LOS CUERNOS DE MI NOVIO II
Espero que os hay gustado el anterior relato sobre mi vida con mi novio. Todo lo
que he contado en él es verdad. Nuestra relación se convirtió en una pareja
semiabierta donde yo era libre de gozar con otros chicos y en la que mi novio y
yo nos amábamos y él se sometía a mí.
David me adoraba, y gustaba de ver que otros chicos se fijaban en mi físico, lo
cual le excitaba y hacía que me adorase aún más.
Una mañana estaba follándole fuerte, yo tumbado boca arriba y él sentado con mi
polla dentro y moviéndose sobre mí ¡Qué bien movía su culo! Me corrí mientras
acariciaba su abdomen definido. Al acabar me limpió la polla con su lengua y se
acostó a mi lado.
-Miguel, tu cumpleaños está cerca, ¿Qué te gustaría de regalo?
-Sorpréndeme.
Esa noche, como tantas otras, le volví a ser infiel. Christian, el chico del que
os hablé en el anterior relato, venía a menudo a follar conmigo. Ya era la
tercera vez que quedaba con él, pues me gustaba mucho su manera de follar y su
belleza. Y a Christian le encantaba no sólo follar conmigo, sino también le
ponía la situación de mi novio, que nos servía a los dos.
A la mañana, después de que Christian se fue, David hizo lo que había aprendido
para adorarme: lamerme mis pies de rodillas y chuparme la polla hasta correrme
en su boca y tragar mi semen. Después de acabar, yo me senté en el sofá y le
dije que siguiese arrodillado delante de mi.
-David, tu sabes que ya he follado varios días con Christian. Me gusta mucho
físicamente y lo hace muy bien. Y quiero seguir haciéndolo. Estuve hablando con
él y vamos a seguir follando. ¿Te gustaría que Christian fuera mi amante?
-¿Sientes algo por él?
-Me cae bien y esta muy bueno, pero es sólo sexo. Yo te quiero a ti.
-Me encantaría Miguel. Me gustaría que tuvieras un amante fijo.
-Sabía que te excitaría la idea. Eso no quiere decir que vaya a dejar de follar
con otros, pero Christian será fijo.
-Si Miguel, ya sabes que disfruto viéndote ser infiel y como disfrutas.
-Lo sé, pero tendrás que servirnos y hacer todo lo que yo te diga.
-Sí Miguel, yo te adoro, ya lo sabes. Haré lo que me digas.
-Sabes que me va a poner caliente humillarte.
-Lo sé, estoy dispuesto a todo por darte placer.
Con la conversación me empalmé. El seguía arrodillado, con la cara aun manchada
de semen, y yo sentado en el sofá, con el pantalón, pero con mi paquete
marcadísimo. Me bajé la cremallera, agarré su cabeza y la dirigí a mi polla,
para que me hiciera otra mamada, lo cual hizo muy bien.
Le fui infiel esa noche otra vez. Le dije que nos preparase una cena, en la que
él también estaría presente. Fue una cena distendida, Christian y David ya se
conocían después de las veces que vino a casa, así que hubo buena conversación.
Después del postre le murmuré unas cosas al oído a Christian, el cual asintió
encantado. Al acabar los postres empecé a besar a Christian, con David delante,
y le comencé a quitar su camiseta. Y le dije a Dvid:
-Queremos que nos lamas los pies. Descálzanos y trae nata, ponla en nuestros
pies y chúpala toda.
David así lo hizo. Fue a la cocina, y se arrodilló debajo de la mesa,
descalzándonos, untando la nata y lamiendo nuestros pies, mientras Chris y yo
nos besábamos sobre la mesa.
-Chris y yo nos vamos a dar una ducha, ven a cuatro patas hasta el cuarto de
baño.
Cuando entró en el baño detrás de nosotros le dije que cerrase la puerta. Chris
abrió el agua para que se calentase.
-Me vas a dejar probar entonces, Miguel? –dijo Chris
Claro, después de mí.
David no sabía de que iba aquello y eso me gustaba.
-David, sigue de rodillas y abre la boca.
Acto seguido me bajé la cremallera y me acerqué a él. Le agarré la cabeza y le
metí mi polla dentro de su boca. Él empezó a chuparla, pero le dije que esta vez
no. Agarré su cabeza fuerte contra mi polla, y empecé a mearle dentro de su
boca.
-Quiero que me des placer tragándolo todo, David.
David seguía con mi polla en su boca, yo seguía meándole y el tragaba, viendo
como su nuez se movía de arriba abajo por mi meo atravesando su garganta.
Cuando acabé le dije: Chris también quiere probar, pero ni se te ocurra
chupársela, solo abre tu boca para que te mee.
Así lo hizo, sin decir nada, y Chris empezó a mear. David tragó todo lo que
pudo, pero tanto conmigo como con Chris le cayeron gotas en el suelo. Le ordené
que las limpiase con la lengua mientras Chris y yo entramos en la bañera para
ducharnos. Empezamos a follar en la ducha mientras David seguía limpiando el
suelo. Cuando acabamos en la ducha David nos trajo los albornoces y nos fuimos a
la cama a pasar una noche e placer.
A la semana siguiente fue mi cumpleaños, y David gastó sus ahorros en regalarme
una noche con un modelo de revista, muy guapo. Lo disfruté mucho y le estaré muy
agradecido.
Pero las historias con David os la seguiré contando más adelante, o quizás os
las siga contando él.
miguelydave@hotmail.com
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