Esta historia me pasó el otro día después
de clase. Yo vivo en Madrid
y el colegio esta cerca de casa. Siempre voy y vengo andando.
Venía yo de clase el otro día y cuando me meto en el ascensor, me grita un chico desde afuera: "espera, que voy para arriba también". Le dejo entrar en el ascensor y resulta que era el hermano pequeño de Paco, un amigo mío que vive unos pisos mas abajo. "Hola" me dice, yo le contesto y le pregunto por su hermano. Él me dice que suele llegar a casa más tarde porque va a un gimnasio cerca de casa, en la misma calle. Yo conozco a este chico de verlo entrar en el portal y alguna vez que lo he visto en la heladería que hay frente al colegio en un corro de tíos y tías, mas o menos de la misma edad. Le digo que por qué no sube a casa conmigo y vemos juntos la tele un rato. El ascensor se para en su piso, pero él no baja y me dice, "bueno vamos a tu casa". Me da un poco de corte llegar a casa con él, porque sólo tiene 13 años, tres menos que yo, casi 4 años. Pienso, si no les extrañará en casa que venga con un crío tan pequeño. Llego a casa y grito ¡Mama!. Nadie me contesta. Voy hasta el baño por si acaso no me oye, pero no hay nadie. Estoy sólo en casa con el hermano de Paco.
Paco es guapísimo, tiene una cara como un ángel y el pelo muy rizado y bastante largo. Es algo mas bajo que yo. Viene de clase, pero va en pantalón de deportes y con una camiseta blanca del Real Madrid. Tiene unos muslos bastante fuertes y no tiene ni un pelito en las piernas. Tiene una piel que da la sensación de que está suavísima.
Le llevo a mi cuarto y nos sentamos los dos en la cama. Le hago una broma y le tiro de los pelos. Él se echa encima de mí para hacer lo mismo, pero yo me he alejado mucho y él no puede llegar sin tumbarse encima. Empiezo a hacerle cosquillas en la cintura. El tío se retuerce y se ríe. Está precioso cuando se ríe. Tiene la camisa sacada del pantalón de deportes y le veo la cintura. Meto la mano y por fin toco su carne, su piel. Esta como yo pensaba, suavísima. Sigo haciéndole cosquillas. El tío no puede más y me dice que pare. No para de reírse. Qué guapo está. Al fin, le suelto y me tumbo completamente en la cama. El se sienta a caballo encima de mí. Bueno, tío, no sabes como estaba yo ya. Tenía la polla tan tiesa que me dolía. Él, tenia las rodillas a cada lado de mi cara y con mis labios le toqué la parte interior de los muslos. No me atrevía a besarle pero era igual. Mis manos se fueron a sus muslos y jugando, empece a subir hasta la parte más alta. Cada vez eran más suaves. También allí tenía cosquillas.
Yo pensaba que estaba haciendo tonterías y que luego me arrepentiría, pero era una tentación muy fuerte. Toqué con mis dedos el borde de los calzoncillos que llevaba. De repente, bajó las piernas y se puso encima de mí, barriga con barriga y me cogió las muñecas sujetándome fuerte. Yo estaba empalmado y me daba miedo que se diera cuenta, pero me pareció notar que él también lo estaba. Yo soy mas fuerte que él, así que le eché a un lado y le sujete como pude. Me puse a caballo sobre su barriga pero con mi culo mirando a su cara. Entonces me fije que estaba empalmado y que se le veía muy bien a través del pantalón corto. No pude resistirlo y toque aquel bulto con mi mano y después lo agarré. El pegó un salto fuera de la cama y se puso de pie. Seguía notándose mucho lo empalmado que estaba. Tenía una polla bastante grande, yo la había sentido en mi mano a través del pantalón. Me dijo: "Oye Jose, me tengo que marchar porque si no mi madre me va a decir algo y tengo exámenes muy pronto. Otro día nos vemos". Por más que le rogué no conseguí que se quedara.
Luego pensando me dio miedo de que se lo dijera a su hermano. El hermano también va al mismo colegio que yo, en el mismo curso, pero está en una clase distinta.
Hace días que trato de verle pero nunca me lo encuentro. Pero tengo que repetirlo. He visto a mi amigo Paco varias veces y he hablado con él y no me ha dicho nada. Se ve que el hermano ni siquiera le ha dicho que estuvo en casa.
Jose
delio13@mixmail.com
Mayo 2000.
EL HERMANO DE PACO (II)
Pensé que nunca podría escribir esta segunda parte. La
primera ocurrió en Junio y he tenido que esperar hasta finales de
octubre para poder contaros algo nuevo.
Casi nada más ocurrir, vinieron las vacaciones de verano y aquí
en Madrid, todo el mundo desaparece en esas fechas.
Luego, cuando empezó el curso vi a José Luis (el hermano
de mi amigo Paco) pocas veces. Solamente en la calle y de lejos. Y eso
que vivimos en la misma casa y vamos al mismo colegio. Bueno, en el colegio
somos más de 3.000 alumnos.
Yo creo que José Luis está todavía más
guapo que antes del verano. ¡Tan morenito!. Cada vez que pienso lo
que pasó aquel día me excita muchísimo.
Bueno, pues el viernes pasado salía yo del portal de mi casa corriendo porque me cerraban la peluquería y me encontré de frente con José Luis. Ni me di cuenta. Fue él quien me dijo:
- Tío, ¿ya no saludas? -. Sentí unos latidos fuertes
en mi pecho. - Hola, cómo estás? Cuanto tiempo hace que no
te veía.
- Sí, desde que estuviste en casa.
- ¿Sabes?, ahora ya no tengo cosquillas - me dijo de repente.
- No me lo creo - le respondí yo. - Eso habrá que verlo.
- Bueno, Jose, a ver si nos vemos otro día - me dijo.
Yo aproveché para preguntarle:
- ¿Qué haces mañana?
- Pues no sé, no tengo nada en especial.
- Si quieres nos vemos.
- Vale y qué hacemos?
- No sé, si quieres vienes a casa y allí decidimos.
- Vale tío. Te llamo por teléfono a la hora de comer.
- Pero, ¿ tienes mi teléfono?
- No, pero se lo pido a mi hermano.
- No, mejor te lo doy ahora.
- Es que no tengo nada para escribir
- Bueno, pues te llamo yo.
Le dejé y me fui a la peluquería y mientras esperaba pensaba
que todo había sido un sueño.
Yo sabía que mi hermano se iba a Alicante con unos amigos o
sea que él no estaría en casa. Hace ya muchos meses que no
hacemos nada juntos.
Mi madre, seguro que a media mañana se iría a la Sierra
y como siempre, me preguntaría si la acompañaba. Yo le diría,
como siempre también, que ya había quedado con unos amigos
del colegio. Así que tenía toda la tarde del sábado
la casa para mí. Bueno, para mí y para José Luis.
La noche del viernes me la pasé planeando como iba a hacer para
pasar un buen rato con José Luis. Él, como recordareis tiene
13 años. Yo ya tengo un año más que cuando vino a
casa por primera vez o sea 17. Empecé a buscar en Internet páginas
con tías buenas desnudas y también de tíos
follando con tías. Seguro que eso le gustaría y le pondría
caliente. Me hubiera gustado haber tenido algún vídeo bueno.
Pensé si sería demasiado enseñarle alguna página
web en donde hubiera chicos jóvenes dándose besos y algún
desnudo, pero no me atreví.
Por la mañana, en la cama no dejaba de pensar y tenía
mi polla dura como una piedra. Me hubiera gustado haber soñado con
él y haber follado en sueños con él.
Cuando me levanté, mi hermano ya se había ido, tal y
como había dicho. ¡ Espero que por fin haya encontrado un
novio guapo que se la meta y me deje a mí en paz!
Por fin llegó el sábado. ¡Que nervios!. Mi madre
salió más tarde que nunca. Pensé que no iría
a la sierra esta semana, pero al fin, se fue.
A la hora de comer, llamé a José Luis. Me daba miedo que cogiera Paco el teléfono. Tenía pensado colgar si lo cogía él, pero cogió el teléfono una mujer que debía ser la de la limpieza porque hablaba como sudamericana. Se puso José Luis.
- ¿Qué, nos vemos? - le dije.
- Bueno - me contestó. Me pareció que lo decía
sin ningún entusiasmo.
- ¿Subes? - le pregunté.
- Bien, vale. ¿A que hora? - me dijo.
- Cuando tú quieras. Ahora voy a comer, pero en 20 minutos seguro
que he terminado.
- Bien - me dijo - subiré sobre las 4.
Eran las 2. A mí me pareció una eternidad 2 horas esperando.
- Ven antes si puedes - le dije.
- Bien - me contestó.
A las 3 y media sonó el timbre. Venía con un pantalón
corto gris claro de un tejido muy suave y un polo azul. Le llevé
a mi cuarto. El ordenador estaba encendido. Yo me senté en la cama.
Él en el suelo, como los moros. Al tener dobladas las rodillas,
su pantalón subió dejando ver sus preciosos muslos morenos
sin un solo pelo. Me eché en la cama a lo ancho dejando mis piernas
colgando.
Le pregunté si conocía Internet y me dijo que poco. "Pues
es muy interesante, ya verás", le dije.
Me conecté en un momento. Una vez dentro, le pregunté
qué quería ver. Me dijo que no sabía que le daba igual.
"¿Quieres ver tías?", le pregunté. Vale, ya verás.
Saqué las páginas que tenía en Favoritos. Se quedó
de piedra el tío, cuando vio tantas tetas y tantos coños.
Luego le enseñé a tíos follando con tías y
le hice ver lo grandes que tenían las pollas. José Luis alucinaba,
yo lo notaba. Me dijo que no pensaba que en Internet pudiera haber todo
eso.
Estuvimos navegando por todas esas páginas guarras más
de una hora. Le dije que con tanta tía buena me había empalmado
y, a través del vaquero, le hice ver como la tenía de tiesa.
Le pregunté si a él le pasaba lo mismo. Me dijo que sí.
Yo le dije que tenía ganas de hacerme una paja, pero él no
me contestó. Le pregunté si quería que echáramos
una lucha y sin que le diese tiempo a contestarme, me eché sobre
él.
- Tío, ¡es que me has pillado por sorpresa! - me dijo.
Bueno, como eres más pequeño que yo, te voy a dar ventaja. Me eché en la cama y le dije que se montara a caballo sobre mí. Lo hizo. Colocó sus muslos a cada lado de mi cara. Dejé que me sujetara las muñecas sobre la almohada, pero al momento me liberé y me quedé con las manos sobre sus muslos. Empecé a hacerle cosquillas en los muslos, al tiempo que le decía: "¿No decías que no tenías cosquillas?". Él, reía y reía. Yo iba subiendo mis manos por esos maravillosos muslos morenos y de repente, mi mano derecha se encontró con el capullo de su polla tiesa. Estaba tiesa y bien tiesa. Él me miró a los ojos y se sonrió. Me pareció como si me diera permiso. Se la agarré con toda la mano. Me pareció grande, más grande de lo que yo hubiera pensado. Él no hizo nada para liberarse. Decidí empezar a masturbarle, pero viendo que me dejaba, se la solté y me fui derecho al elástico de su pantalón. Se lo bajé con las dos manos en un momento. Él se inclinó y se echó sobre mí. Yo me deslicé hacia abajo y me encontré con su polla a pocos centímetros de mi boca. Le cogí el culo desnudo con las dos manos. Le volví a coger la polla y empecé a meneársela. No me atrevía a metérmela en la boca. Me atreví a hablar y le pregunté:
- ¿Te gusta?
- Sí - me dijo.
- Espera - le dije - déjame quitarme yo también
el pantalón.
Me quedé en pelotas y a él también le quité el polo azul que llevaba. Lo más complicado fueron las zapatillas. Al fin, los dos desnudos y él, a caballo sobre mi pecho. Me parecía todo un sueño. ¡Qué polla tan bonita! Y qué grande para su edad. De repente, José Luis, echó su mano atrás y me cogió la polla. Yo la tenía tiesa como un palo. No me lo podía creer. Ya no esperé más. Le cogí su polla tiesa y me la metí entera en la boca. Le hice una mamada buenísima. Al poco rato, me dijo:
- Cuidado, cuidado!
Comprendí que iba a correrse y le dejé que se corriera en mi boca, a pesar de que él hacía gestos de que no quería correrse dentro de mí. ¡Que suspiros dio hasta que echó toda su leche en mi boca! Luego, me miró con esos ojos de niño bueno y yo le dije:
- No se lo diremos a nadie. Yo lo he pasado de puta madre.
- Pero tu no te has corrido - me dijo.
- Es igual - dije.
- No, espera - y me cogió la polla y empezó a meneármela.
No tardé mucho en correrme y como no quise que se manchara las
manos con mi leche,
el final, lo hice yo. Me preguntó si esto lo había hecho
antes con alguien y terminé contándole
lo de mi hermano.
- Oye, José Luis - le dije - tenemos que hacer esto más veces. Yo lo he pasado muy bien.
No dijo nada, pero me dio la sensación de que estaba de acuerdo.
* * *
¿Qué os ha parecido?
¿Me podíais dar consejos para la próxima visita
de José Luis?
José
delio13@mixmail.com