En el auto

Mi nombre es Ale y la historia que les voy a contar es 100% real... Vivo en la Ciudad de Monterrey, México. Ahora tengo 26 años y esto me sucedió cuando tenía 22.

Siempre me han gustado mucho los chicos adolescentes, me calientan como no tienen una idea, para mí son lo máximo, hablando en el aspecto sexual.

Todo ocurrió una tarde entre otoño e invierno, hacía un poco de frío y bueno, como era mi costumbre, yo iba a un cybercafé a chatear y ver si salía alguna oportunidad de estar con alguien. Siempre entraba a un chat de acá de mi ciudad, y bueno, yo sólo me dedicaba a ver los mensajes que las demás personas ponían. En una de esas vi uno que decía... "Algún hombre por el Sur de Monterrey?, tengo 16 años, para algo ahora mismo". Al ver ese mensaje no dudé en mandarle un privado y comenzamos a hablar; nos presentamos y él me dijo que tenía 16 años, que vivía al sur de la ciudad, era alto, 1.76 m, morocho, flaco, ojos marrón, muy lindo nene. De mi parte le dije que yo tenía 22 años, medía 1.85, alto, morocho, ojos marrón también.

Comenzamos a hablar y fuimos al punto, me dijo que andaba muy caliente, que quería que alguien le hiciera sexo oral, yo le dije que estaba dispuesto a complacerlo si quería, pero por el momento yo no tenía ningún lugar a donde poder ir, entonces me dijo que por eso no nos preocupáramos, pensé que él tenía lugar y bueno, me llamó a mi celular y nos pusimos de acuerdo, me dijo que me esperaba afuera de un cine allá por su rumbo donde vivía, ya que no podía alejarse. Quedamos a una hora y nos despedimos.

Yo tenía un poco de dudas porque no sabía si era verdad o un juego, pero no me importó, y aunque me quedaba un poco lejos me fui al lugar donde me citó, llegue y ahí estuve esperando, me dijo que llegaría en una camioneta color gris, de esas tipo van, pero modernas... pasaba el tiempo y no llegaba, pensé... ya no vino y ni la vuelta que me di... en eso veo entrar a una camioneta gris al estacionamiento, se paró frente a mí y me sonrió, era él, me subí a la camioneta, lo saludé de mano y nos fuimos.

Por Dios, era una de las cosas más hermosas que había visto, un nene flaquito, alto, marcado por la natación, hermoso en una sola palabra. Tomamos camino y no hablaba, entonces me decidí a hablar yo y le pregunté:

- ¿Hacia dónde vamos?

El me contestó que conocía un lugar solo, donde nadie nos molestaría, y como hacía un poco de frío y oscurecía temprano, sería mucho mejor.

En el camino hablamos muy poco y cada quien en su lugar, llegamos a un lugar solo, había casas pero daban la apariencia de estar solas porque no se veía ningún alma. Entonces me dice:

- Vamos a la parte de atrás de la camioneta.

Le dije 'ok'... me fui yo primero y después él. Se sentó al lado mío y me preguntó:

- ¿Te gusta besar?

A lo que yo contesté que sí. Fue acercando sus labios y, oh Dios!, nos empezamos a besar, lo hacía de una forma que me calentaba mucho, me besaba con ternura pero al mismo tiempo con pasión, metía su lengua en la mía, mientras nos besábamos yo le acariciaba su pene, que lo tenía re duro, así como el mío, de a poco los vidrios se fueron empañando de tanto calor que hacía en la camioneta, me besaba el cuello, los labios, una cosa maravillosa... no tienen idea de lo rico que besaba, me encantaba que lo hiciera así, mientras yo de a poco le fui desabrochando su pantalón, lo fui desnudando y él así lo mismo... no podía creerlo, tenía un cuerpo perfecto, delgado pero marcado... un pene delicioso que estaba húmedo de tanto presemen que tenía. Lo acariciaba con mis manos, sus huevos, él gemía de a poco. Una vez desnudos lo dos lo fui besando en el cuello, al mismo tiempo que lo recostaba en el asiento de la camioneta, le besé las tetillas y fue bajando, poco a poco, dándole besitos, hasta llegar a su pene, ese pene hermoso que empecé a chupárselo despacio.

Le abrí un poco las piernas, le levanté los huevos y con la punta de mi lengua le acariciaba cerca de su culo, él gemía como no tienen una idea, eso me excitaba más, lamía ese tronco erecto que tenía con mi lengua e iba subiendo hasta que de apoco la tragué toda, empecé a chupársela muy suave, despacio, él gozaba como loco, estábamos muy calientes, y claro, los vidrios del auto lo decían, estaban empañados de tanto calor humano que había adentro.

Así seguí chupándosela, suave, fui aumentando la intensidad, con una mano lo masturbaba al mismo tiempo que mi boca hacía el otro trabajo, él me tomaba de la cabeza y me movía con fuerza, fui chupando más y más, él me decía

- Acabo... acabo...

Yo no paré hasta que aventó toda su leche calentita en mi boca y de apoco la tragué, él estaba completamente feliz y muy excitado... entonces me dijo:

- Me toca...

Ahora me recostó a mí y empezó a chupármela, lo hacía de una manera exquisita, tanta que me excitaba a mil, me chupaba el pene, los huevos, me acariciaba el culo con su mano... así estuvo hasta que me hizo acabar.

Después de eso se puso encima de mí, nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos y me empezó a besar con una ternura inmensa, le juro que hasta el día de hoy nadie, pero nadie me ha besado como él, y me refiero a chicos y chicas, él ha sido el único que me ha hecho estremecer. Me volvió a mirar y de pronto vi que una lágrima salió de sus ojos, y le pregunté:

- ¿Por qué lloras?.
- Esto que hicimos me encantó y siento algo maravilloso por ti, creo que me gustas mucho y me estoy enamorando...

Al decirme esto, lo abracé fuerte y nos seguimos besando. Terminamos, nos vestimos cada quien, encendió la camioneta y nos fuimos, pero esta vez ya no íbamos como extraños, porque ahora él manejaba con la mano izquierda mientras que con la derecha iba tomando mi mano, como una pareja que se ama mucho.

Después de esto nos vimos dos ocasiones más y fueron maravillosas, jamás pensé hacerlo en un auto y enamorarme de él. Hoy sé que aún vive en Monterrey, pero no nos vimos más, espero volver a encontrarlo de nuevo y algún día estar con él.


Por ahora esta es mi historia, pero hay más que les contaré a su debido tiempo...

Un abrazo y un beso para todos...



 

 

 

 

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