Una nueva forma de amar

 Eran las siete diez de la mañana, era el tercer día de mi ultimo año en la secundaria. Creo que aun no me despertaba bien, y como había llegado tarde a la escuela, no pude entrar a la primera clase. Pero esto no me tenia preocupado, pues estaba muy bien acompañado. A mi lado estaba Michell, una linda chica de unos quince años, con un sensacional cuerpo. Su falda del uniforme me volvía loco. Después de cotorrearla un rato, me decidí y le di un beso. Ya que ella me respondió, la tome de la mano y la lleve al laboratorio de física, que para estas horas aun estaba vacío. El faje crecía, al mismo tiempo que mi verga. Mis manos empezaron recorriendo toda su espalda, me fascinaba tocar la costura de su sostén. Mis manos empezaron a bajar hasta llegar a sus preciosas nalgas. Nunca había tocado un culo tan firme y bien formado. No me detuve con tan solo tocarlo por encima de su falda, sino que decidí levantar su falda y empezar a tocar como loco, ese precioso trasero. Ella no dejaba de jadear en mi oreja, mientras yo me hundía en el centro de sus tetas. Yo sabía que no tenia mucho tiempo, y esa era el momento, para darle una buena cogida a esa chavita. Mis manos  empezaron a buscar su vagina, cuando la encontré tenia mi verga estaba a punto de reventar debajo de mis pantalones. Así que de un giro rápido, la acomode en un pequeño escritorio, y procure recargar su espalda. Me separe un momento de sus tetas, por fin pude respirar. Levante su falda y acaricie su pubis, no le quite su calzoncito, solo lo moví a un lado. Inmediatamente abrí mi pantalón y me saque mi verga que ya estaba toda roja y a punto de reventar. No lo pensé mas y la acomode en su pequeña y lampiña rajita, mi verga se resbalo fácilmente dentro esa chica, que solo jadeaba. Mientras yo pensaba miles de cosas, como que apenas tenia dieciséis años y ya me había cogido a una siete chicas. En eso estaba, cuando esta chavita rozo con su dedo mi ano, fue la experiencia mas excitante. Esto me calentó tanto, que no pude controlarme y me vine. Después de tener un orgasmo estupendo, tuve que soportar los reclamos de aquella chava, pues se enojo un chingo porque me había venido dentro de ella. Me quede como pendejo, mas bien seco, había tenido un orgasmo bestial.

Como pude me acomodé el pantalón y me recargué en una silla, saqué un cigarro y lo prendí, esto sucedió mientras yo observaba a Michell, limpiarse con un pañuelo toda la leche que le escurría por su pierna. Después de acomodarse su ropa, tomo su mochila y salió como alma que lleva el demonio.

Yo seguía pasmado, cansado, apendejado, fumándome mi cigarro. Unos minutos después sonó el timbre que anunciaba la segunda clase. Tome mi mochila y salí de aquel lugar, con una sonrisa de punta a punta, y con unas tremendas ganas de orinar.

Pero, perdón por aun no presentarme, me llamo Erik, tengo 16 años y tres meses. Estudio tercero de secundaria y soy uno de los chicos mas populares de mi escuela. Algunas chicas dicen que soy un niño muy tierno, y es que tengo una carita angelical, soy aperlado, tengo el pelo negro y largo, soy delgado, mido 1.67 cm. Me gusta vestirme bien y muy cómodo, por eso me encantan los jeans y las camisas squalo. Pero desgraciadamente en esta pinche escuela uno tiene que venir uniformado.

Como ya les comente este relato se desarrolla en el tercer día del inicio de clases, así que aunque ya conozco a todos mis compañeros, conoceré a uno que cambiara mi vida totalmente, así que dejémonos de presentaciones y acompáñenme en mi relato, no sin antes acomodarse en sus sillones frente a la computadora, abrirse los pantalones, y acariciar suavemente sus vergas, para disfrutar mejor mi relato.

Al terminar de orinar y descansar, me dirigí inmediatamente a mi salón, la clase ya había comenzado, pero este maestro no era tan mamón como el primero, así que este si acepto que entrara. Me dirigí a mi lugar, pero para mi sorpresa estaba ocupado. Cuando me tope con su cara, mi corazón me dio un vuelco. Su sonrisa hizo que se me derritiera el semblante. Y con una voz firme y tierna me dijo: ¿Es tu lugar? Inexplicablemente trague saliva, y le dije: Si, pero me sentare allá. Las piernas me temblaban y sentía una sensación nueva para mi, pues mientras caminaba al lugar donde me sentaría, sentía que sus ojos me desnudaban. Logre llegar a mi nuevo lugar, y me acomode, e inmediatamente dirigí mi mirada a aquel chico. No comprendía ese sentimiento inexplicable de atracción, asía una persona de mi mismo sexo, pero definitivamente y a pesar de mi heterosexualidad, ese chico me prendo. Y por mas que intente dejar de verlo y concentrarme  en clase no puede. De hecho en el receso estuve fajando con Liliana, pero no dejaba de buscar con la mirada a este nuevo chico. En realidad no me entendía, esto no era una simple atracción, era algo mas, pero aun no me había dado cuenta.

El se llamaba Diego, tenia mi misma edad. Era moreno claro, o apiñonado. Ojos negros, un rostro aunque juvenil, demostraba mucha madurez, era muy serio, era un poco mas alto que yo, y tenia un cuerpo un poco mas atlético, pero nada exagerado. Mientras yo lo observaba detenidamente, paso Michell con sus amigas y me dijeron sonrientes: ¿Preocupado porque te llego competencia?

Regresamos al salón para la continuación de las clases, y yo aunque le disimulaba, no dejaba de mirarlo. La maestra de biología era la ultima en dar clase ese día, y explicaba los detalles de la tarea, esta seria por parejas, ya me había tomado del brazo Liliana, cuando la maestra dijo: “Yo eligiere las parejas, pues deseo que aprovechen este tiempo para conocerse mejor con otros alumnos, sobre todo con los de nuevo ingreso. Liliana hizo una mueca de enfado y yo solo me sonreí.

Diego acomodaba su carpeta, mientras con atención seguía las indicaciones de la maestra. De repente la maestra dijo mi nombre: Erik le toca con... Alejandro. Respire aliviado y me recargue en la silla, mientras que el buen Alex, me asía una señal de aprobación. Pero la voz de la maestra me sorprendió una vez mas: Mejor no, que Alejandro haga este trabajo con Mauro, y Erik lo haga con Diego. El inmediatamente volteo a buscar mis ojos y me sonrió, yo solo lo mire.

El timbre sonó, y mi corazón vibro. Tome mis cosas y me dirigí a la salida, busque con los ojos a Diego, pero no estaba. Trate escaparme, para evitarlo. Realmente no entendía que me pasaba, estaba muy nervioso, este chico me ponía especialmente nervioso, pues me miraba de una manera distinta, su mirada y su sonrisa no eran normales, y lo peor del asunto es que su mirada y su sonrisa me encantaban. Saque un cigarro, lo prendí y me detuve en una esquina, a tratar de poner en orden mis pensamientos. Creo que me estoy volviendo puto, y me sonreí solo. Al acabarme mi cigarro, continúe mi camino hasta llegar a mi casa.

Vivo en un edificio moderno y de una arquitectura preciosa, en una zona exclusiva de la ciudad de México. Me urgía llegar a mi casa, y bañarme, pues cuando fui al baño a orinar, mi verga apestaba (A ese olor yo le llamo Coito Toilet), así que traía perfumada toda mi verga, al igual de que la traía toda pegajosa. Llegue, salude a mi madre y me fui a mi recamara, me quite la ropa y me dirigí a la ducha, el agua caía sobre mi cuerpo, dándome un leve masaje, mientras que tallaba mi cuerpo, con una suave esponja. Después de tallarme todo el cuerpo, enjabone mi mano para lavarme el culo, cual fue mi sorpresa que al pasar mi mano, por mi pequeño ano, experimente una exquisita sensación. Jadeando y excitado, dirigí mi dedo enjabonado al centro de mi culo, y lo metí lentamente. Fue terriblemente doloroso, hasta el grado que por poco y lloro, pero me aguante, e inmediatamente me enjuague la mano, y me salí de la ducha. Me vestí con una bermuda holgada, y una camisa floja. Mi madre me hablo para ir a comer, y ni tardo ni perezoso fui a sentarme a comer (siempre que cojo me da mucha hambre). Mi padre ese día llego a comer, y aunque no acostumbraba a comer con nosotros, ahora lo hizo porque se llevaría a mi madre a una reunión. A mi me dio gusto, pues sabia que cuando mi padre iba a una reunión, siempre tomaba, y mi madre salía ganando, pues cuando llegaban a la casa y se dirigían a su recamara, mi padre le ponía una tremenda culeada. En una ocasión se la cogió tan sabroso, que mi madre al día siguiente andaba rozada y adolorida, ella se lo achaco a otra cosa, pero lo que no se dieron cuenta que sus gritos se oyeron hasta mi cuarto.

Lo que me fastidio, es que mi padre, no dejo de joderme, insistiendo que me quitara el arete y me cortara el pelo, pues parecía niña. Y no es que pareciera niña, es que tenia los rasgos tan finos que bueno... y mas me veía así, pues traía el pelo recogido con una cola de caballo.

Después de comer me dirigí a mi recamara para dormir la siesta. Me recosté y trate de dormir. Minutos después mi madre toco la puerta de mi recamara.

Erik despierta-

¿Que pasa mamá?

Te busca Diego.

Me desperté  de golpe, abrí mis ojos asombrado y me dirigí a la puerta de mi recamara

¿Quién dices?

Es un chico de tu escuela, dice que se llama Diego y que tienen que hacer un trabajo juntos.

Dile que voy enseguida.

Apúrate, pues tu padre y yo, ya nos vamos.

Quien le dijo donde vivía, pensé en voz alta.  Me puse mis zapatos y fui a la sala. Ahí estaba de nuevo, recién bañado y oliendo a hombre, su loción me volvió loco. Vestía informal, con un jens y una camisa de cuadros. Al verme se puso de pie y extendió su mano para saludarme. La sensación de tocarlo me emociono. Su mano estaba húmeda, estaba sudada, estaba nervioso, eso era definitivo.

Te busque por toda la escuela, pero nunca te encontré.

Pues yo igual. En realidad no sabia que decir.

Lo que pasa que tenía muchas ganas de hacer pipí, así que apenas sonó el timbre y corrí al baño. Y lo bueno que me encontré a tu novia, y ella me dio tu domicilio.

¿Qué novia?

Liliana

Esa no es mi novia.

Perdón, lo que pasa que te vi que la besabas.

Solo me reí. De cerca Diego era mas guapo, tenia unos ojos precioso, una boca divina, en general era un cuero.

Vamos a mi recamara, ahí es donde trabajo, le dije en tono seco.

Fuimos a mi recamara y estuvimos platicando bastante tiempo. Mi madre me aviso que ya se iban, y que regresarían tarde, que no los esperara. Realmente no le puse mucha atención, pues estaba perdido con Diego.

Como yo vivía en el ultimo piso, invité a Iván a salir al balcón para fumar un cigarro, mientras el me platicaba miles de cosas, que en realidad no entendía, pues solo yo lo miraba. Estábamos frente a frente, a distancia de unos 50 centímetros, recargados en la barda. Cuando me di cuenta que el se estaba acercando hasta que me beso.

¿Qué te pasa? Exclamé.

No se que me pasa, pero sentí deseos de darte un beso.

Me voltee y resople con energía, en realidad me temblaban las piernas, el corazón me latía impresionantemente. El me tomo con sus brazos y me puso frente a su rostro.

Erik, a mi no me gustan los hombres. Pero... tu eres tan... especial, que me encantas. Tu cara, tu pelo, tu cuerpo tan fino y delicado. Pareces... pareces una bella niña, y me encantas.

Se acerco y me beso de nuevo, ya no puse resistencia, en realidad no sabia que decir. Su lengua busco mi lengua, y la rozaba delicadamente. Entramos a mi recamara y me recargo en mi cama. Yo lo abrace por el cuello, como tantas veces me habían abrazado a mi, cuando yo seducía a alguna chavita.

Te amo, dijo entre susurros.

Yo también, pero nunca he hecho esto.

No te preocupes.

Lentamente me quito mi camisa, y acaricio con sus labios mis tetillas, lamía todo mi cuello. Fue bajando hasta que llego a mi abdomen y se aparto para quitarme el short. Me quede en calzoncillo. Se fue luego a mi boca y nos volvimos a besar apasionadamente. Se retiro un poco de mi, para mirarme, yo aproveche este tiempo, para abrir los botones de su camisa de cuadros, verdes, de un fino algodón.

Se la quite, trague saliva, y dirigí mis manos a sus axilas, con poco vello, me excito demasiado, pues yo era lampiño, solo tenia vellos en el pubis, y unos pocos en el culo. El abrió su pantalón, y lo jalo, quedando solo en unos simpáticos boxers. El faje seguía, su lengua entraba hasta lo profundo de mi boca. Yo solo respiraba agotado. Nunca había sentido esta sensación. El solo de nuevo empezó  a bajar recorriendo mi cuerpo hasta que me quito el calzón y acaricio mi pene. Mi  verga no es descomunal, solo unos 15 centímetros, tengo circuncisión, así que esta limpia, y tiene poco vello. El metió mi verga en su boca y la mamo lentamente, recorriendo detenidamente la punta de mi cabeza. Ninguna chica me la había mamado jamas. Yo no pensaba nada, solo disfrutaba ese momento. Después de mamarme la verga, levanto mis piernas separadas, y dirigió su boca a mi ano. Solo cerré mis ojos, quería gritar, jadear, o hacer algo, pero lo único que hice fue suspirar. Su lengua jugueteo con mi culo, esto no lo puedo explicar bien, solo a los que se lo han mamado saben a que me refiero. Después de unos cinco minutos de mamarme el culo, y yo masturbarme lentamente, tuve un orgasmo impresionante, y deje salir de mi boca un leve chillido. Cuando se dio cuenta de mi orgasmo, se levanto, y me volvió a besar. Así estuvimos varios minutos, hasta que me recupere. Sin decir una sola palabra, se enderezo hasta que quedo su sexo cubierto por sus boxers frente a mi. No supe que hacer, si levantarme o continuar. El se dio cuenta de mi inquietud. Así que se bajo un poco sus boxers, dejando entrever que el deseaba que yo se la mamara. Con su mano tomo mi cabeza y la acerco a su pubis. No lo pense mas y baje el boxer, quedando sorprendido por la verga que tenia frente a mi.

Cubierto por un adolescente y enrizado negro vello publico, estaba su pene, no tenia circuncisión. Su tamaño, era el mismo que el mío, solo que el de él, sin erección. Lo tome con nervios, y sentí que electricidad recorría por todo mi cuerpo. Nunca le había agarrado la verga a nadie, mucho menos para mamársela. Que pensaría Michell, si me viera haciendo eso.

Estaba caliente y flácida, y grande. Con toda la inseguridad y con la inexperiencia a flor, la puse en mi boca. Al principio sentí un poco de asco, pero la excitación te ciega, así que de nuevo no pude pensar y solo actúe. Jale su piel, para que dejara su glande libre y lo metí en mi boca, y lo roce con mi lengua, imitando un poco lo que el me había hecho. Su sabor, será inolvidable, una mezcla de semen, sudor, orín y adolescencia, todo junto. Además de su olor en los vellos, quedo impregnado en mi nariz por siempre, nunca lo podré describir, pero jamas lo podré olvidar. Solo se que cuando lo olí, mi cuerpo se estimulo como nunca. El vaivén comenzó mas rápido, así como mas rápido empezó a crecer, y de unos quince centímetros, creció a unos 19 cm. No era grueso, mas bien delgado, y con una pronunciada curva en su estructura. En mi boca solo se paseaba su cabeza, mientras que el se agarraba sus huevos frenéticamente. De repente oí un aullido, seguido de un jalón de su mano en mi cabeza, y un chisguete que entraba en mi boca. Cuando yo regularmente me masturbaba, me gustaba chupar mi semen, así que estoy muy acostumbrado a su sabor, mas el de él era completamente distinto, pero exquisito.  No me lo tragué todo, solo lo que necesitaba para disfrutarlo.

Quedé todo embarrado de semen, y muy emocionado. El busco mi boca y me volvió a besar. Se recostó a mi lado, para descansar, obviamente que había hecho un gran esfuerzo. El cerro sus ojos y extendió su brazo para que yo me recargara en el. Quede frente a su joven pecho, unos leves, pero muy leves vellos, lucían en su pecho. Fue hasta este momento que pude pensar. Y me di cuenta, que estaba acostado en mi cama, con un chico, precioso, pero al fin y al cabo era un chico. A mi no me gustaban los hombres, pero se la había mamado a uno, y estaba recostado en su brazo, buscando refugio y cariño.

Pasaron unos minutos, mientras descansamos. Y yo inicie la segunda y definitivamente sesión. Dirigí mi mano a su pubis y acaricie su vello, después dirigí mi mano a su verga y la acaricie lentamente. El volteo su rostro y se encontró con el mío. Sonrío de nuevo. Yo seguí acariciando su pene, que lentamente tomaba volumen.

Quiero hacerte mío. Dijo con seriedad

Yo sabia lo que eso significaba , varias veces se lo dije a la chica que me quería coger.

Deseo hacerte el amor, totalmente, mi niña preciosa.

En ese momento, borre de mi mente mi heterosexualidad, y decidí darle paso a mi nuevo amante, y dejarme tomar. Me acerque y lo bese. El me tomo con sus brazos, me sentí indefenso, pero protegido. Sus manos recorrieron mi espalda, igual que yo había hecho en la mañana, y dirigió su mano a mis pequeñas, pero bien formadas nalgas. Las hizo suyas, las apretó, y su dedo rozo mi ano. Después acerco su mano a su boca y lamió el dedo que me había rozado. Lo lleno de saliva y lo dirigió a mi culo de nuevo, intento meterlo, y yo gemí, mirándolo a los ojos. Entonces me recostó de nuevo, y levanto mis piernas. Se dirigió a mi ano y lo lamió. Después de unos minutos de lamerlo, volvió a intentar meter el dedo, pero yo volví gemir de dolor, aunque esta vez el dedo entro mas.  Se acerco a mi y me dijo:

Eres muy estrecho.

Yo le conteste: Mi mama tiene lubricante.

Seguidamente intente levantarme, pero él me detuvo, y me dijo:

Estas seguro que lo quieres hacer. Si quieres podemos esperar para cuando estés mas tranquilo.

Lo miré detenidamente y le dije:

Nunca me había pasado esto, y no quiero desaprovechar la oportunidad. Quiero sentirte dentro de mi. Me gustas mucho. Y lo besé.

Me levante rápido y corrí a la recamara de mi madre, busque en su buró, y por fin lo encontré. Lo tome y pense, ojalá y mi madre venga lo suficientemente húmeda, porque hoy yo me voy a acabar esto. Corrí desnudo por toda mi casa, nunca lo había hecho y regrese a mi recamara. Cuando entre, mi bello amante estaba recostado de lado en mi cama, acariciando lentamente su verga, esta ya estaba de su tamaño, listo para entrar a dar placer. Llegue como colegiala emocionada y me recosté a su lado, el me miro, y tomo el tubo. Lo abrió y saco un poco, lo unto despacio en mi ano. Ya que mi culo estaba listo, el intento meter su dedo, pero yo lo detuve. Y le dije:

No quiero que me desvirgue tu dedo, te quiero a ti.

Órale, que fracesita, en realidad me desconocía.

Diego tranquilamente saco más lubricante, y lo unto en su verga. Acto seguido, como yo estaba recostado al lado de él, solo levanto mi pierna, yo me acomode de costado, dirigió su verga a mi ano, yo recargue mi cabeza en la almohada y con la mano, atraje su boca a la mía, e introdujo su lengua, mientras que su verga, penetraba lentamente mi culo. Yo cerré mis ojos, el dolor me sofoco. Lo jale con mi mano, con mucha fuerza. Mientras que su pene se resbalaba a una lado. Diego, lentamente volvió a intentar la acción, esta vez con mas éxito, pues su cabeza pudo entrar a mi ano, robándome un gemido, que Diego ahogo con sus labios. Al tener su punta adentro, se quedo quieto por unos segundos. Tomo aire, y continuo con la penetración. El dolor no cesaba, la excitación de ser poseído tampoco. De un momento a otro, sentí un terrible jalón, el dolor de nuevo me golpeo, ahora si grite y gemí al mismo tiempo. Quería llorar. Pero su voz me calmo:

Tranquilo, ya esta adentro toda.

Dirigí mis sentidos al culo, y dibuje su verga dentro de mi. Fue cuando me di cuenta, que su verga larga y curva, estaba amoldándose a mi cuerpo. Diego era mío y yo de él. Un extraño dolor, mezclado con excitación, provocaron unos gemidos en mi boca. Diego, empezó a moverse poco a poco. Mi ano y todas mis entrañas, empezaron a experimentar un roce extrañamente placentero. El dolor desapareció y se convirtió en satisfacción. Pues cada vez que Diego, recorría su verga asía fuera, mi interior se extraía, mas cuando Diego penetraba, mi interior se contraía, provocando un placer inimaginable. Dirigí mi mano al pubis de Diego, y me pude dar cuenta, que todo su pene entraba por mi culo. Cerré mis ojos, y me dedique a experimentar esa nueva sensación de placer. Mientras que Diego me besaba y tocaba todo mi cuerpo. Después de un buen rato en esta posición, Diego se decidió a tomar una posición que adelantara su orgasmo, pues yo creo que estaba ya cansado. Pues dedico mas de 30 minutos para desvirgarme, y creo que ese tiempo es suficiente para cansar hasta al mas atlético.

Me puso boca arriba, levanto mis piernas y las recargo en sus hombros. Me penetro de esta forma, dolor no sentí nada, solo la satisfacción y el placer de sentirlo adentro de mi, moviéndose. Tomamos un ritmo frenético, yo veía el rostro de Diego desfigurado por el placer y el esfuerzo que estaba haciendo. Nuestros cuerpos estaban envueltos en sudor. Mientras me cogía, se recargo sobre mi y me permitió oler su axila, nunca había olido una axila con pelos, que delicia. Esto provoco que mi pene se pusiera como un palo.  El cuarto estaba cubierto por ese delicioso aroma del perfume de los amantes, el coito toilet. Podía oír el chillido que provocaba la penetración, que finalizaba con un pequeño golpe, amortiguado por el sudor, provocado por los huevo de Diego. Después de un tiempo inolvidable de mete saca, mi abdomen empezó a experimentar algo nuevo, como una bola de fuego, subió de mi ombligo y exploto en mi pene. Nunca me había venido, sin ni siquiera tocar mi verga, solo por el placer que la verga de Diego, le provoco a mis entrañas. Quede sorprendido y en ese momento, sentí como Diego también explotaba dentro de mi. Creo que el lo disfruto tanto como yo, pues mientras que yo me venia, y mi ano se contraía espectacularmente, permitiendo que la verga de Diego, golpeara mi próstata, provocando un placer impresionante. Su verga experimentaba una sensación placentera, al ser apretado por mis contracciones.

Al terminar, Diego se dejo caer sobre mi, agotado, sacando su pene de mi cuerpo, experimentando yo una sensación de alivio, mas sin embargo sentía un hueco impresionante en mi culo.

Diego tardo mas de un minuto en recuperarse, cuando estuvo listo, se recargo a un lado, y así quedamos mas de 30 minutos. No dijimos nada, el tenia sus ojos cerrados, y yo lo miraba. Me encantaba su cara, era un hombre, pero con rostro 100% juvenil.

Al cuarto a las siete de la noche, me dijo que sino me quería bañar, yo le dije que si, el me tomo de la mano y fuimos a la ducha. Abrimos el agua, y nos dejamos acariciar por el agua tibia, mientras que nos besábamos.

¿Te arrepientes de lo que hicimos? Me pregunto muy serio.

No, aun no entiendo muchas cosas, pero poco a poco comprenderé todo.

¿Quieres que lo sigamos haciendo?

No solo eso, quiero que procuremos otro tipo de acercamiento.

¿Cómo cual?

Más de pareja

¿Quieres que seamos pareja?

Bueno

Yo estaría encantado, me encantas Erik, no entiendo yo tampoco muchas cosas, pero se que lo que quiero ahorita, eres solo tú. Mi niña preciosa.

¿Oye, una pregunta, quieres que me corte el pelo y me quite el arete?

Jamás, eso es lo que me vuelve loco de ti, tu aspecto de niña, bastante masculina.

 

Tarde mas de tres días para recuperarme del dolor que me provocó mi primera cogida, pero al cuarto día, estaba tan caliente que cogí de a caballito con Diego. Imagínate más 
de 15 minutos montado en el palo de Diego.

Desde ese día ha pasado mas de un año, yo dure con Diego mas de 4 meses, hubo días que lo hicimos a diario, y en ocasiones hasta en la escuela.

Yo intenté coger con algunas niñas, pero realmente le perdí el gusto.

Tuve dos compañeros más, pero actualmente estoy soltero.

Si les gusto mi relato, que es 100% real, escríbanme y anímenme a contarles los detalles con mis otros dos amigos.   <daryl@correoweb.com>