En Acapulco

Hola, tengo 30 años, mido 1.78, peso 70k, ojos verdes, cabello café, de porte atlético y me gustan demasiado los chacalitos. Esta aventura sucedió en Acapulco, pues queriendo salir de mi rutina, volé a esa paradisíaca playa. Me hospede durante diez días en un hotel que me recomiendo mi agente de viaje y descubrí para mi deleite que bajando las escaleras se encontraba una de las más famosas playas gay mexicanas que disfruté mucho.

Pasé unos días muy agradables visitando todos los lugares de rigor y bronceándome en la playa rodeado de unos cuerpos, machos y no tan machos, espectaculares que me pusieron bien caliente de deseo por uno de ellos, pero fue el tercer día por la noche que descubrí un barcito gay donde unos strippers guapísimos bailaban totalmente desnudos y con tremendas vergas en semi-erección, que te invitaban a manosear sin rollo, y hasta te invitaban a un privado, no se si para que les dieras una mamada o te pegaran una culeada. Yo estaba sentado en la barra disfrutando el espectáculo cuando entra un chico con el clásico aspecto de chacal cachondo, los hombres en la barra voltearon a verlo y yo también. Me impacto. Media como 1.82, moreno, de aspecto guapetón y de cuerpo delgado, atlético y muy apetecible para mi gusto. Tendría unos 20 años. El con una mirada y sonrisa muy provocadora se me acerca, se acomoda su paquete y me pide un cigarrillo, mirándome a los ojos como deseándome. Me excité mucho de pensar que podría tener una aventura con él. Al momento de darle el cigarrillo, me provocó tocarle el paquete a sentir cuan interesante podría ser. El me miro complacido, me volvió a sonreír, se sentó a mi lado y después de presentarse como Daniel y decirme que era Veracruzano, me paso la mano por la cintura y yo me dejé. Me volvió a sonreír y yo le devolví la sonrisa asintiendo, y poniéndole mi mano en su pierna lo invite a una cerveza, que aceptó. Después empezó a meterme la mano por la espalda dentro de mi pantalón. Que rico sentirme así buscado por semenjante chacal. Guau!! Empezó a jugar con mi culo manoseándomelo muy eróticamente con sus gran mano. Sentí sus dedos rozar mi esfínter depilado y húmedo, una y otra vez. yo veía que lo estaba gozando y lo mejor de todo era que me lo estaba haciendo a la vista del publico. Sentí divino como sus dedos fuertes jugaban en la entrada de mi culito. Yo inmediatamente le correspondí comenzando a acariciar sus piernas hasta llegar a su paquete que sentí como se crecía bajo mis dedos.

Disfruté lo mas que pude como este chacal atrevido me trataba de calentar y seducir frente a los demáas hombres. De reojo noté con satisfacción como algunos de ellos se sobaban sus paquetes y no solo veían a los strippers sino al chacalito con su mano metida en mis jeanes con total descaro, disfrutando mi culo. Yo me dejaba manosear a la vista de todos, dándome una sensación de morbo delicioso, pues me hacia sentir putísimo recordando mis tiempos teen en que los hombres me iniciaron en estos placeres. El chacalito me felicito por lo suave de mi rajita , lo redondo de mis nalgas y la facilidad con que lo estaba dejando conocerlas. Yo le contesté que me gustaría ver y sentir su palo de macho en acción conmigo. El estuvo de acuerdo y me prometió una noche inolvidable, mirandome fuertemente a los ojos. Me puso tan caliente que lo invité a mi hotel. Su aspecto de chacal bien macho era lo que precisamente me excitaba, su cuerpo duro, sus grandes manos y sus grandes pies, que me indicaban que debía tener una tremenda, gigante y apetecible verga.

Me lo llevé a mi habitacion y nos túmbanos en la cama. El empezó la acción, me quito la playera y me comenzo a lamer y mordisquear mis tetillas, erectandome los pezones de inmediato. Te gusta verdad, me dijo. Eres un putito muy rico. Yo me sonrei y le quite su playera para ver su cuerpazo moreno, fibroso y duro, bien trabajado. El siguio mamandome los pezones como queriendo sacarme leche, el muy cabron sabia como calentarme y enviciarme con él. Yo gemia del placer que me daba mientras sentia como se montaba sobre mi y movia su pelvis sobre el mio haciendome sentir suyo. Frotaba su paquete entre mis piernas abriendomelas y dejandome sentir su sexo duro sobre el mio. En eso me voltio y comenzo a besarme y lamerme la espalda desde la nuca hasta el comienzo de mi rajita. Yo gemia y le pedia mas, pues me gustaba su estilo tan directo y rudo conmigo haciendome sentir su putito. Me desabrocho el jean, me bajo la tanga color guayaba que llevaba y que me ponderó diciendome que el color me combinaba con el bronceado de mis nalgas, y se fue directo a darme una de las mamadas de culo mas extraordinarias que me hayan dado jamás. Su lengua grande y dura subia y bajaba por mi raja calentandomela y lubricandome mi hoyito haciendome dar gritos de pasión, pidiendole mas. Me metió los dedos en mi esfinter y los giraba dandome un intenso placer, abriendome mi tunel del sexo y preparandome para meterme su verga. Mordisqueaba con gusto los labios de mi culo, haciendome chillar y pedirle su verga. Decia cosas morbosas de mi y lo que yo lo iba a gozar. Aquello era un placer indescriptible. El chacal me tenia loco por él. Lo deseada intensamente tener dentro de mi, haciendome suyo y lo que le diera la gana hacer conmigo. Yo no me aguanté mas. Me voltee, le desabroche y baje sus jeanes y cuando le vi la verga casi me desmayo, era una cosa gigante, preciosa, una de las vergas mas bonitas sin circuncidar que he visto en mi vida, le descubrí el glande y la empecé a chupar locamente, a darle lenguetazos en la cabeza, era muy difícil metermela toda en la boca debido a su enorme grosor y longitud, mientras tanto el seguía lamiendo mi culo, y metiendome los dedos, y de repente sin avisar ni nada, siento un chorro caliente de esperma inundar mi boca, neta que sus mecos estaban deliciosos. Yo estaba en la misma gloria con ese cachondo chacal vergudo y experto en hacerme sentir puto.

No obstante de su corrida, su verga quedo tiesa y poniendo mis tobillos en mis hombros empezó a meter la rica cabeza de su pene en mi ya dilatado ano. Se abrio paso sin dificultad tal era lo que me habia trabajado el hueco con sus labios, lengua y dedos. Mientras me acostumbraba a su grosor, el me chupaba literalmente el cuello, la cara, las orejas y me daba lenguatazos salvajes, parecía un animal. Aquello era divino, me sentia putisimo como me trataba. De repente, me mandó de un solo golpe su tremendo vergon hasta sentirlo en el fondo de mis entrañas. El solto un gemido de placer y me dijo: putito, me estas quemando la verga con tu culito delicioso, lo tienes muy calientito y apretado, me vuelves loco, te la voy a meter hasta los huevos. Yo solo gemía feliz. El placer que me hacia sentir era inmenso, le pedía que me la diera toda, que me abriera mas el culo, que me lo llenara de sus mecos calientes. Que me preñara. Sentía como sus vellos públicos acariciaban la entrada de mi ano abierto totalmente por ese monstruo gigante, el veracruzano se movía en circulos metiendome hasta la ultima pulgada de su rico pito, mientras me besaba apasionadamente y balbuceaba todo tipo de obscenidades cachondisimas. De repente me dijo: putito estas a punto de quedar embarazado como tu me pediste, y con esa frase, sentí como se hincho aun más su gigante macana, y pude sentir feliz hasta la ultima gota de su leche inundar mi ansioso culo, mientras que con mi orgasmo terminaba de ordeñar el pito del chacal, y al mismo tiempo le agarraba las nalgas aferrándolo a mi. Que rico me cogiste, eres lo maximo Daniel, le dije feliz. Se quedo quieto asi dentro de mi unos largos instantes mas y despues me dijo: quiero que los lleves toda la noche en tu culito. Nos besamos tiernamente y nos dormimos juntitos los dos.

En la mañana siguiente cuando despertamos, ordenamos desayuno en el cuarto. Mientras llegaba empezamos a juguetear en la cama, y le di un tremendo mamadon en su rica vergota que cada vez que la veía mas me gustaba. Mientras el jugaba con mi raja, me levanto, y me pidió que me sentara en ella, que me la comiera toda de frente a él. Pues me fui sentando, mientras el me agarraba las nalgas y me las abría para que no quedara nada fuera, me encantaba como con sus dedos jugaba con mi culo, hasta que sentí como mi culo chocó con sus ricos huevos, en ese momento dirigí mi mano hacia la entrada para comprobar que estaba la verga hasta el tope, y no lo podia creer, pues no habia dejado nada afuera de esa tranca fabulosa que tenia. En aquella posicion nos besamos intesamente, el chacalito estada prendandose de mi y eso me fascinaba que podia entusiasmar a un jovencito como él.

De repente se me ocurrió que cuando llegara el desayuno le pediría al mesero que nos tomara una foto en esa posición, el chacal acepto gustosamente siempre y cuando le pasara una copia, y por mí pues como no vivo en Acapulco ni Veracruz, no me importo. A los 5 minutos de estar así tocaron la puerta. Era el desayuno, mi chacal se tapó, yo me puse una toalla y fui a abrir. El mesero era un muchacho como de unos 25 años, que dijo llamarse David, muy guapito como de 1.72 de estatura, moreno claro, lampiño, delgado, y con unas pestañas gigantes que lo hacían verse muy atractivo, cuando paso al cuarto se quedo sorprendido de ver al veracruzano en la cama, desnudo, la sabana apanas le tapaba la verga, pues se le veían los vellos pubicos y aparte se manoseaba la verga descaradamente, como ofreciéndosela al meserito, que se estaba poniendo medio nervioso o medio caliente.

Directamente sin pensarlo mas le dije: mira David, yo se que son muy liberales aquí en Acapulco, y necesitamos tu ayuda para que nos tomes una foto erótica de los dos. El contestó: no se preocupen, no es la primera vez que me lo piden. Pues destape al veracruzano, y le di la cámara al mesero. Primero le pedí que me tomara unas fotos closeup mamandole la verga al chacal, el meserito se tentaba constantemente su verga mientras buscaba los mejores angulos para que saliera mi cara de lujuria y la gran verga de mi chacal, posteriormente me senté
en la verga del chacal dándole la espalda, y el mesero no salía de su asombro al ver el tamaño del monstruo que me estaba comiendo feliz por el culo. Ponte comodo le dije a David y este se quito el uniforme quedando en shorts de playa mostrandonos su cuerpito bien bronceado y lampiño.

Nos tomo fotos en varias posiciones que nos mostro, orgulloso de su trabajo. Yo notaba feliz de que David ya estaba identificado con nosotros y estaba disfrutando su trabajito extra. Despues me puse en cuatro, mirando fijamente al mesero mientras mi culo estaba totalmente abierto para recibir la vergota del veracruzano le dije: ¿no te gustaría ganarte una propinita extra?, él asintió y le dije: acercate David, le baje la cremallera y brinco su verga, que si no estaba tan grande como la del chacal, si estaba muy buena y gruesa, circuncidada, y mojada de precum. Yo estaba en la gloria, mientras se la mamaba al mesero, este con sus manos me abría las nalgas, invitando al chacal a que me metiera su vergota mas allá del fondo.

El mesero gemía de placer, mientras el chacal despues de un rato bueno de cogerme y hacerme gemir, le decía: que rico se come la verga este puto, deberías de probar su culito. Dicho y echo, con esto intercambiaron posiciones y David me la metio de golpe con facilidad, pues yo estaba bien abierto por esa vegota y bien lubricado con el precum y la leche de la noche anterior de mi chacal, sintiendo sus huevos lampiños chocar con los míos, mientras yo se la mamaba a mi chacal, que me inundaba la boca con su pegajoso y delicioso precum. Pase un rato increible trabajando esas dos vergas irresistibles una con mi boca y la otra con mi culo disfrutando enormemente la doble penetracion de estos fogosos muchachos que ademas me estaban gozando acicandome con sus palabras lascivas y preparandose para un orgasmo bestial.

De repente el mesero pego un gemido y dijo: que rico culito tienes mamita, ahí te va mi leche, y senti su orgasmo que me inundo el culo con sus calientes mecos. Cuando se retiro,
el chacal me comenzó a mamar el culo tragándose los restos de la leche del mesero, y yo le limpie el resto de los mecos de la verga al mesero con la lengua. El chacal inmediatamente me volvió a meter su verga dura de un solo golpe, yo gemi rico al sentirlo resbalarse entre los mecos de David. Al mesero se le volvió a parar al ver al chacalito volver a entrar en accion. Yo me lami los labios de la emocion al ver su nueva ereccion y el chacal le dijo con lujuria, mira al puto insaciable, te quiere volver a sacar la leche. El mesero goloso me metio la verga en mi boca expectante follandome rico y metío uno de sus dedos en mi culo, abriéndolo mas aun de lo que estaba con la verga del chacal. Yo ya no aguantaba, quería venirme. En eso el veracruzano, pega un grito y me mete su verga hasta el fondo llenándomelo de leche y diciéndome putito rico, que calientito tienes el culo, que rico eres, y cosas así. El mesero David no aguanto y también me lleno la boca de su sabrosa esperma, que saboree y trague viciosamente, haciendo que me viniera en un orgasmo tremendo donde salían disparados mi mecos en todas direcciones sobre la cama, exprimiendole una vez mas la verga del veracruzano y dejandolo por fin seco. Los tres jadeabamos de placer y locura, saciados, extenuados y sudados. Nos metimos los tres a la ducha y nos quitamos los restos de mecos que teniamos por todas partes, principamente los mios que habian salido sin destino fijo. Nos reimos y bromeamos mientras nos secamos y les dije que estaba a la orden para repetir cuando quisieran.

El mesero plenamente satisfecho y feliz, se vistió inmediatamente, le di su propina y se fue. Yo me quede con un sabroso recuerdito de el, sus mecos en mi culo y su rico sabor en mi boca. El veracruzano se vistio tambien, me dio un beso, y se fue a buscar unos amigos para contarles lo sucedido y también me dejo los mismos recuerdito pero mas abundante en mi culo. Guarde las fotos en mi ordenador no sin antes verlas y mandarle una copia al e-mail del chacal. No quise ni comer en todo el día para tener el sabor de semen en la boca y guardada su abundante leche en mi culo, que por cierto estuve goteándola todo el día en mi slip que despues olia es noche a aquellos dos machos calientes que me introdujeron a los placeres de Acapulco.

Los dias que me quedaban en Acapulco fueron estupendos. El mesero David me traia el desayuno diariamente de ultimo a fin de poder quedarse mas tiempo para complacerme y darme su leche caliente en la boca y en el culo dejandome satisfecho hasta la nochecita cuando volvia al barecito a conocer otros chacales. Pero ninguno tan bueno como el primero y con quien repeti en mi ultima noche en Acapulco, dejandome un recuerdo imborrable de esta visita a este puerto paradisiaco.

 

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