GYM: CUERPOS DUROS, POLLAS DURAS
Mi nombre es Fran y tengo 23 años. Mido 1.84 m, peso 76 kg, tengo los ojos verdes, el pelo castaño y una polla de 19 cm que siempre está tiesa y dispuesta a lo que sea. Mi cuerpo hasta el año pasado era bastante delgado y sin ninguna musculación, pero desde que descubrí el maravilloso mundo del gimnasio me he aficionado a él y voy tres días en semana a hacer pesas, pasar un rato en la sauna, ducharme y dejar que me coman la polla o meterla en algún culo musculoso de esos que hay en los gimnasios.
Hace once meses me decidí a apuntarme a un gimnasio cerca de mi casa porque mi cuerpo estaba un poco fofo y porque además me daba un morbazo increíble estar rodeado de tíos impresionantes. Mi idea era deleitarme viendo
cómo marcaban paquete con las calzonas o los coulottes y como mucho ver de refilón alguna polla o algún culo mientras se metían en la ducha. Pues bien, el día que fui a apuntarme estaba allí en la conserjería Kike, un tío que ahora tiene 26 años y que por el cuerpazo que tiene ha debido estar haciendo pesas desde los 14. Después de explicarme los horarios y los precios me llevó a enseñarme todas las instalaciones. Primero me llevó a los vestuarios y allí me llevé la primera sorpresa. Yo nunca había estado en un gimnasio y pensaba que las duchas eran como las que había en mi colegio: individuales y cada una con su puerta. Pero allí de pronto me encontré que las duchas estaban todas en una pared sin ninguna división entre ellas y sin ninguna puerta ni nada que impidiera ver los cuerpos desnudos de los que se estaban duchando. De hecho en ese momento había un coleguilla (después me enteré que tenía 18 tacos) que se estaba enjabonando y me quedé un poco cortado. Kike me dijo:
- Bueno, pues aquí es donde te cambiarás de ropa al llegar y al acabar ahí tienes las duchas para enjabonarte bien como lo está haciendo Mario e irte limpito para tu casa.
- Pensaba que las duchas eran individuales.
- ¿Sí?. ¿Eres vergonzoso?.
- No sé, un poco tímido.
- No te preocupes hombre, si todos tenemos lo mismo entre las piernas, jajaja.
- No, si no me preocupo, pero es que no sabía que eran así y me he quedado un poco cortado.
- Bueno, pues te voy a enseñar la sauna.
Al llegar a la sauna y abrirla salió mucho vapor. En ese momento no había nadie, estaban vacíos los tres bancos de madera y me explicó
cómo iba el tema. Me dijo:
- Mira, al acabar en la sala de musculación, te vas al vestuario, te desnudas y te vienes aquí con una toalla en la cintura para que las tías no te vean en bolas por el pasillo. La sauna de ellas es esa puerta, aunque no viene casi ninguna.
- ¿Y me siento en uno de esos bancos?.
- Sí, te puedes sentar o tumbar. La toalla te la puedes abrir para que estés más cómodo, pero por higiene sí hay que tenerla debajo, ¿vale?.
- Vale, pero dime qué suele hacer la gente, a ver si sólo me despeloto yo y se piensan que soy un exhibicionista.
- Ya te darás cuenta de quién es más tímido y se tapa todo y a quién no le importa enseñar el chisme. Mira, yo todos los días entro aquí un ratillo a última hora y me abro la toalla para estar más libre, no tengo nada que ocultar. A lo mejor coincidimos si vienes a última hora.
- Pues seguro, porque es cuando mejor me viene. (Yo pensaba ir más temprano, pero de pensar en la polla de Kike cambié rápidamente la hora).
Me estuvo explicando que a las 10:15 de la noche cerraba la puerta porque él empezaba a hacer pesas y si venía después pues que llamara al timbre y me abría. A partir de esa hora el que iba acabando se iba, tiraba de la puerta y la dejaba cerrada otra vez. Me dijo que se metía en la sauna de 10:45 a 11 que es la hora de cerrar y que ya se quedaba
sólo, se duchaba tranquilamente, se vestía y se iba. Kike tenía un aspecto muy varonil, pero con tantas explicaciones de su horario me imaginé que quería quedarse a solas conmigo.
Al día siguiente empecé a ir, estaba deseando ver pectorales marcados, espaldas anchas y musculosas, abdominales como tabletas de chocolate, culos respingones y buenas pollas,
huuummm. Estuve yendo unos días en los que me metía en la sauna de 10:30 a 10:45 para después ducharme e irme a las 11:00, así que no coincidía con Kike y no le podía ver el pedazo de pollón que debía tener. No sabía si tenía la polla muy larga o los cojones enormes, pero con los coulottes que llevaba siempre se le marcaba un pedazo de paquete que indicaba que allí debajo había algo muy gordo y me ponía a cien. Era muy simpático y siempre estaba bromeando sobre el sexo, cuando nos íbamos dos a la vez a la sauna o a las duchas siempre decía: "Cuidadito con lo que hacéis" o "Mario, no le metas mano a Fran en la sauna...". Mario tenía mi horario y a él sí que le había visto ya todo. Uno de los días que entré en la sauna estaba tumbado con la toalla abierta y la polla empalmadísima. Me dijo:
- Perdona tío, pero es que con estos vapores me empalmo muchas veces.
- ¿Sí?. Pues vaya invento, jajaja.
- Si te molesta me tapo con la toalla, colega.
- No coño, no me molesta. Pero no te acerques, eh, jejeje.
- No tranquilo, esto sólo es para mi novia - me dijo, mientras se la agarraba y se la levantaba.
Yo en ese momento me empalmé, así que me senté sin quitarme la toalla para que no pensara que me había puesto él cachondo. La verdad que tenía una polla pequeñita (empalmada debía medir unos 12 cm), pero estaba buenorro y me ponía. Yo empecé a preguntarle sobre sexo y el tío no se cortó un pelo, me contó que a su novia lo que más le gustaba era comerle el nabo y que a él lo que más le ponía era que se pusiera a 4 patas y metérsela por el culo. Yo le dije que lo que más me flipaba era el 69, pero no le dije que en vez de comer yo un coño mientras me comían la polla, lo que me gustaba era comerme una buena tranca. Él supuso que yo era hetero y me dijo:
- Sí, a mí también me gusta comerle el coño, pero a veces casi me ahogo con algún pelo,
jajajajaja.
Me dijo que se iba a duchar ya y que si yo iba, pero le dije que iba a estar 5 minutos más (a ver si se me bajaba la calentura, no quería descubrirme).
Intenté pensar en otra cosa y quitarme la polla de Mario de la cabeza pero era imposible, me había calentado mucho y la cabrona no se me bajaba. Entonces decidí hacerme una buena paja antes de ducharme y así ya no me vería empalmao cuando me duchara. La verdad es que me daba taco de morbo que Mario viera mi pollón apuntando al techo mientras me enjabonaba, pero no quería descubrirme. Me tumbé en el banco y empecé a machacármela, pero de pronto se abrió la puerta y me tuve que tapar como pude. Era Kike que venía a tomar un rato los vapores.
- Hola Fran, ¿todavía estás aquí?.
- Sí, pero ya me voy, es que hoy se me ha hecho un poco tarde. Me ducho rápido y antes de las 11 salgo, no te preocupes.
- Bueno hombre, pero si un día te vas más tarde no pasa nada. Yo mientras me ducho y cierro son las 11:30, así que si un día se te hace tarde te puedes quedar hasta esa hora sin problemas. Mario alguna vez se ha quedado más
tarde... (en ese momento no lo entendí bien, pero luego supe que se quedaban solos para comerse los cipotes y hartarse de follar).
- Vale tío, gracias.
En ese momento mi polla que estaba a cien se puso a mil. ¡Por fin le veía el paquete al profe!. El colega con toda naturalidad se había tumbado en uno de los bancos y se había abierto la toallita que llevaba dejando al descubierto aquella maravilla de la naturaleza. ¡Vaya polla!. ¡Vaya cojonazos!. No estaba empalmao, pero aquello debía ser la ostia cuando se pusiera tieso y duro, uuummm.
Me fui a las duchas deseando que Mario ya se hubiera ido porque ahora sí que no se me bajaba la polla ni a tiros hasta que no escupiera toda la leche que llenaban mis cojones. Entré en el vestuario y me puse nervioso al ver que se estaba enjabonando todavía. Él ya no estaba empalmao, pero ahora lo estaba yo. No tuve más remedio que quitarme la toalla y ponerme bajo una ducha, cosa que hice en la más alejada de él. Nada más vérmela me dijo:
- Vaya, la sauna también te pone a ti, jajaja.
- Sí tío, parece que llevabas razón, los vapores hacen que te empalmes.
- Yo me tengo que dar una ducha fría o hacerme una paja para que se me tranquilice al salir de la sauna.
- ¿Te la machacas aquí colega?.
- Algunas veces sí, pero no te preocupes, que todo se va por el desagüe,
jajaja. Además como llevamos chanclas nadie pisa la leche de nadie, porque no soy el único que se la menea antes de irse a casita.
- Joder colega, ¿tú has visto a alguien?.
- Coño, a más de uno.
En ese momento Mario se puso en la ducha de junto con la excusa que no me escuchaba bien.
- Pues a mí me da palo machacármela aquí, pero no se me baja tío, jejeje.
Yo estaba empalmao como había estado pocas veces y noté cómo Mario se empezaba a poner cachondo, su polla poco a poco iba creciendo y ya la tenía casi horizontal (la mía estaba super vertical).
- Pues ese pedazo de nabo no lo puedes meter en los vaqueros, así que hay que buscar una solución
- me dijo mientras se acariciaba la verga.
- Macho, pero como entre Kike y me vea hacerme un pajote me va a echar del gimnasio.
- Jajajaja, jejejejejee, jajajajaja. ¿Kike?. ¿Quieres que te cuente algo que parece que no sabes?.
- ¿El qué?.
- Kike es gay tío, y si te ve empalmao con esa maravilla de polla que tienes se te va a lanzar encima para comérsela.
- Jajajajaja. Eso será si yo lo dejo, ¿no?.
- ¿Nunca has estado con un tío?.
- No.
Está claro que le estaba mintiendo y él me lo notó.
- Pues hay que probar de todo hombre, tú cierras los ojos y te imaginas que te la está meneando o comiendo una tía, jajajaja.
En ese momento se agarró la verga descaradamente, que ya la tenía otra vez como en la sauna, tiesa como un palo.
Entonces decidí no perder esa oportunidad y cerré los ojos a ver si me hacía algo. Empecé a masturbarme muy lentamente, a acariciarme mi pollón hacia arriba y hacia abajo, a tocarme los huevos y juguetear con ellos. De pronto noté sobre mis pectorales las manos de Mario y me entró por el cuerpo un escalofrío increíble. Abrí los ojos, me estaba sonriendo y yo también le sonreí aceptando lo que me estaba haciendo y sobre todo lo que me iba a hacer. Acercó su boca a mis pezones y empezó a mamarlos y a darles mordisquitos. Mi nabo estaba como nunca, tenía la impresión que me iba a correr sin tocarlo. Entonces le agarré la cabeza a Mario y se la llevé hasta mi capullo, que estaba moradísimo y pidiendo guerra. Se quedó en cuchillas agarrado a mi culo y empezó a darle lametones, pero rápidamente se lo metió en la boca. Yo lo tenía agarrado por la cabeza mientras movía mi culo adelante y atrás follándole la boca, posición en la que estuvimos un buen rato porque nos encantaba a los dos. De pronto le separé la cabeza rápidamente porque me iba a correr y no quería tan pronto, quería disfrutar más. Le dije:
- Espera tío, que no me quiero correr ya.
- Vale, vale, yo tampoco quiero que esa maravilla se baje... Tío, es la segunda polla más grande que me como, casi me ahogo.
- ¿Y quién es el cabrón que la tiene más larga que yo?.
- Pues Kike, tío, no veas el nabo que tiene el hijo de puta.
- Ostias, no me digas que Kike la tiene más larga y que se la has comido?.
- Sí colega, se la he comido un montón de veces y no veas el manubrio que se gasta. Es la polla más grande que he visto en mi vida, ni en las películas porno he visto una cosa igual.
- Joder, pues me gustaría verlo empalmao, antes desde luego lo he visto sin empalmar y me ha puesto a cien.
- Ya te digo yo que es impresionante tío, además que al cabrón se le pone super tiesa y apuntando al techo, no como la de algunos negros que la tienen muy larga pero no se les empina bien. Además que le gusta todo y como está cachas hace cada posturita que flipas....
- Joder colega, que calentón tengo. ¿Tú crees que si llega ahora y nos ve así se animará?.
- Seguro que sí, no es la primera vez que participa en un trío conmigo. Ya debe estar a punto de venir a ducharse, vamos a seguir con lo nuestro y cuando entre hacemos como
que no nos damos cuenta y seguro que se nos acerca.
Entonces Mario me cogió de la mano y me llevó hacia uno de los bancos. Puso las manos en el banco y se quedó con el culo en pompa para que lo perforara. Como mi polla es muy gorda y no entra bien en cualquier culo primero le metí un dedo, después dos, después tres y cuando el agujero ya estaba abierto me agarré la polla, llevé mi capullo chorreante de líquido preseminal hacia esa caverna peluda que me esperaba y de un golpe se la metí hasta que mis cojones chocaron con sus duras nalgas. Mario pegó un grito entre dolor y placer:
- Aaaahhhhhh, aaassssíííí, fóllame tío, qué maravilla. Me vas a reventar so cabrón, me vas a sacar la polla por la
garganta....
Yo empecé el mete y saca mientras lo sujetaba por el culo para llevar bien el ritmo y para que el rabo no se me saliera de ese culo tan duro y tan maravilloso. Cuando más animado estaba sentí que unas manos se deslizaban por mi cuerpo subiendo desde el culo hasta mi pecho y buscaban mis pezones para jugar con ellos. ¡Era Kike!. ¡Qué maravilla de hombre!. Pegó su cuerpo al mío y sentí su enorme polla acoplada a la raja de mi culo mientras me abrazaba y me besaba el cuello y las orejas,
qué pasada...
De pronto me soltó, se agachó y empezó a hacerme un sensacional beso negro mientras yo seguía con mi tarugo dentro del culo de Mario. Me estaba follando mi culo con su lengua mientras con sus enormes manos me separaba las nalgas para llegar bien al agujero. Yo creí morir de placer, nunca había estado con dos tíos y además tan buenos. Así estuvimos un rato hasta que le dije a Kike que cambiara de posición para verle la polla. Entonces se puso de pie delante de Mario y después de enseñarme bien ese pedazo de cacho de carne, se la metió en la boca. Yo creía que lo iba a ahogar al pobre, pero Mario tenía unas tragaderas enormes y se metía y sacaba más de la mitad. Kike y yo nos empezamos a comer la boca y a darnos unos muerdos de película mientras nos pellizcábamos los pezones, la escena mejoraba a cualquiera de una película porno. Desde luego que los dos estábamos de maravilla, pero el que estaba como en el cielo era Mario: con una polla bien gorda y larga follándole el culo (mi polla) y con un cacho de carne descomunal con unas venas a punto de reventar follándole la boca (la polla de Kike). Los tres estábamos a punto de corrernos, pero como queríamos prolongar un poco más ese estado de éxtasis decidimos descansar un minuto y cambiar de posición.
Los tres en pie unimos nuestros capullos y los chocábamos unos contra otros mientras se mezclaban las gotillas del dulce líquido que salían de las tres rajitas de los enormes capullos. Yo agarré entonces una polla con cada mano y empecé a masturbar a mis dos amigos. Me agaché y les comí los cojones a los dos un buen rato mientras seguí con esas dos duras cosas en mis manos. El vergajo más grande (descomunal) era el de Kike, después el mío (enorme) y después el de Mario (pequeñito pero también como una piedra). Como a Mario le encantaba ser follado se puso de nuevo en la misma postura con las manos en un banco y le dijo a Kike que se la metiera por el culo. Yo entonces me puse en pie en el banco dejando mi rabo a la altura de la boca de Kike, lo agarré por la cabeza y empecé a follarle la boca como había hecho antes con Mario.
Uuuummm, qué maravillosa mamada me hizo el muy cabrón, desde luego que lo que más me gusta en el sexo es que me coman la polla bien comida, cosa que Kike hacía de puta madre.
Kike no podía decir nada porque tenía la boca llena de mi polla, pero Mario y yo gemíamos y decíamos burradas. Yo le decía a Kike:
- Mama tío, que nunca vas a mamar otra polla igual, ostias colega, qué bien la chupas,
qué maravilla, dale fuerte a Mario, que le gusta que se la metan entera.
Entonces Kike y yo dijimos que íbamos a reventar y que nos corríamos ya. Sacamos las pollas de donde las teníamos metidas, nos pajeamos un segundo y nos corrimos en la espalda de Mario dejándosela bien blanca y bien calentita. Ya para acabar Kike se tumbó boca arriba en el suelo y Mario encima suya con la espalda contra su pecho aplastando entre los dos todo el semen que había escupido a chorros mi rabo y el del profe. Entonces Kike en esa postura le hizo a Mario una paja en plan bestia hasta que su nabo soltó cuatro o cinco chorros que le llegaron a la boca y llenaron de leche todo su pecho. Por fin a los tres se nos vaciaron los cojones, se nos bajaron las pollas y nos pudimos duchar para irnos a casa como si no hubiera pasado nada.
BUENO COLEGAS, ESPERO QUE ESTA HISTORIA OS HAYA GUSTADO Y OS HAYA PUESTO EL RABO TIESO. YO AL ESCRIBIRLA Y RECORDAR ESE DÍA ME HE PUESTO A CIEN Y ME HE CORRIDO CASI SIN TOCÁRMELA, ESPERO QUE OS PASE IGUAL. SI QUERÉIS DECIRME SI OS HA GUSTADO O CONTARME ALGUNA COSA, MI CORREO ES:
vivaelbeti@mixmail.com. BUENO, UN BESO EN VUESTRAS TIESAS POLLAS, HASTA OTRA.