Flamingo Love
He decidido contar esta historia en honor al amor por el que se produjo. Hay
nombres ficticios y otros que no lo son, para salvaguardar la identidad de
aquellos que no quieren ser reconocidos en esta historia.
Sucedió en el verano de 2.004 y en un pueblo de Cataluña llamado Lloret de Mar.
Acudí allí con dos amigos (Rosana y su novio Juan) para pasar las vacaciones
estivales. Nada más llegar a Lloret con el coche me quedé embobado viendo la
cantidad de tíos buenos que por allí había. Miraras a donde miraras, siempre
había algún tiarrón andando por la calle únicamente con un bañador y una toalla
al cuello. Yo me dije "Éste sitio me va a gustar mucho".
Después de buscar un rato, encontramos el hotel donde nos alojaríamos. Entramos
y pensamos que era un buen hotel, puesto que la recepción y el hall principal
estaban muy bien. No así las habitaciones, que, aunque limpias, eran muy
sencillas. No nos importó, puesto que sólo las utilizaríamos para dormir por las
noches, ya que el día lo aprovecharíamos para visitar lugares e ir a la playa.
Estábamos equivocados en eso, puesto que únicamente una tarde pudimos ir a la
playa: estuvo nublado toda la semana (incluso llovió un par de días). No
obstante, lo pasamos muy bien visitando los pueblos vecinos: Blanes, Tossa de
Mar, Calella, etc... Y, además, los demás huéspedes del hotel eran muy, pero que
muy guapos.
Pero lo realmente importante sucedió el antepenúltimo día de estar de
vacaciones. Fuimos a la discoteca Flamingo, que estaba muy bien. Muy animada y
con buena música. Llevábamos un rato por allí bailando, cuando entró un grupo de
chicos y chicas jóvenes. A mí, todo hay que decirlo, me encantan los jovencitos.
En seguida me llamó la atención un chiquillo con unos tremendos ojos azules. Era
guapísimo. Me quedé alucinado de lo guapo que era.
Estuve observando al grupo durante mucho rato. Había, junto al "ojazos" un chico
rubio muy atractivo. Me llamó la atención el hecho de que iba peinado de una
forma extraña (y digo extraña porque era el típico peinado que yo había visto
muchas veces en chicas, no en chicos: raya en medio, el pelo repeinado para un
lado y en la parte trasera de la cabeza, levantado en mechones hacia arriba). El
caso es que yo pensé que ese chico era gay.
No sabía cómo hacer para estar con ellos. El caso es que el chico rubio se fue
al baño. Yo me dije "Ésta es la mía". Y le seguí, guardando una espera de menos
de un minuto. Tenía que haber esperado más, puesto que, cuando llegué al baño,
él estaba en el urinario, todavía sacándosela y cuando me vio entrar se fue
derechito a un reservado. Yo me quedé planchado. Había ido con la ilusión de
vérsela y no pude. En fin... hice "mis necesidades" en el urinario y llegó un
chico que se puso a mi lado. Yo, de reojo, se la miré. Bueno... era normalita,
jejeje. Es una manía mía la de intentar vérsela siempre a los chicos.
Salí del baño y, por el camino, vi al "ojazos", que iba al baño. Maldiciendo mi
mala suerte, volví junto a mis amigos. Qué mala suerte tenía. No había visto la
polla del rubio y tampoco la del "ojazos".
El caso es que mis amigos y yo habíamos hecho buenas migas con la camarera de la
discoteca (desde aquí te mando un beso, Andrea). Y los dos chicos que me
gustaban estaban pidiendo en la barra un rato más tarde. Yo veía que el rubio
nos miraba y seguía hablando con la camarera. Así que, armándome de valor, me
acerqué. Empecé a decir tonterías con Andrea, por el mero hecho de poder entrar
en la conversación. Y ella me dijo que el rubio había preguntado de dónde
éramos. Le dijo que éramos españoles. Y así, con la tontería, empezamos a hablar
él y yo. Por cierto, el "ojazos" se había ido a bailar. Como es lógico,
estuvimos hablando en inglés, porque se veía a la legua que eran extranjeros. Me
dijo que se llamaba Elvis y que era de Croacia (bendita tierra, que tiene chicos
tan guapos). Si no recuerdo mal, tenía unos 19 años y yo 23. Estuvimos mucho
rato hablando. Yo cada vez me iba enamorando más y más de él. No sé cómo sucedió
pero el caso es que caí en sus redes como un imbécil. Ya no volví a pensar en el
"ojazos".
Más tarde, mis amigos me dijeron que se estaban quedando flipados porque Elvis
se acercaba mucho a mí y ellos creyeron que nos íbamos a besar, pero eso no
sucedió (de momento).
Elvis me presentó a su amigo, el "ojazos". Se llama Damien. Pero él y yo no
tuvimos mucho trato.
El caso es que Damien vino a decirle a Elvis que ya se iban. Yo me quedé triste
pensando que quizá no nos volveríamos a ver (anteriormente le había pedido la
dirección de mail pero no tenía). Pero le noté que él se puso nervioso porque no
se quería ir de mi lado. Así que me dijo "¿Vas a venir mañana?" Yo le dije que
sí, así que quedamos en vernos al día siguiente a la 1 de la madrugada en la
misma discoteca. Debo decir que él se alojaba en el hotel que estaba encima de
la discoteca: Flamingo Hotel.
Esa noche la pasé en una nube. Toda la noche embobado haciendo cábalas de lo que
le podría haber dicho y de lo que le diría la noche siguiente. En fin, mi Mundo
de Fantasía, que me acompaña siempre, jejeje.
La noche siguiente yo estaba súper emocionado y me arreglé más de lo
acostumbrado para salir por ahí. A la una en punto llegué a la disco y él estaba
allí. Guapísimo. Empezamos a hablar y él me cogió de la mano. Yo empecé a
temblar. Me dijo "Me gustaría que vinieses conmigo a mi hotel". Yo ya estaba
súper enamorado de él, así que accedí. No vimos a nadie mientras salíamos de la
discoteca, pues no nos importaba nadie excepto el uno al otro.
Subimos a escondidas a su habitación (hay que añadir que él estaba en un viaje
de fin de curso y los profesores estarían pululando por el hotel). Nada más
entrar, se acercó a mí y me besó en los labios. Dulcemente. Con amor. Le abracé
y nos tumbamos en la cama besándonos sin parar. Yo me estaba poniendo muy
caliente, así que poco a poco nos fuimos quitando la ropa. Los dos estábamos
emocionados. Íbamos a hacer el amor queriéndonos, sin ninguna prisa. Le bajé los
pantalones y los calzoncillos fueron detrás de éstos, mostrando una polla muy
larga y muy gruesa. Estaba semi-erecta y goteaban de ella gotitas de líquido
preseminal. Me la acerqué a la boca y la engullí entera. La fui mamando poco a
poco, provocando unos inmensos gemidos de placer en Elvis. Yo masturbaba a Elvis
poco a poco, despacito. Gozando de su enorme polla. Y él estaba que no podía más
de placer.
No pude contenerme más y saqué mi polla y la coloqué en su mano. Él, caliente a
más no poder, empezó a masturbarme como un loco. Yo no aguantaba tanto placer y
me corrí a chorros en su cuerpo. Él, imitándome, se corrió, salpicándome su
exquisito jugo. Los dos nos abrazamos gimiendo sin poder parar, tanto que se
empezaron a oír voces en el pasillo, extrañándose de lo que pudiese estar
pasando en la habitación.
Cuando pudimos parar de gemir, nos acariciamos y seguimos besándonos. Bajé mi
mano e introduje un dedo en su culito. Empecé a follarlo con mi dedo. Él gemía y
me pedía más. Le estaba gustando mucho, igual que a mí. Empezó a arquearse y a
abrir más y más las piernas para que mis dedos (ahora eran dos) le penetrasen
hasta adentro.
Así seguimos un buen rato, hasta que ninguno de los dos aguantábamos más y le
metí mi inmensa polla en su culito caliente. Empecé a meterla y sacarla, una y
otra vez, dentro y fuera. Le estaba haciendo el amor con toda la potencia de mi
polla. Demostrándole lo mucho que me importaba, diciéndole lo mucho que le
quería y lo que había deseado ese momento desde que nos conocimos. Él me decía
lo mismo "Te quiero mucho", "Me encanta tu polla", "Quiero ser tuyo para
siempre", ....
Me estaba gustando tanto que muy pronto exploté de nuevo, llenando sus entrañas
con mi semen. No podía dejar de temblar del gusto que me estaba dando su culito.
Le abracé con fuerza y le dije "Te quiero" suavemente al oído.
Me besó en los labios y se puso encima de mí. Ahora fue él quien me hizo el
amor. Me abrió las piernas y me la empezó a meter. Dios, era fabuloso sentir esa
enorme polla dentro de mí. Parecía que nunca más podría seguir viviendo si me
faltaba ese trozo de carne dentro de mi cuerpo.
Cuando se corrió (lo hizo estruendosamente, como yo), me abrazó y nos quedamos
dormidos abrazados hasta el amanecer. Esa noche fui completamente feliz,
teniendo a mi lado al chico de quien me había enamorado.
Cuando los primeros rayos del sol nos despertaron, me sonrió, me besó en los
labios y bajó la cabeza hasta meterse mi polla en la boca. Comenzó una nueva
mamada hasta que me corrí, quedando absolutamente sin fuerzas, tras la noche de
pasión que habíamos tenido. Se acercó a mí y dejó que le acariciase mientras se
masturbaba él mismo. Se corrió, recogió con su mano el semen y se lo metió en la
boca. Con la otra mano, recogió lo que quedaba de mi propio semen y me lo metió
a mí en la mía. Nos besamos y juntamos con nuestras lenguas los dos líquidos
internos. Sonriendo, nos lo tragamos. Ahora estamos unidos por esa mezcla de
nuestros seres.
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Esa tarde, mis amigos y yo volvimos a nuestra tierra. A Elvis le dejé un papel
con mi número de teléfono y mi dirección. Espero ansioso que el día menos
pensado llegue a mi casa una carta procedente de Croacia. Estoy seguro de que,
antes de abrirla, la regaré con mis lágrimas, prueba de que mi amor por él sigue
vivo en mi corazón.
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