Fiesta de la Espuma


Saludos a todos. Soy el autor del relato "amor por Internet" y escribo para contar otra historia 100% verídica que ocurrió el pasado verano. Como ya dije en el anterior relato, yo soy bisexual, y suelo tener más suerte con las mujeres que con los hombres, aunque con ellas nunca llego a disfrutar de la manera que lo he hecho con hombres. Tengo 18 años y perdí mi virginidad de atrás el pasado, como ya conté en mi otro relato. Soy moreno, ojos verdes, delgado, alto, etc.

La historia comenzó este verano durante mis vacaciones en cierto lugar del mediterráneo español, en un lugar de vacaciones al que suelo acudir, de cuyo nombre no quiero acordarme. Todas las semanas había una fiesta de la espuma en la terraza de moda. Para el que no lo sepa, la fiesta de la espuma suele ser una gran ocasión para encontrar un "rollo" de una noche.

Pues bien, yo estaba muy bebido, y hacía tiempo que no ligaba, con lo cual andaba bastante salido. Perdí a mis amigos entre tanta espuma y tanta gente y seguí caminando casi a ciegas para ver si me orientaba dentro de aquella discoteca. Me entraron ganas de ir al servicio. Estos servicios estaban muy sucios debido a la espuma con la que entraban todos los chicos, pero llegué a uno de esos meaderos de pared.

Me coloqué en uno y comencé con lo mío. En un momento, se me colocó al lado otro chico que tendría más o menos mi edad. Vi que en lugar de orinar sólo me estaba enseñando su poya y me la empezó a mirar. A mí la situación me estaba excitando cada vez más hasta que se me puso dura y él lo vio. No paraba de mirármela.

Nunca pensé que eso fuese a pasar de ahí, y menos con tanta gente "hetero" alrededor nuestro. Luego me guardé la poya y me dispuse a salir en busca de mis amigos. Quizás la vergüenza o la poca experiencia con hombres no me ayudaban a seguir adelante.

Al salir del servicio, una mano me toca por detrás ¡era el chico ese! Que me dijo:

- ¿Quieres que te la coma?

Yo empecé a valorar la situación, en cualquier momento podría entrar un amigo mío al baño y descubrirme. Finalmente le dije que sí, decisión en la que sin duda tuvieron que ver las copas de más que había tomado. Disimuladamente entramos en los baños separados. Se oía la música de la discoteca y la cantidad de gente que pasaba cerca de la puerta. El retrete no estaba mucho más limpio que el resto del baño pero en ese momento no nos importaba.

Por primera vez le miré la cara, era muy guapo, con ojos claros, pelo castaño, una boca muy bonita y barba de dos días. Además en este tipo de fiestas, la gente acudía mayormente en bañador o pantalones cortos, como era mi caso. Él llevaba un bañador surfero que a mí me ponía a mil. Comenzamos a besarnos apasionadamente. Yo le tocaba la cara en un principio notando su rostro sin afeitar. Bajé mi mano hasta su paquete que aún se notaba blando. Él me desabrochó el pantalón y me sacó la poya erecta desde hacía un rato. Me la miró lujurioso y se la introdujo de una vez. Lo hacía estupendamente, se metía mis 17 cm de carne jugando con su lengua y yo sólo podía gemir. Le tocaba la cabeza marcando el ritmo. Lo único que se oía aparte de los ruidos externos de la discoteca eran mis gemidos y sus succiones de vez en cuando interrumpidas cuando me decía:

- Mmm ¡qué poya!

Noté que me corría en su boca. No se lo tragó sino que me besó con mi semen dentro, una sensación única para mí.

Después de esto, yo le baje el bañador y le saqué su preciosa poya, era de proporciones similares a las mías pero no alcanzaba una erección total supongo que por el alcohol que también él había tomado.

Se la estuve chupando un buen rato y alcanzó algo más de tamaño, pero no acabó por correrse. Le dije que saliésemos de la discoteca para irnos a otro lado a continuar, pero él se negó. Nos seguimos besando mientras nos tocábamos las poyas hasta que él dijo que tenía que irse.

Me dijo que vivía en una ciudad muy cercana, pero lejana de mi lugar de residencia. Salió él primero para disimular, y al cabo de un minuto yo. Le vi bailando con sus amigos y le toqué el culo disimuladamente diciéndole al oído:

- ¡Adiós guapo!

Este recuerdo me ha venido muy a menudo excitándome de sobre manera, era la primera vez que tenía sexo con un desconocido, y no he vuelto a saber de él, por más que me fijé el resto del verano.

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