También tenían la costumbre los profesores
de hacer repetir lo que estaba mal y siempre en las horas de recreo y en
las excursiones. El caso fue que cuando acabamos nuestra semana de dormitorio
el jefe de dormitorio nos hizo llamar a José Luis y a mí.
Cuando llegamos nos comentó que no habíamos limpiado los
cristales del dormitorio en toda la semana y que lo haríamos al
día siguiente cuando los demás se fuesen de salida al pueblo.
Nos quedaríamos a cargo del profesor de lengua y con tres chicos
de séptimo curso que no habían limpiado bien el patio y lo
tenían que barrer entero.
La noticia no nos hizo mucha ilusión pero no podíamos
protestar y nos quedamos sin las 4 horas de salida semanal al pueblo.
Cuando los demás se fueron el profesor de lengua
Jorge nos dio los materiales de trabajo y nos dijo que si lo necesitábamos
estaría corrigiendo los exámenes en su despacho, por lo que
nos quedamos solos en el dormitorio. Cuando ya habíamos acabado,
nos sentamos en nuestras camas y hablando decidimos pegarnos una ducha
ya que estabamos un poco sudados.
Las duchas no eran individuales, pero tampoco tenían
cerrojo, por lo que cuando estaba dentro mi amigo abrió la puerta
y entró, yo me tapé y dije:
- ¿Que haces?
- Nada, es que en mi ducha no sale agua caliente y como
tu no te quejas vine aquí. No te preocupes que espero a que acabes
y luego entro yo bajo el chorro.
Yo seguí duchándome cuando note entonces
que algo me tocaba la polla. Ni corto ni perezoso José Luis se había
puesto de rodillas y había metido mi polla, por aquel entonces pollita
todavía, en la boca. El placer que sentí fue impresionante
y aunque mi primer impulso fue separarme, seguí allí mirándolo
como un bobo y dejándome hacer. Cuando vio que yo no protestaba
se untó un poco de jabón en el dedo y fue palpando hasta
llegar al ano, introduciendo despacito su pequeño dedo, la sensación
era maravillosa y en eso que me vine en su boca. Era la primera vez que
eyaculaba con fuerza y él sorbió hasta la ultima gota.
- ¿Te ha gustado?.
- Si. - le contesté - ha sido genial. ¿Dónde
lo has aprendido?
- Me lo enseñó un chico mayor del pueblo.
- Ahora me toca a mí -dije.
Y agachándome comencé a chuparle el rabo, que
no tendría mas de 12 cm, pero a mí me pareció maravilloso.
Poco después él me levantó, se inclinó delante
de mí y me dijo que le introdujera la picha en el culo que eso le
gustaba mucho y yo le introduje 14 cm de inocencia infantil lubricados
con champú del pelo. El se corrió
al cabo de un rato en la pared y yo volví a correrme
dentro de él, fue maravilloso, cuando ya estabamos casi vestidos
aparecieron los de séptimo a ducharse, pero nosotros repetimos esto
cada vez que pudimos durante el resto del curso.
Al año siguiente, él no volvió...
* * *