La Fiesta de Empresa
Esto me ocurrió por navidad. Como todos los años por estas
fechas, fuimos a una comida de empresa a las afueras de la ciudad, y como
siempre ocurre en este tipo de comidas y fechas, el vino y otras bebidas
corrieron en abundancia. Debo añadir que siempre procuro no llevarme mi auto
cuando temo que voy a beber en exceso, y ese día fui en el de un compañero de
trabajo que se había ofrecido para llevarme.
Tras la comida seguimos tomando copas aquí y allá, de manera que se nos vino la
noche encima casi sin darnos cuenta, y decidimos volver a casa. Lo hicimos por
una carretera secundaria muy poco transitada para ir despacio y sin problemas de
transito, y debo reconocer que mi amigo Tico conducía bastante bien a pesar de
lo que había bebido. Habíamos recorrido unos pocos kilómetros cuando me preguntó
si me apetecía que parásemos a descansar un momento, yo accedí sin dudarlo y él
se desvió por un camino de tierra que transcurría entre frutales, cuando el auto
estaba semi oculto por la oscuridad y los árboles, paró y nos pusimos a charlar
sobre cosas sin importancia. Yo capté enseguida el nerviosismo de mi amigo y
deduje que este alto en el camino no era solo para charlar. Intuí que quería
decirme algo pero no se atrevía, y yo me sonreía interiormente porque creí
adivinar de que se trataba. Así que decidí jugármelo todo a una carta, con mi
mano izquierda comencé a acariciarle la nuca, el no ofreció resistencia alguna y
a la vez sentí como su cuerpo se estremeció, entonces le agarré la cara con mi
otra mano y lo besé en la boca con tanta pasión como deseo había en mi. Cuando
vi que él respondía a mi beso con un fervor desmesurado, no me quedó duda
alguna. Cuando nuestros labios se separaron, sonreímos los dos y suspiramos
aliviados, ¡Lo “peor” había pasado! Ya sabíamos que nos gustábamos.
Nos pusimos a hablar sobre nuestros gusto en materia de sexo, y él me aclaró que
le gustaba hacer de todo pero no que le penetraran. ¡Vaya, otro chamo al que le
gusta dar sin que le den! pensé. Pero a estas alturas ya estaba yo demasiado
caliente para poner condiciones, así que lo volví a besar sin hacer más
comentarios y mi mano buceó en su bragueta liberando su pene, el cual estaba, al
igual que el mío, en un estado de tremenda erección a la vez que mojado por la
excitación. Sin dudarlo bajé mi cabeza y me lo introduje todo en la boca, él me
sujetaba firmemente la cabeza mientras se retorcía de placer con mi mamada. Su
pene no era tan grande como el mío, pero pensé que puesto que me iba a penetrar,
eso era mejor para mi. Al cabo de un rato dejó de apretar mi cabeza sobre su
polla y me pidió que parase de chupársela por ahora, entonces me incorporé,
solté mis pantalones, y mi polla emergió como impulsada por un resorte. Sin
mediar palabra cogí su cabeza y con cierta fuerza la puse a la altura de mi
desesperada polla, debo reconocer que él también la mamaba muy bien, no había
duda de que no era la primera polla que se comía, y muy pronto le tuve que pedir
que parase para no correrme aún.
A continuación bajamos del auto y, a pesar del frío, nos desnudamos por
completo, volviendo a entrar en el rápidamente. Me encanto verlo así, tenia un
cuerpo delgado moreno espectacular con una piernas y nalgas bien paradas de
futbolista. Una vez dentro del auto nos abrazamos y acariciamos nuestros cuerpos
desnudos, era muy agradable sentir el contacto de nuestra piel caliente. Ahora
Tico me preguntó si yo quería dar el paso definitivo con el. Me dijo que tenía
muchas ganas de metérmela, que no aguantaba más, que yo tenia unas nalgas muy
apetecibles y que me las había buceado toda la noche. Le dije que podía hacer
conmigo lo que el quisiera.
Entonces me pidió que me pusiese boca abajo sobre mi asiento, el cual estaba
totalmente reclinado, y separando mis nalgas con sus manos, introdujo su lengua
lamiéndome el orificio anal con verdadera devoción, no me esperaba aquel regalo
de su parte y aquello me sorprendió muy gratamente. Suspire de placer y deje que
me comiera el culo como le daba la gana, calentándomelo al máximo, como pocas
veces me lo habían hecho. A continuación, muy despacio, me introdujo un dedo
ensalivado, luego otro, y mientras movía ambos dedos dentro de mi, sus labios
besaban mi espalda y todo lo de mi estaba a su alcance. ¡Este chamo sabe lo que
hace! y que bien lo hace! Me dije, y ese pensamiento me reconfortó, aumentó mi
erección y me deje llevar por todo el placer que me daba Tico.
Cuando el consideró que ya había jugado lo bastante con mi culo y sentía como me
latía deseando su verga, me pidió que me apartase y se acostó en el asiento del
copiloto, el cual ocupaba yo anteriormente, luego me dijo que me sentase sobre
él, pero de frente a él, aquello me pareció una postura difícil, pero me comentó
que ya lo había echo así otras veces sin problemas. Iba yo a proceder a
introducir mis piernas por los lados del asiento, tal como me había indicado,
cuando vi que su verga había disminuido de tamaño, por lo que me incliné y me la
volví a meter en la boca y se la mamé hasta que esta recobró su rigidez.
Seguidamente me senté sobre su polla y muy despacio la dejamos que fuese
buscando su camino. Mientras me penetraba iba sintiendo su calor, pero no sentí
dolor alguno, el tamaño de su pene no era descomunal y Tico me había “trabajado”
muy bien el ano. Una vez mi amigo me había metido todo lo que tenía, comenzamos
a movernos de forma acompasada, cuando él empujaba hacia arriba yo dejaba caer
mi peso sobre su verga y viceversa.
Mientras el ritmo iba en aumento, nos besábamos, en la boca, en el pecho, nos
abrazábamos, aquello era una locura que iba creciendo. ¡Cuanto aguanta este
chamo! Pensaba yo, pero no me desagradaba, yo lo estaba pasando tan bien como
él. Finalmente, como con cierta timidez, me preguntó con voz entrecortada, si
podía correrse dentro de mi, naturalmente accedí e inmediatamente sentí como su
cuerpo se retorcía de placer y sus puyazos eran muchos más violentos y
arrítmicos. Finalmente sus gemidos, los latidos de su polla y la ola de calor
que me inundó por dentro, me indicaron el resto, y vi reflejado en su cara todo
el placer que produce un enorme orgasmo. Yo por mi parte, me sentí feliz de
haberlo complacido tanto y me estremecí con su llegada. Permanecimos así
abrazados unos largos momentos más, disfrutando de la intimidad recién
descubierta y a continuación procedimos a limpiarnos con un rollo de papel
higiénico, que de forma muy previsora llevaba mi amigo en el auto.
Luego, ya cada cual en su asiento, sudados y felices, le comenté que la
experiencia me había agradado mucho, pero que a pasar de ello mi pene necesitaba
cierta compensación. Asintió con la cabeza y sin mediar palabra, ¡Me volvió a
sorprender! Es muy raro que una persona que acaba de tener un orgasmo tenga
ánimos para hacerte una mamada... Pero Tico volvió a inclinarse una vez más
sobre mi polla, la cual había bajado de tamaño en esos momentos, se la introdujo
en la boca, y comenzó a mamarla con la misma pasión que al principio. Muy pronto
sentí ese placer incontrolable que indica la llegada del clímax y la
correspondiente eyaculación, en ese momento temí que mi amante dejase de
chupármela para que no me corriese en su boca, entonces, sin pensarlo dos veces,
le sujeté la cabeza de forma “traicionera” para que no se pudiese escapar, fue
como una pequeña venganza de mi parte, por no querer dejarse coger y me corrí en
su boca con un tremendo placer mezclado con algo se sadismo. Cuando liberé su
cabeza, vi como la leche se le escapaba de la boca y llegué a sentirme un poco
culpable, mientras esperaba algún reproche por su parte. Pero Tico se limitó a
tragarse todo mi semen y yo le lamí la cara dejándosela limpiecita, y sin más
Tico me volvió a besar apasionadamente. Wow qué rico besa el chamo! pensé para
mí, devolviéndoselo con todas mis ganas.
Nos vestimos e hicimos el resto del camino hasta mi casa en silencio agarrados
de manos, con nuestros dedos entrelazados. Antes de bajarme del auto le pregunté
si le provocaba que repitiésemos la experiencia otro día, él me contestó
sonriendo que si y nos dimos un beso apasionado de despedida. Su respuesta me
agradó y reconfortó muchísimo y así comenzamos una relación que todavía sigue.
Ahora Tico si se deja coger conmigo y lo disfruta también, por lo que estoy muy
feliz con él.