me los sacara y aunque tardó un poco, al final me los sacó. Me dijo que seguiría practicando conmigo para que muy pronto pudiera meterme su pene, luego se volteó hacia su hermano, que
aún permanecía desnudo a su lado. Me dijo que pusiera mucha atención con lo que iba a hacerle a su hermano porque después me tocaría a
mí. Comenzó tirándolo sobre el sillón mientras yo observaba con mucha impaciencia. La manera en
cómo le acariciaba todo el cuerpo me gustaba mucho y deseaba que hiciera lo mismo conmigo pero en ese momento
sólo me quedé contemplándolos cómo se divertían. Omar puso su boca en los huevos de su hermano y se los empezó a chupar, también le chupó el pene, luego sacó de un cajón un tarro de crema y se la untó a Martín en sus nalgas, desde donde estaba yo se podía observar perfectamente que lo
hacía muy lento y disfrutándolo en verdad, también se puso en su pene y después se la empezó a meter poco a poco, recuerdo que
tenía una expresión de placer en su cara que era increíble. Se lo cogió alrededor de 5 minutos y después empezó a gemir y a hacer ruidos extraños, después se quitó de encima de su hermano y mientras se vestía me dijo:
- Empieza a ponerte la ropa porque ya va a llegar tu mamá por ti y quiero que le pidas permiso para ir el domingo a un día de campo (pic nic) con mis papás.
Agarré mi slip para empezar a vestirme y él me lo quitó y me dijo que se iba a quedar con
él y que después me explicaría para qué lo usaría, así que me vestí sin ropa interior y salimos del sótano.
Cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue ir a mi cuarto y ponerme ropa interior ya que la mía se la había llevado mi primo Omar, después estuve pensando mucho tiempo sobre lo que había pasado en casa de mi abuela y llegué a la conclusión de que era algo malo lo que le estaba haciendo Omar a su hermano y que yo no dejaría que me hiciera lo mismo.
Muy pronto les contaré lo que ocurrió en el viaje.
Para cualquier comentario sobre este relato escríbeme a mi correo:
coverboylover@hotmail.com
Hasta pronto.