INTERRACIAL

Relatos: Ángel Nocturno


Después de un tiempo sin escribir ningún relato, aquí tenéis el décimo, ya que por cuestiones personales no me ha sido posible ponerme a escribir. Supongo que ya me conoceréis, con este son ya diez relatos los que publico en esta página Web, TeenLover.net a la cual le agradezco que nos dé la oportunidad a algunos a contar nuestras experiencias sexuales. Como antes comentaba, INTERRACIAL es ya el décimo relato que escribo, y como ya sabéis todos ellos son verídicos. Para aquel que sea la primera vez que lee uno de mis relatos me voy a presentar: Soy un chico de diecinueve años, vivo en Arroyo de la Miel (Benalmádena), un municipio costero de la provincia de Málaga (España) y me encanta el sexo, tanto que creo que soy ninfómano, jeje. Bueno, voy a empezar a relataros esta historia.

Un fin de semana, para ser más exacto un sábado por la noche, no había salido de juerga, y la verdad es que estaba solo en mi casa y muy, pero que muy cachondo. De esas veces que a lo mejor estás viendo una película X y no quieres correrte esperando a que por sorpresa aparezca alguien y puedas follar. Bueno, esa noche, como antes mencionaba, tenía unas ganas locas de comerme una buena polla, o mejor aún, que después de comérmela visitara mis entrañas, que me follara. Así que no lo dudé mucho, cogí mi moto y me fui a la playa, os estoy hablando del verano del 2004.

Una vez llegué, me bajé hasta unas hamacas que había frente a la orilla, no vi a nadie en ese momento, ya eran las cuatro de la mañana y estaban todos los bares del paseo marítimo cerrado. Sin pensármelo dos veces me bajé los pantalones y los boxers y me acomodé en la hamaca, espabilé mi polla, la cual se despertó rápidamente, y mi mano empezó a acariciarla de arriba a abajo. Saqué del bolsillo del pantalón un botecito de Poppers (un líquido que se utiliza para el sexo entre gays, su función es ponerte a mil por hora, se compra en los sex-shop, y no es tan inofensivo como lo pinto yo en mis relatos, para algunas personas puede acarrearles problemas de salud, como taquicardias, etc.) Olí el líquido que contenía el frasco y enseguida empecé a notar sus efectos, mi mano fue acelerando la caricia y me fui calentando de una manera considerable, miraba para todos lados, en busca de una polla para comer, pero no había nadie en la playa.

Cuando los efectos del poppers se me pasaron, me subí los pantalones y miré hacia el Paseo Marítimo, desde lejos veía dos siluetas que se acercaban lentamente por el paseo, me fui acercando hacia el muro, y a los pocos minutos las dos siluetas ya se habían desvanecido y habían descubierto a dos chicos jóvenes, de unos 24 años, de raza negra, caminaban solos, y yo sin pensármelo dos veces, como todo lo que hago, les llamé cuando caminaban por mi lado, en ese momento me bajé la cremallera y me saqué la polla, que aún se mantenía erecta. Los chicos con mirada desconfiada me miraron, el chico no hablaba español, así que por señas le intenté decir que yo quería comerles a ellos la polla. Al cabo de unos minutos parece que me entendió y uno de ellos, el más joven se bajó la cremallera de su pantalón. Así que supe enseguida de lo que ese gesto significaba, me iba a llevar una polla a la boca.

Con señas le dije que me siguiera, lo llevé hasta la misma hamaca en la cual había estado antes y se tendió en ella, dejándome un rabo negro a mi entera disposición. En ese momento su polla estaba dormida, así que saqué de nuevo mi bote de Poppers y lo olí, agarré su polla y me la llevé a la boca. Cabe destacar que el chico era bastante guapo, y por debajo de su camiseta pude notar unos abdominales bien trabajados. Su polla fue creciendo dentro de mi boca, hasta que llegó un punto que no me la podía meter entera porque era bastante grande y gorda, de unos 21 cm. de larga. Estaba flipando, muchas veces había deseado montármelo con un chico negro. Mientras saboreaba la polla del chico, el otro se iba acercando lentamente a donde estábamos nosotros, yo me la seguí metiendo rápidamente en la boca, mientras sus manos me agarraban fuerte la cabeza y me indicaba el camino de su polla. Éste se levantó, se desnudó completamente y le dejó el sitio al otro chico, que se tendió de igual manera y se abrió la cremallera del pantalón dejándome una nueva polla para mamar. Una vez me la metí en la boca, olí el Poppers y empecé a notar que mi culo recibía una visita magnífica, una polla negra, mientras se la mamaba al otro chico, el primero me enculaba hasta el fondo, me la metía una y otra vez por el culo, 21 cm. de placer que entraban y salían a su antojo. Yo me agarré a la hamaca, mientras me estaban follando dos tíos a la vez, uno por la boca y otro por el culo. El placer recorría todo mi cuerpo, mientras me follaba el culo como a mí me gusta, rápidamente, una y otra vez, PLAS PLAS PLAS se escuchaba en el eco de la playa, una y otra vez, sus huevos tocaban contra mi pelvis.

Al cabo de unos minutos sacó su polla de mi culo, y le dejó paso al otro chico, el cual también tenía una polla grande, incluso más gorda que el otro, cambié de postura, y esta vez coloqué mis piernas sobre sus hombros dejándole el camino libre para que me follara y lentamente empezó a abrirse camino por mis entrañas, sus movimientos al follarme eran increíbles, me la sacaba entera y volvía a meterla hasta el fondo, una y otra ves, mi respiración se aceleraba, mientras el otro chico me metía la polla en la boca…

Al cabo de unos minutos, más bien largos, me la sacó, me puse boca arriba en la hamaca y los dos se corrieron sobre mí, dejándome lleno de deliciosa leche blanca, salidas de dos tubos negros, los cuales relamí antes de que se marcharan, quizás para siempre, o quizás hasta dentro de poco, y me quedé tumbado en la hamaca contemplando cómo desaparecían de la playa y sosteniendo en mis manos los dos condones que habían sido testigo de la follada…


Espero que os haya gustado…
¿Quieres más?

Angel_nocturno_19_ @ hotmail.com




 

 

 

 

 

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