JAIME
Sin decir nada salí
fuera. Todavía en la calle se oía la música de la discoteca, y pensé en cómo
había podido haber aguantado tanto tiempo dentro. El alcohol todavía hacía
estragos en mi cabeza y piernas por lo que busqué un lugar apartado de la
entrada para relajarme un poco. Me senté en el capó de un coche y me metí las
manos en los bolsillos. Quedaban pocos días para que la primavera llegase pero
aun así hacía bastante frío, demasiado para esa época del año.
No había pasado ni un minuto cuando Jaime salió también de la discoteca y en cuanto me vió se sentó a mi lado y me puso el brazo derecho por encima de los hombros.
- Me ha dicho Adri que estabas fuera ¿te encuentras bien?
- Sí, sólo un poco mareado por las copas y el aire cerrado de dentro.
- Yo también necesitaba tomar el aire. Además estoy bastante cansado y creo que me voy a ir a casa ya, al final te vienes ¿no?
- No sé.
- Vale que sí, voy a entrar a por mi abrigo me despido de todos estos y nos vamos, tú quédate aquí que ya les digo yo que estás mareado y que nos vamos.
No contesté, y se metió de nuevo en la discoteca. Yo sabía perfectamente lo que iba a pasar. Jaime y yo ya nos habíamos enrollado varias veces. Siempre que sus padres se iban de viaje y se quedaba solo me iba a dormir a su casa y cuando eran los míos los que se iban igual. No lo sabía nadie del grupo, oficialmente sólo éramos mejores amigos. Nuestro ambiente era el de niños bien de familia conservadora, y los gays no eran una cosa bien vista.
Jaime salió de la discoteca y me ayudó a levantarme, yo estaba algo mejor, con el aire de la calle se me había pasado un poco el sofocón de estar en ese antro pero todavía estaba muy borracho. Jaime había vuelto a poner su brazo por mi hombro, esa tontería me encantaba, me hacía sentir genial.
Subimos al coche y yo le dije conduce despacio porque con el alcohol me marearía más, pero lo que sucedía en realidad es que él también había bebido, no tanto como yo desde luego, pero había tomado lo suyo y me daba miedo que tuviéramos un accidente.
Jaime estuvo hablando durante el viaje para que yo no me quedase dormido, casi todo el rato hablamos de las notas de la universidad. Habíamos tenido los exámenes hacía una semana y era lo único que se le ocurrió contar para evitar que me durmiera.
Cuando llegamos a su casa le pasé mi brazo por su cintura y apoyé mi cabeza en su cuello, la verdad es que estaba bastante borracho y como sabía lo que iba a pasar también estaba ya bastante caliente.
- Anda siéntate en el sofá, que yo dejo las cosas en mi cuarto y ahora vengo.
No puede ni contestarle. Fui al salón y me desplomé en el sofá haciendo mucho ruido. Jaime volvió y traía un dvd.
- Es de risa, podemos verla y después nos vamos a dormir.
-Vale.
Es lo único que me salió. Jaime puso la película y se sentó a mi lado. Yo no estaba para sutilezas y antes de que terminasen los créditos iniciales apoyé mi cabeza en su hombro y le cogí la mano. Él se incorporó un poco y se tumbó sobre mi y me comió toda la boca. Me acuerdo que pensé "joder que gusto, se me va a bajar el pedo a polvos".
Así estuvimos un rato hasta que me empezó a meter la mano por dentro del pantalón y a sobarme la polla que ya la tenía muy dura.
Paramos un momento y nos quitamos toda la ropa menos los calzoncillos, después seguimos besándonos y sobando nuestros cuerpos. Él seguía sobre mi hasta que paró de besarme y fue bajando por mi cuello, luego el pecho, bajó hasta el ombligo y me besó la abdominales. A mi se me escapó un gemido, Jaime me miró a la cara y sonrió sin dejar de darme besos justo encima del elástico del calzoncillo. Yo estaba a mil, con mis manos le empujé la cabeza y entendió perfectamente que me había cansado de besitos.
Me desnudó del todo y empezó a besarme los huevos y hacerme una paja. Estaba cachondísimo, tuve que pararle un momento para evitar correrme, después me dio unos besos en los huevos y subió y nos morreamos de nuevo. Después yo le quité el calzoncillo y me metí toda su polla en la boca. Se la estuve chupando un buen rato, pero él me paró. Apagó la tele que seguía encendida aunque nadie la hacía ni caso y nos fuimos a su habitación.
Nos tumbamos en la cama y volvimos a besarnos, ahora su lengua sabía un poco más fuerte, y me di cuenta que era el sabor de mis propios huevos lo que notaba. Él se giró y nos pusimos a hacer un 69. Yo estaba a mil y no aguanté mucho, me corrí dentro de la boca de Jaime que chupó toda mi leche y se la tragó. Al poco dio un gemido muy fuerte y se retorció entero, entonces yo subí el ritmo de mi mamada y se corrió en mi lengua. Después se la chupé hasta dejarla completamente limpia.
Nos levantamos y nos metimos en la cama completamente desnudos y entre besos y abrazos nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente cuando lo desperté besándole en la nuca para repetir lo de la noche anterior pero esta vez en la ducha.
MAX
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