Historias de un ex-gay
 

 Comenzó en Enero del '98. Yo era un loco por las mujeres, y pensaba que
yo nunca podría ser gay hasta que...

  Carlos y yo estábamos en la casa de su abuela. Estábamos tan aburridos que no
sé cómo nos pusimos a jugar que éramos sensuales. Entonces de un momento, él
se montó encima mío, y me agarró el pene por fuera del pantalón. Yo me inquieté y
también se lo toqué. En verdad, hacíamos tales movimientos que nos masturbábamos
por fuera del pantalón. Fue tan inocente pero tan excitante que me salió semen adentro
del calzoncillo, me puse nervioso, lo empujé y fui al baño. Ahí, me bajé el pantalón y el
calzoncillo, y ahí estaba mi semen cayendo al suelo. Limpié, salí y le dije: "Esto fue
sólo un juego". Él me dijo: "Sí, eso lo sé Joaquín".

  Esto marcó nuestras vidas. Pasó un año y medio, yo fui a su casa a almorzar. Nos
quedamos en su pieza viendo tele. Hasta que él, de repente, me tapó los ojos con su
polerón por detrás, yo no sabía lo que le pasaba (tampoco no me acordaba lo de hace
tiempo), y se sentó a la altura de mi pene, y se empezó a mover hacia adelante y hacia
atrás, que sin pensarlo, me empezó a masturbar por encima de toda la ropa. Hasta
que vino por primera vez mi fuerza y amor gay que le tomé su pene, siempre por la
ropa, o sea jamás le toqué la piel, estaba duro. Hasta que él se puso tieso y con cara
de susto. Yo quería seguir, pero él me empujó, yo sabía que había eyaculado, y se
quedó callado, callado por un rato, que mi pene ya no estaba erecto, no había
eyaculado y yo ya no tenía ganas. Un mes después, fui a su casa, su madre estaba
enferma, acostada en la cama de él. Carlos y yo tomamos once. Nos pusimos a
conversar en el piso alfombrado y se nos acabaron los temas de conversación.
Él me dijo:"Acuéstate en la alfombra bien estirado, y cierra los ojos, pero no mires".
Yo creía que él me iba a dar un regalo o algo así, él se fue a buscar algo, hasta que
sentí sus pasos cerca de mí y me puso una especie de vibrador encima del pantalón,
a lo que llegó la vibración a mi pene, y a mis testículos. Me preguntó con una voz
ardiente: "¿Te gusta?". Yo le respondí "Sí". En seguida, él levantó la polera, y me
agarró los pezones con sus manos, de ahí sentí algo húmedo y áspero, su lengua,
que mojaba todo mi pecho. Él paró por un llamado de su madre. Se levantó y entró
a su pieza. Yo estaba tembloroso, y me puse a llorar, por mi destino, yo no quería ser
gay. Pasaron 5 meses, fuimos a un club de campo 7 personas, de los que estábamos
él, yo y mi actual esposa. Yo estaba coqueteando con mi polola (mi actual esposa),
cuándo él con una mirada celosa, me dijo normalmente. "¿Vamos a recorrer el club?"
Yo le dije: "Bueno". Caminamos y caminamos, hasta que paramos en un lugar cerca
de unos juegos infantiles. Nos sentamos en el césped y conversamos. De pronto, él
se sentó encima mío, y empezó a hacer los movimientos contraccionales que me
masturbaban por debajo de la ropa. El metió sus manos en mi pantalón, en mi
calzoncillo hasta llegar a mi húmedo pene. Por fin, me tocó la piel de mi pene y me
empezó a masturbar, como debía ser, con sus manos. Las sacó suavemente y tomó
las mías y me las metió en su traje de baño. Yo lo empecé a masturbar también. Yo
sentía mucho placer, los orgasmos iban y venían. Al otro día, él me empezó a insultar
e insultar. Yo le pregunté qué le pasaba, por qué me insultaba así, si nosotros
estábamos enamorados. Él me dijo que si yo tenía polola, él ya no existía. Y se fue
corriendo como una mujercita. Me dio rabia porque él no entendía que yo podía ser
bisexual, él creía que yo tenía que ser gay, y sólo para él. No nos hemos visto más.

No sé qué será de él, tal vez tiene una pareja gay. Lo único que sé es que ya no tiene
oportunidad conmigo. Yo estoy casado, con 3 hijos hombres y una niñita, y desde ese
entonces yo no he tenido ninguna conducta, interés o amor gay. Ya soy heterosexual.
 

                Se despide un ex-gay.

               Joaquín.