El deseo más profundo

Esta es la primera vez que escribo un relato, así que espero que quede bien ya que la primera vez siempre es un poco difícil... ustedes entienden ;)

Como siempre, iba al gimnasio por la noche. Hacía un poco de pesas mientras miraba todos esos cuerpos en exhibición. A las 7:30 ya estaba listo para ir a la clase de baile, no iba tanto por los bailes, sino por el profesor que me encantaba (un rubio con un cuerpo de dios griego y muy bien bronceado). Todas las clases me lo comía con los ojos, y con cada movimiento que él daba yo me ponía a full. Yo trataba de hacer lo mismo, movía todo tan sensual que me miraba de reojo, y yo me daba cuenta y le sonreía.

Pero una noche fue diferente, me enteré que tenía pareja (un chico de US con unos ojos encantadores) y de ahí lo vi bailando en el mismo salón. Me quería morir, pero igual traté de disimular y seguí bailando como siempre. Mi profe ya no me miraba, sólo se fijaba en Jhony (así se llama la pareja) y yo me daba cuenta. Así pasó la hora de clase y bajé a los vestidores. Cuando estaba saliendo vi a la pareja de mi profe parado en la puerta del baño pero estaba solo. Ahí me fijé mejor en él, y sí, tengo que admitir que estaba muy bueno en todo con unos pectorales enormes y una espalda que le daba cierto grado de importancia.

Salí del baño y caminé por la cafetería donde Eduardo (así se llama el profesor) me miró y se despidió de mí, yo sólo respondí con un frío adiós y me fui.

Al día siguiente estaba seguro en no ir a la clase de baile (cosa muy rara que no vaya porque siempre estaba ahí a hora exacta), pero quería que Eduardo se diera cuenta que algo me pasaba, que no iba porque no los quería ver juntos. Pero a las 7:30 no pude resistir dejar de verlo y otra vez estaba en la clase de baile viendo cómo él tenía sólo ojos para ese hombre, así que decidí bailar con el doble de sensualidad y erotismo.

Terminó la clase y fui al baño, esperé a que Eduardo llegara, pero cuando llegué lo noté triste, y lo traté de consolar pero no me quería hablar.

- Eduardo qué pasa? Tú sabes que puedes confiar completamente en mí.

Pero no me respondía. Así que supuse que era mi culpa y que Jhony se había dado cuenta que yo bailaba no para hacer ejercicio, sino para estar con él, así que le pregunté si eso era lo que pasaba. Y me contestó:

- No, eso no es lo que sucede, sino que Jhony te estuvo mirando toda la clase.

Yo no sabía qué decir, pues mi plan había funcionado al contrario así que sólo hice lo que más me provocó en ese momento y lo besé perdidamente sabiendo que él podría molestarse y enojarse conmigo. Al comienzo puso un poco de resistencia y trataba de alejar mi cuerpo del suyo, pero luego sus brazos bordearon mi cuello y nos hundimos en pasión. Al fin había conseguido tener esos labios con los míos y ese cuerpo pegado a mí.
Salimos del baño como si nada hubiera pasado, pero nos fuimos del gimnasio tan rápido como pudimos y tomamos un taxi. En el camino sólo nos mirábamos sin decir nada y cuando llegamos al edificio donde él vivía subimos al ascensor y mientras esperábamos hasta llegar al octavo piso volvimos a besarnos profundamente uniendo nuestras lenguas y acariciándonos el cuerpo locamente. No queríamos parar, así que no sé cómo entramos al departamento y comenzamos a hacer realidad nuestros deseos.

Lo fui desvistiendo lentamente mientras nos seguíamos besando. No aguanté más y le quité los pantalones rápidamente. Todo se estaba haciendo realidad, yo era el hombre más feliz del mundo porque esa era mi primera vez, y lo estaba haciendo con el hombre que más quería en el mundo.

Ya desnudos comencé a besar todo su cuerpo hasta llegar a esa verga que no estaba nada mal pues mediría unos 19 cm y tenía un buen grosor. Comencé a lamerle el tronco mientras acariciaba ese culito tan duro por el ejercicio (eso sí sabía hacerlo perfectamente, pero eso es otra historia). Él sólo miraba al techo disfrutando cada lamida que le daba. Así fui subiendo y me la introduje toda en la boca, y comencé un sube y baja que lo hacía dar unos gemidos muy despacito.

Colocó sus manos sobre mi cabeza y comenzó a hacer que me llegara hasta la garganta lo cual me excitaba aún más, porque me trataba con fuerza y a la vez con calentura.

Mientras se la mamaba Eduardo comenzó a acariciarme la espalda bajando poco a poco hasta llegar a mi culito virgen. Sentía cómo poco a poco iba metiendo un dedo y luego otro, lo cual me excitaba muchísimo y sentía que iba a lacar en ese momento pero no quería terminar sin antes haber sentido ese pedazo de carne en mi ano, sabía que me iba a doler pues lo tenía virgen y no acostumbraba a masturbarme metiéndome los dedos pero estaba dispuesto a todo.

Nunca había tenido una relación sexual con penetración así que sólo decidí hacerle caso y seguir todas sus órdenes, quería que él me poseyera y me hiciera todo lo que le hacía a Jhony. Me sujetó de la cintura y me fue llevando lentamente a su cuarto mientras iba dándome pequeños mordiscos en la espalda, yo estaba a 1000 y sólo me dejaba llevar. Llegamos y me di con una gran sorpresa (nunca sabré si ya estaba planeado o no), en la cama estaba Jhony completamente desnudo masturbándose. Yo no sabía qué hacer, no sabía si marcharme en ese momento o quedarme a ver qué sucedería pero no esperaron a que eligiera y Eduardo me empujó hacia la cama y Jhony me recibió con un fuerte abrazo, un beso profundo y una pija completamente tiesa.

Comencé a mamársela mientras que Eduardo me iba lubricando el culo. Luego me dijo:

- Cierra los ojos y disfruta.

Mi culo no estaba preparado para recibir tremenda pieza así que le costó un poco de trabajo meter la cabeza, pero luego me incrustó todo el tronco de una sola, yo grité de dolor como nunca lo había hecho, pero Jhony me tapó la boca con su verga y seguí mamándola mientras unas cuantas lágrimas iban cayendo por mi rostro. Eduardo comenzó un mete y saca que hizo que acabara encima del pecho de Jhony, se limpió con los dedos y se los metió a la boca para luego compartirlos en un largo beso conmigo. Mientras ya gemía de placer por tanto mete y saca y ya estaba por acabar, sacó su pija de mi culo y me lo puso en la boca hasta que eyaculó y pude saborear ese líquido preciado que tanto había soñado con tener. Jhony se paró de la cama y me cambió de posición, me abrió completamente las piernas para dejar mi culo muy abierto y metió su pieza también de una sola, esta vez no me dolió tanto, así que me relajé y fui acariciando a Eduardo mientras me bombeaban.

Así tuve mi primera vez, y descubrí un mundo nuevo lleno de pasión y calentura. De ahí Jhony volvió a Estados Unidos, y Eduardo siguió dándome clases pero no sólo de baile sino también de sexo.

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Autor: Arie

 

 

 

 

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