En Punta del Este con Gonzalo


Quiero contar una historia que me sucedió este verano pasado. Para empezar les cuento que me llamo Lucas y ahora tengo 32 años. Para poder entender esta historia tengo que remontarme a más de 10 años en el tiempo. Tengo un hermano que me lleva varios años de diferencia, 8 para ser precisos. Por aquel entonces mi hermano se casa con mi cuñada. Yo tendría unos 18 o 19 años. Mi cuñada tenía una hermana también más grande que ella que ya estaba casada y con algunos hijos, todos varones. El mayor se llama Gonzalo y al momento de la boda era un enanito de unos 6 o 7 años de edad. De más está decir que fue uno de los centros de atracción de la fiesta de casamiento, bailando por entre medio de la gente y haciéndose el loco; sus otros hermanos, más chicos, estaban durmiendo con el personal de servicio.

Desde esa fecha en adelante, compartíamos un millón de reuniones familiares, dado las raíces italianas de las familias. Mi hermano era el tío de Gonzalo y sus hermanos, y yo nunca supe de qué lado estar, si desde la posición de tío segundo o ser más compinche con los chicos.

Bueno, el tiempo fue transcurriendo y con el mismo, el crecimiento de los chicos. Me acuerdo que su madre era una mujer muy liberal y estaba siempre del lado de sus hijos como si fuera una amiga más en lugar de una madre. Un día, recuerdo que su madre estaba contando jocosamente a mi asombrada cuñada y hermano una anécdota de Gonza.

Resulta que por ese entonces Gonza tendría unos 17 años más o menos y su madre contaba que ella cada vez que iba de compras al Supermercado le compraba condones a Gonza. Todos estaban medio espantados por ese cuento, pero ella argumentaba que prefería comprarle ella los condones y así ahorrarse tener que ser abuela de forma imprevista o que su hijo se ande pescando cualquier cosa por ahí. La anécdota que me quedó en la cabeza de lo que contaba su madre era un diálogo que había tenido con Gonza una vez que volvió del super con las compras.

- Toma Gonza, acá tenés forros (o condones) y no seas boludo, úsalos.
- A ver qué me trajiste, vieja -preguntó Gonzalo.

- MMM, no... ¿por qué me compraste los Prime?, no sabes que yo no uso Prime?
- No... no sabía que no usabas Prime. Yo te compré estos porque son los que a veces usa tu padre.
- Si pero yo no puedo usar Prime, vieja.
- Pero ¿por qué?
- Porque me quedan chicos, me ajustan... y para la próxima vez, si vas a comprarme a mí, comprame unos nuevos que se llaman A, que son más grandes y más cómodos.

Dicho esto, su mamá contaba esta anécdota entre orgullosa y divertida por la salida de su hijo. Yo escuché eso, y me quedé un poco pensativo. Ahí caí en la cuenta de que Gonza no era más ese chiquito que yo pensaba, es más, desde ese momento lo comencé a observar cómo iba creciendo y mis ratones comenzaron a bailar.

Realmente se estaba poniendo muy bueno este chiquitín, pero nunca ni se me ocurría tratar de buscar algo más con él, era un conflicto interno dentro de mi cabeza, por un lado él me atraía físicamente y por el otro yo me sentía un degenerado pensando en esas cosas con él, ya que me sentía casi un tío para él.

El tiempo siguió pasando y como siempre nos veíamos en las reuniones familiares, y en ellas me enteraba de sus andanzas sexuales con un millón de chicas a las que este guacho se cogía dentro de su propia casa, ya que como dije su madre es un personaje muy pero muy liberal. Ella decía que prefería que Gonza se quede a dormir con su novia de turno en su casa a que ande vagando quién sabe por dónde, total, si los chicos querían coger lo iban a hacer igual. Hasta cierto punto con mucha lógica.

Durante el tiempo que fue pasando, confieso que le dediqué varias pajas a Gonzalo, imaginándomelo desnudo y haciendo de todo en la cama conmigo. Yo si bien soy y era gay, nadie en mi grupo familiar lo sabía y no tenía ninguna intención de contárselo a nadie. Yo para ellos era el solterón que había llegado a los 30 sin ninguna intención de casarme. Puesto que trabajaba en una muy buena empresa, tenía mi departamento en la mejor zona de Buenos Aires, tenía mi auto y esa era la excusa de para qué me voy a casar si me gusta vivir solo y esas cosas que uno inventa como pantalla para la familia.

Y el tiempo pasó, hasta que ya en el mes de Diciembre pasado, yo estaba saliendo con un chico muy lindo de 26 años que vivía en Buenos Aires, pero él era del interior del país. Estábamos saliendo como novios pero con cama afuera, los dos vivíamos solos y nos gustaba tener cierta independencia.

Resulta que se acercaban las fiestas de Navidad y año nuevo y mi novio se iba a pasar Navidad y año nuevo a su provincia con su familia, se iba por dos semanas. Mi hermano había alquilado una casa en Punta del Este, para pasar las vacaciones de verano desde el 15 de diciembre hasta finales de Enero. Mi madre, también se iba a Punta del Este con sus amigas que compartían un lindo apartamento, ya que todas eran o viudas o divorciadas y la pasaban bárbaro todas las viejas juntas.

Resulta que yo me estaba quedando solo para Navidad y año nuevo en Buenos Aires, hasta que en una reunión familiar mi hermano y cuñada me dicen que por qué no me voy un par de semanas con ellos a su casa y pasamos las fiestas todos en familia. Me pareció buena idea. En esa misma reunión me enteré que los padres de Gonza y todos los chicos también habían alquilado una casa en Punta del Este, pero que a ellos la casa se la entregaban el 24 de Diciembre por la mañana, y que entonces llegarían justo ese día. Mis planes eran viajar a Punta del este el 19 de Diciembre y quedarme hasta pasar año nuevo. Entonces mi cuñada le dice a su hermana, de por qué no lo deja viajar a Gonza junto conmigo, para que aproveche sus cortas vacaciones, ya que el joven había empezado a trabajar y tenía que volver a Buenos Aires después de año nuevo y si se quedaba esperando a sus padres para ir a su casa perdería casi la mitad de sus vacaciones. Tal que para resumir, se acordó que Gonza y yo nos iríamos a Punta del Este el 19 y volveríamos el 3 de Enero y todas las familias se quedaban hasta finales de mes en la playa.

Gonzalo ya tenía 22 años recién cumplidos, casi 1.80 mt de altura, cabello marrón y unos ojos color miel impresionantes, tiene una boca super carnosa y grande, rasgos bien masculinos, un cuerpo envidiable con músculos bien marcados y definidos y un pecho super lampiño.

Yo por mi parte, 32 años, 1.75 de altura, buen físico, marcadito, un pecho con algunos pelitos sin llegar a ser un oso. Tengo una buena pija de sus buenos 18cms y un culo bien duro. A nivel sexual con mi novio, la mayoría de las veces yo era el pasivo de la relación, me encantaba que me diera por el culo con su pija durita y caliente, aunque no tan grande como la mía.

Volviendo al tema, llegó el día, y lo paso a buscar a Gonza por su casa super temprano, creo que eran como las 5 de la mañana, ya que teníamos que irnos en un ferry que salía a las 7 u 8 de la mañana. Viajamos las 3 horas de ferry y luego la hora y media de trayecto de Montevideo hasta Punta del Este. El día era espectacular, con un calor de locos.

Llegamos a la casa de mi hermano y allí nos recibieron mi cuñada junto a mis dos sobrinitos de 6 y 7 años que estaban jodiendo de que querían irse a la playa de una buena vez. Así que nos instalaron a Gonza y a mí en la MISMA habitación que quedaba en la planta baja con su pequeño baño privado y ellos se habían acomodado en las dos habitaciones de la planta alta de la casa. Según nos dijeron, nos dejaban la habitación de abajo para que podamos estar más cómodos, con más intimidad, y así los enanos de mis sobrinos no nos jodían.

La habitación era pequeña, con dos camas y un pequeñito espacio entre ambas de no más de 30 o 40 centímetros, ya que esa habitación se supone que era para el personal del servicio doméstico. Realmente en la habitación había lugar para las dos camas y nada más, eso sí, tenía una ventana que daba al jardín ubicada en la cabecera de las camas.

Bueno, mi hermano nos apuró para que nos vayamos todos a la playa de una buena vez, así que nos dijo que nos cambiáramos volando para poder irnos. Entramos a nuestra habitación Gonza y yo y cerramos la puerta, pusimos nuestros bolsos sobre las camas y nos empezamos a desvestir para ponernos los shorts de baño, resulta que yo me quedé totalmente desnudo mientras buscaba mi short dándole la espalda a la cama de Gonza. Al fin encuentro el short, y yo ni me fijaba en lo que hacía Gonza, si bien cada tanto nos chocábamos, resulta que me agacho para ponerme el short y en eso que me agacho siento que mi culo choca y se roza con la pija de Gonza, que estaba detrás mío. Sentí un escalofrío tremendo, si bien fue un segundo, me acuerdo que sentí su pija en medio de la raja del culo y hasta los pelos de su pubis sobre mis nalgas. No le di mayor importancia y apuré el trámite de cambiarme y salir rumbo a la playa.

Ese día me quedé pensativo sobre lo sucedido y estuve todo el día mirando cada vez que Gonza salía del agua, para ver si podía divisar algo de su bulto, ya que por esas casualidades de la vida, nunca en mi vida lo había visto desnudo. Para mi desgracia, él usaba un short igual que el mío, como los que usan los surfers, así que no pude distinguir nada de nada.

Ese día lo pasamos super bien, ya que hacía mucho calor y el agua estaba estupenda.

Total que llegamos de la playa casi al anochecer, y mi hermano me dice si queremos ir al centro a cenar y al cine, ya que le habían prometido a los chicos llevarlos al cine. Nosotros, Gonza y yo, estábamos muy cansados, ya que no habíamos dormido casi nada por el madrugón del viaje, sumado a esto el primer día de playa y mar que a uno lo voltea. Así que decidimos quedarnos y que ellos se fueran al centro.

Gonza y yo nos comimos un par de sándwichs y nos duchamos, cada uno por su lado y resulta que como a las 9 o 10 de la noche ya estábamos desmayados sobre nuestras camas. A eso de las 7 de la mañana me despierto porque nos olvidamos de cerrar las persianas de la habitación y el sol entraba de lleno sobre nosotros. Miro hacia el costado y lo veo a Gonza también despierto. Yo amanecí con unas ganas de mear que me moría y tenía la pija super parada, que hasta me dolía. Conversamos un rato y le digo que me estaba meando. Él me dice 'anda a mear', y yo le digo que no puedo ir a mear. Entonces me pregunta que por qué, y le digo que no puedo porque estoy al palo. Él se ríe y me dice que no sea vergonzoso, que es lo más normal del mundo.

Así que me levanté y salí con mi carpa dura sobre mi slip y fui al baño. Hice malabares para mear con la pija parada (como todos ustedes saben) y mientras me lavaba los dientes esperé un ratito hasta que la pija comenzó a aflojar. Ya cuando salgo del baño, tenía la pija morcillona pero la tenía para abajo, aunque se marcaba sobre mi calzoncillo. Me acuesto en la cama nuevamente y Gonza se me queda mirando y se ríe. Entonces le pregunto qué le pasa, y me dice que él también estaba meándose con la pija super dura. Que no había querido ir a mear hasta que lo haga yo primero.

Entonces ahí lo empecé a joder para que se fuera a mear. Él se destapó y se levantó y pude observar un bultazo. Total que se fue a hacer pis y luego escuché que se estaba cepillando los dientes igual que yo, pero a diferencia mía, cuando vuelve del baño, veo que venía con la pija super parada, parecía que iba a romper el calzoncillo. Recuerdo todo esto en cámara lenta. Yo le miré la pija sin descaro y le dije en tren de joda:

- Gonza, qué pedazo de pija que tenés...

Él se me queda viendo unos instantes y se acerca hacia mí y de una se baja el slip y se lo quita. Yo me quedé como hipnotizado por ver semejante poronga a escasos centímetros de mi cara. Era muy grande, calculo que unos 23 cmts, muy gruesa y era, además de eso, hermosa. Yo, como dije, estaba como en trance, medio con la boca abierta y no sabía cómo reaccionar, hasta que Gonza me mira a los ojos y me golpea con su pija en mi cara y me la pasa por toda la cara. Yo estaba realmente tarado, no reaccionaba, hasta que veo a Gonza que me destapa y comienza a quitarme mis calzoncillos, una vez hecho esto, se acercó a mí y me dio un beso en la boca, fue uno de los besos más dulces que he recibido en toda mi vida, en ese momento reaccioné y le agarré la pija con la mano mientras nos besábamos.

Luego de un instante, me toma por los hombros y me ayuda a ponerme de pie y me dice al oído:

- Desde hace un montón de tiempo deseaba este momento, me hice un millón de pajas imaginándome que te tenía a vos desnudito como ahora, bien machito, con la pija bien parada y arrodillado ante mis pies, tragándote toda esta poronga.

El tono que usaba era una mezcla de deseo y de violencia. Yo estaba hecho un muñeco de trapo, en ese instante sólo hacía lo que él me ordenaba, estaba que no salía de mi asombro y sin reaccionar, así que él me empujó hacia abajo y allí quedé yo, de rodillas a sus pies y con una pija increíble de describir con palabras rozándome la cara.

Simplemente abrí mi boca y empecé a pasarle la lengua por toda su infinita longitud, después abrí la boca y empecé a tragar hasta donde pudiera, ya que toda era imposible para mí. Mientras con una mano pajeaba y acariciaba ese instrumento, con la otra le masajeaba las bolas, no recuerdo cuánto tiempo estuve chupándosela, pero luego él me agarró la cabeza con sus manos y comenzó a cogerme por la boca de forma más violenta, sentía que me hacía un poco de daño, pero en ese momento no me importaba. Luego de un rato siento que sus bolas se contraen hacia arriba, su pija se agranda aún más y en ese instante sentí cómo me llenaba la garganta y la boca de su leche de macho. Me tragué hasta la última gota.

Mientras él sacaba su pija de mi boca, yo todavía seguía de rodillas y con mi pija super parada, en un momento comencé a pajearme y él me dice que me detenga, que todavía no acabara; entonces me ayuda a incorporarme, me abraza y me da un beso en la boca como tratando de buscar los restos de su leche en mi lengua, acto seguido me acuesta en la cama boca arriba.

Yo me dejaba hacer todo lo que él quería, después buscó entre sus cosas y extrajo un condón (de los famosos marca A super grandes) y un tubito de gel lubricante Tulipán. Volvió hacia mí, y me levantó mis piernas apoyando mis rodillas en mi pecho, mientras hacía esto me dijo:

- Ahora te voy a coger...

Y comenzó a ponerme gel en mi ano y con sus dedos empezó a dilatar mi culo, yo no lo podía creer, era una sensación maravillosa, si bien yo ya no era virgen el hecho de estar haciendo eso con Gonza le agregaba un morbo que nunca había imaginado. Mientras él me metía sus dedos, su tremenda poronga se empezaba a parar nuevamente, el chico tenía mucho aguante por lo visto. Cuando creyó que yo estaba listo, acercó su pija a mi boca y me hizo chupársela un rato, luego me dio un condón y me dijo que se lo pusiera yo, y así lo hice, no entendía, pero me daba morbo la forma en que él me hacía hacer las cosas.

Cuando estuvo listo me dijo:

- Quiero que me lo pidas.
- ¿Que te pida qué?
- Que me pidas que te coja, que me supliques...

Y ahí mi calentura voló por los cielos y le dije:

- Por favor Gonza, quiero que me cojas, que me rompas el culo, que me partas al medio, quiero que hagas conmigo lo que vos quieras...

Dicho eso, apoyó la punta de su verga en la entrada de mi culo, y mientras me miraba a los ojos, ya que él estaba encima mío y yo con mis piernas sobre sus hombros, me empezó a penetrar sin quitarme los ojos del los míos, era como si estuviéramos conectados con la mirada. Me relajé lo más que pude pero su pija era muy gorda y larga, así que me hizo sentir bastante dolor, pero me lo aguanté y lo alenté a que me cogiera con todo, a que me la meta toda. Y así fue, me la metió toda y una vez que estábamos bien pegados, en lo que yo sentía sus vellos haciéndome cosquillas sobre mis bolas, se detuvo y se quedó un par de minutos quieto mirándome a los ojos y dándome algunos besos, era un momento sublime, era como estar conectados de una forma especial, yo me sentía pleno, lo sentía a Gonza a ese pequeñín al que a veces había tratado como si fuera mi sobrinito, adentro mío.

Luego de unos instantes me dice al oído:

- Esto es lo mejor del mundo, siempre soñé con tenerte así, desde hace un montón sospeché que eras puto, y soñé con poder cogerte, de hacerte mío, de romperte el culito durito que tenés.

Y comenzó el vaivén de meter y sacar esa tremenda poronga de mi culo, yo sólo atinaba a hacer algunos gemidos entrecortados que se mezclaban con los suyos. Luego de un rato aceleró el ritmo y sentí cómo su pija se volvía a ensanchar adentro mío y con movimientos espasmódicos sentí cómo estaba acabando, era una sensación única. Luego de acabar dejó su pija ensartada adentro mío todo lo más que pudo y así empalado como estaba, bajó mis piernas de sus hombros y las puso a los costados de sus caderas y agarró mi pija con su mano y comenzó a pajearme frenéticamente, mientras que con la otra mano me metía los dedos alternadamente en mi boca, hasta que sentí que me venía y cuando estaba acabando mi culo se contraía contra el tronco de su pija que seguía adentro mío y le añadía un placer indescriptible a ese momento y acabé con locura, tanto que el primer chorro de leche llegó hasta mi cuello y el resto fueron a parar a mi pecho. Me quedé como sin aire, casi en estado de trance. Él comenzó a sacar su pija de mi culo muy lentamente mientras con su lengua iba saboreando la leche mía que había caído sobre mi cuello. Luego de retirarse de adentro mío, se quitó el condón y me dijo que lo acompañara al baño.

Allí nos volvimos a besar y nos duchamos juntos mientras cada tanto nos besábamos y nos enjabonábamos mutuamente. Cuando terminamos, me dijo:

- Estuvo genial, siempre quise hacer esto con un hombre y más precisamente con vos, pero no digamos nada a nadie, yo guardo tu secreto y vos guarda el mío.

Luego de eso nos vestimos y sentimos los ruidos de los demás que se estaban empezando a levantar para comenzar a preparar el desayuno en familia.

Ese día fuimos a la playa al igual que el día anterior y nos tratamos como si nada hubiera pasado, solamente cada tanto nos lanzábamos algunas miradas cómplices sin que los demás se dieran cuenta.

Por la noche después de cenar, Gonza recibió una llamada de Nacho, un amigo suyo del colegio, que también estaba de vacaciones por allí, y arreglaron para salir esa noche, estuvieron hablando medio en secreto entre ellos por teléfono. Una vez que Gonza cortó, vino adonde estábamos nosotros y me dice si quería salir con ellos. Yo medio que no quería ir, ya que para mí salir con estos chicos no tenía mucha onda, ya que si bien me gusta salir de joda, no estaba en la onda de los chiquilines de ir a las discos hasta la madrugada y esas cosas típicas de esa edad.

Mi cuñada me insiste en que vaya con ellos, así de paso los llevaba en mi auto, y que aproveche mis vacaciones ya que ellos hacían una vida más tranquila por los chicos. En eso Gonza me dice que van a ir por ahí a tomar algo pero no a bailar, ya que hasta los primeros días de Enero las discos estaban cerradas.

Bueno en fin después de charlar un rato, me convencieron de salir con ellos. Mi hermano me dio un juego de llaves de la casa y me dijo que no hagamos mucho ruido cuando volvamos.

Salimos en el auto Gonza y yo, fuimos a buscar a Nacho que vivía en una casa cerca de Punta Ballena en las afueras de Punta el Este.

Nacho tenía 21 años, 1.75 de altura, rubiecito, más bien flaco y con un físico bien trabajado sin ser musculoso. Era un chico muy simpático y medio charlatán y jodedor.

Resulta que una vez los tres en el auto fuimos a tomar algo a un bar por la zona de la Barra, pero no había mucha onda, ya que como dije el grueso de la gente llega en Enero y hasta entonces como que no pasaba nada por allí. Cuando terminamos de tomar unos tragos y vimos que no había mucho más que hacer, volvimos paseando por toda la costa, entonces Nacho, que había traído una mochila con él, nos propone ir a una playa bastante escondida a tomar algo y ver el mar de noche y nos dice señalando su mochila:

- Yo siempre vengo preparado...

Como era una noche extremadamente cálida fuera de lo común, aceptamos.

Rumbeamos con el auto a una playa que se llama Chihuahua que queda pasando Punta Ballena, había que recorrer 1 kilómetro de tierra después de la ruta y al fin llegamos. Era una noche con bastante luminosidad. Nos quitamos los zapatos y nos fuimos caminando por la arena hasta que decidimos cuál era el lugar para sentarnos. Una vez allí, Nacho sacó de su mochila dos lonas de playa bastante grandes y las extendió y también sacó una botella de Whisky y nos sentamos a beber y fumar unos cigarrillos, mientras hablábamos de tonterías.

En eso estábamos, cuando Nacho nos propone ir a bañarnos al mar, a Gonza le pareció una buena idea, pero yo les dije que no había traído traje de baño, a lo cual ambos se me rieron y me dijeron que ellos tampoco, y que por si no lo sabía, estábamos en Chihuahua que era una playa nudista durante el día. Al final me convencieron de que no fuera cagón y que nos bañáramos los tres en bolas.

Ahí no más nos desvestimos y dejamos las cosas en una de las lonas y salimos corriendo como chiquilines a meternos al mar. Pude observar que Nacho estaba muy bueno, tenía un pecho bien definido sin ningún pelo, pero a diferencia de Gonza, él tenía una hilera de pelos que iba desde su ombligo hasta su pubis, y según pude ver en la penumbra de la noche, tenía una buena poronga, no tan grande como la de Gonza, pero un tamaño nada despreciable.

Después de estar jodiendo un rato en el agua, me dio un poco de frío y les dije que yo salía un rato a secarme y a fumar un cigarrillo, ellos se quedaron un rato más en el agua.

Salí y me senté desnudo como estaba en la lona a fumar y esperar a que se me seque el cuerpo. Mientras estaba allí, los veía cómo ellos seguían jodiendo y barrenando las olas, cada tanto asomaban del agua sus nalgas blancas, cosa que me causaba un poco de gracia. Después de un rato, los veo que salen del agua y hablaban en voz baja entre ellos, luego los veo a los dos caminando hasta donde estaba yo.

Llegan hasta la lona y se quedan parados secándose al lado mío que estaba sentado, en eso Nacho se pone de frente a mí a escasos 50 centímetros y no hablaban de nada, pensé que estaban recuperando el aliento por la agitación del mar. Pero comencé a mirar detenidamente a Nacho tratando de disimular pero en eso me doy cuenta de que su pija comienza a latir con pequeños movimientos. Al hijo de puta se le estaba parando la pija!!! Cada vez se veía más grande, más larga y comenzó a ponerse hacia delante, yo no entendía nada, hasta que se empezó a parar cada vez más hasta que quedó super parada. Era hermosa, no era tan gruesa como la de Gonza, pero sí bastante larga, calculo que sus buenos 18 o 19 cmts. En eso Gonza se da vuelta hacia mí, y veo que él también tiene la pija parada, levanto la vista y Gonza me sonríe y me guiña un ojo, lo miro a Nacho y él me dedica una sonrisita cómplice y comienza a acercarse hacia mí hasta que pone su pija a un centímetro de mi boca, yo los vuelvo a mirar a ambos, y pensé para mis adentros, que joder, si quieren fiesta, fiesta tendrán. Entonces agarré la pija de Nacho descaradamente y comencé a darle una chupada infernal, sólo podía escuchar sus gemidos y algunas risitas de Gonza.

Entones, Gonza se acerca y le agarro la pija con mi mano derecha y comienzo a pajearlo sin sacar de mi boca la pija d Nacho, y entones comienzo alternadamente a chupar un rato cada pija mientras que con las dos manos los pajeaba a los dos, levanto la vista y los veo a ellos dos dándose un beso en la boca muy apasionado, yo ya en ese instante estaba sacado de mí.

Nacho me ayuda a ponerme de pie y cuando me paro me abraza y me da un beso en la boca, mientras Gonza se suma al abrazo agarrándome por detrás y apoyándome su pija en la raya del culo, luego me de vuelta y lo comienzo a besar a Gonza y es Nacho el que me abraza por detrás refregándome su pija por el culo. Mientras Gonza me besaba con locura en la boca y por el cuello, siento que Nacho comienza a besarme la espalda y me empieza a pasar la lengua desde mi nuca y va bajando con su lengua hasta que llega a la raya de mi culo, con sus manos me hace separar las piernas y luego toma mis nalgas con sus manos y las abre y comienza a pasarme la lengua por el ano. Yo me sentía morir, a veces sentía que se me aflojaban las piernas. Con su lengua me estaba cogiendo por el culo, sentía que me entraba la lengua hasta adentro, mientras Gonza seguía besándome desaforadamente. Nacho cada tanto bajaba por entre mis piernas y me chupaba las bolas mientras que con una mano me agarraba la pija y me pajeaba.

Luego de un rato, Gonza me lleva hasta la lona y me hace poner en cuatro patas y me ordena que le chupe la pija, mientras Nacho había buscado de su mochila una caja de condones. Se acerca a mí y me dice que le de un par de chupadas a su pija, yo dejés la de Gonza y le di unas chupadas, estaba riquísima, luego se fue detrás mío, se puso un condón, se puso un poco de lubricante en su poronga y me dijo:

- Ahora te voy a coger yo y después te va a coger Gonza.

Yo solamente asentí con la cabeza, ya que tenía la boca ocupada con la pija de Gonza.

Ya que tenía el culo bastante abierto por la cogida de la mañana y por las chupadas que me había dado Nacho, sentí que su pija empezó a deslizarse sin ningún problema adentro mío, sentía un placer increíble, estar allí en una playa desnudo, siendo cogido por estos dos pendex que estaban buenísimos, tenía uno por adelante y otro por atrás. Nacho comenzó a acelerar el bombeo que me estaba haciendo agarrándome por la cintura hasta que cuando estaba a punto de acabar, me sacó la pija del culo, se sacó el condón y sentí cómo acababa sobre mi espalda una cantidad importante de leche caliente de macho en celo. Gonza al ver esto se apuró a ponerse un condón y sin decir nada, me ensartó de una vez, yo ya en ese instante no me importaba nada, así que grité fuerte cuando me clavó, pero mi grito fue más de placer que de dolor.

Al sentir esto, Gonza se entusiasma y me pega un par de cachetadas con la mano abierta sobre mis nalgas, pero con bastante fuerza al tiempo que me decía:

- Cómo te gusta la pija, qué puto que sos -y esas cosas que me calentaban más todavía.

Nacho al ver esa escena se entusiasma también y se mete debajo mío acostándose boca arriba y me empieza a chupar la pija de forma frenética, al igual que yo con la suya que se había vuelto a parar y tenía un sabor riquísimo después de su eyaculación anterior. Así pues que estaba haciendo un 69 con Nacho abajo mío, mientras Gonza me estaba rompiendo el culo con unas embestidas tremendas. En eso no aguanto más y acabo en la boca de Nacho, que se tragaba toda mi leche. El estar acabando hacía que mi culo se contragese y eso me causaba placer y dolor, ya que Gonza tenía una pija muy grande y le suplicaba a que acabara de una vez porque me estaba matando, en eso siento que Nacho está por acabar y me la trago entera hasta que me inunda la boca con su leche, mientras Gonza comienza a convulsionar sobre mi espalda y me la calva desde el culo hasta la garganta y me levanta casi del suelo con su pija adentro mío mientras acaba como un caballo en mi culo.

Luego de un momento para recuperar el aliento, Gonza me la saca del culo y se quita su condón, Nacho se saca mi pija de su boca y yo saco su pija de la mía y en eso que nos estábamos reponiendo, Nacho dice:

- El último en llegar al agua es un puto de mierda!

Y allí salimos los tres corriendo en bolas rumbo al mar.




Lucas



 



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