En el ejército
 

Tengo 24 años, soy bi y vivo en Colombia. La historia que les voy a relatar me paso hace unos 8 años y ha sido una de mis mejores experiencias.

A los 16 años estaba en mi último año de colegio, uno de los mejores años de mi vida, tenía muchos amigos, salía, rumbeaba, tenía novia y me iba bien en el colegio. Aún vivía con mis padres y estábamos en una aceptable situación económica. A esa edad, e incluso desde antes, ya sabía que me atraían los hombres; realmente lo supe desde que tuve algunos pequeños contactos sexuales con un primo, pero esa se las cuento después.

Por esa época nos citaron al examen médico para prestar el servicio militar obligatorio, lógicamente todos teníamos algo de miedo y de preocupación, la situación del país era (y aún es) complicada, además éramos de un buen colegio y no estábamos acostumbrados a pasar trabajos ni dificultades.

Yo a esa edad estaba bastante bien, practicaba mucho deporte, jugaba fútbol y baloncesto lo que me mantenía con muy buen estado físico. No soy muy alto, a esa edad medía mas o menos 1.68 mts, pesaba como 60 kilos, tenía muy buenas piernas, un abdomen plano y duro, aunque no muy rallado, algo de pecho y espalda. Era bien presentado y tenía muy buen pegue con las mujeres.

Llegó el día del examen médico, todos nos desplazamos a un coliseo deportivo de la ciudad, habíamos como 500 jóvenes, pero en un salón nos ubicaron a los de mi colegio. Todos nos desnudamos totalmente, hubiera querido ver a varios de mis compañeros pero el susto que tenía en ese momento no me lo permitió. Paso el examen, luego el segundo examen y luego el sorteo, salí apto para prestar el servicio y en el sorteo quedé seleccionado para ir a prestarlo.

En Enero estaba ya partiendo para el ejercito, al principio fue muy duro, la época de inducción no nos permitía descansar ni un minuto, el entrenamiento era fuerte y permanente, pero luego pase a integrar la Policía Militar. En ella el ambiente era mucho mejor, no nos levantaban con diana (tiempo medido para el baño, para tender camas, para vestirnos, etc), teníamos mas tiempo para ducharnos (incluso había agua caliente), para afeitarnos, los baños eran mucho mas grandes, había 15 regaderas, todas en fila, sin nada de separación y bastante cercanas. En la parte de atrás (a espaldas de quines se duchaban) estaban los espejos para afeitarse y lavarse la cara. La verdad hasta el momento no había tenido tiempo ni ganas de mirar a mis compañeros, a pesar que todos los días nos bañábamos totalmente desnudos, con la exigencia de la inducción no había tiempo de nada.

En la PM si comencé a mirar poco a poco a mis compañeros, aunque con mucho cuidado pues me daba miedo que se me parara frente a todos y me tildaran de gay. Paso el tiempo y nos fuimos relajando un poco, pude notar que a muchos les gustaba mirar, unos por curiosidad, otros por molestar, otros por comparar y otros por que nos gustaba. Algunos llegaban al baño totalmente erectos, a otros se les paraba durante la ducha, ya la verdad es que no era raro ver eso. Incluso muchas veces se presentaban roces, cuando uno entraba otro pasaba cerca, o cuando nos duchábamos, o cuando nos estábamos afeitando. Un día me paso una muy graciosa, yo me estaba afeitando, estaba totalmente desnudo y mirando al espejo un poco inclinado, es decir con mi trasero levantado y en posición, en eso un compañero se volteo para salirse de la ducha y se resbaló hacia adelante (por lo menos eso dijo) cayendo totalmente apoyado sobre mí, por poco y me penetra (nunca me habían penetrado), sentí todo su cuerpo en mi espalda y todo su miembro en mis nalgas, todos se rieron, yo tuve que disimular para que no notaran que me había gustado muchísimo.

Dentro de mis compañeros se encontraba el soldado Pérez, no venía de mi colegio, pero venía de otro buen colegio de la ciudad, era un muy buen soldado, bien educado serio y responsable. Tenía 16 años igual que yo. Media como 1.70, era delgado, con piernas bien formadas, un pecho muy llamativo y una espalda espectacular, no era fornido sino bien definido, tenía una cara de niño lindo espectacular, aparentaba como 14 años, además no tenía nada de bellos en el cuerpo, sólo unos pocos en las piernas, pero muy delgados y de color claro. Durante la etapa de instrucción lo había visto poco, pero en la PM quedó en una cama cercana a la mía y nos hicimos buenos amigos. Poco a poco comenzó a llamarme la atención pero casualmente no me lo había podido encontrar en la ducha, sólo lo había podido ver en Boxers ya que el siempre madrugaba más que los demás lo que le permitía bañarse con mas calma, varios de mis compañeros hacían eso pero yo tenía dificultades para levantarme más temprano; sin embargo pudieron mas mis ganas, un domingo que podíamos dormir un poco más le pedí que me despertará cuando el se levantará para aprovechar a bañarme con mas calma. El me dijo que no había problema.

Al día siguiente me despertó, tal como habíamos acordado. Me levanté, organicé mis cosas y mientras conversábamos en voz baja, lo esperé para irnos a las duchas. Ambos íbamos en toalla, sin nada por debajo de ella. El pasó primero y pude ver de nuevo su espalda, de verdad era espectacular, delgada en la cintura y se abría un poco más arriba, era llamativa y me provocaba tocársela. Pasamos a las duchas, nos afeitamos y nos dispusimos a bañarnos, lógicamente me puse en la ducha al lado de él. El pasó primero a su ducha, se quitó la toalla y pude ver la terminación se su espalda, tenía unas nalgas preciosas, redondas, fornidas, duras y lampiñas totalmente. Casi no dejo de mirarlo, pero procedí a quitarme la toalla y meterme a la ducha contigua, él ya estaba totalmente mojado, disimuladamente pude ver su abdomen, era muy bien definido, miré mas abajo, con miedo de que se me parara, pude ver todo su pene, era realmente provocativo, no estaba erecto, sin embargo medía como 10 cms, no circuncidado, de color claro, con una cabeza bien definida y sin muchas venas, además sus bellos eran muy pocos y se veían claros y delicados (Para serles sincero prefiero a los hombres lampiños que velludos y si se afeitan abajo, tanto mejor). Tuve que aguantarme para que no se me notará, me termine de duchar y me tape con la toalla, mi pene había crecido mucho aunque no estaba totalmente erecto. Creo que él no noto nada, también se terminó de duchar y nos fuimos a vestirnos como si nada hubiera pasado.

Por esos días comenzamos a salir a patrullar por las calles, lo que mas se cogía era marihuana y navajas. Un día en una patrulla Pérez y yo requisamos a unos tipos y decomisamos varios cigarros de marihuana, Pérez se empacó algunos y me pidió que no dijera nada. El resto los entregamos, ese día me di cuenta que el fumaba, yo nunca lo había hecho pero sentía curiosidad.

Una semana después me tocó salir de nuevo de patrulla, a Pérez lo dejaron organizando un armamento junto con cuatro soldados más. Cuando me monte al camión, el me grito: “Acordate de mí encargo, cuento con vos”. Inmediatamente entendí a que se refería, ese día decomise muchos cigarros, pero entregué sólo la mitad, el resto lo deje guardado. Cuando llegue al Batallón, Pérez me pregunto por el encargo, yo le dije que estaba listo. Quedamos que se lo entregaba después de la recogida (Formación que se hace en horas de la noche antes de ir a dormir).

Después de la recogida nos vimos en la plaza de armas, le dije que le tenía como 10 cigarros. El me pidió que lo acompañara a fumarse uno, a mi me dio miedo que nos pudieran ver, pero lo acompañe. Simplemente lo seguí, no sabía para donde íbamos, el me dijo que me iba a mostrar el aeropuerto pero que no le podía decir a nadie donde estaba.

Pasamos por uno de los puestos de guardia, el le pidió al centinela que si bajaba alguien, nos avisará, el centinela aceptó, Ya conocía a Pérez y sabía a que iba. Bajamos al polígono y el se metió por una zona boscosa, luego avanzó un poco y vi un claro rodeado de árboles con unas bancas hechizas de madera. Todo estaba totalmente tapado por los árboles, excepto ese claro que era apenas iluminado por la luna.

Nos sentamos, el organizó uno de los puchos y lo prendió. Comenzó a fumar mientras charlábamos, me ofreció y yo probé un poco, luego un poco mas. La verdad me gusto, aunque me detuve porque ya me sentía algo trabado. Seguimos conversando mientras el seguía fumando, pasamos por todos los temas hasta que me preguntó si tenía novia en la ciudad. Yo le dije que sí, que me hacía mucha falta. El me dijo que a él también, que sobre todo le hacía falta tener sexo con ella. En términos burlescos me dijo que estaba muy cargado, que casi se chorreaba. Yo me reí, le dije que se masturbara para que fuera aguantando, porque todavía faltaba mucho para ir a casa. Luego, no creí lo que pasaba, el, callado, se desabrochó el pantalón, lo bajo a las rodillas, se bajó el bóxer y salió todo su pene, totalmente erecto, medía como 18 cms, era grueso y muy provocativo. No pude hacer nada mas que mirarlo, me quede callado. El me preguntó: ¿Por qué te asustas?, vos fuiste el de la idea y yo estoy muy caliente, ¿Te molesta?, anímate, hace lo mismo.

Yo callado hice lo mismo, estaba al 100, me baje el pantalón, baje mis boxers y también salió a relucir mi verga. No era tan grande como la de él, pero tenía buen tamaño, unos 16 cms. Comenzamos a masturbarnos mientras hablábamos de sexo (con mujeres), en eso me dijo: “Lo que mas extraño son las mamadas de mi novia, no se siente lo mismo uno sólo”, yo me reí y le dije: “Es verdad, me gustaría que me lo mamaran”, no esperaba una respuesta pero él dijo: “Te hago una propuesta, yo te lo chupo primero y vos me lo chupas después, así no nos toca sólos”. Me quede atónito, no hablé pero accedí con mi cabeza. El se paro en frente mío y me pidió que me quitara la camisa, luego me quitó las botas, las medias y los pantalones mientras decía, me gusta mas si estamos totalmente desnudos, se siente mejor. Yo le quité a le la Camisa, los pantalones y las botas, quedamos totalmente desnudos. Luego el se agachó y comenzó a chupármelo, nunca había sentido nada igual, muy suavemente metió toda mi verga en su boca, comenzó a jugar con su lengua, a pasarla por todo mi pene y especialmente por la punta, donde se detenía para hacerme disfrutar al máximo. Con las manos acariciaba mis testículos, luego mis piernas, luego mi pecho y luego mis nalgas, se sentía demasiado bien, sentí que comenzaba a jugar con mi ano, al principio me sentí incomodo (nunca me habían penetrado) y el lo notó, así que se retiró, yo ya estaba al máximo, le dije que me venía, el lo saco de su boca y con una pericia espectacular comenzó a masturbarme hasta que no aguante más, me vine a mil chorros, mojando toda su mano y un poco su pecho, pero a él no le importó. Me exprimió hasta el final y luego cambiamos de posición.

Yo comencé con mi labor, comencé a degustar esa gran delicia, le chupe el pene mientras le tocaba todo el cuerpo, me agarré de sus nalgas y se sentía delicioso, comencé a juguetear con mi lengua y sentí que el se contorsionaba de placer, me tomo de la cabeza y comenzó a llevar el ritmo, me hizo tragar todo su aparato. Seguí tocándolo por todo el cuerpo, inconscientemente comencé a juguetear con su ano, el no se opuso, abrió un poco sus piernas para que yo pudiera tocarlo. Mientras mamaba comencé a introducir mi dedo ensalivado, el gemía de placer, luego metí dos dedos, en eso el aceleró un poco el ritmo y retiró mi cabeza, yo tome su pene con mis manos y seguí masturbándolo hasta que se vino a mil chorros, parte cayo en mi pecho, hasta un poco en mi cara debido a la potencia con que salió.

Nos quedamos callados por un momento, ambos estábamos extasiados, yo me pare y lo abrace, acariciando todo su cuerpo con mis manos. El hizo lo mismo, mientras me dijo: “Me dejo penetrar si después vos te dejas”. Yo accedí, tenía mucho miedo pues yo nunca había penetrado un ano y nunca me habían penetrado, pero seguí adelante.

Nos tiramos en la banca mas larga de todas, levanté sus piernas y comencé a juguetear con mis dedos, el me ayudo, ensalivó su ano y me ayudó a lubricarlo. En ese momento yo ya sabía que tenía mucha mas experiencia que yo, luego yo metí dos dedos y luego me dispuse a penetrarlo. Comencé con mucho cuidado, primero introduje la punta, luego poco a poco fui entrando todo y luego comencé a bombear. El se movía delicioso, se notaba que lo estaba disfrutando, yo seguí bombeando mientras me sentía en el cielo, con mis manos jugaba con su pene que ya estaba erecto, pasaba mis manos por su abdomen y luego me devolvía a sus testículos, el sólo gemía de placer. Aceleré el ritmo, sentí que ya estaba por explotar, me iba a salir pero el me detuvo con sus piernas, así que seguí bombeando hasta que ya no pude más, dentro de su ano dejé todo mi semen, hasta la última gota, ese momento fue de placer total, incluso caí sentado mientras me salía, totalmente desmadejado por el placer, nunca había sentido nada igual.

Luego el se reincorporo con cara de placer total, muy lentamente me ubico en la banca, comenzó a salivarme mi ano, metió primero un dedo, jugo un buen rato, luego metió el segundo y jugó otro rato y después metió el tercero, todo con mucha calma y mucho cuidado. Yo, al principio me sentí raro y con un poco de dolor, luego me fui acostumbrando a sus dedos y luego me comenzó a gustar. En eso el se dispuso a penetrarme, lo hizo muy suave, primero la cabeza, que era muy grande y me dolió un poco, y luego poco a poco fue introduciendo el resto. No puedo negar que me dolió, pero lo hizo tan suave que no fue demasiado, cuando estuvo todo adentro se quedo quieto un rato, mientras yo me acostumbraba, se sentía muy bien. Luego comenzó a bombear muy suavemente y poco a poco fue aumentando el ritmo, el placer era total, no sentí nada de dolor mientras bombeaba. El estuvo un buen rato dentro de mí, yo no quería que acabara, pero comenzó a bombear muy fuerte y sentí como me llenaba de su semen caliente, su cara de placer reflejaba que lo había disfrutado. Sin sacarlo, se recostó sobre mí y así descansamos un buen rato, casi nos quedamos dormidos pero el frío nos obligó a vestirnos.

La noche fue espectacular, quedamos que nadie sabría lo que había pasado y seguimos siendo muy buenos amigos y de vez en cuando nos veíamos en el aeropuerto para fumarnos un cacho y disfrutar de nuevo.

Fue la primera vez que fumé marihuana, la primera vez que penetré a un hombre y la primera vez que me penetraron, fue una noche espectacular.

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