En lo alto...


Hola, a cortesía mía, me presento, me llamo Gerardo, soy estudiante de Medicina Humana en la Universidad Autónoma de Zacatecas, tengo 20 años, soy moreno claro, alto, y de buen ver (a lo que me han dicho)...

Ahora les cuento lo que fue la experiencia que me hace masturbarme y deleitarme en el gusto por los hombres pensando en ella: Mi historieta tiene sus inicios hace 2 años y medio cuando recientemente me empezaba a descubrir como lo que orgullosamente soy, GAY. Como todos saben, aquí en México casi todos empezamos nuestras experiencias en el chat, el más famoso de aquí el latinchat, y así yo, como casi no tenía tiempo, pues en aquel entonces estudiaba la prepa, hacía un poco de gym y aparte estudiaba lenguas extranjeras, sólo entraba después de las 7:00 p.m. por lo que un día entré casi a las 8:30 p.m. y me encontré a alguien que se hacía llamar "Inge" por su nick y que inmediatamente me agregó a su lista de mensajero del msn, me decía llamarse Xavier, tener 27 años y ser muy atractivo, y tenía una fuerte insistencia a que le conociera ese mismo día, y pues como estaba acostumbrado a llegar algo tarde a casa acepté, él quedó por pasar por mí al cyber donde estaba en un carro, un Tsuru color azul, y así fué, cuando lo ví, casi muero, era lo más hermoso que nunca había visto, era rubio, un poco más bajo que yo, su rostro no aparentaba más de 25, con unos ojos color azul cubiertos por unos lentes que si bien su edad no le reflejaba, estos le hacían ver muy maduro, vestido de traje, inmediatamente me invitó a subir al auto, a lo que sin pensarlo acepté, él estaba tomando Vodka con jugo de uva del cual me ofreció, pero no acepté por que tenía que llegar a casa bien, me preguntó hacia donde quería ir, a lo que no supe qué contestar, pues ya me empezaba a dar miedo pues era la primera vez que yo hacia algo así, y entonces empezó a conducir hacia las afueras de la ciudad y mientras más avanzaba en más confianza se ponía, puesto que empezó a desabrochar su pantalón y a sacar una chingaderota, que la verdad me puso de nervios, me dijo que se la tocara a lo que respondí efectivamente, era hermosa, blanca y tersa, como nunca he visto una.

Pronto llegamos a un lugar que aparte de oscuro parecía estar vacío y detuvo el carro, y de un inhóspito salto se colocó sobre de mí besándome con mucha avidez, sus besos me sabían a gloria, semidulces y semiamargos por el sabor del licor, que ahora sin duda es mi favorito, pronto bajó su pantalón hasta sus tobillos, con lo que pude disfrutar de las nalgas más hermosas que jamás haya tenido en mis manos, y entonces comenzó a desabrochar mi pantalón, poco a poco tomó mi verga entre sus manos suaves de joven estudiante y comenzó a masturbarme, a lo que yo respondí metiendo mi mano entre su culo ya bien caliente y húmedo, y llega la pregunta obligada:

- ¿Traes condón?

A lo que desafortunadamente ambos contestamos negativamente... Ahí acabó mi encuentro en ese momento no sin antes decirme que quería verme de nuevo... Y así fue, nos quedamos de ver el siguiente día en el centro de la ciudad para ir a su departamento.

El día y la hora llegaron, estaba en el lugar indicado pero él no se presentaba, y como ángel caído del cielo llegó, aunque 20 mins. tarde, inmediatamente me subí al auto y me dijo que si lo acompañaba a comer, a lo que respondí que sí, me llevó a un restaurante fuera de la ciudad a un lugar vecino que se llama Calera y que está a 35 mins. de la misma, y de regreso comenzó todo de nuevo, por la carretera no se aguantaba y tomaba mi pene con ganas incluso sobre el pantalón, y por fín llegamos, era un departamento cerca del centro, muy raro, pues estaba en una 4ª planta, pero era hermoso, un poco desordenado y pequeño, al fin y al cabo para un sólo hombre...

Y madre mía, comenzó todo, empezó a besarme ávidamente a lo que contesté de igual forma, la ropa comenzaba a volar y todo se tornaba cada vez más cachondo, poco a poco fué besándome todo el cuerpo, hasta llegar a partes donde todo se me nublaba, era fascinante cómo su lengua recorría cada rincón de mi cuerpo, inmediatamente fue mi turno, y yo no perdí instante alguno para inmediatamente dirigirme a la zona que tanto deseaba explorar, su suave culo parecía el de un bebé, blanco y terso, como si estuviese recubierto por seda, y cuando llego a sus bolas, que en ocasiones pasadas me daban tanto asco, me produjeron una sensación de atracción inmesurable, y su pene, duro, pero fino, era tan rico que por primera vez en mi vida no me aguanté y lo probé, no me supo tan bien, pero de ver la carita que puso continué así un rato, para luego comenzar un riquísimo 69, en el que mientras me lamía todo mi pene yo regresaba a su esplendoroso culito.

Inmediatamente de su buró sacó una enorme tira de condones, me puso uno y comenzó la travesía por el paraíso, al principio batallé un poco, pero poco a poco sus nalgas fueron abriendo paso para dejarme pasar todo completo (que por cierto me han dicho que estoy muy bien dotado), y así siguió, el aire empezaba a azotar las ventanas pero eso no nos detenía, y comenzábamos a sudar más y más, hasta que al fin en un esfuerzo un poco más grande terminé, me vine en una sensación de gloria jamás concebida.

Después él con su mano se dio placer a sí mismo y derramó toda su leche sobre mi pecho y se lanzó a embarrarla con el suyo, así lo hizimos en las alturas de su departamento tres veces más hasta que se hizo de madrugada, me acurrucó entre sus fuertes brazos y dormimos hasta el alba...

Últimamente lo he visto en la calle, pero después de unas cuantas ocasiones en las que se repitió el gran espectáculo, pareció perder interés y ahora sólo me saluda... Pero créanme que lo volvería a hacer mil y una vez más...



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...Qui ne connais rien , n'aime rien. Qui ne peut rien faire, ne comprend rien. Qui ne comprend rien, n'a pas valant... Mais qui comprendre, aussi aime, regarde, voit... Combien soit plus grande la connaissance inherént à quelque chose, c'est plus grande l'amour...

Gerardo...


 

 

 

 

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