HISTORIAS DE UN CAMPAMENTO
Esto que voy a contar, sucedió cuando yo tenía 17 años. Ese verano me fui a un campamento que organizaban en el barrio y esperaba pasarlo bien, por lo menos mejor que en Madrid encerrado en casa. En esa época yo no tenía experiencias en el sexo, salvo las pajas que me
hacía viendo las revistas porno de mi padre, y confiaba en ligarme alguna chica ese verano.
Una vez allí, nos repartieron en distintas tiendas, y por supuesto las chicas por un lado y los chicos por otro. A mi me tocó un grupo bastante insoportable, por lo que siempre estaba en una tienda cercana con otro grupo más divertido y todos más pequeños que yo. Una tarde empezamos a hablar de chicas, y decidieron hacer una prueba para comprobar
quién tenía más pelos en el cuerpo, había que apostar algo y uno dijo:
- Al que pierda, nos lo follamos!
Todos nos reímos, pero ninguno dijo que sí, por lo que yo dije:
- Bueno, no nos lo follaremos de verdad, sólo hacemos que nos lo tiramos...
Todo el mundo estaba de acuerdo, asi que juntamos nuestras manos y cerramos el trato.
Éramos seis chicos de diferentes edades, el más pequeño tenía 14 y el mayor era yo con 17. Hicimos un
círculo donde salíamos de uno en uno a mostrar nuestro vello. Comenzamos por la cabeza, pero había uno con melena, por lo que no tuvimos nada que hacer y decidimos que eso no valía, empezamos a quitarnos la camiseta para comprobar pecho, que ninguno teníamos nada, brazos y sobaco. Nos quitamos los pantalones cortos y comprobamos nuestras piernas. Llegó el momento de quitarnos los calzoncillos, nadie se decidía hasta que uno dijo:
- No seáis maricones, que no pasa nada!
Se quedó desnudo y salió al centro, todos le seguimos y empezamos a quitarnos lo que quedaba de ropa en nuestros respectivos sitios. La situación era muy morbosa, y todos empezábamos a sufrir las consecuencias de nuestras hormonas, por lo que se empezaba a ver
cómo se levantaban las pollas de alguno que otro.
Acabado el concurso, era el momento de pagar la apuesta, no había ganado yo sino otro chico de 15 años que se llamaba Luis y que parecía un oso el
cabrón, a pesar de que yo era el mayor y jugaba con ventaja, y el que menos pelo tenía era Alex, el chico de 14 años que estaba muy asustado pensando en lo que le podía pasar al ver la cara de salidos que teníamos todos, para colmo tenía la mano derecha escayolada lo que le daba un aspecto todavía más indefenso... Tomé la iniciativa y establecí las reglas del juego, tumbé a Alex boca abajo, con las piernas juntas, y les expliqué a los demás que se trataba de ensalivarse la polla e introducirla entre las piernas de Alex, justo debajo de su culo, pero sin penetrarlo ni nada.
Después de las bromas y las risas comenzó el ganador, se puso un montón de saliva en la mano y empezó a pasarla por toda su polla, yo le puse un poco de saliva entre las piernas de Alex y Luis empezó a empujar. Alex cerró los ojos y apretó los dientes dispuesto a asumir la mayor vergüenza de su vida, entró sin problemas y en un momento Luis estaba moviéndose como un perro en celo, entrando y saliendo a toda velocidad, los demás estaban mirando con la boca abierta
cómo la polla de Luis desaparecía entre las piernas del pobre Alex que estaba ya
más relajado. De repente Luis empezó a jadear y a ponerse colorado, en ese momento se le salió la polla de su guarida y soltó dos chorros de leche, uno salpicó a los que estaban sentados enfrente y el otro se extendió por la espalda
de Alex, después de esto Luis se tumbó encima de este y terminó de correrse entre sus piernas. Luis se dejó caer a un lado y nos dijo:
- Tíos, esto es lo más!
Se levantó y se sentó en el sitio que había dejado el próximo que se ofreció "voluntario". Este se humedeció la polla, la introdujo entre las piernas de Alex y empezó a entrar y salir, al rato empezó a sudar, se tumbó sobre la espalda de Alex y se corrió entre sus piernas. Todos
estábamos ya con los ojos abiertos y las pollas tiesas, alguno se estaba pajeando suavemente, sin darse cuenta que los demás le mirábamos de vez en cuando.
Yo era el tercero, salí al centro, me puse de rodillas a horcajadas e introduje mi polla entre las piernas, sin ensalivarla ya que
tenía bastante lubricante con el esperma de los anteriores, me tumbé sobre él y le pregunté en voz baja al oído que
cómo estaba, no quería que los demás me escucharan pero me daba un poco de lástima,
él sin abrir los ojos me dijo que sí con la cabeza, yo estaba muy salido y después de ese ataque de sensibilidad empecé a mover las caderas entrando y saliendo de entre sus piernas. Mi polla se salió de su sitio, e introduje la mano entre nuestros cuerpos para forzar su entrada, instintivamente empecé a pasar mis dedos por su raja influido por la calentura del momento, como
estábamos pegados nadie lo notaba, y de repente uno de mis dedos se introdujo en el agujero de su culo. Yo lo dejé ahí y
él en ese momento abrió rápidamente los ojos y me miró, me quedé quieto y me sonrió ligeramente, entendí que no le molestaba y lo moví ligeramente,
él cerró los ojos y se relajó. Yo estaba un poco alucinado, pero al mismo tiempo esto me hizo ponerme más cachondo y no aparté la mano, en cada embestida entre sus piernas mi dedo entraba y salía de su culo. Al cabo de un rato sentí que me corría, subí mi tronco, le cogí de las caderas, y apreté su cuerpo contra el mío, en ese momento me corrí entre sus piernas de una manera brutal. Alex me miró a los ojos, antes de irme, lo que me dejó una sensación extraña, antes como estaba cachondo no le di mucha importancia, pero ahora no podía dejar de pensar en lo que acababa de hacer.
Poco a poco fueron pasando todos por el centro de aquel circulo, y los que nos quedábamos sentados no podíamos dejar de mirar ese maravilloso espectáculo, aunque yo de vez en cuando pensaba en lo que significaban todas esas miradas de Alex. No dejaba de pensar que él quizás era gay, y que por haberle preguntado como estaba se pensaba que yo también, a mi nunca me habían gustado los tíos, y aquella era la primera vez que "jugaba" con alguien de mi mismo sexo, ni del sexo contrario, es más era la primera vez que veía a algún chico desnudo, ni siquiera a mis colegas del barrio, aunque he de reconocer que me había puesto muy cachondo ver tantos rabos tiesos y tanto esperma
saliendo disparado por todos los lados, una de las veces me salpicaron en el pecho, y al limpiarlo lo restregué un poco por mi pecho y la sensación me gustó.
Cuando acabaron todos decidimos no contar nada a nadie, y no volver a hablar de lo sucedido, también un poco por respeto a Alex que el pobre lo había pasado mal. Ya era tarde, yo me
tenía que ir a mi tienda y Alex a lavarse toda la leche que le habíamos derramado por
encima, así que salimos juntos de la tienda, él envuelto en una toalla con la ropa en la mano para no mancharla. Decidí acompañarle a las duchas para ayudarle con la ropa, ya que
él tenía la escayola, y con la intención de aclarar las cosas con él, antes de que hubiera algún malentendido.
Cuando llegamos a las duchas Alex se quitó la toalla y se metió en una de ellas, dejó la puerta abierta, cogió la ducha en la mano izquierda, y empezó a pasarla por su cuerpo. Yo me había quedado mirándolo como tonto, mientras pensaba la forma de decirle algo sobre lo sucedido, cuando de repente se
cayó la ducha, ya que no podía manejarse bien con una sola mano, yo me agaché para ayudarle y me encontré casi a un palmo de su polla que estaba tiesa como un palo. No sabía
qué hacer, ni qué decir, me quedé callado y no pude reaccionar hasta que él me dijo, como si no pasara
nada:
- ¿Me ayudas con la ducha, por favor...?
Yo no dije nada, me levanté y empecé a pasarle el agua por todo el cuerpo mientras
él se enjabonaba como podía. Decidí hablar de algo y le pregunté si lo había pasado muy mal,
él me dijo que sí, que éramos unos cabrones y que alguno había sido muy bruto, yo
pensé que lo decía por mí y decidí que ese era el momento de aclarar las cosas.
- ¿Lo dices por mí? Siento lo del dedo, pero no me había dado cuenta hasta que ya estaba dentro y...
- No te preocupes, no lo digo por ti, y no te preocupes por el dedo que no me ha dolido,
sólo que me sorprendió, pero luego la verdad es que hasta me gustó un poco. Es una sensación extraña.
A todo esto acabó de ducharse y empezó a secarse la cabeza, yo aprovechando que no me veía no le quitaba ojo a su cuerpo mojado y sobre todo a su polla que seguía tiesa desde que se quitó la toalla. Me pidió que le ayudase a secarse,
entré en la ducha, cerré la puerta por si pasaba alguien y empecé a secarle el pecho con un poco de corte, luego la espalda, luego el culo y como estaba detrás de él cogí la toalla y pasándosela por su polla como de broma le dije:
- Esto te lo secas tú, y de paso te haces una paja a ver si te la bajas...
Él me dijo siguiendo la broma:
- Es que no puedo con la mano así, y con la izquierda no me apaño.
Diciendo esto sujetó mi mano, que aún seguía sobre su polla, y me dijo:
- ¿Me ayudas, porfa?
Yo le dije que no, que si estaba loco, que si se pensaba que yo era gay o algo así, me dijo que no pero que yo ya me había desahogado y
él estaba cachondo desde que empezó el jueguecito.
- Te prometo que no te pido nada más y que no se lo diré a nadie.
Y no soltaba mi mano de su paquete, pues la toalla ya se había caído. Me quedé helado, pero fui incapaz de reaccionar, las imágenes de los de la tienda
follándose a Alex y las pollas duras se agolpaban en mi mente. No sabía qué hacer, pero ya tenía la polla de Alex entre mis dedos y éste empezó a moverse de atrás a delante,
y le dije:
- Como digas algo, te mato. Y no te creas que me gusta, lo hago como favor a un amigo, nada más.
Cerré mis dedos en torno a su polla caliente y empecé a masturbarle, él se apretaba contra
mí y jadeaba de placer, metió su mano izquierda entre los cuerpos y empezó a sobarme el paquete por encima del pantalón corto, a esas alturas tenía la polla dura como una roca y a cada movimiento de su mano mi calentura subía más y más. Su mano se abrió camino entre mi ropa, y me sujetó la polla con fuerza empezando a sobarla, efectivamente no era muy hábil con la izquierda ya que me pegaba unos pellizcos que me mataban, llevé mi otra mano hacia su sexo y empecé a acariciarle los huevos que estaban duros y apretados. Al poco tiempo su polla se puso rígida y empezó a soltar chorros de leche por todas partes, yo aceleré el ritmo y él casi se cae mientras yo seguía masturbándole y restregando su leche por su polla y sus huevos. Estuvimos así agarrados un rato,
él pegado a mi cuerpo con mi polla entre sus dedos, y yo con mis manos empapadas de semen y sujetando su polla y sus huevos, yo seguía super cachondo, y lo único que pensaba era llegar al servicio y hacerme una paja enorme, para tranquilizarme.
Alex me soltó, se agachó a por la toalla y se secó la leche que yo le había rebozado, se dio la vuelta y me dijo
"Gracias", y diciendo esto me besó, fue un beso rápido y fugaz que apenas rozó mis labios. Con la toalla comenzó a limpiarme las manos y al darse cuenta de mi erección, que se notaba en el pantalón, me dijo:
- Lo siento tío, no te puedes quedar así, déjame que te haga yo una paja, después de todo ha sido culpa mía.
Y diciendo eso se agachó y poco a poco me fue bajando los pantalones. Yo no podía decir que no, aunque hace unas horas le hubiera mandado a la mierda, estaba tan cachondo que ya me daba igual todo, además yo acababa de hacerle una paja a él como a un "compañero", así que no tenía nada de malo que él me lo hiciera a
mí.
Me bajó los pantalones y se paró mirando mis calzoncillos, mojados ya por el liquido seminal, me los bajó y
pasó sus dedos por mi polla y mis huevos, me cogió la polla con la mano y empezó con el movimiento, despacio y disfrutando de la sensación, sus ojos miraban fijamente a mi capullo que aparecía y desaparecía entre sus dedos a un ritmo suave y lento. Como ya os había dicho, Alex no tenía mucha experiencia con la mano izquierda, por lo que al segundo pellizco le dije que mejor lo
hacía yo, agarré mi polla y empecé a mover mi mano de arriba a abajo mientras él seguía de rodillas frente a mí, acariciándome los huevos y con la mirada fija en el movimiento de mi mano.
En un momento acercó su cara y empezó a pasar su lengua por mis huevos, mientras yo me seguía masturbando, cerré los ojos y me dejé llevar. Alex fue lamiendo cada pliegue de mis testículos, mientras pasaba su mano por entre mis muslos, poco a poco fui abriendo las piernas para facilitarle la tarea, lo que
él aprovechó para empezar a acariciarme el culo. Yo estaba que no podía más y le dije que me iba a correr, siguió lamiendo mientras yo me corría, poniendo perdida de leche su espalda, no recordaba haber tenido una corrida como esa, el semen corría por mi mano y resbalaba por mis huevos mientras Alex seguía pasando su boca y su lengua por todas partes sin importarle chupar parte del
semen que cubría parte de mis huevos.
Cuando terminé, Alex me secó con la toalla las manos y toda mi entrepierna,
que estaba perdida de saliva y semen, se levantó y acercándose a mí me dijo
"Gracias por todo", yo le contesté "A ti". Estábamos tan cerca que podía sentir su respiración en mis labios, miré su boca brillante y con los restos de mi semen desperdigados por sus mejillas, pasé la mano para limpiarle,
él se acercó y nos besamos, al principio sólo juntamos nuestros labios, pero poco a poco los fui abriendo hasta que nuestras lenguas se encontraron, fue el beso más intenso y apasionado de toda mi vida, el tiempo parecía detenerse, ya no me importaba nada, estaba feliz. Al poco rato nos separamos, nos vestimos, salimos fuera y nos despedimos hasta mañana.
Bueno, hasta aquí hemos llegado, espero que os haya gustado y que me escribáis para lo que queráis a
busbunyes@yahoo.es
Espero vuestros comentarios, un beso a todos.