Esta historia es real y pasó
hace exactamente un año. Me llamo Matías y tengo 24 años,
soy de Argentina. Vivo en
una ciudad del interior en la cual un día tocó a la puerta
de mi
casa un nuevo cartero de
OCA que empezaba a trabajar. El es Fabián, tiene 26 años,
morocho, muy lindo, ojos
negros, buen cuerpo, futbolista, algo peludo y con un hablar
muy dulce. Nos empezamos
a hacer amigos y un día de mucho calor mi mamá lo invitó
a comer pizza y tomar un
refresco. Así ingresó a mi vida. Me contó que vivía
en el pueblo
vecino a 25 kilómetros,
que estaba de novio y a punto de casarse en dos semanas.
Nos frecuentamos todos los
dias y salimos un par de veces a bailar y tomar algo.
Me invitó a su casamiento
y estuve en su fiesta. A poco de contraer matrimonio
su esposa queda embarazada
y él me comentó con honda preocupación que Jimena
habia perdido interes en
el sexo y que tenía un embarazo difícil. En mayo su mujer
estaba de cuatro meses y
una noche me confiesa que hacia mas de 60 dias que no
tenía relaciones
con ella. Me sugiere muy disimuladamente que no le quería ser infiel
y me preguntó si
yo me animaba a una cosa muy loca. "Seamos amantes hasta que
mi mujer pueda volver a
coger conmigo." Yo me puse colorado como un tomate. Me
sorprendi, ya que si bien
tuve algunas historias de la adolescencia con otros chicos, él
las desconocía y
yo no suponia que a él le gustara la pija. Le dije que bueno, pero
que
ese día no. Que lo
iba a pensar y nos veríamos el sabado próximo. Me decidi
y ese día
lo pasé a buscar
por la casa. Salimos a dar vuelta en el coche y paramos en un lugar
muy alejado del centro,
en una zona suburbana, muy cerca del aeródromo de la ciudad.
Nuestra primera experiencia
fue la de mamarnos las pijas mutuamente y tragarnos la
leche. A Fabian le costó
acabar pero cuando y tenia la boca dormida me inundo con
su semen riquisimo que parecia
leche condensada. Yo me baje del auto, él se arrodillo
y me practico una mamona
de
película. Le avise que no podia aguantar mas y siguió
chupando, le apreté
su cabeza contra mis huevos y le mandé la leche directo a la
garganta. Se ahogó
pero los ojitos le brillaban con lujuria. Así estuvimos cuatro meses.
Chupada va. Chupada viene.
El no se dejaba penetrar. Nos haciamos pajas cruzadas.
Hasta que yo queriendo experimentar
mas sensaciones le pedi que me la pusiera.
Fue sensacional. Me colocó
sobre el capot del auto, me bajó el pantaló hasta la rodilla,
me abrió las cachas
y me chupó el culo cerca de 10 minutos metiendo su lengua hasta
donde le daba. Yo gemia
como una puta, me metio despues sus dedos de a uno para
dilatar y senti que apoyaba
la cabeza de su verga en mi culo hasta ese minuto intacto.
Empezó a hacer fuerza
y me relajé. Sentí un dolor-ardor-placer y con esfuerzo me
la
mandó hasta la mitad
de sus 20 centímetros. Dejó que me dilatara y empezó
a meter
el resto. Me bombeó
una eternidad. Yo gozaba y gemia. El me decía te amo, te amo,
te amo. Me descolocó.
No esperaba esas palabras de su boca. Siguió serruchándome
y me preguntó donde
quería la leche. Adentro! le dije. Sentí como se contorsionaba
apretándome la cintura
cada vez mas fuerte. Hasta que me pegó una embestida
acompañada de un
grito macho "TE AMO" y la leche empezó a saltarla adentro mio.
La sensación no se
puede describir con palabras. Estabamos empapados en sudor.
Sale de mi culo y al incorporarme
advierto como su leche se empezó a deslizar por
mis piernas. Que acabada!
Yo le pedi el culo y me dijo que no se animaba. Que ya
me lo iba a entregar.
Una tarde llama a mi casa
y me pide que esa noche me quede con él, porque a su
mujer la internaban para
tener familia. Volvio a sorprenderme, pero fui. Comimos comida
que él me cocinó.
Abrió un tinto mendocino añejo (de mas de 20 años).
Y luego de comer,
se me desnudó. Estaba
algo borracho y me agarró de las manos llevándome a su dormitorio.
"Vamos a hacerlo en la cama
matrimonial" me dijo. Sacó un tubo de gel vaginal. Hoy es el día.
Partime el culo al medio.
Como yo soy algo mas grande de cuerpo que él preferi desvirgarlo
con sus piernas en mis hombros.
Lo trabajé con la lengua y los dedos. Le puse el gel y me
lo empomé, como me
gusta coger a mi. Bien fuerte. Pego un grito fuertisimo, yo tengo una
pija de 18 cms pero muy
gruesa. Vi como le saltaban lagrimitas de sus ojos negrazos. Me sonrió
y me inspire para echarle
el mejor polvo de mi vida. Cuando se la puse bien hasta los pelos, hice
que chocaramos lenguas y
me gemía como una gata en celo. Me pedia a los gritos y jadeando,
acabame, acabame... Pero
no le hice caso y lo serruche como quince o veinte minutos. Esa
cama hacia un ruido monstruoso.
Pareciamos una orquesta: sus gemidos, mis embestidas,
su corazón era un
redoblante y mis suspiros daban musica sinfónica. Hasta que no aguanté
mas y saqué la verga,
lo agarré de los pelos y le hice tomar mi leche. Nunca acabé
tanto
como esa noche y en ese
momento. Estabamos exhaustos, pero queriamos seguir cogiendo.
Me lo trinqué en
cuatro patas. Le hice cabalgar mi pija. Fabian se babeaba y estaba como
aturdido, decia palabras
sin razón. Le eché cuatro fierritos en la noche. El queria
acabar. Se
lo impedi varias veces.
Se retorcía en la cama. Y le pedí que se pusiera ropa interior
de su
mujer. Se negó primero,
pero luego riendo accedió. Me siento una perra, dijo. Ahora te voy
a
dejar acabar. Le metí
tres dedos en el culo, mientras le chupaba sus huevos grandes y el se
pajeaba desesperadamente.
Tardo 2 minutos en acabar, me avisó y recogi su lechazo en mi
boca. Con el semen en la
lengua, lo agarré y lo besé. Sintió extrañeza
al saborear sus propios
jugos, y se rió.
En una noche me cumpliste los ratones mas grandes que tenía, me
dijo.
Tengo el culo deshilachado,
pero estoy feliz. Quiero que esto siga, y si te casas, que me sigas
cogiendo y yo a vos. Yo
me reí, que puto sos, que puto soy, pensar que las minitas se pelean
por salir a bailar conmigo
y vos levantas suspiros de jovenes y viejas cuando repartis el correo.
Nos reimos y nos dormimos
abrazados. Esa tarde nació su hija. Yo soy el padrino.
El 20 de enero me caso.
Pero esta decidido nuestro amor de hombres sigue.
* * *