EL PLACER DE UN SECUESTRO


     Me dolía la cabeza. Era un dolor terrible, agudo y parecía que mi cerebro iba a estallar en cualquier momento. Comencé a recuperar la visión, y unas sombras aparecieron ante mí, dejando poco a poco a dejar pasar la luz y darme cuenta que estaba en una habitación que no conocía. De decoración austera, una bombilla sucia y melancólica apenas iluminaba la estancia. La ventana estaba cerrada y una persiana amarillenta no dejaba ver la calle. Sólo una mesita vieja y una silla acompañaban a la cama en la cual me encontraba tumbado.

     Empecé a recordar poco a poco. Estaba en el parque con Mario e Iván, habíamos bebido bastante, nos habíamos fumado unos canutos y habíamos empezado a hacer bromas. La cosa se puso algo rara cuando Mario dijo algo sobre masturbarnos conjuntamente e intentó besarme... recuerdo cómo empujé a Mario para decirle que estaba loco y oí un "pues lo harás por las malas"; después todo fue un golpe seco y la más absoluta oscuridad.

     Estaba tumbado en aquella cama con la cabeza dolorida, suponía que me habían golpeado la cabeza, sólo vestido con mis calzoncillos y las muñecas atadas con cuerdas a los barrotes de aquella cama. No daba crédito a lo que me pasaba, mis mejores amigos me habían golpeado y me habían secuestrado para no sé qué. La verdad es que a mis 18 años estaba bastante asustado, pero no me puse a gritar ni me invadió el pánico. Me limité a estar allí, esperando.

     La puerta de la sala se abrió y entró Mario. Parecía nervioso y también asustado. Se sentó en la silla que había al lado de la cama y simplemente me miró; creo que fueron los cinco minutos más largos de mi vida, pero no pasó nada, simplemente me miró de arriba abajo y acabó agachando la cabeza.

     - Mario, ¿por qué estoy así? .- Le dije temblando.

     - Oscar, verás.... no sé cómo explicarte, estoy bastante excitado un poco por todo, por esto, por el Vodka, por la droga y por ti .- Mario no me quitaba los ojos de encima. Veía cómo no paraba de mover las manos, de juntarlas, de pasarlas por sus piernas; estaba sin duda muy nervioso.

    Entonces se acercó a la cama y me besó. Yo no pude ni apartarme porque me pilló de sorpresa; puso sus labios sobre los míos y noté su humedad, su olor a jovenzuelo, una mezcla de sexo, alcohol, droga y sudor. No sé por qué pero me gustó.

     - Oscar, te deseo abiertamente, no sabía cómo decírtelo, me volví loco, me..... .- no pudo decir más porque volvió a besarme locamente, mientras empecé a poner un poco de resistencia. Mientras me besaba como un enfermo, empezó a tocarme por todas las partes, mis pezones, que se estaban poniendo duros, mi barriga, me hacía cosquillas y me hacía estremecer....

     Llegó a mi polla con una mano temblorosa... separó sus labios de los míos sin parar de jadear y empezó a acariciarme el paquete sin quitarme el calzoncillo. Dios!, aún puedo notar cómo se ponía dura, y aunque no quería el contacto de la mano de Marío, su roce y ese beso lascivo me estaban poniendo a cien. Con más prisa que arte me quitó el calzoncillo mientras un triste y apagado "para" se escapaba por mi boca, y dejó al descubierto mi polla ya totalmente tiesa. La volvió a coger con ansia y me la meneó mientras mis primeras gotas de presemen ya se escapaban por la punta.

     - Por favor, Mario, para..... .- pero ya no quería.

     Mario me miró a los ojos unos segundos, el tiempo justo para notar en los míos la impaciencia de sentir sus labios por mi polla. No dudó. Empezó a lamerla con la lengua, recorriendo toda su largura, su punta, mis huevos, se los metía en la boca, los sacaba, recorría mi polla con ansiedad y entonces se la metió en la boca por completo, toda entera, tragando desesperadamente. Parecía como si hubiera deseado este momento toda su vida.

     En estas, mientras Mario chupaba mi polla apasionadamente y yo me retorcía de placer en la cama entro Iván. Una sonrisa se dibujaba en su cara, y un reflejo de estar medio ebrio se notó en su mirada.

     - ¡Vaya! Habéis empezado sin mí... pues parece que a Oscar le gusta cómo la chupas, Mario .- y diciendo esto se desabrochó el pantalón y se los bajó hasta los tobillos acercándose a la cama.... .- Pues a ver cómo la chupas tú, chaval!.

     Dicho esto se puso enfrente de mí, se bajó el calzoncillo y me colocó una hermosa polla frente a mi cara. Dios!, estaba tan caliente que el olor de aquella polla a medio empalmar me puso totalmente ciego. Saqué mi lengua y le di un golpe a su punta. Ivan se agachó más y me la metió en la boca; se le puso dura enseguida, y empezó a mover su cadera para sacar esa estaca ardiendo de mi garganta cada vez más deprisa. Yo nunca me había comido una polla, pero la verdad que mientras notaba cómo Mario no paraba de chupar la mía, el tener la polla de Ivan en mi boca me excitaba al máximo.

     No pude aguantar más ante la experta chupada de, ya no sé si decirlo así, mi amigo Mario y me corrí entre fuertes espasmos sin dejar de lamer la polla de Iván. Mario se estaba tragando mi leche sin sacar mi tranca de su boca, y notaba cómo la polla de Iván se contraía como si estuviera a punto de correrse en mi boca.... pero la sacó para arruinar mi chupada.

     - No quiero correrme aún muchacho... ahora vas a saber lo que se siente de verdad... vamos a hacer que te vuelvas a correr de gusto...

     Los dos secuestradores se desnudaron totalmente, y con las pollas totalmente tiesas se quedaron frente a mí, indefenso con mis muñecas aprisionadas por esas cuerdas crueles que me atenazaban a la cama. Mario abrió uno de los cajones de la mesita y sacó un bote de lubricante.

     - ¿Qué vais a hacer? .- Mi respiración se entrecortaba por mi deseo, porque sabía perfectamente lo que querían hacer, y lo deseaba ciegamente, Diós!, sí, lo deseaba más que nada en el mundo.

     Mario se untó un dedo con la crema y se puso a buscar el agujero de mi culo. Un gemido pequeño se escapó de mi garganta cuando lo encontró y empezó a untarme.

     - Anda!, mira cómo le gusta .- dijo Iván. .- ¿Pues qué te parece si me sigues chupando la polla para que no me decaiga mientras Mario te pone a tono? .- Y dicho esto, volvió a meterme la polla en mi garganta y la empecé a chupar con frenesí, deseándola, notándola ardiente y caliente, deseando que derramara su líquido caliente por toda mi cara.

     Mario empezó a meterme un dedo en mi culo, y aunque era virgen, no le costó mucho, porque la excitación del momento y los dedos de Mario lo habían puesto a tono. Un dedo dejó paso a varios más. Pensaba que iba a morirme del gustazo. Mario me levantó las piernas y se arrodilló frente a mí, apuntó su polla lubricada contra mi agujero y empujó. No puedo describir el tremendo dolor que sentí, ni el eterno placer que se desencadenó como un volcán por todo mi cuerpo... no paraba de chupar, entre gemidos la enorme polla de Ivan

     - ! Joder Oscar, qué culo tienes... ummm ! .- decía Mario mientras empezaba a follarme como un loco, metiendo y sacando su polla de mi culo, cada vez más abierto. El dolor inicial había dejado paso a un placer enorme, inmenso, indescriptible... me estaban follando como a una mujer y me gustaba, me encantaba, no quería que sacaran aquel trozo de carne ardiente de mi culo.

     - Me voy a correr, me voy a ir.... .- y entonces noté cómo la polla de Mario se contrajo y un liquido caliente se derramó por mis entrañas mientras él me agarraba la cintura y pegaba los últimos empujones entre gritos de placer. Se había corrido dentro de mí y había sido sencillamente maravilloso. Yo tenía otra vez la polla a punto de reventar y sabía que si me la tocaba me volvería a correr enseguida.

     - Joder, Mario, menuda corrida... ahora me toca a mi probar el culito suave de nuestro amigo .- y dicho esto Iván sacó la polla de mi boca, y se colocó entre mis piernas... yo dejé escapar un gemido de ansiedad porque sabía que Iván también me iba a follar. Quería volver a sentir una polla dentro de mí, volver a notar un chorro de semen caliente por mis entrañas. Iván puso mis piernas sobre sus hombros, estaba superexcitado, se le notaba. Me tenía totalmente abierto, con el culo ardiendo y no le costó nada meter su tranca totalmente en mi culo. Ya no había dolor, sólo un gustazo enorme, que me recorría como una descarga eléctrica.

     - Fóllame Ivan, fóllame como a una puta!

     - Sí, nene, te voy a reventar ese culito virgen que tienes, tanto tiempo deseándolo y ahora te tengo aquí, ensartado por mi polla, ahhhh, sí, cómo me gusta tu culito .- No paraba de moverse, deprisa, me iba a reventar. Deseaba abrazarle, besarle, lamerle la boca mientras me follaba. No tardó en correrse llenando otra vez mi gruta de una descarga de leche caliente. Aquello fue tan intenso que me volví a correr sólo con el roce de las manos de Ivan sobre mi polla, llenando mi estómago de mi viscosa leche. Mario se lanzó como un poseso a lamerla.

     Y allí estábamos, yo atado a la cama, con la polla de Ivan en mi culo, que ya se había corrido y la lengua de Mario lamiendo mi leche de mi descarga por mi estómago. A mí me hubiera gustado que nuestra relación, que ya dura tres años, hubiera comenzado de otra manera menos bruta y agresiva, pero reconozco que no nos va mal. Follamos como posesos los tres y lo hemos probado todo. Sobre aquella tarde nunca me han dicho donde me llevaron, ya que me sacaron de aquella casa con los ojos vendados, como queriendo completar aquel juego juvenil peligroso y delictivo, y no he podido averiguarlo, aunque he echo mis investigaciones. Hoy, sentado en la silla de mi escritorio he decidido contar lo que me pasó aquel día, y espero que si mis amantes leen esta historia sepan que no les guardo rencor por aquello, ya que abrieron mis ojos a mi verdadera sexualidad, pero me gustaría que me dijeran el por qué de todo aquello.

     Que sepan que los amo ciegamente, y que follar con ellos es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida.

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Rafa Román

rafa_roman@hotmail.com

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