David, el bombón camionero
Hola amigos. Disfruto mucho leyendo vuestras historias y, al final, me he
decidido a contaros una que me pasó hará cosa de dos meses.
Me llamo Tom y tengo 32 años. De vez en cuando suelo ir a buscar rollo a
algún sitio donde haya camioneros. No sé... me dan mucho morbo... El caso es
que un día, decidí ir a un restaurante de carretera donde paran muchos
camioneros y no había ido nunca.
Eran las cuatro de la tarde. Eché un vistazo en el coche y nada. Alguno
dentro de la cabina, pero no había gran cosa, la verdad.
A los cinco minutos pasó un camión. Lo miré y dije. Uffffffff. Vaya pedazo
de tío!!!!!. Total que me fui detrás de él hasta que aparcó. Me quedé a una
distancia prudencial. Lo suficiente para poder verlo. El caso es que bajó
del camión y se puso a orinar. No podía apartar los ojos de él...
El tio se dio cuenta y empezó a sobarse discretamente, a la vez que me hizo
un gesto con la cabeza. Rápidamente fui hacia él con el coche y paré a su
lado:
-Aparca en el parking de coches que voy a dejar el camión en un sitio más
discreto.
Dicho y hecho. Ufffff. Estaba a tope solo de pensarlo... Fui andando desde
el aparcamiento de coches hasta donde el habia aparcado el camión. Me estaba
esperando sin camiseta...
Subí a la cabina y el tío me dijo:
-Oye, sobre todo discrección, eh?
- Claro tío. No te preocupes...
El tío no sólo era guapísimo sino que tenía un cuerpo de infarto. Se quitó
la ropa y se tumbó en el colchón que algunos camiones llevan en la cabina.
No pude evitarlo y me abalancé sobre su polla. MMMmmmmmm.
Chupé y chupé frenéticamente mientras el tío no dejaba de gemir. Su cara de
placer me hacía aumentar la intensidad de la mamada y de su polla bajaba a
sus huevos para lamerlos y metérmelos en la boca. Con mis manos no dejaba de
acariciar su pecho y sus pezones.
Como él parecía que no iba a hacer nada, me quité la ropa para poder
masturbarme mientras disfrutaba de semejante bombonazo.
Una de las veces que le estaba lamiendo los huevos, levantó un poco las
piernas dejándome ver su culito... Yo aproveché para echarle las piernas
hacia arriba y comérselo... Ufffff. Me derrito sólo de recordarlo.
El tío estaba disfrutando de lo lindo pero yo... no me quedaba atrás...
Dejé de mamarle y junté nuestros rabos para masturbarnos. Me puse encima de
él y le besé mientras le metía un dedo en la boca y le decía:
- Tío, estás para comerte entero... enterito!!!!!!.
Estando encima de él, y con sus piernas levantadas, empecé a pasear mi polla
por su culito húmedo después de que se lo hubiera comido. En esos momentos
me hubiera dado igual follármelo o que me follara él. Sólo quería disfrutar
de él. Que no se terminara nunca.
Le pregunté si llevaba condones y me dijo que no. Yo tampoco llevaba encima.
Le pregunté si le gustaría que le follara. Dudó un momento y me dijo que sí,
pero que sin condón, nada.
-Tranquilo - le dije yo- Sin condón, yo tampoco nada.
Seguimos restregando nuestras pollas mientras le comía una oreja y poco a
poco fui bajando por todo su pecho, su tripa, chupando, hasta llegar de
nuevo a su polla, que volví a mamar enérgicamente provocando sus gemidos y
sus caras de placer.
Estaba el tío tan excitado y disfrutando tanto que pensé que se iba a
correr, y le dije:
-Tío, no te corras todavía. Quiero disfrutar más de ti.
En la calle no hacía calor, pero la temperatura de esa cabina subió hasta ni
se sabe los grados... Él se levantó y dijo que iba a poner el aire
acondicionado.
Yo me senté en el colchón para esperarlo y cuando volvía hacia mi lo cogí
por la espalda e hize que se sentara encima de mi. Mi polla quedó entre sus
piernas y empezó a moverse. Ufffff. Yo no dejaba de mordisquearle la espalda
y de sobarle la polla mientras él se movía para darme placer...
Después de un rato, me dijo que no sabía si podría aguantar más y se volvio
a tumbar. Volví a dedicarme por completo a su polla, dejando la mía al
alcance de su mano para que me pajeara mientras. Verdaderamente, no aguantó
mucho más, y solo una corrida tremenda. Yo le masturbé hasta que salió la
última gota...
Se levantó a coger algo para limpiarse y su vientre quedó a la altura de mi
boca. No pude evitar sacar la lengua y lamerle un poco de su leche... al
tiempo que yo también terminaba y me corría.
Nos limpiamos y yo le dije si podía fumarme un cigarro allí, para no salir
al parking tan acalorado como estaba. Me dijo que por supuesto. Me vestí, y
el se sentó en el asiento del conductor, desnudo y con la polla ya flácida.
Estaba guapísimo.
No voy a entrar en detalles, pero me contó que se llamaba David, que era
andaluz y que estaba casado pero que de vez en cuando, le gustaba estar con
un tío. Me dijo que los tíos la mamaban mejor... jejejeje y que yo se lo
había hecho como nunca.
Yo estaba como atontado y no me hubiera bajado de ese camión nunca. Terminé,
nos despedimos y me fui al coche. Todavía estaba acalorado, así es que
decidí esperar un poco en mi coche con las ventanillas bajadas.
Al rato, lo vi bajar del camión con una bolsa de viaje. Iba a las duchas
para camioneros que hay en ese restaurante. Dios, estuve a punto de entrar a
las duchas y volver a repetirle la mamada, pero no lo hize.
Me arrepiendo mucho de no haberle pedido el móvil o haberle dado el mío.
El paso es que he vuelvo muchas veces a ver si lo encontraba pero nada. Es
evidente que no esto enamorado de él, pero sí que es cierto que me dejó
pilladísimo.
Espero, un día, volver a encontrarme con él y volver a disfrutar como
hicimos aquella tarde.
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