Diario Íntimo: Mi Primera Vez
Me llamo Lucas, y vivo en Tucumán, Argentina. En la actualidad tengo 26 años y
soy bisexual. Tengo la suerte de haber llevado un diario secreto con mis
relaciones homosexuales, por los que puedo contarlas casi con detalles. Todo
comenzó cuando tenía 14 años.
Comenzaré presentando a mi familia, ya que es importante en toda la historia. Mi
papá Sergio, que en ese entonces tenía 40 años, un tipo demasiado pintón; mi
madre, Mirta, una mujer hermosa de 42 años, y nosotros, 5 hermanos varones de
distintas edades. No los describiré en éste momento a todos, sino cuando vayan
apareciendo en mi diario, basta con presentarlos por su nombre y edad en ese
entonces: Andrés de 18 años, Ariel de 16, Lucas (yo) de 14, Germán de 12 y
Alfredo de 7. Vivimos en un barrio de las afueras de San Miguel de Tucumán, en
una casa con 3 habitaciones, una de mis padres, en otra dormían Andrés y Alfredo
y en la última Ariel en la cucheta de arriba, Germán abajo y yo en otra cama
individual.
Mi primera experiencia con otro hombre sucedió un 1 de Enero de 1994. Hasta
entonces había mantenido relaciones un par de veces con una noviecita de la
adolescencia, que debutamos juntos. Yo ya asomaba un tipo, de los que se dice
lindo. Estatura mediana, pelo corto castaño, tez trigueña, ojos verdes que
resaltaban por mi color de piel (característica de mi familia, por cierto), y
comenzando a formar un buen físico, ya que tres meses antes había empezado el
gimnasio. Hasta ahí, no me había fijado en hombres y había visto pocos desnudos,
creo que sólo en los vestuarios del gimnasio, donde normalmente no me bañaba por
pudor.
Pero ese día, me levanté con un poco de resaca al mediodía, después de haber
festejado con mis hermanos y mis primos la llegada del nuevo año. Estaba mirando
televisión cuando recordé que el gimnasio iba a abrir a las 5 de la tarde, y
como era año nuevo, seguramente no iría casi nadie, hecho que motivó a asistir,
ya que podía hacer mi rutina más tranquilo.
Efectivamente, al llegar había unas pocas personas, y me dispuse a realizar mi
rutina sin mirar a los demás. Al terminar, eran como las 7 de la tarde y ya que
había poca gente y que a la noche iba a encontrarme con mis amigos en el centro
de la ciudad (donde estaba el gimnasio), decidí bañarme allí mismo para no tener
que volver a casa. Las duchas del gimnasio no tenían separadores, por lo que las
regaderas se encuentran una al lado de la otra, sin divisiones. Me dirigí a la
última y abrí la canilla. La caída del agua fresca sobre mi cuerpo hizo que
apoyara mi frente sobre la pared, ya que ayudaba a mitigar la resaca. Estaba con
los ojos cerrados cuando siento que abren la ducha de al lado. Me asusté y me
puse de espaldas a quien estaba en la ducha. Me encontraba nervioso y de a poco
me fue ganando la curiosidad por ver quién era mi vecino.
Me di la vuelta y él estaba de espaldas a mí. Tenía un cuerpo espectacular.
Medía aproximadamente 1,71 (yo en ese entonces medía 1,66), una espalda
perfecta, pelo negro, piel bien bronceada y un culo redondo, firme, por lo visto
muy trabajado en el gimnasio. Después supe que tenía 28 años. Pero además de lo
bueno que estaba, lo que me llamó la atención eran sus movimiento al
enjabonarse. Se tocaba mucho todo el cuerpo, y sobre todo parecía dedicarle
mucho jabón a su pija. No sabía por qué pero la situación me estaba excitando, y
hubo un momento que con su mano izquierda comenzó a pasarse su mano enjabonada
por su culo, masajeando sus nalgas, durante un rato. Sin darme cuenta, se me
estaba parando la pija.
Luego mi vecino de ducha se dio la vuelta y pude comprobar lo que sospechaba, se
estaba masturbando. Tenía una pija enorme, de unos 23 cm. (la mía ya medía sus
actuales 17 cm.). Al ver que yo también estaba excitado, se acercó despacio y
comenzó a masturbarme. Yo no podía reaccionar. Siguió masturbándome suavemente
hasta que oímos un ruido, entonces lo aparté, cerré la ducha y salí a secarme en
los cambiadores. El salió detrás de mí y nos cambiamos. Me miraba pero yo no
veía las horas de salir de ahí. Cuando el que había entrado se fue a las duchas
y yo terminaba de cambiarme, se acercó y me dijo: “estoy en el auto, podemos ir
a otro lado”. Yo lo miré, me di la vuelta y salí.
No se por qué pero me quedé parado a 10 metros de la puerta del gimnasio. Al
rato salió él, se acercó y extendiéndome la mano me dijo: “Hola, soy Marcos”.
“Lucas”, le dije yo. “Tengo mi auto a la vuelta, vamos”. Y lo seguí.
Como comenzaba a oscurecer, se dirigió a la zona del parque 9 de Julio. Se metió
por una calle de tierra (después con los años se convirtió en el auto bar). En
el auto estuvimos hablando y conociéndonos un poco y le conté que era la primera
vez que hacía algo así. Nos bajamos y nos sentamos detrás de unos árboles. Bien
me senté, Marcos me agarró la cara y me besó. De a poco comenzó a desnudarme
mientras me seguía besando hasta que me quedé sólo con el slip y entones yo
comencé a hacer lo mismo con él. Seguimos besándonos y abrazándonos durante un
largo rato, y poco a poco fue bajando por mi cuerpo, lamiendo mis tetillas,
después la zona del ombligo, hasta llegar a mi paquete. Ahí se quedó un rato,
jugando con su boca por encima de mi slip hasta que lo bajó y se metió en la
boca toda mi pija de un golpe. Era la primera vez que me la chupaban y la
sensación era increíble. Empecé a gemir y al rato me corrí en su boca.
Entonces subió hasta mis labios y me besó, y sentí el sabor de mi semen,
mezclado con nuestras salivas. Yo estaba un poco preocupado por haberme acabado
tan pronto y sin avisar, pero Marcos me dijo que la noche no había terminado,
porque su pija estaba tan dura que le dolía. Al escuchar esto, me agaché y
comencé lo mismo que él había hecho conmigo un rato antes. Cuando tuve semejante
pedazo delante de mí, lo olí lentamente y ese olor a pija me puso a mil. Me la
metí de a poco en la boca, y al intentar metérmela hasta el fondo casi me
atraganto. Entonces, despacio, la chupaba, metiéndomela en la boca hasta donde
podía y sacándola nuevamente. Marcos me fue girando hasta que mi pija, que ya
estaba dura de nuevo, quedó encima de su cara y mientras hacíamos un 69 comenzó
a jugar con el dedo en el agujero del culo, hasta que su lengua reemplazó a su
dedo.
Allí me volví loco. Gemía como loco, pero sin sacarme su pija de la boca. Poco a
poco comenzó a meterme un dedo despacito, entonces me dió la vuelta y con
palabras de tranquilidad comenzó a metérmela poco a poco. El trabajo que había
realizado daba resultado, ya que a pesar del dolor de tener semejante carne
dentro mío, el placer pudo más. Me la metió hasta el fondo y se quedó ahí, para
que me acostumbré, hasta que yo mismo comencé a moverme y a aumentar el ritmo,
hasta que paró porque iba a acabar. Se salió y se puso a 4 patas, indicándome
que me tocaba a mí. Le quise introducir un dedo y me dijo que no, que ya estaba
preparado y vaya con la pija directamente. Lo hice con suavidad, a pesar del
evidente nerviosismo que tenía y poco después de meterla acabé dentro de él,
mientras le besaba en la espalda. Después le di la vuelta y comencé a
masturbarle mientras pasaba mi lengua por sus huevos hasta que se corrió y nos
quedamos un rato abrazados.
Luego nos vestimos y me llevó de vuelta al centro, donde me tenía que encontrar
con mis amigos. Bueno, y así fue mi primera vez, seguiré con los relatos, pero
no se olviden de escribirme, para que charlemos de nuestras historias y díganme
que les pareció ésta. Cuenten sus experiencias, así nos conocemos, che.
Un beso.
Lucas
Marzamora2000@yahoo.com
Mi MSN marzamora79@hotmail.com
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