En el colegio
Me llamo Carlos, tengo 15 años y vivo en la Ciudad de México. Soy delgado, un
poco moreno y alto. Hace un tiempo conocí al que se convertiría en mi mejor
amigo. Se llama Omar, tiene 16, es moreno, alto, delgado y con el cuerpo un poco
ejercitado. Cada vez que lo veo en el colegio, me gusta ver como se pasea por el
salón, con su cuerpazo tan bueno, como mis más salvajes sueños. En poco tiempo
nos hicimos amigos, teníamos mucho en común y platicábamos, yo iba a su casa y
él a la mía.
Un día, como cualquier otro, estábamos en clase de computación, la cual se da en
un aula algo lejos de la mía, para llegar hay que atravesar un largo pasillo y
cruzar el patio. Estábamos trabajando en una exposición que tendríamos que dar
al día siguiente, cuando Omar me dijo:
-Charlie, se me olvidaron unas hojas en el salón, me acompañas?
A lo que respondí:
-Claro, no hay problema.
Salimos del aula y fuimos corriendo para llegar pronto, ya que quedaba poco
tiempo. Al llegar frenó en seco, por lo que no pude evitar aventarlo y caer
sobre el. Al aplastarlo, pude notar que hacía ciertos ruidos extraños, por lo
que le pregunté qué le pasaba.
-Es que así era mi sueño...
-De qué hablas? -respondí-
-Qué no te has dado cuenta?
-De que?
-De que cada día me gustas más, te he hecho insinuaciones, pero tú no te has
percatado.
Yo estaba confundido, pues en realidad lo hubiera sospechado de otros, pero él
en realidad parecía que le gustaban las mujeres, pues llegaba a platicar sus
experiencias con sus novias, e incluso llegaba a relacionarse con alguna que
otra del salón. En eso estaba pensando cuando de repente me agarró por las
nalgas, me dio vuelta, se puso sobre mí y me dijo:
-Había soñado tanto con este momento...
Yo, en vez de resistirme, me dejé llevar. De la nada, y sin que yo pudiera decir
algo, me plantó un enorme beso en la boca, que yo hubiera querido que durara
para siempre.
-Aquí no -le dije-
-Porqué?
-Porque pueden vernos...
Eso era razonable ya que el salón tenía 2 ventanas: una daba al estacionamiento
y la otra daba al pasillo largo. Entonces me hizo la seña de que lo siguiera y
me llevó a una parte de la enorme escuela que estaba casi olvidada: el jardín de
atrás, donde nadie entraba nunca, ya que había pasto y maleza por todos lados.
Estaba al aire libre, sólo separado de la calle por una alta barda que saltaban
los que se iban de la escuela.
-Aquí -me dijo-, aquí sí.
Yo no comprendía muy bien lo que pasaba, sólo me dejé llevar. Nos desvestimos
poco a poco hasta quedar completamente desnudos y recostados sobre la hierba. De
fondo sólo se escuchaba el ruido de todos en sus clases. Al ver su cuerpazo sin
nada puesto, lo único que pude hacer fue comenzar a recorrer con mi lengua todos
aquellos lugares que nunca creí poder. Era como una fantasía hacha realidad.
Comenzé a chuparle la polla, mientras el sólo hacía gemidos de placer. La
chupaba con más y más fuerza, hasta que se corrió en mi boca mientras seguía
haciendo fuertes gemidos que, sin embargo, y por suerte, no llamaron la atención
de nadie a nuestro alrededor. Omar estaba tan caliente y tan entrado que se
tandió boca abajo sobre el pasto, y me dijo:
-Ahora sí, soy tuyo. Aquí y ahora. Tal como en mis más lejanos sueños...
Entonces, sin más ni más, poco a poco, metí mi polla dentro de su culo, el cual
sentí bastante caliente, lo que me exitaba aún más. Comenzamos a follar,
estuvimos en eso un buen rato. Mientras yo lo penetraba cada vez con más fuerza,
veía como su hermoso cuerpo se retorcía de placer, me besaba mientras yo lo
follaba, hasta que me corrí sobre él, al tiempo que el también se corría sobre
mí en una verdadera explosión de placer cada vez más grande. Comenzamos de nuevo
a besarnos en todo el cuerpo y nos follamos otra vez y otra vez hasta que
acabamos exhaustos de tanto placer, con nuestros cuerpos empapados de sudor,
estuvimos un rato más recostados sobre la hierba, hasta que tuvimos que regresar
a las clases, no sin antes darnos un último y largo beso de despedida. Nos
vestimos y salimos del jardín, entonces él se acercó a mi oreja y me dijo:
-No puedo esperar para hacerlo otra vez
-Pero la próxima vez -le dije- será en mi casa...
Después pasaron varios días, nos seguimos viendo más veces, unas en su casa y
unas en la mía, repitiendo lo que pasó aquel hermoso día en el colegio...
Omar, si estás leyendo esto, espero que recuerdes quel maravilloso día y que
sepas que te amo y no puedo esperar para volver a hacerlo...
Si tienen algún comentario o quieren escribirme, mi mail es: eljuegos @
yahoo.com.mx
Me despido...