DAME FUERTE II
RELATOS: Ángel Nocturno (Jesús) Arroyo de la Miel (Málaga - España)
Buenas a todos… como sabéis, tengo varios relatos publicados en esta Web. Este relato es la segunda parte de DAME FUERTE. Todo empezó al volver a mi municipio (Arroyo de la Miel) el entrenador había hablado conmigo para que ingresara de nuevo en el equipo, mi respuesta fue que sí. Esa experiencia me había gustado bastante. No sólo el polvazo del vestuario, sino la sensación que me dio jugando aquel partido, el cual ganamos. Mi puesto permanente se convirtió en el capitán del equipo. Al día siguiente de volver quedamos a las 18:00 horas en el polideportivo. En los vestuarios Rubén y yo nos mandábamos indirectas con sólo mirarnos, una risa piadosa se apoderaba de nosotros mientras el entrenador nos comentaba que la próxima semana teníamos que viajar a Fuenlabrada (Madrid) para disputar un partido amistoso con un equipo local. En ese momento la mirada de Rubén, José (el entrenador) y la mía se cruzaron, y de nuevo se dibujó una sonrisa en nuestros rostros.
La semana se pasó muy rápido. Todas las tardes el equipo entrenábamos muy duro, para demostrar en Madrid que nuestro equipo tenía madera. Una de las tardes me fui a casa de Rubén, ya que me invitó a que fuera a ver una película en su casa. Acepté encantado, no faltaba más. La verdad sea dicha, no vimos el final de la película. Sus padres estaban cenando en un restaurante celebrando su aniversario, por lo que Rubén me dijo que tardarían en llegar. Pero a lo que iba, como os he dicho no nos dio tiempo a ver la película. Por la mitad de esta, Rubén, que estaba en boxers, y yo podía notar que estaba un poco caliente, ya que sus boxers aumentaban de tamaño a cada segundo que pasaba. Al parecer no pudo aguantar mucho más, me miró, se levantó del sofá, y cambió de película. Cuál fue mi sorpresa que se trataba de una película Gay. Entonces sin poder remediarlo mis boxers también empezaron a agrandarse. El calor como os podéis imaginar era insoportable, y los boxers nos sobraban, así que apartando nuestras ropas, las palomitas y varios cacharros más del medio, nos bajamos los boxers y dejamos nuestras pollas a la intemperie. Me fijé en la película, mientras mi mano acariciaba mi polla, un tío de color se follaba a tope a un chico joven blanco. Una polla de color negro, me encantaba, una polla de grandes dimensiones que entraba desgarrándole el agujero del chaval, que gemía de placer.
Mire a Rubén, y éste, sin pensárselo dos veces, se metió mi polla en su boca. Sentía su lengua en mi capullo, como rozaba cada parte de mi polla, y su campanilla acariciaba a gran velocidad la punta de mi glande. Sus manos tocaban mis huevos, mientras sus labios los acariciaban. A medida que iba pasando la escena de la película, Rubén se tragaba más y más mi polla. Mis manos agarraban la funda del sofá, gemidos esporádicos se escapaban de mis adentros, sentía un placer enorme. Al cabo de unos minutos Rubén se levantó y se arrodillo en la alfombra, dejándome contemplar su culo depilado. Me arrodille frente a él y se lo empecé a lamer lentamente, mi lengua rozaba todo su ano, y sentía las palpitaciones, susurros procedentes de Rubén que me pedían que lo follara, que le atravesara el culo.
Después de habérselo comido un buen rato, me coloqué de rodillas y dejé mi polla justo delante del culo de Rubén, lentamente empecé a meter mi polla, el culo empezó a abrirse y dejar paso, al cabo de unos segundos mi polla de 19 cm. ya había entrado totalmente en su interior, Rubén seguía pidiéndome que me lo follara a tope, así que sin meditarlo empecé a follarmelo rápidamente, mis manos le agarraron las nalgas, y podía ver como sus manos agarraban la alfombra mientras gemía de placer, más, más, me pedía…
Al cabo de unos minutos de intenso placer se la saqué del culo, y me coloqué frente a su cara, abrió la boca y en ese momento le inundé la garganta de leche, de espesa y caliente leche, la cual relamió, y quitó toda aquella gota que se encontrara en mi polla. Nos vestimos, y me acompañó hasta la puerta de su casa.
Al día siguiente nos dispondríamos a irnos de viaje a Madrid dos días, así que me tenía que acostar ya. Al día siguiente me levante temprano y me dirigí con las maletas al polideportivo, allí estaban ya mis compañeros y el entrenador esperando para emprender el viaje en el autobús. El viaje duró seis horas, pero se me hizo ameno entre carcajadas y risas. Al llegar a Madrid me acordé sin casi quererlo del polvazo de mi último viaje a esta magnífica Ciudad. (Relato: Mi Viaje a Madrid) Al llegar al hotel, nos dirigimos a nuestras habitaciones, la mía era compartida con Rubén, como os podéis suponer. Una vez colocamos nuestras maletas, etc. nos dirigimos al estadio donde se iba a disputar el partido.
Al cabo de una hora aproximadamente se hizo de noche, y mis compañeros, José y yo nos fuimos al Hotel a cenar. José, mi entrenador, tenía su habitación al lado de la nuestra, compartida con Carlos, un chaval de 19 años, alto, marcadote, también totalmente depilado, moreno, vamos que el chico estaba tremendo. Y como os había dicho en la primera parte de este relato ya teníamos un objetivo, y era Carlos. No sabíamos si entendía o no, nos era indiferente, pero nada había sido por casualidad, ya que el entrenador se las había apañado a sus anchas para que Carlos coincidiera con él en la habitación.
Una vez cenamos, nos dirigimos todos a nuestras respectivas habitaciones para descansar, ya que al día siguiente era el partido. Una vez el pasillo se halló en silencio, Rubén y yo nos dirigimos a la habitación de José y Carlos, ésta estaba encajada, sin hacer ruido nos adentramos en la habitación, José nos estaba esperando tumbado en la cama, desnudo, mientras que Carlos estaba dormido en la cama de al lado. Yo la verdad es que me corté un poco, pero Rubén por lo que vi no se cortó nada de nada, ya que se la empezó a comer al entrenador. Yo mientras tanto me quedé observando a Carlos, estaba dormido, inmóvil, con la vista perdida en cualquier sueño, cerré la puerta despacio, para no hacer ruido, mientras Rubén y José estaban poniéndose a tope. Me dirigí hacia la cama, y empecé junto con mi compañero a comerle la polla, José gemía en silencio, su rostro reflejaba placer, la lengua de Rubén y la mía acariciaban la polla del entrenador. Llegó el momento esperado, Rubén se colocó en la cama a cuatro patas, y José empezó a encularle el culo, lentamente sin hacer demasiado ruido, me coloqué frente a Rubén para que me comiera la polla, el entrenador empezó a acelerar el ritmo de la follada, y Rubén no aguantó mucho hasta que soltó un gemido, y en ese momento se despertó Carlos. Con ojos como platos se nos quedó mirando, observándonos, sin saber qué decirnos. A mí casi me da un infarto de pensar en lo que nos podría decir, casi se me baja la polla, pero a Rubén y a José parece que no les importó demasiado ya que ellos siguieron con la follada.
Carlos se levantó de la cama, observándonos a los tres, y para mi sorpresa empezó a tocarse el paquete, y sentado en su cama me hizo señales para que me fuera con él. Saqué mi polla de la boca de Rubén y me dirigí hacia Carlos, me arrodillé, y éste con sus manos me agarró la cabeza y me enseñó el camino hasta su polla, me la metí en la boca, unos 19 cm. de polla de un chico que estaba bastante bien, estaba flipando. De reojo podía ver cómo José enculaba a Rubén, mientras mi lengua se restregaba por la polla de Carlos. En unos segundos ya me encontraba con mis piernas sobre los hombros de Carlos, su polla entraba y salía de mi culo, observándonos, miradas de placer entre los dos, mientras gemíamos. Dentro de mis entrañas tenía la polla de Carlos, la sentía en cada estacada, en cada palpitación se sus venas. Sentía como si me vaciara. En la cama de al lado, el entrenador y Rubén seguían follando, José le agarraba del cuello, mientras su polla entraba y salía a su antojo del culo de mi compañero. Mis manos agarraban fuerte el culo de Carlos, mientras el PLAS volaba en todas direcciones.
Sentía autentico placer, un escalofrío se paseaba por mi piel, mientras mi mirada no se apartaba de la vista de Carlos. Su polla entraba y salía rápidamente, los movimientos de Carlos eran increíbles, una y otra vez me follaba el culo, una y otra vez me susurraba al oído, mientras mis manos se agarraban a sus abdominales.
Al cabo de unos minutos, intensos minutos de auténtico placer, me arrodillé frente a Carlos y éste derramó sobre mi rostro una cantidad considerable de una deliciosa leche. Blanca como la nieve, deseada por cada estacada… Rubén también tomó la leche del entrenador, y acto seguido nos corrimos los dos casi a la vez.
Los cuatro exhaustos de placer nos tendimos en la cama, mirando al techo, con un aire carismático en el ambiente. De golpe José, Rubén y Carlos soltaron carcajadas al aire, los tres me miraban atentos con una sonrisa en sus rostros, extrañado pregunté lo que pasaba, mientras me lo contaban más me sorprendía… Resultó ser al final que yo había sido el sorprendido, mis dos compañeros y el entrenador me querían dar una bienvenida por todo lo alto. Al final resultó que Carlos ya había follado más veces con Rubén y José, con razón el entrenador y Rubén no le dieron importancia cuando Carlos se despertó, yo fui el sorprendido, y la verdad es que si me quieres dar tú una sorpresa así, te lo agradecería.
Tras este día, hemos quedado más veces, hemos follado, disfrutado al máximo, ¿sabes qué? Me gusta mi equipo, mi entrenador, me gusta el sexo… ¿Qué más puedo pedir?
FIN
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