Mi estudiante José
Hacía
tiempo que ya estaba notando que José, uno de mis estudiantes, se me quedaba
mirando fijamente en cada sección de la clase de computadoras, la cual yo inpartia
en
el colegio.
Bueno,
debo decirles que me llamo Carlos, tengo 25 años, piel blanca, ojos café, pelo
castaño y buen cuerpo, mido 1.80 y practico deporte diariamente, también
trabajo como
instructor de computadoras en un colegio.
Como
les contaba, José, mi estudiante, era un cavo de unos 17 años, buen mozo y de
buena condición social, él era de tez clara, ojos azules, pelo corto pegado,
medía a lo
sumo 1.75 y tenía un buen cuerpo fornido ya que era el capitán del equipo de softball
del colegio y practicaba mucho deporte.
Día
tras día notaba cómo Jose me miraba mientras yo le daba las lecciones de
computadoras
a todo el grupo, nuca hubiera sospechado de él ya que tenía novia y era muy
varonil, en mi
caso yo también tenía novia y tenía planes de boda pero a mi edad ya había
tenido
experiencias con ambos sexos y cada vez que José me miraba me sentía más atraído
hacia
él, tanto que llegué a masturbarme varias veces en la cama antes de dormir
pensando en él.
Un
día de esos en que se dan los exámenes finales y casi no asisten los
estudiantes, José fue
a verme a mi salón con la excusa de que tenía unas dudas en unos
procedimientos para
desarrollar una página en internet, yo lo recibí lleno de alegría pues me
agradaba hablar con
él y sentir su rico aroma adolescente, estuvimos varias horas trabajando con el
problema que
presentaba su página hasta que al fin logramos arreglar el mismo.
-
Profesor, en verdad debo comentarle que usted me atrae mucho y que siento
algo por
usted, no sé qué es pero siento una pasión terrible por tocar su
cuerpo.
Yo
me contuve un rato pues no creía lo que estaba pasando y le dije:
-
José,
eso a tu edad suele pasar, el que uno se confunda
y piense cosas así.
- Carlos,
he notado que tú también sientes algo por mí, verdad.
Fue
en ese momento que mi corazón comenzó a palpitar, tenía frente a mí a un
adolescente que era una verdadera belleza y que obviamente se había dado cuenta
que me gustaba y que ese sentimiento él lo reciprocaba. Le dije:
-
José, ¿deseas experimentar el hacer el amor conmigo?, en verdad sí me gustas
y sé que yo te
gusto a ti, ¿qué dices?
El
chico tragó fuerte pero contestó:
-
Carlos, es lo que deseo, sí, te deseo y quiero hacer el amor contigo.
A
la salida del colegio José llamó a su padre y le dijo que se iba a ir con unos
amigos,
pero en realidad se montó en mi carro y juntos fuimos a mi apartamento. Durante
el camino
hablábamos de varios temas de computadoras, pero yo de reojo notaba su enorme
bulto, el
cual se le marcaba en el pantalón.
Al
llegar al apartamento tuve que ir al baño ya que el líquido pre-seminal que
despedía mi
miembro por la excitación había manchado todo mi boxer, en verdad ni él ni yo
sabíamos
cómo entrarle a la situación. Hasta que chocamos de frente en la sala y yo no
aguanté más,
lo abracé, y él me abrazó a mí, sentía cómo su miembro latía junto a mi
pierna y comencé
a besarlo. Poco a poco él se entregó, esos labios de adolescente virgen me hacían
morir de
pasión, el olor a estudiante hacía que
palpitara mi miembro a mil, entonces él me dijo:
- Carlos, mi amor, te deseo mucho, no sabes cuánto deseaba esto, sentir a un hombre junto a mí, aahh...
Yo le contestaba:
- José, mi amor, no sabes lo que yo te deseaba a ti ...
Fue
entonces cuando la pasión nos envolvió y locos del desenfreno nos arrancamos las
piezas de ropa hasta quedar completamente desnudos, en verdad josé tenía un
cuerpo
fenomenal y un pene de más o menos 22 cm, grueso, con muchos vellos alrededor y
venas.
De inmediato yo comencé a mamarle ese tronco y él gemía de placer. De repente se
volteó
y cogió con su boca mi miembro, el cual medía 20cm, era grueso también, y comenzamos a
hacernos un 69 bestial, éramos dos
machos con deseos de morir de placer.
Entonces
yo le dije "josé, quiero que seas mío", él se inclinó y ofreció su orificio anal,
un rico
ano rojo el cual yo despedacé de una embestida brutal, metí mi pene
dentro de él, su calor,
sus quejidos me volvieron loco y comencé a pompear
contra sus nalgas desenfrenadamente,
mientras agarraba su verga y la masturbaba, él gemía y gritaba de pasión “Carlos, dame
más,
dame mas”
Hasta
que de tanto pompear sentí que me iba a venir y traté de retirarme pero en eso
me
agarró de las nalgas e hizo que le introdujera todo mi semen bien adentro, al
mismo tiempo
pude sentir cómo su próstata daba sacudidas y él llegó a su orgasmo y tiró varios chorros de
semen al piso mientras gritaba
-
haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Diossssssssss!, Carlossssssss te amo
Yo
me quedé dentro de él varios minutos y juntos nos recostamos en el piso
abrazados,
muertos del placer y lujuria