HISTORIA DE UN MUCHACHO (I)

ESTA HISTORIA ES TOTALMENTE FICTICIA, TODOS LOS DATOS HAN SALIDO DE LA IMAGINACION DE SU AUTOR.

Recuerdo que tenía 17 años, en mi pueblo los veranos eran muy agradables, la brisa corría por la noche y la Luna iluminaba muchísimo, en esas fechas no pasaba un sólo día sin que me hiciera una paja, la estaba entrenando para el futuro. Al lado de donde mis padres tenían la casa había un pequeño bosque y una carretera, era donde los chicos del pueblo llevaban a sus chicas por la noche para tirárselas, aunque los polvos de aquel bosque no eran sólo heterosexuales, no sería la primera vez que veía follar a gays, yo era lo que buscaba pero no siempre había, por eso me había acostumbrado a masturbarme viendo también a chicas. Aquella noche tuvo mucho de mágica, en el único coche que estaba aparcado allí esa noche había 2 personas, la primera tumbada en el asiento del conductor, era un hombre mayor, de unos 50 años, me pareció muy viejo para ocultarse en un coche en vez de ir a su casa y por eso me quedé observando, sabía que había dos personas porque se veía a la legua que la cara de gusto del hombre no era una paja, se la estaban chupando pero no alcanzaba a ver quién, aunque me figuré que sería alguna niña mona del pueblo. Qué equivocado estaba. Después de un rato decidí arriesgar, me acerqué sigilosamente al coche lo justo para ver que el que se la estaba chupando a aquel hombre era un tío, pero no pude verle la cara, sabía que era un tío porque estaba en pelotas, el viejo le estaba cascando una paja, la polla se me puso dura de repente, me fijé más en el cuerpo desnudo del chico, no tenía un sólo pelo, salvo en la polla, en cuanto vi eso se me puso tiesa, aquel chico no tendría más de 15 años, la situación me excitaba muchísimo, me quité la camiseta y el pantalón, quedándome sólo con el calzoncillo, seguí observando, pero esta vez acompañaba las escenas de sexo con un ligero masaje a mi paquete, esto sumado a la brisa del verano causaron en mí una calentura que aún hoy me la pone tiesa al recordarlo, tal vez eso me hizo hacer algo que cambiaría mi vida para siempre, pero antes de contároslo os diré que a mis 20 años llevo 3 trabajando de putito, ya podéis imaginaros lo que pasó, bueno ya os lo cuento, pensé que si aquel hombre se estaba follando a un muchacho de 15 años, algo del todo ilegal, no tendría inconveniente en follarse a otro, o mejor dicho, a dos a la vez. Me quité el calzoncillo, me la casqué para que se me pusiera aún más dura, y eché un vistazo para asegurarme de que no había nadie. Con total decisión abrí la puerta de atrás del coche y me senté más chulo que un ocho en el asiento, podéis imaginaros la cara de flipado que puso el hombre, su primera reacción fue apartar de su polla a aquel niño y mirarme con cara de asustado, pero el susto se le quitó enseguida en cuanto se fijó que yo estaba desnudo y con la polla tiesa.

- ¿Qué coño haces desnudo en mi coche?

Yo no supe qué decir, así que decidí contestar con actos, para tranquilizarme me la empecé a cascar.

- Creo que ya entiendo –dijo el hombre– muy bien, quieres unirte a la fiesta ¿verdad?.
- Sí, siento haber sido tan atrevido pero es que llevo deseando esto desde que tengo uso de razón y cuando he visto que el chico es muy joven...
- Vale, vale, pero ¿sabes guardar un secreto?
- Por supuesto.
- Muy bien, sal a por tu ropa. Jaime, tú también vístete y ponte con el chico en el asiento de atrás.

Cuando salí del coche a por la ropa no podía dejar de pensar en lo que había hecho, lo había conseguido, iba a follar, por fin se acabaron las pajas y las mamadas de mierda, por fin tendría un polvo en condiciones, sólo cogí la ropa y volví a entrar desnudo en el coche, el hombre mayor ya había puesto el motor en marcha. El chico estaba ya en la parte de atrás pero sólo con el calzoncillo puesto. Entré al coche, no tenía miedo, de hecho en esos momentos no veía ningún inconveniente, os adelanto que nada malo me pasó, pero al día siguiente cuando me desperté me di cuenta de lo que podía haber pasado. En fin, sigo. Monté en el coche desnudo y el hombre ya más tranquilo me dijo que al menos me pusiera en calzoncillos, pues íbamos a pasar por el pueblo. Cuando me dijo esto mi nuevo amigo y yo nos vestimos del todo.

- Vamos a ir a mi casa y allí más tranquilos te explico lo que acabas de ver ¿vale? de todas maneras, bueno, si quieres, Jaime, le puedes ir contando. Oye ¿a qué hora tienes que estar en casa?
- Con que esté allí a las 12 vale.

El hombre pareció alegrarse, tan sólo eran las 8 y media.

- Bueno, pues yo soy Jaime, ¿cómo te llamas?
- Yo me llamo Marcos, oye ¿cuántos años tienes?
- 15, ¿y tú?
- Yo 17, bueno ¿y sois novios o qué? –yo ya estaba muy suelto.

- No, no somos novios. Imagino, Marcos, que con 17 años ya sabes lo que es la prostitución ¿verdad? –el viejo ya no se andaba con chiquitas.

Yo estaba contento porque sabía que si la intención del hombre era hacer de mí su puto, la respuesta era que sí, y creo que Jaime, mi nuevo amigo, estaba también contento porque así tendría una nueva polla que chupar.

- Sí, lo sé, la verdad es que nunca me he visto como un puto.
- Nadie ha dicho que vayas a ser un puto, tú sólo has querido unirte a la fiesta –paró el coche en seco– si crees que te voy a pagar por lo que pase esta noche, estás muy equivocado y será mejor que te bajes.
- Esta noche no, pero si te gusto, pensé que podrías darme trabajo ¿o no?
- Eso sí, pero no des nada por hecho ¿vale?
- Bueno Tony, no lo asustes ¿vale? –Jaime salió en mi defensa– mira, es cierto que esto que estás viendo no es del todo legal, pero por si acaso quieres ir de hermano de la caridad, que sepas que a mí nadie me obliga a hacer esto, lo hago por placer y por dinero ¿vale?
- Sí, sí, y yo quiero que sepáis los dos que soy legal y que busco lo mismo que tú, Jaime, placer y dinero.

La charla fue muy tranquila, tal vez porque desde el primer momento todo quedó claro. El resto del camino Jaime y Tony (que así se llamaba el viejo) me fueron contando su historia. Tony era el jefe del puticlub de mi pueblo, su socio se encargaba del tema legal del club, ya sabéis, las putas y los putos mayores de edad, y él se encargaba del tema de los chicos aún adolescentes, que querían por placer o por dinero ejercer de putos. Me comentó que aparte de Jaime había tres chicos más, pero que de momento no me daría nombres, sólo me contaría cómo iba la cosa. Tony enseguida me dijo que si yo entraba en el negocio, estaría en una edad difícil, y sin engaños me dijo que seguramente me saliera poco trabajo, pero que el poco que me saliera sería muy bueno. Yo le dije que me explicara. Me comentó que algunos clientes pedían servicios de dos chicos, uno de 14 o así y otro ya mayor, que se encargara de iniciarle.

- Lo malo de este trabajo es que jóvenes sólo somos 3, tú si acaso serías el 4º, no creas que vas a encontrar mucha diversidad, en los 5 meses que yo llevo currando sólo me he tirado a 4 tíos, lo único que compensa es hacerlo con los otros niños, y no te mosquees Tony.
- No me mosqueo, en el fondo te entiendo, pero bueno.

Era increíble, durante unos minutos yo era uno más, no sabía qué prueba me tendría preparada Tony pero si la superaba y me aceptaba en su selecto grupo seguro que no me faltaría de nada.

- Ya hemos llegado, venga, vamos, todos abajo.

El chalet de Tony no era gran cosa, bajamos del coche, Jaime vio que no había nadie y me cogió la mano. Cuando Tony se nos adelantó un poco Jaime me susurró al oído:

- Estate tranquilo, ¿vale?. Te acepten o no, quedamos otro día para follar ¿vale?, me he fijado cuando has entrado desnudo al coche y me encantaría chupártela.

Jaime acompañó estas palabras cogiéndome el paquete con la mano y dando un pequeño apretón.

Jaime y yo nos sentamos en el sofá del salón y Tony se fue a la cocina a por algo de bebida.

- En cierta parte lamento haberte conocido así –me dijo Jaime algo apenado– cuando conozco a un nuevo colega prefiero primero ser colegas y luego ya sexo, me temo que contigo sea distinto.
- ¿Tú crees que follaremos hoy?
- Mira, no sé qué tendrá preparado Tony pero hoy desde luego aunque sea una pajilla cae ¿te apetece?

De nuevo comenzó a tocarme pero esta vez metió la mano por dentro de mis pantalones y directamente me empezó a masturbar.

- Será mejor que guardéis las fuerzas –dijo Tony mientras sostenía la bandeja en la que traía la bebida.

Jaime ni se inmutó y siguió a lo suyo. Se me hacía difícil hablar con Tony mientras Jaime me masturbaba.

- No te extrañe que se comporte así, Jaime es uno de los chicos más solicitados, y precisamente por cosas como esta. Bueno, venga, déjale que ya se la habrás puesto tiesa.
- Sí, como sigas así me corro en un segundo.
- Venga, vale –a Jaime pareció molestarle el tenerme que soltar la polla, ambos estábamos disfrutando muchísimo.
- Lo primero que quiero que sepas –me comento Tony mientras bebía de su copa– es que aquí está quien quiere, no sé qué idea tendrás de este mundillo pero mis chicos se caracterizan por ser gente sana, no sé si me entiendes, aquí nadie se chuta. Si no eres capaz de follarte a un viejo de 57 años por ejemplo sin colocarte no me vales, si quieres follar vas a follar pero demuestra que lo haces en parte por placer, no sólo por las pelas, lo que los clientes valoran es que saben que se follan a un chico sano que no le echará la culpa a las drogas ni a otras cosas ¿vale?
- Claro, y dime qué tendré que hacer, y sé sincero por favor.
- Eso prefiero que te lo cuente Jaime, así te lo contará más a vuestro rollo, espérame aquí ¿vale? –Tony se levantó y se marchó.
- Ahora te traerá la ficha, la rellenas y ya está, a currar –me dijo Jaime.
- ¿Ya está? ¿así de fácil?
- No, fácil no es, ya verás, la ficha no es sólo escrita, son pequeñas pruebas que le hacen saber si vales.

Tony regresó con un cuaderno y un maletín. Dejó el maletín en la mesa y abrió su cuaderno, pronto comenzó con las preguntas.

- Mira, rellenamos la ficha, luego te haré una pequeña prueba, si la pasas, te enseño un vídeo para que te hagas una idea y también unas fotos que son las que te tendrás que hacer para que yo enseñe a los clientes ¿vale?.
- Sí, ningún problema.
- Vale, te llamas Marcos, ¿Cuánto mides y pesas?
- Mido 1´60 y peso 52kg.
- ¿Cuánto te mide?
- ¿Tiesa? –le repliqué.
- Sí.
- Pues, no lo sé, unos 17 o así.

Tony abrió el maletín, en él había un metro, una cinta de vídeo, unos condones y el álbum de fotos.

- Desnúdate y póntela tiesa –me ordenó muy serio. Y así lo hice, me quité la ropa muy despacio y cuando quedé sólo con los calzoncillos Jaime me la empezó a tocar, luego se levantó del sofá y los dos nos pusimos de pie, me besó mientras me la tocaba por fuera del calzoncillo, lentamente se fue agachando y cuando tuvo su cara a la altura de mi rabo con un movimiento rápido me quitó el calzón y me la empezó a chupar, lo hizo muy despacio, y poco a poco aceleró el ritmo, calculo que pasaron unos 5 minutos, así hasta que la noté a reventar.

- Creo que es suficiente –dijo Tony.

Yo me separé de Jaime y con la polla tiesa me dirigí a donde estaba Tony con la cinta métrica.

- 18 cm. –dijo en voz alta mientras lo apuntaba en su cuaderno.
- Joder, qué polla tienes! –añadió Jaime mientras se levantaba hacia mí.
- ¿A ti cuánto te mide? –le repliqué.
- 15.

Yo seguía con la polla tiesa a sólo un palmo de Tony, Jaime se colocó detrás de mí, me agarró por la cintura y me frotó su paquete contra el culo, la sensación era riquísima, sentía su pene tieso por debajo de sus calzones de algodón, se juntaba la dureza con la suavidad. Miré la entrepierna de Tony, el bulto era inmenso, él estaba realmente cachondo aunque sabía controlarse. Con cuidado cerró su cuaderno y con una de sus manos me acarició los huevos mientras con la otra me rizaba el pelo del pubis, yo ya estaba demasiado cachondo como para parar, eché mis manos hacia atrás y agarré los cachetes de Jaime y empecé a masajearlos, Tony lentamente se acercó a mi polla, sacó la lengua y la dio una lamida de arriba abajo, y después se la metió entera en la boca, no sabéis cómo la chupaba, y por si eso fuera poco, en mi culo seguía el roce de la polla de Jaime. Pasaron así unos minutos y Tony decidió que había que cambiar de posturas.

- Vamos a la habitación, coger los condones –se veía quién era el jefe, Tony me quería dar el polvo de bienvenida.

Jaime se apoyó sentado, contra el cabecero de la cama, y a mí Tony me dijo que me pusiera a 4 patas y se la chupara a Jaime, y vaya si lo hice, pero mientras yo se la comía y Jaime me la cascaba, Tony empezó a meterme un dedo en el culo, luego 2, más tarde 3 y finalmente noté su verga tiesa a las puertas de mi culo, con sus manos me agarró fuerte de la cadera y de un empujón me la metió, he de decir que no me dolió pues yo ya tenía el agujero del culo bastante ancho porque cuando me quedaba solo en casa me metía cosas, el gusto fue inmenso, pero no sé, algo me faltaba, así que metí mis manos por debajo del culo de Jaime y acompañé mi mamada impulsándole hacia mí cada vez que bajaba, lo mismo que hacía Tony conmigo, nuestro ritmo se aceleró, Tony me la sacó y entonces me di cuenta que me estaba follando con condón, mejor, pensé, así ahora se la chupo. Hice amago de ir a comérsela pero no me dejó.

- Tienes que ser más sumiso y hacer lo que te manden –dijo Tony entre jadeos– poneos juntos de rodillas que os la chupo a los dos.

Y así lo hicimos, Jaime y yo juntamos nuestros capullos, y Tony empezó a lamérnoslas, Jaime y yo nos besamos apasionadamente chocando nuestras bocas, moviendo nuestras lenguas sin control. De repente él me metió un dedo en el culo, y yo claro, le correspondí. Así pasó otro rato hasta que Jaime dejó de besarme y miró nuestras pollas.

- No te lo pierdas.

Y al instante empezó a correrse, se corrió bastante la verdad y parte de su lefa fue a parar a mi polla, eso sumado a la espectacular mamada de Tony hizo que yo también me corriera de inmediato, y yo modestia aparte me corrí muchísimo. Finalmente Tony acabó con la cara llena de nuestra leche.

- Ahora vosotros.

Tony se quitó el condón, nos agarró de nuestras nucas y nos acercó las cabezas a su polla, Jaime y yo comenzamos a devorársela como perros hambrientos y tras 10 minutos obtuvimos nuestra recompensa, leche y más leche, era increíble cómo se corría Tony, parecía estar meando lefa, hubo de sobra para los dos.

Miré el reloj, tan sólo eran las 10, Tony se fue a la ducha y yo me quedé tumbado al lado de Jaime, estábamos sudorosos y muy cansados.

- ¿Y esto es siempre así? –le pregunté.
- ¿Así cómo?
- Pues de hacerlo y eso.
- No, no siempre, ten en cuenta que la mayoría de las veces estarás tú sólo con el cliente.
- Joe, pues ha sido un polvazo.
- Me alegro que te haya gustado, pero no te confíes, no siempre es así.

Estuvimos un buen rato hablando, pero ya de cosas más tontas.

Pasado un rato, Tony volvió a la habitación, sólo con los calzoncillos puestos, Jaime y yo seguíamos desnudos.

- Venid conmigo –dijo con una pequeña sonrisa.

Nos levantamos y fuimos al salón, nos sentamos y él de su maletín sacó una cinta de video, la famosa cinta que debería ver si le gustaba en la cama. Yo estaba impaciente por ver lo que había y al rato comenzó, en ella salían 2 chicos de unos 14 años, Jaime me dijo que eran David y Manu, sentados en un sofá. Pasado un rato empezaban a acariciarse y a besarse mientras se desnudaban, una vez desnudos, el que me dijeron que era David, moreno, ojos verdes, 1´54 aproximadamente, ni un sólo pelo salvo en la polla, que le medía como unos 15cm en erección, se agachó y comenzó a chupársela a Manu, rubio con media melena, ojos azules, 1´64, cuerpo con abdominales muy marcados, también sin pelo y con una tremenda polla de unos 18cm increíbles para sus 14 años, mientras este le cascaba una paja. De repente el vídeo se cortó.

- Creo que ya te haces una idea de qué clase de videos te vamos a grabar ¿verdad? –me dijo Tony bastante serio.
- Sí, ningún problema –le repliqué.
- Muy bien, pues ahora quiero que veas las fotos del catálogo, estas fotos te las haré mañana, y los videos tardaremos más.

Cogió el álbum y lo abrió por las páginas finales, las fotos de esas últimas páginas estaban denominadas como “Menores”, y salían Jaime, David y Manu. En las primeras muy guapos, bien vestidos, muy peinados, pero poco a poco en las fotos ellos salían con menos ropa, o en bañadores, incluso desnudos pero sin enseñar nada. Al lado de sus primeras fotos, una ficha que tenía los datos que me habían preguntado a mí, luego ya sólo sus nombres. También había fotos de ellos juntos abrazándose o riendo, todas con poses de buen rollo.

- Bueno, ¿cómo lo ves? –me dijo Tony.
- Pues deseando empezar. Oye, ¿esto quiere decir que estoy contratado?
- Sí, siempre y cuando aceptes ahora las condiciones del contrato.

A todo esto Jaime observaba contento la escena sin decir ni mu.

- Pues a ver, en lo que estés de vacaciones en el pueblo, siempre que alguien quiera acostarse contigo, yo te mandaré un mensaje, siempre en horas de mañana o tarde, nunca más tarde de las 9, ¿vale?.
- Ok, sigue.
- Cuando acabes tus vacaciones, si quieres seguir, sólo trabajarás los fines de semana, así que procura venir ¿ok?

Asentí con la cabeza.

Luego en el tema de dinero, es muy complicado, así que no te voy a decir nada porque depende de muchos factores pero en los mensajes que te envíe te diré. Sólo, y esto que te quede muy claro, sólo podrás rechazar clientes por motivos de salud o porque en ese momento sea muy sospechoso salir de casa, ¿lo entiendes?
- Sí, claro, no hay problema.
- Pues nada más, ya eres uno de los nuestros.

Jaime me dio un beso de bienvenida y Tony me agarró la polla. Yo estaba muy contento, así que decidimos brindar, pasamos un buen rato hablando, me gustó saber que no todo sería sexo. Luego Tony me acercó al bosque y desde allí fui andando a casa, quería acostarme pronto para descansar pues habíamos quedado temprano para hacerme las fotos.

Al llegar a casa cené tranquilo, me duché, me hice una paja por los nervios que tenía y me dormí.

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AQUÍ TERMINA LA PRIMERA PARTE, PERO LA HISTORIA SIGUE, PRONTO HABRÁ MÁS. SI QUIERES CONTACTAR CONMIGO, MI DIRECCION DE EMAIL ES, chicoescritor@hotmail.com, contestaré a todos los mails.


 

 

 

 


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