Un encuentro por Internet (III)
Hola a todos
nuevamente, esta es la continuación de mi historia que tiene un poco de amor, de
dolor y de sexo. Espero que les hayan gustado los anteriores relatos.
Al día siguiente ya era domingo y como les dije yo había llegado desde el
viernes en la noche a Celaya en el Edo. De Guanajuato, sabía que me tenía que
regresar pues al día siguiente tenía que estar en mi trabajo. Empecé a preparar
mi mochila, cuando me sorprendió que sonara el teléfono. De momento me imaginé
que era de la recepción, pero al contestar escuché una voz tierna y que para mí
era angelical, y me dijo:
- ¡Hola! ¿cómo estás? ¿cómo amaneciste? ¿qué haces?
- Bien, gracias, mmmm, estoy preparando mis cosas para irme pues mañana tengo
que estar en mi trabajo, ¿y tú cómo estás?
- ¿Yo? Bien, extrañándote, espero que tú también; ¿y qué te ibas a ir sin
despedirte de mí?
- Mmmm, no, te iba a llamar para despedirme, y claro que yo también te extraño y
mucho bb, pero tengo que estar mañana en México porque tengo que trabajar.
- Yo te quería ver hoy en la noche y estar un rato juntos.
- OK, nos vemos en la noche J, para mí va a ser un placer estar contigo.
- OK, nos vemos en la noche, yo llego al hotel, está bien.
- Sí, está bien, nos vemos en la noche bb; te mando un beso, bye.
- Yo muchos, y póntelos donde tú quieras, bye.
Nuevamente tuve que sacar mis cosas y acomodarlas y pagar un día más en el
hotel, e ir a cancelar mi boleto de regreso a México y esperar pacientemente la
noche.
Al llegar la hora acordada, yo esperaba con ansia a que llegara, por mi mente
pasaban mil y una cosas, en qué iba a pasar pues me estaba encariñando con ese
joven tan lindo lleno de detalles y tan lindo, esos eran parte de mis
pensamientos, cuando sonó el teléfono.
- Hola, ¿puedes bajar por mí? estoy en la recepción.
- Sí, dame un minuto y bajo.
Al bajar y vernos, ambos sonreímos, no podíamos ocultar nuestra felicidad por
vernos y de hecho hasta el personal del hotel lo notó pues cuando me vieron
bajar inmediatamente le avisaron que venía bajando. Total, bajé por él y subimos
sin más preámbulos a mi habitación; al estar en la misma nos besábamos con tanta
efusividad que desde ese momento nos desconectábamos del tiempo, todo eran besos
y caricias de ambos, palabras tiernas, miradas cómplices de que algo está
surgiendo y que no queríamos que se terminara en ese momento.
Los dos caímos en la cama y ahí seguíamos nuestro cachondeo (besos y caricias).
Ahora el que tomaba la iniciativa de quitar la ropa era yo, primero fue la
camisa, al irla quitando le besaba su abdomen, le metía la lengua en ese pequeño
rincón de la parte media del abdomen, su pecho, su cuello, hasta quitarle
totalmente la camisa, de ahí el paso siguiente era quitar el pantalón, de igual
forma al irlo retirando empecé a besar desde el abdomen, las caderas, dándole
pequeñas mordidillas que eso a él le estremecía, yo lo iba retirando y conforma,
lo retiraba, iba besando todo lo que podía, sus piernas, primero una, después la
otra, pasaba mi cara y mis labios por sus piernas de arriba a abajo, por la
parte externa de las piernas y por la parte interna, en las ingles le daba
pequeñas mordidas, claro está sin lastimarlo pero que sí le producían mucho
placer y a la vez le causaban risa, pero era más el placer pues emitía los
sonidos clásicos de cuando está uno empezando a excitarse, así hasta quitarle
totalmente su pantalón.
Yo apreciaba su entrepierna y el bulto que se le formaba en el bóxer, para mí
eso era indicación de que realmente lo disfrutaba y al ver esa situación pues yo
también estaba excitado, al estar él sólo en bóxer, yo me subí sobre él para
quedar nuestros cuerpos juntos, yo besaba su cuello que es su punto más
sensible, y sus oídos, él sólo se dejaba hacer, se entregaba plenamente a mí y
yo trataba de darle el mayor placer que podía. De momento él me detuvo y me dijo
que era su turno de quitarme la ropa, al igual que yo empezó por la camisa y me
besaba todo mi cuerpo tal y como yo se lo había hecho a él. Ya al estar los dos
en bóxer, nuevamente vinieron las caricias y los besos intensos y llenos de
pasión, él me acariciaba todo el cuerpo y más, mi pene lo acariciaba con pasión
pero a la vez con ternura, y yo por mi parte acariciaba su hermoso trasero, bien
formado y duro; decidí llegar más a fondo y empecé a acariciar por enmedio de
sus nalgas, subía y bajaba mi mano por toda la línea de su rico trasero e iba
metiendo más profundo el dedo hasta llegar al tesoro más preciado del centro de
placer para ambos, y empezar a meter un dedo si presionar.
- Aaahhhh qué rico siento mmmm! me gusta lo que estás haciendo!!!.
- ¿Te gusta bb?
- Sí mmmm! mucho!!!
Todo era sin prisas, era el explorar nuestros cuerpos como para grabar en la
mente cada detalle, cada caricia, cada sensación que nos producía el estar
juntos.
Nuevamente él decide tomar la iniciativa y decide quitarme el bóxer, pero esta
vez al írmelo quitando acerca su boca a mi pene y le empieza a pasar la lengua
por todo el tronco, lo hacía de arriba a abajo, sin prisas, sin dejar ni un
lugar sin que pasara la lengua, hasta que pasó su lengua por la punta de mi
pene, saboreando el líquido preseminal que estaba emitiendo por lo excitado que
estaba. Empezó a meterse mi pene a su linda boca una y otra vez, primero lo
hacía lento y sentía cómo su lengua iba de un lugar a otro y llegaba hasta el
glande y volvía a meterse todo mi pene a su boca.
- Aaahhhhh!!! Qué rico lo haces mmmmmm! sigueeeee!!! Me encantas!!!! -le dije.
- ¿Te gusta?!!! -y nuevamente se lo metió a su boca.
- Siiii!!! Mmmmm! qué bien se siente, ahhhaa si....gueeee mmmmm!
Hasta que decidí que parara porque en varias ocasiones estuve a punto de venirme
en su boca, pero yo no quería que terminara ahí, además ya sentía que me dolían
los testículos pues cada vez que estaba por terminar él se detenía y esta falta
de descargar me producía un dolor pero a la vez me tenía demasiado excitado.
Ahora era mi turno y lo puse boca arriba y para quitarle la única prenda que
tenía, como en ocasiones anteriores, primero empecé por besarle los oídos, el
cuello, para ir bajando por su pecho e irle dando besos y mordiditas en los
costados para hacerlo estremecer pues eso a mí me gusta que con cada caricia se
estremezcan, y así continuar, pasar por la pelvis y volver a dar pequeñas
mordiditas, proseguir mi camino por las piernas, la parte externa e interna,
subir a las ingles, pasar la lengua por la entrepierna sin llegar a su ano, sólo
sus alrededores, eso a él lo hacía estremecerse y empezaba a acariciarle su ano
con mi dedo medio, no sin antes ensalivarlo para poderlo introducir.
Él solo emitía pequeños gemidos y palabras que se ahogaban con sus respiración y
sus gemidos:
- Aaaaahhhh!!!! Sigue! me gusta sentirte!!! Me haces estremecer!!! Mmmmmm!
Yo solo atiné a decir:
- Yo también lo estoy disfrutando y seguía con mi labor.
Después decidí llegar más a fondo y empezarle a pasar la lengua por ese ano que
por el momento estaba ocupado por mi dedo medio y que entraba y salía en forma
continua pero que a él le estaba gustando y cada vez lo ponía más caliente. Al
sacar mi dedo ahora el lugar lo ocupaba mi lengua que inquieta recorría cada
pliegue de su rico ano, él sólo se abría más las nalgas para que entrara mi
lengua, diciendo:
- Aaaaahhhh me encantas, me estás haciendo llegar al cielo mmmmmmm! sigue!!!
Sigue, no pares aaahhhh!
Ya al saber que él estaba más que listo para que mi verga conquistara ese ano
ansioso de que fuera poseído por mi pene, yo viendo esta situación decidí atacar
y empecé a subir muy despacio desde sus piernas que las iba besando, les iba
dando pequeñas mordidas, para pasar por esas ricas nalgas que tiene, de ahí a
darle pequeñas mordidas en los costados de su abdomen, seguir subiendo hasta
llegar a su cuello, a todas estas sensaciones él se estremecía:
- Mmmm! ya penétrameeee!!! Quiero sentirte dentro de mí!!! Hazme tuyooooo!!!
- Sí bb, te voy a hacer mío, mi chiquito...
- Siii, mmmm, quiero sentirte yaaa!!!!
Al escuchar esto empecé a dirigir mi pene hacia su rico ano y se la fui metiendo
muy lentamente, él sólo se estremecía al sentir cómo iba entrando mi pene en su
ano, yo al sentir esa sensación de calor que proporcionaba su ano caliente,
hacía que fuera más profunda mi penetración, al estar totalmente adentro me
quedé un rato sin moverme, luego empecé a moverme muy lentamente, entrando y
saliendo una y otra vez, había momentos en los que sacaba totalmente mi pene y
lo volvía introducir sin que fuera hubiera ninguna resistencia pero al salir él
apretaba su ano aprisionándolo para que no saliera de dentro de él, eso a mí me
ponía cada vez más caliente, y las penetraciones eran cada vez más intensas, él
se abría las nalgas para recibir mejor cada embestida, sólo pedía más y más:
- Asiiii cógeeme asiiii, aaahhh!!! Mmmmm, me encanta cómo me lo haces, mmmmm tú
eres mi hombreeee!!!
- Sí, a mí también me encanta hacerte mío, mi bb!
- Sí, asiiii, sí...gue mmmmm aaaaaaahhhhhh!!!
Ya para esos momentos estábamos tan calientes que la penetración era con mayor
fuerza, había momentos en los que él adaptaba una posición sumisa, y a mí me
gustaba esa situación.
- Asiiiiii si...gue no pares, soy tuyooooo mmmmm aaaahhhh más!!! Más!!! Aaaahhhh,
sigue así papito, sigue!!!
De momento paramos para cambiar de posición ahora, pero realmente estábamos muy
excitados, inclusive estábamos sudando ambos, era una situación en la cual ambos
estábamos como en otro mundo. Ahora él se puso en la orilla de la cama de
rodillas y apoyado con sus manos, yo detrás de él parado, nuevamente empezamos
nuestra faena, yo lo tomé de la cintura, ambos coordinamos nuestros movimientos,
los embates eran más fuertes y cada vez que yo lo penetraba mi pelvis chocaba
con sus nalgas y entré en rebote y los gemidos que emitimos, ambos nos
acercábamos a lo que deseábamos.
- Aaaaahhhh quiero sentirte adentro de miiiii!!! Maaaas sigue no pares maaas!!!
- Siiii ya viene aaaahhh aprieta tu culito aaaaaahhhhh!!! -dije.
- Dame tu lechita mmmm lléname mi culito!!! Quiero que me hagas totalmente
tuyo!!! Aaahhhh
Había momentos en los que nuestros gemidos eran demasiado fuertes y sin
importarnos si nos escuchaban o no, nosotros nos entregábamos el uno al otro.
Hasta que llegó el momento de alcanzar lo máximo, el cielo, empecé a venirme
dentro de él, inclusive sentía que me quedaba sin fuerzas en las piernas, él al
sentir que yo estaba terminando dentro de él, empezó a masturbarse pero yo le
quité la mano y se lo hice yo, no tardó mucho en venirse (correrse), ambos
terminamos totalmente exhaustos, y de ahí nos recostamos en la cama y empezamos
una nueva sesión de caricias y besos. Ambos nos mirábamos a los ojos y nos
expresábamos sin palabras, de momento él me abrazó fuerte y escuché un leve
sollozo, yo correspondí de igual forma. Nuevamente él se tenía que ir a casa
pues ya era muy tarde, pero me dijo:
- Mañana te vengo a despertar y te acompaño a la central de autobuses, no quiero
que te vayas sin darte tu despedida .
Nuevamente me abrazó y me dio un beso tan tierno y tan profundo que a ambos nos
hizo suspirar.
- OK, mañana nos vemos, mi bb hermoso, créeme que te voy a extrañar.
Al día siguiente, la sorpresa todavía fue más grata, al escuchar que tocaban la
puerta y asomarme por la mirilla, vi que era él, créanme, me hizo pequeño el
corazón al ver su cara, que reflejaba alegría pero también tristeza. Al abrir la
puerta lo primero que hizo fue darme un abrazo; cerramos la puerta tras nosotros
y él me dijo que como lo había prometido, se venía a despedir de mí. Sin más
conversación, se quitó toda su ropa para quedar en bóxer, pues yo me encontraba
así sólo en bóxer. Nuevamente empezó nuestra sesión de caricias y besos, él me
tumbó sobre la cama y como si fuera la última vez, empezó a besarme el cuerpo y
a bajar hasta mi pene y sin más que decir me empezó a mamar como si fuera un
bebe con su mamila. Yo acariciaba su cuerpo lo que alcanzaba, ya al estar
totalmente duro mi pene él se quitó el bóxer y se fue clavando poco a poco en mi
pene, al sentir que estaba totalmente adentro empezó a subir y bajar mientras yo
lo besaba y acariciaba todo su pecho.
De vez en cuando besaba sus tetillas y él sólo se limitaba a emitir pequeños
sonidos que indicaban que le agradaban, de momento y sin salirme de dentro de él
cambiamos de posición, ahora yo me ponía sus piernas en mis hombros y empecé una
mete y saca rápido pues él así me lo pedía, mientras con una mano le masturbaba
para que ambos alcanzáramos el clímax. Ahora el primero en terminar fue él y yo
al sentir cómo se contraía su ano me hizo terminar, nos quedamos un momento así
y decidimos meternos a bañar juntos. Estando dentro de la regadera uno
enjabonaba al otro, así terminamos de bañarnos y salimos y antes de salir de la
habitación me dijo:
- Quiero que me prometas que vas a regresar -y se abrazo a mí.
- Desde luego que regresaré, no te quiero perder.
- Aquí te espero, y te voy a extrañar mucho.
Esas fueron nuestras últimas palabras. Después de salir del hotel todo fue
silencio, no sabíamos qué decirnos, sólo nos mirábamos. Al tomar el taxi lo
primero que hicimos fue agarrarnos de la mano en lo que llegamos a la central de
autobuses. Ahí nuevamente un abrazo y él se esperó hasta que el autobús se puso
en marcha.
A partir de ese día nuestras conversaciones eran telefónicas o por medio de
mensajes del celular, así fue hasta que nuevamente nos volvimos a ver, pero se
los contaré en otro relato.
Espero que estos relatos les sean de su agrado, espero sus comentarios, nos
vemos hasta el próximo relato.
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