El Internado



Cuando tenia 13 años quise ir a un internado en el que había estado mi primo y
del que él contaba maravillas y allí fui. Fue poco después de mí 14 cumpleaños cuando tuve mi primera relación sexual.
En el internado los mas jóvenes teníamos un dormitorio común, quedando para los de mas de 16 años los dormitorios dobles. Enfrente de mi cama dormía un chico
de Segovia que se llamaba José Luis, que no se por qué me atraía como amigo.
Allí teníamos turnos de limpieza, que se hacían entre dos o tres. Un día mientras limpiábamos los dormitorios, salió el tema del sexo y los dos nos excitamos bastante, en eso él me dijo "si me la enseñas, te la enseño".
Yo me quede a cuadros, porque hasta ese momento nunca me habían interesado mucho por ver la polla de otro chico y le dije que no, que me daba corte. La verdad es que estaba empalmado. Y todo quedó ahí.

También tenían la costumbre los profesores de hacer repetir lo que estaba mal y siempre en las horas de recreo y en las excursiones. El caso fue que cuando acabamos nuestra semana de dormitorio el jefe de dormitorio nos hizo llamar a José Luis y a mí. Cuando llegamos nos comentó que no habíamos limpiado los cristales del dormitorio en toda la semana y que lo haríamos al día siguiente cuando los demás se fuesen de salida al pueblo. Nos quedaríamos a cargo del profesor de lengua y con tres chicos de séptimo curso que no habían limpiado bien el patio y lo tenían que barrer entero.


La noticia no nos hizo mucha ilusión pero no podíamos protestar y nos quedamos sin las 4 horas de salida semanal al pueblo.

Cuando los demás se fueron el profesor de lengua Jorge nos dio los materiales de trabajo y nos dijo que si lo necesitábamos estaría corrigiendo los exámenes en su despacho, por lo que nos quedamos solos en el dormitorio. Cuando ya habíamos acabado, nos sentamos en nuestras camas y hablando decidimos pegarnos una ducha ya que estabamos un poco sudados.
Las duchas no eran individuales, pero tampoco tenían cerrojo, por lo que cuando estaba dentro mi amigo abrió la puerta y entró, yo me tapé y dije:

- ¿Que haces?


- Nada, es que en mi ducha no sale agua caliente y como tu no te quejas vine aquí. No te preocupes que espero a que acabes y luego entro yo bajo el chorro.


Yo seguí duchándome cuando note entonces que algo me tocaba la polla. Ni corto ni perezoso José Luis se había puesto de rodillas y había metido mi polla, por aquel entonces pollita todavía, en la boca. El placer que sentí fue impresionante y aunque mi primer impulso fue separarme, seguí allí mirándolo como un bobo y dejándome hacer. Cuando vio que yo no protestaba se untó un poco de jabón en el dedo y fue palpando hasta llegar al ano, introduciendo despacito su pequeño dedo, la sensación era maravillosa y en eso que me vine en su boca. Era la primera vez que eyaculaba con fuerza y él sorbió hasta la ultima gota.


- ¿Te ha gustado?.


- Si. -  le contesté - ha sido genial. ¿Dónde lo has aprendido?


- Me lo enseñó un chico mayor del pueblo.

- Ahora me toca a mí -dije.


Y agachándome comencé a chuparle el rabo, que no tendría mas de 12 cm, pero a mí me pareció maravilloso. Poco después él me levantó, se inclinó delante de mí y me dijo que le introdujera la picha en el culo que eso le gustaba mucho y yo le introduje 14 cm de inocencia infantil lubricados con champú del pelo. El se corrió
al cabo de un rato en la pared y yo volví a correrme dentro de él, fue maravilloso, cuando ya estabamos casi vestidos aparecieron los de séptimo a ducharse, pero nosotros repetimos esto cada vez que pudimos durante el resto del curso.

Al año siguiente, él no volvió...
 

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