EL CHICO MÁS VARONIL


Esto que voy a relatar sucedió hace unos meses. No tengo experiencia en relatos puesto que este es el primero, tampoco en relaciones puesto que es mi primera vez, pero hay tanto para contar...

Tengo 18 años, soy rubio, ojos verdes, mido 1.73, vivo en Argentina y mi vida transcurría sin muchos sobresaltos hasta que todo esto ocurrió. Durante mis últimos años en el secundario me la pasé contemplando a un chico en mi curso. Pero este chico tenía una particularidad. Era el más desintegrado. Ninguna chica quería estar con él. Su problema, era su encanto. Era demasiado macho, tanto que a veces disgustaba. Su nombre es Rober. Hasta su nombre me calienta. En cambio, las chicas decían que era un asqueroso. ¿Sería eso lo que más me excitaba?, no lo sé, la cuestión es que apenas lo vi el primer día supe que iba a ser el motivo de muchas estimulaciones. Sin poder esperar la primera semana del primer año me lo hice de amigo, no quería perder el tiempo. La primera vez que hablé con él, me dijo que había estado en un reformatorio y que le parecía que en mi curso eran todos unos pelotudos. Eso me excitaba a tal punto, que mientras me hablaba yo no perdía la mirada de sus ojos verdes, esa chiva, que tenía unos pelos que deseaba morder y una boca con unos labios carnosos que quería hacer míos. Después de esa conversación, me dijo:

- ¿Me acompañá al ñoba (baño)?

A lo que yo le dije que sí. Cuando fuimos, se puso a mear con los ojos cerrados mirando para arriba y decía:

- Qué escuela de mierda!, por Dios! ¿quién me mandó acá?!!!

Aprovechando que tenía los ojos cerrados, le miré el paquete que, por Dios! era enorme! acompañado de muchos pelos como me gusta a mí, y morochito. Luego se lo sacudió y parecía que se la iba a escapar, era muy grueso. En ese momento me juré que tenía que ser mío.

Nuestra amistad fue normal, pude llevarla gracias a que no soy para nada afeminado, si no, me hubiera rechazado de entrada, puesto que él es muy masculino y no le hubiera gustado estar con alguien así. A veces pasaba de ser masculino a ser un poco grotesco. Muchas de las cosas que a mí me gustaban eran a veces las que lo hacían ser un asqueroso. Me encantaba cuando escupía, cuando venía transpirado, cuando eructaba y cuando se rascaba el miembro sin importar quién estuviera cerca. La vergüenza no figuraba en su diccionario.

Hace un par de meses fuimos todos a una fiesta de un amigo que cumplía años. Como casi de costumbre, yo fui antes por su casa, además en casa no había nadie y estaba aburrido. Cuando llegué, todavía no se había cambiado. La madre me dijo que pasase y que lo apure porque de lo contrario llegaríamos a la mañana siguiente. Cuando entré a su cuarto estaba en slip, buscando qué iba a ponerse. Al verlo le dije:

- Uy! disculpa!, no sabía... - y él dijo:
- Ta' bien, no hay drama, boludo. Mejor vení a ayudame a ver qué me pongo.

Rápidamente traté de bajarme la temperatura porque si no la erección que tenía iba a terminar muy mal. Lo ayudé a buscar la ropa, y siempre que podía le pegaba un vistazo a ese cuerpo hermoso que tenía, con unos vellos en el pecho y algunos otros arriba del slip que bien apretado dejaba notar ese bulto que lo hacía único. Antes de salir me mostró que había algo especial para esa noche. Sacó una botella de vodka y dijo que sería la mejor noche que pasaríamos, a lo que yo asentí, pero no pensado en lo mismo que él. Yo sí que iba a pasar la mejor noche de mi vida...

Apenas llegamos a la fiesta, comenzó a tomar sin recaudo, yo lo acompañaba pero en menor cantidad. Yo tenía todo planeado. La noche continuó y cada vez se fue acentuando más su estado de ebriedad, yo seguía tomando pero menos que él, y siempre dándole de tomar bebidas más fuertes, ya estaba todo en marcha. En un momento, lo descuidé y cuando volví estaba dormido en un banco y muy pálido. En ese momento pensé que se me había pasado la mano. El cumpleañero me dijo que no era conveniente que esté allí, y que debía llevarlo a su casa. Aquí es cuando recordé que en mi casa no había nadie. Rápidamente le dije que pidieran un taxi, que lo llevaría a su casa. Entretanto le hablaba pero parecía que no me escuchaba, le golpeaba la cara y le decía:

- Rober despertate! dale! .- y nada...

Eso me ponía más contento. Cuando llegó el taxi lo alcé a mis brazos, y pude sentir ese olor a transpiración que tanto me gustaba en él, lo tomé por sus anchos brazos y su remera mojada hacía que mi pija se pusiera dura. Lo subí al taxi, y sin esperar más le dije al taxista la dirección de mi casa. Mientras íbamos viajando, él iba semiacostado, y yo sin esperar más le tocaba la pierna y la entrepierna. Él tenía un pantalón muy liviano, algo así como un jogging, lo cual me permitía hacer de las mías tranquilamente.

Cuando llegamos a casa, me dije a mí mismo: "Ya estoy en el juego, ahora tengo que jugarlo". Supe desde el primer momento que no podía mantenerlo dormido sólo con una simple borrachera. De manera que decidí darle una pastilla para dormir y un tranquilizante. Al principio estaba muy nervioso, pero la calentura que tenía y el deseo que sentía por él me hicieron actuar por instinto. Luego de un rato, cuando me aseguré de que estuviera bien dormido, me tiré a la carga. Parecía que había esperado años ese momento, ahí estaba el chico más viril que jamás había conocido con ese cuerpo de deportista y esa barbita que me gustaba tanto, y esa boca carnosa y todo... allí tirado en mi cama, esperándome.

Me acerqué a su cuello y sentí el olor a transpiración que tenía, le pasé la lengua y ya estaba explotando de la excitación. Desde el primer momento supe que él no me iba a retribuir, pero dije que eso no importaba, que él estaba ahí y todo era perfecto. Seguí besándolo en la pera y en esos vellos que tenía, esos pelos de adolescente que me gustan tanto. Luego subí hacia su boca y lo besé tanto, le tocaba la cara y lo acariciaba como que fuera mío.

Me tiré encima de él y le toqué todo su abdomen, todo mojado. Le quité la remera y vi, como ya sabía, que tenía unos abdominales geniales. Luego fui bajando hasta llegar a su bulto, allí fui con mi boca que parecía un ave de rapiña buscando la presa. Sólo con mi boca me dispuse a bajarle los pantalones y el slip, y oliendo ese olor a hombre le saqué a mordiscos su underwear. Allí se apareció ese pene hermoso, negrito y de unos 9 cm, obviamente sin erección, y unos huevos enormes que no había tenido posibilidad de ver antes. Rápidamente me lancé sobre sus enormes huevos besándolos y chupándolos. La sensación era perfecta. Luego sí, me metí esa linda pija en la boca y comencé a masajearla, la besé, la toqué, la miré y la contemplé por mucho tiempo. Luego me reincorporé y me senté sobre él, me tiré de espaldas hacia él, lo volví a besar y sin apartarlo de mi mente comencé a masturbarme como si esa noche fuese a morir. Gocé tanto... después me acosté junto a él a observarlo, a mirarlo y olerlo una vez más.

Sin darme cuenta, puesto que yo también había bebido, caí en un profundo sueño. Todavía me pregunto cómo pude haberme descuidado tanto. Ese descuido pudo haber sido fatal. Cuando desperté, él no estaba a mi lado... yo estaba desnudo y recordé todo lo de la noche anterior. El terror y los nervios me abordaron, no sabía qué hacer. No podía pensar, parecía estar atascado. Rogaba que eso fuese una pesadilla. Todo había salido mal. Pensé en matarme. Todos se enterarían de que soy gay y de lo que hice. Él me mataría. Pero me puse a pensar... y dije ¿dónde está? ¿por qué no me hizo nada?

Cuando comenzaba a pensar y razonar, escuché un ruido y me acerqué a la cocina y allí estaba él... desnudo pero con un delantal, preparando el desayuno. Cuando me vio, sólo dijo:

- ... Quién iba a imaginarse... son todas apariencias... .- y se rió a carcajadas.

Yo al principio me quede anonadado y luego respondí con una risa, a lo que él me dijo:

- Dale boludo, comete el desayuno... que me debes una! anoche me tocó a mí, ahora te toca a vos!

Yo me quedé estático, eso fue mucho para mí. Luego se acercó y me besó en el cuello. En ese momento supe que era el hombre más feliz sobre la Tierra. Ahora está aquí a mi lado y dice que soy un pelotudo porque no puedo estar escribiendo esto. Cada vez que putea me excito, y bueno luego les sigo contando porque me está llamando, y me está puteando. Jeje.



Mariano.

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