Hola a toda la gente de Teenlover!
Este relato que voy a
contaros, es un hecho real que ocurrió
hace pocos días...
Todo empezó en un chat de internet,
ya sabeis, pinchas
a uno, a otro, hablas con mucha gente...
Pero siempre
hay alguien que, es distinto a todos
los anteriores, y
eso fue lo que me pasó...
Su nombre real no lo diré, por
mantener un poco de
discrección de la persona protagonista
junto a mí de
esta historia. Su nick en el chat;
"Mario 18".
Pues comenzó, cuando abrí
un privado, para hablar con
él. Era de la misma ciudad
que yo, Madrid, y vivíamos
muy cerca el uno del otro. Total que,
empezamos a
hablar y la verdad es que congeniamos
bastante, hasta
tal punto que, a los 10 minutos de
estar hablando con
él, le pedí su telefono
y lo llamé. Empezamos a
charlar de bastantes cosas, me dijo
que le gustaba
mucho mi voz... Y los dos teníamos
muchísimas ganas de
conocernos.
Pasaron tres o cuatro días,
en los que hablabamos por
telefono, y nos escribíamos
mensajes todo el día. Ya
comenzabamos a tener bastantes ganas
de vernos y...
Sobre todo a decirnos cosas que hacían
que nuestros
corazones se estremecieran cada vez
más.
Finalmente pudimos quedar, un martes
día 23/01/2001.
Nos pusimos de acuerdo, en vernos
en un centro
comercial, justo bajo una emisora
de la radio que
estaba dentro del centro.
Cuando se acercaba la hora, cada vez
eran mas los
nervios que invadían todo mi
ser, y entonces... Le ví.
Apareció de entre las personas
un joven moreno con una
bufanda, y cazadora de pana, negra.
Muy bien
vestido... Y nuestras miradas se cruzaron.
Nos
acercamos despacio el uno al otro,
nos dimos la mano y
fuimos tomar un café.
Mi corazón palpitaba con fuerza,
con demasiada fuerza,
como creo que nunca antes lo había
hecho. lo primero
que me comentó fue, que, se
me veía muy nervioso, y
era cierto, creo que nunca me había
puesto de esa
manera al conocer a alguien.
Su rostro, reflejaba la belleza más
pura que jamás
había visto en una persona.
Su cabello, moreno y medío
rizado, el flequillo que le caía
suavemente sobre la
frente. Y su mirada, esa mirada que
desde un principió
me cautivó entero...
Hablamos y hablamos sin parar, lo
que nos gustaba, lo
que no nos atraía tanto...
Lo cierto es que había
ciertas ideas, sobre las que no teníamos
la misma
opinión, pero en general, congeniamos
bastante bien.
Despues de tomar el café, nos
fuímos a pasear por
un parque, que hay al lado del centro
comercial.
En ningún momento parabamos
de hablar. Entonces
andando por el parque, se fijó
en que, yo estaba a
punto de pisar un charco, me cogió
la mano y me atrajo
hacía él, para que no
metiese las botas en ese charco.
Algo se aceleró dentro de los
dos, nos quedamos
mirándonos, y... Estaba claro
que algo había
sobresaltado nuestros corazones. Nos
sentamos entonces
en un banco y... Bueno, cada vez estabamos
mucho más
arrimados el uno del otro, hasta que
mis labios,
fueron hacía ese rostro tan
perfecto, y le besé en la
mejilla. Juntamos nuestras cabezas
y nos agarramos de
la mano. Comenzamos entonces a besarnos,
no mucho, y
simplemente pequeños besitos
en los labios, pero que
desde luego para mí, eran los
mejores besos que
alguien, me había dado. Miré
hacía el cielo y ví, la
primera estrella que se observa siempre
en el cielo,
la que más brilla. Le dije
entonces que esa estrella
sería testigo de nuestro amor...
Quisímos ponerle un
nombre, pero en ese momento, no surgió
ninguno.
Nos levantamos del banco y comenzamos
a pasear de
nuevo. Andando, llegamos nuevamente
al centro
comercial que, ya estaba cerrando
sus puertas.
Paseamos por dentro de éste,
y nos fuímos a un rincón
para besarnos de nuevo. Esta vez un
beso... ¡vaya beso!
Yo le acariciaba las manos sin parar,
el pelo, la
cara... Y él, al igual que
yo, tambien acariciaba mis
manos. Cuando el centro cerró
sus puertas, volvimos al
parque y encontramos un sitio perfecto,
para estar
solos. Una cabaña de niños
en lo alto de un columpio.
Allí estuvimos unos 20 minutos,
besandonos, hablando y
sin parar de acariciarnos continuamente.
En ese
momento, se acercó a mi oído
y me dijó: "23 de enero,
no olvides esta fecha", a lo que yo
respondí que jamás
podría olvidarla. Mirando al
cielo, vimos de nuevo la
estrella, pero de nuevo, nos quedamos
sin ideas, para
bautizarla.
Era la hora de irse a casa, cogimos
un taxi, primero
paramos en los alrededores de su domicilio,
y despues
yo me dirigí al mío.
Casí no dormí esa noche, la
sonrisa que había en mi rostro
a la mañana siguiente,
era la que me delataba... Sí,
había empezado a
quererle.
Pero toda historía tiene su
lado malo, aunque
personalmente, no pensé que
las malas noticias,
viajaran tan rapido.
Por la mañana hablamos dos
veces por telefono, y
estabamos locos por quedar esa tarde
otra vez.
Hablaríamos a las 16:30, en
el chat, y
concretaríamos la hora y eso.
A la hora señalada, me metí
en el chat y él ya estaba
conectado. Le pinché un privado,
y me dijo que
esperase un momento, que estaba hablando
con un
amiguete suyo del chat.
Esperé unos 15 minutos y me
pinchó, empezamos a hablar
y me dijo que había algo que
tenía que decirme y...
Entonces llegó la mala noticia.
Resulta que ese
"amiguete" con el que hablaba desde
hacía dos o tres
días, tambien le gustaba, y
eso que no le conocía. Yo
le pregunté qué es lo
que quería hacer y respondió
qu, quería conocer a ese chico
y luego decidir... Mi
corazón se desgarró
por completo, las lagrimas se
salían de mis ojos, no podía
creerlo.
En un pricipio, le dije que esperaría
su respuesta,
que quedase con ese chico y despues
decidiese por él
mismo, pero a las dos horas le llamé
y le dije que
había cambiado de opinión.
Le dije que estaba entre
la espada y la pared, y que yo no
iba a entrar en ese
juego, que ya no hacía falta
que tomase una decisión,
que me bajaba del tren. Por mí
mismo y por él. Yo no
iba a participar en esa rifa, le comenté
que él era
una persona, no era un objeto para
estar rifándoselo,
y que yo me ganaba a las personas
por el caríño, yo
no jugaba con los sentimientos de
nadie. No obstante,
le comenté que yo nunca iba
a olvidarme de él, y
hasta que no bautizásemos a
nuestra estrella, no
borraría su telefono, ya que
esa estrella esperaba
a que nuestro amor la bautizase.
Hoy solo ha pasado un día de
esta historia, y sé que
parece mentira, pero tengo que deciros
que... "Le
quiero". Que en un solo día,
yo no pensaba que
llegaría a sentir tanto cariño
por una persona.
Solo pienso en él.
Esta es la primera parte de esta historía,
ya que,
mañana hemos quedado de nuevo
para tomarnos algo y
hablar. Volveré con la segunda
parte para que
conozcáis el final de una historia
que, aqunque
pequeña y corta, sé
que marcará mi vida.
A tí, chiquitín, sólo
te diré, que fue maravilloso
el conocerte y jamas podré
olvidar aquella tarde. Y
volveré a recrear las mismas
palabras que salieron de
mi boca sentados en el centro comercial...
"Pídemelo
en este momento, y te diré
que "Sí"... Sí, me casaría
contigo, sin pensarlo.
Magnolia.