MI ADORADO ERLEND


Hola, mi nombre es Jeremy, tengo 20 años, soy homosexual 100% aunque con experiencia heterosexual.

M relato se remonta al año 2004, cuando tenía 17 años.

Mi prima Rosa tiene un primo que vive en Dinamarca, el cual yo conocía desde que nació, pero lo consideraba como un primo, aunque no lo fuese. Su nombre es Erlend. Hasta ese día de diciembre en que lo vi después de dos años. Tenía 15 años y me fascino. Es casi indescriptible lo que sentí cuando lo vi, todo mi cuerpo y mi psique se estremeció, pero no le di mucha importancia, porque en ese momento pensaba que era heterosexual y estaba con mi novia.

Ese día de diciembre en que lo vi me sentí extraño y cuando me fui a mi casa pase toda la noche pensando en él después de verlo, seguí sin darle importancia. Al día siguiente amanecí con la necesidad imperiosa de verlo otra vez, y así fue cada día. Pensé que de tanto vernos hasta podría fastidiarse, pero no: El día que decidí dejarlo descansar de mí, fue él quién llamó, lo que me gustó.

Después de año nuevo, mi prima, Erlend y yo decidimos pasar un día juntos en la piscina y luego iríamos al cine. Cuando finalizó el día de piscina que fuimos a los baños fue cuando comenzó realmente a cambiar todo. Él tomó una ducha y salió con una sugerente imagen en boxers que sencillamente, me mató. No podía creerlo, Erlend me estaba fascinando a niveles insospechados. Cuando volví en mí mismo, me fijé que él también estaba mirándome, aunque yo estaba sólo sin pantalones.

Terminé de vestirme y salí del baño para encontrarme con mi prima que estaba esperando por nosotros, al rato él también salió. Fuimos a comer y luego fuimos al cine.

Cuando estábamos en el cine nos acomodamos de tal manera que yo quedé en el centro, mi prima a un lado y Erlend al otro. En un momento de la función, sentí una mano recorriendo la mía y así el resto de mi brazo: era él. Me volteé y en medio de la oscuridad de la sala pude ver su mirada con mezcla de temor y picardía. No hice nada para resistirme a su mano lo cual le dio confianza para aventurarse hacia otras regiones de mi cuerpo.

Así comenzó a tocarme desde la parte externa de mi muslo hasta mis nalgas y luego pasó a mi paquete. Yo estaba demasiado excitado y él lo notó, porque se inquietó al llegar a esa zona. Afortunadamente mi prima lo envió a comprar refrescos, porque si no, tal vez me hubiese corrido en pleno cine después de casi 30 minutos de exploración manual.

En lo que salimos del cine se desapareció, lo buscamos durante un rato y lo conseguimos sentado frente a una tienda. No quiso verme a los ojos el resto del día. Así terminó el día y cada uno se fue a su casa.

Por distintas razones no puede verlo sino seis días después, eso me mataba porque quería estar con él cada minuto que pudiese. Cuando lo vi, lo saludé como si nada hubiese pasado, me senté a ver televisión con él y decidimos quedarnos a dormir con mi prima en su casa. Durante la noche nada ocurrió, aunque antes de acostarse tuvo el buen tino de cambiarse la ropa justo en frente de mí. Eso me puso a mil, pero no pude masturbarme siquiera por estar en casa de mi prima.

El fin de semana acordamos hacer un viaje a un estado vecino. Para ese paseo de fin de semana acudimos mi prima, su mamá y su papá (mis tíos), Erlend y su mamá y yo. Mientras nos instalábamos y durante ese día todo se desenvolvió como si nada, pero el día siguiente, mis tíos decidieron ir a visitar el pueblo y Erlend, su mamá y mi prima bajaron a la piscina del hotel. Yo estaba en la habitación preparando el almuerzo. Una vez hube terminado me dispuse a tomar una ducha. Al rato de estar bajo la regadera sentí un calor en mi espalda: era él, detrás de mí, en la ducha conmigo. Él me dijo: por favor, no grites, si así lo quieres me saldré. No le contesté nada sino que seguí mis impulsos y lo tomé fuertemente contra la pared de la ducha y lo besé. Ha sido el beso más fogoso de mi vida hasta este momento. Disfruté mucho sentir cómo mi lengua se entrelazaba con la de él hasta casi ahogarme. Él comenzó a deslizar su lengua en mi torso y posó sus manos en mi pene que ya estaba erecto desde hacía rato. Ya había tenido encuentros de tipo sexual con mi ex - novia, pero esto acabó de una sola patada algún recuerdo previo, esto estaba siendo algo sin precedentes en mi vida. Erlend estaba cargado de un alto voltaje y cada vez que me tocaba me transmitía descargas eléctricas que me dejaban atontado, sin aire, pero con un placer como nadie me lo dio antes ni creo que me lo van a dar nunca.

Cuando comenzó a hincarse yo sabia que iba a hacer, por lo que lo detuve y lo puse a mi altura. No podía dejar que lo hiciera sin preguntarle: Are you sure you want? El me dijo: “Tengo un mes esperando por esto y tu más que nadie lo sabe. Ahora sé que tú también lo quieres. Además, no podría regresarme en paz a Dinamarca sabiendo que ambos lo queríamos y no lo hicimos…” (Lo dijo en ingles, pero lo traduzco) Yo sólo le dije: “Go ahead”

Ahí me volvió a electrocutar. Cuando me estaba dando sexo oral se sentí como en las nubes. Con su mano izquierda estaba sujetando mi pene y con la mano derecha estaba masajeando mis nalgas. Esa mano avanzó más en su búsqueda y fue cuando descubrí placer en donde nunca pensé encontrarlo. Uno de sus dedos se introdujo en mi ano. Primero con algo de molestia, pero no importó. Después esa molestia se convirtió en placer cuando comenzó con el movimiento de placer. Fue un momento que prolongué lo más que pude.

Cuando ya no pude contener tanta excitación fue cuando le detuve y le dije que ya estaba listo para eyacular, él, sin dejar de comerse mi pene me indicó que llegáramos a las últimas consecuencias. Yo no quería acabar; el sentir mi pene en contacto con la caliente cavidad de su boca y su dedo introducido en mi ano me hacían sentir privilegiado (hoy no entiendo cómo hay hombres que se pierden esto), pero al rato me vine, dejando una buena cantidad de leche en la boca de Erlend, a pesar de ser su primera vez, y con gran destreza, no dejó perder ni una gota.

Sin haber muerto, conocí el cielo. El ángel que me dio la bienvenida fue él, Erlend; y su bienvenida fue tan cálida que la coronó con un beso magistral y un “I love you” que me convenció y me derritió. Debo destacar que cuando él estuvo en la ducha conmigo, entró con short de baño y nunca se lo quitó, así que, en esa oportunidad, no pude conocer su desnudez. Pronto mi prima y la mamá de Erlend estuvieron de regreso en la habitación.

Erlend salió del baño para despistar a su mamá y a nuestra prima, mientras yo terminé de bañarme, agotado por la experiencia previa, pero extasiado y convencido de algo: estaba enamorado (hasta hoy día y para siempre) de él.

En una próxima entrega, les contaré cómo pude retribuirle a Erlend todo el amor y el placer que me hubo suministrado en el baño de la habitación del hotel de playa, aunque eso fue una vez que regresamos del viaje de fin de semana.



Pueden comunicarse conmigo a unnaturalfeelings@hotmail.com

 

 


 

 © Teenlover.net