Mi historia de dos chicos


Hola, soy un chico de 29 años con pelo corto y castaño, mido 1.70, 70 kilos, con ojos marrones y delgado, soy un chico muy sincero pero un poco tímido en relacionarme con la gente, suelo salir casi siempre solo, pero me gustaría tener amigos en los que pueda confiar y poder contar mis problemas y mis sentimientos.

Yo una noche del sábado estaba en casa y no tenía nada que hacer, así que decidí salir a dar una vuelta por mi pueblo y salí solo, cuando fui a donde estaba la marcha entré en un bar a tomar algo y había buen ambiente, se estaba muy bien, en ese momento me entraron ganas de orinar y entré a los servicios del bar y me encontré a dos chicos que tendrían la edad de 20 ó 22 años cada uno, eran muy guapos, tenían un buen cuerpo los dos, yo sólo hacía que mirarlos de arriba abajo, los dos tenían unos cuerpos de deportistas porque se les notaba el pecho, los brazos y las piernas bien formadas de tanto hacer deporte, y creo que de hecho hacían deporte los dos, yo seguía mirando esos hermosos cuerpos y uno de ellos se dio cuenta de que los miraba mucho, entonces uno de ellos le dijo al otro:

- Oye, este nos está mirando...

Entonces el que le dijo eso, se me acercó y me dijo:

- ¿Por qué nos miras tanto a nosotros dos?.

Yo en ese momento no supe qué decir, no me salieron las palabras de la boca, pero cuando les vi delante mía los vi a los dos unos ojos muy bonitos que me derretí al mirarlos, entonces yo me salí para fuera y no supe qué decir porque tenía una vergüenza y miedo... yo deseaba que el tiempo se parara. Entonces me fui para una escaleras que había en ese bar y ellos salieron del servicio y, no sé, pero creo que fueron detrás mía y se acercaron a donde yo me puse y me dijeron la misma pregunta de antes:

- ¿Por qué nos mirabas a los dos? - y añadieron esto:

- ¿Qué pasa? ¿estamos buenos? o ¿te gustamos los dos?

Yo me armé de valor y respondí. En ese momento, al verlos a los dos tan cerca y los dos se pusieron junto a mí, no supe qué decirlos, así que decidí armarme de valor y que sea lo que Dios quiera, y les dije esto:

- Sí, tenéis un cuerpo los dos de miedo, bien formados, y me gustáis los dos.

Yo no sé en qué pensaron ellos, pero yo me pensé que lo iban a tomar a mal porque no sabía si eran homosexuales o no, así que yo me callé a ver qué pasaba, pero en ese momento hubo un silencio, hasta que uno rompió el silencio que había:

- Oye, nos presentamos los tres y seamos amigos ¿no?

Entonces nos presentamos los tres, uno de ellos se llama Luis.

- Yo me llamo José.
- Y yo me llamo Carlos.

Entonces a Luis se le ocurrió una idea fabulosa:

- ¿Por qué no nos vamos a mi casa a ver una película de terror, ya que mis padres están de viaje y nos ponemos cómodos los tres?

José dijo:

- Vale, buena idea, tío.

Se me pasaban por la cabeza muchas cosas, pero yo dije:

- Vale, nos tomamos la última que invito yo.

Marchamos para allá, y así fue la cosa, nos tomamos la última ronda y salimos del bar y marchamos hacia la casa de Luis. Llegamos, entramos y Luis dijo:

- Poneros cómodos los dos en el salón, yo me voy a quitar esta ropa y me pondré otra para estar más cómodo.

Entonces Luis llegó al salón y nosotros estábamos en un sofá que entrábamos los tres juntos, yo me senté al lado de José y Luis al otro lado. Luis se puso muy cómodo con las piernas abiertas y se le notaba el bulto que tenía entre las piernas, yo no hacía más que mirar su aparato, entonces en ese momento dijo Luis:

- ¿Por qué no os ponéis cómodos vosotros dos?

José se empezó a quitar la ropa, los pantalones y las zapatillas, se quedó en calzoncillos que eran de color blanco y ajustado y en ese momento le vi también su bulto que tenía entre las piernas y se sentó pegado a mí, yo como era muy vergonzoso me quedé un poco parado pensando qué hacer, si quitarme la ropa o salir corriendo de ahí porque al ver todo eso sus cuerpos me ponían a cien, yo ya tenía una erección y me daba corte que me vieran empalmado. Entonces Luis dijo:

- Tú, Carlos, ¿no te pones cómodo o te da vergüenza que te veamos en calzoncillos, eh?

Entonces me decidí a levantarme y empecé a quitarme los zapatos y los pantalones y traté que no me vieran cómo tenía de dura mi entrepierna, entonces Luis se dio cuenta de que yo estaba muy caliente y me dijo sonriendo:

- Estás empalmao ¿eh?

Yo no supe qué decir porque se me vino el mundo encima y estaba como un tomate de la vergüenza que tenía, le miré a los ojos y le dije

- Sí, me suele pasar, pero no pasa nada porque se baja pronto... eso espero, que se baje pronto...

Entonces José y Luis se miraron y no les apetecía seguir viendo la película y se fueron a otro sofá que había en el salón y los dos se pusieron muy juntos, yo veía lo que hacían, Luis se la estaba meneando a José y José a Luis, yo estaba mirando cómo se la estaban meneándo los dos mutuamente y Luis me miró y dijo:

- Oye, ya que estamos los tres así, ¿por qué no lo hacemos?

José se acercó y me dijo:

- Ya que nos estabas mirando a los dos, ¿por qué no nos las chupas a los dos?¿Eh?

Entonces yo al ver esos aparatos ya tenía unas ganas de chuparlas y tenerlas en mi boca las dos, que por cierto las tenían muy grandes, de unos 20 cm los dos.

Yo tenia unas ganas inmensas de que me penetraran pero entonces Luis se tumbó para que se la chupara mejor y así lo hizo y José se puso detrás mía y me acariciaba mi culo y no veas con qué suavidad lo hacía, y no veas cómo chupaba mi ano, con qué dulzura lo hacía, me derretía al hacerme eso José y me metía un dedo, luego otro y hasta tres dedos, qué gustazo me daba, yo seguía comiéndole el aparato de Luis, entonces José le dijo a Luis:

- Déjame, que tengo ganas de que me la chupe este nene.

Y así lo hizo Luis, se cambiaron y le chupé el aparato a José mientras Luis me acariciaba mi culo y me metía los dedos, y con la otra mano me acariciaba mi espalda, y hasta me llegó a chupar mis huevos, qué bien lo hacía, yo me estaba muriendo del gozo que tenía y cada vez más inmenso el placer que me daban los dos, entonces Luis se me puso a chupar el ano mientras con la otra mano me la meneaba y me llegué a correr en sus manos y cuando tenía mi leche en su mano la chupó con unas ansias que se comió toda mi leche, no dejó nada en su mano.

Entonces noté que Luis se iba a correr porque noté cómo se le hinchaba y no pudo aguantar más y se corrió en mi boca, entonces José le tocaba que se corriera en mi boca y así lo hizo, se corrió en mi boca, y me tragué toda su leche, la de los dos.

Entonces Luis se puso en posición y se tumbó boca arriba y me dijo:

- Siéntate aquí.

Yo le obedecí y me senté en su aparato y me la metí toda de un golpe, yo tenía unas ganas de que me penetraran y así lo hice, yo al sentir todo eso adentro de mí y Luis dándole para dentro y para fuera, yo sentía cómo me dolía pero a poco a poco fui sintiendo un placer maravilloso, entonces me tumbé encima de Luis y le daba besos, y dice José:

- Ahora voy yo, nene, te la voy a meter con la de Luis.

Y así lo hizo, yo dejé de besar a Luis y apreté los dientes, y José me la metió con la otra polla de Luis adentro de mí y me la metió muy despacio y bombearon José y Luis al mismo tiempo, yo seguí besando a Luis hasta que los dos estaban a punto de correrse de nuevo y pararon, me puse en posición para que los dos se corrieran en mi boca y los dos me la metieron en la boca y noté cómo se corrieron en mi boca los dos al mismo tiempo y yo con mi mano me la meneaba y me corrí de una forma fabulosa.

Entonces terminamos y nos fumamos unos cigarros los tres, ya tranquilos, hasta que dijo Luis:

- Oye, me voy a duchar, luego vais vosotros.

Luis se fue a ducharse y nos quedamos José y yo, y hablamos de lo sucedido, y fue genial la charla porque me dijo que era la primera vez que lo hacía con un chico y le pregunté por Luis, que si ha sido también la primera vez que lo hacía con un chico, y me dijo:

- Sí, ¿y tu?

Le dije que no era la primera vez que me penetran dos tíos al mismo tiempo:

- Pero si os digo la verdad, me ha gustado mucho hacerlo con vosotros, habeis sido muy cariñosos y muy apasionados.

En ese momento sale Luis de la ducha y dice:

- El siguiente, que se duche.

Y se metió José a ducharse y me quedé solo en el salón hasta que vino Luis, ya puesto elegante y guapo. Le dije a Luis:

- ¿Qué tal te ha parecido esto?
- Ha sido genial, he disfrutado mucho haciéndolo contigo.
- Sí, ha sido fabuloso, esto nunca lo voy a olvidar, lo tendré de recuerdo esta fabulosa noche.

En ese momento sale José de la ducha y me toca a mí ir. Me duché y estuve pensando en cómo lo he gozado y qué recuerdo voy a tener. Nunca olvidaré este día porque he conocido a dos amigos que son fabulosos en la cama, y como amigos y personas.

Acabé de ducharme, me vestí en el baño, salí y le dije a Luis:

- Habrá que recoger esto ¿no?

Entonces recogimos todo y cuando acabamos de recoger todo bien salimos a ver si había algo de marcha y así fue, quedaba una discoteca y entramos. Llegamos a las 7 de la mañana y yo estaba ya muy cansado y me despedí de ellos.

Desde ese día supe que Luis salía con una chica y le veía casi todos los días, y José se tuvo que ir a otro sitio porque el padre suyo pidió un traslado a otro lado, le llamo casi todos los días y nos tiramos mucho tiempo hablando, y a Luis cuando le veo nos paramos y charlamos de todo, hemos quedado los tres como buenos amigos.

Yo desde ese día no tuve más relaciones con nadie y si volviera a hacer lo mismo lo haría con mis mejores amigos, con Luis y José, son mis amantes y amigos, de los mejores que he tenido y los doy las gracias por haberme dado ese día tan bonito y fabuloso que nunca olvidaré, guardo ese recuerdo dentro de mi corazón.

Espero que os haya gustado este relato porque yo he disfrutado mucho contándolo.



Si tienen alguna experiencia y quieren contármela, aquí les dejo mi e mail:

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