Juan

El aviso del diario decía: Se necesita administrador para campo en la provincia de Buenos Aires, presentarse con propuesta el día lunes después de las 13.00 hs. Lamentablemente la empresa para la que trabajaba por razones de presupuesto debía cerrar, razón por la cual ese lunes a la hora señalada me presente.

Me atendió Amelía, la dueña del campo, una mujer muy encantadora, me explico todo el trabajo, las condiciones, y me dio una nueva entrevista para la semana entrante.

Bueno, a todo esto les cuento que me llamo Ignacio y me dicen "Tati", tengo 20 años, estudio relaciones laborales, soy de 1.75, de tez blanca, ojos claros y hago mucha gimnasia sobre todo gym para mantener mi figura que es muy armónica y como dicen mis amigas tenés un culo que es envidiable, redondo, paradito y por supuesto gente me gustan los hombres y mucho.

Cuando acudí a la segunda entrevista Amelía ya tenía todo listo, la propuesta que le envié le gusto, hablamos de los costos y así quedo firmado el contrato por tres meses, que sería el tiempo que el administrador que ella tenía se tomaría para hacerse una intervención, o sea que a partir del 1 de noviembre me haría cargo del campo, y mi nueva residencia sería esa a 400 km de mi domicilio, no lo dude y convinimos en hacer una visita formal al lugar para la presentación.

Partimos el domingo muy temprano, al llegar el lugar me pareció hermoso, esta la casa principal con pileta, la del administrador, la que yo ocuparía y la del encargado general. Sería largo describir todo lo que tenemos aquí y lo bien que se respira, es como tener un paraíso con trabajo y gracias a Dios mucho.

Al ser día domingo el grueso del personal no estaba pero si los principales, es decir el administrador y el encargado general, a eso de las 11.00 fue la reunión, Amelía estaba al frente cuando ingresaron, atónito quede cuando conocí al Encargado General, a Juan quien me extendió su mano gruesa para saludarnos, un como esta joven fue todo lo que me dijo y nos sentamos para hablar de trabajo.

Mis ojos no podían dejar de mirarlo, su porte de macho se imponía, su metro noventa, sus espaldas, el físico era todo fibra, sus cabellos rubios ondulados estaban cubiertos por una gorra que el quedaba genial, tenía una camisa a cuadros que le dejaba ver su pecho blanco, sus bombachas color verde aceituna sin cinto permitían ver la naciente de sus pelos del pupo para abajo, sus alpargatas, en fin todo lo que ese tipo tenía y tiene me calentó. De más está decirles que Juan es la mano derecha de Amelía, ya que esta deposita toda su confianza en él y ya hace 15 años que trabaja en el lugar.

El almuerzo fue muy bueno, a la tarde recorrimos todo el campo, cosa que yo debería hacer a diario, vimos los establos, corrales, sembradíos, los garajes con los tractores, dos camionetas y un auto que estaban a disposición para movilizarse, la verdad es un grupo de trabajo muy bien organizado y del que estoy orgulloso de pertenecer.

Nos despedimos y una vez más Juan me dio la mano con un usted cuente conmigo para lo que mande, durante el viaje de vuelta mi adrenalina hizo desastres en mi, me había dilatado sin haberme tocado, no podía dejar de pensar lo que sería una cama con ese tipo.

Y llegó el día esperado, a las 06.00 de la mañana todos a trabajar, Juan era el hombre orquesta, distribuía a la gente, atendía a los puesteros, en fin a esa hora la tarea es fuerte, Amelía estaba con nosotros y me decía ves porque te digo que es mano derecha, se encarga de todo y es el tipo mas respetuoso que he conocido.

A las 10.00 emprendieron el regreso, quedamos solos y ahí me sorprendió al decirme: bueno Tati espero que desde hoy seamos un buen equipo de trabajo y como te dije contá conmigo para todo, desapareció el usted y empecé a conocer a una persona más que buena.

¿Sabes andar a caballo? fue lo primero que me preguntó, todo colorado le dije que no, yo te voy a enseñar, no te preocupes. Los horarios eran de 06.00 hasta las 12.00 y de 14.00 a 17.00. Cada uno hacía su comida en su casa, para quedar bien ese día y los posteriores cocine para los dos. El me contó de su vida, esta separado tiene una hija de tres años que ve seguido, tiene 39 años, según él su carácter es muy dominante y no le dura nadie al lado, es exigente, le gusta que lo atiendan, yo le contaba que estaba solo, que sabía hacer de todo en la casa, que contara conmigo para todo, la verdad me sorprende todo lo que sabes hacer me decía, no lo tomes a mal pero sos una hembrita perfecta, eso me dejo de cama, no supe que contestarle.
Pasaron los días y nuestra amistad creció, nunca me voy a olvidar el día que me dijo que la ropa que yo usaba no era para ese lugar, como haces para usar esos pantalones tan ajustados?, nada Juan me los pongo, y ahí quedo todo, eso me dio la pauta que el tipo miraba mas de lo que yo creía. Y claro seguía insistiendo en enseñarme a andar a caballo y no les miento yo se lo decía todos los días, quería que me suba, que me coja, que me haga lo que el quería.
Los días sabados se trabajaba hasta las 12.30, ya casi finalizaba noviembre y el tiempo era mas que lindo, Tati, me dijo el viernes a la noche, mañana te tengo que enseñar a andar a caballo, a todo esto les cuento que los roses con Juan se habían hecho cada día mas asiduos, con respeto pero no nos dejábamos pasar una, ya había algo en el ambiente que necesitaba darle forma. Prepara comida y ni bien se valla todo el personal lo hacemos, me dio un beso y se fue a dormir a su casa.
El día era espectacular, un sol a pleno, cuando vino a desayunar no pude dejar de mirar su bulto y se dio cuenta, mientras le sobaba maté su mano, lo acarició un par de veces, trague saliva y seguí. Vamos a ir hasta la laguna y ahí vas a aprender. Cuando quedamos solos, Juan se fue hasta el establo a preparar los caballos y yo me cambie de ropa, me puse una tanguita y un short cortito que dejaba mi culo a full, arriba una remerita cortita, no puedo dejar de contarles cuando me vio, respiro hondo y soltando una sonrisa me dijo "todo eso es para mi", si, si todo le dije. No había dos caballos, solo uno y bueno, tuve que subir, el me ayudo y sus manos se perdieron en mi raya, luego subió él y me acomodé encima de su verga, su brazo rodeó mi cintura para acomodarme a su gusto, te gusta así me decía mientras me movía, claro que sí y partimos. A la medía hora de camino la transpiración hizo que nos saquemos él su camisa y yo mi remerita, sentía su respiración en mi nuca, su brazo me apretaba, qué hermosas tetas tenés Tati, y sin disimulo me las tomo con sus manos, yo no daba mas y pronto me di cuenta que el tampoco, su verga dura quería salir, cuanto falta Juan para llegar le dije??, ya llegamos mi amor ves adelante esa es la laguna.

El lugar es hermoso, solitario y lleno de arbustos, una vez abajo no hubo palabras solo besos, caricias y la desnudez de ambos, la calentura hacía locuras en nosotros, la verga de Juan era mucho mas grande de lo que yo creía, la devore, si mi amor eso haceme eso y mucho más, mi cola solo necesito que esa cabeza se pusiera en la puerta para demostrarle mi dilatación. Ahí tirados en el suelo, sobre los pastos fue nuestro primera cogida, ahí entendí lo de su dominación, su virilidad es terrible, la tarde le fue poca para cogerme, la noche siguió con el mismo ímpetu que a la tarde, Juan es un semental, un potro y a su ves es el mas dulce y tierno de los amantes, me domina, me hace subir a los éxtasis mas locos, me cuida, me exige como hembra, y y le devuelvo de la misma manera. Si algo sabía de sexo y cogidas creo que no son nada a lo que me hace Juan, es adicto y mucho nos reímos cuando él me cuenta de las pajas que se hacía mirándome el culo y pensando de la forma que me la pondría, aun nos quedan lugares donde no le hemos echo, pero ya llegarán.

Hace cinco meses que vivimos juntos, sigo trabajando en el campo, vengo de vez en cuando a ver a mi familia, conocí a la nena de Juan y hacemos un trío que nos divertimos mucho.
       
Amelía me confirmó en el puesto y está más que contenta de la forma que llevamos las cosas con Juan.

Que les puedo decir, no puedo pedir nada mas, solo cruzar los dedos para que esto siga, saben una cosa estoy tan enamorado de este macho no sé qué decir, él está sentado a mi lado mientras les cuento nuestra realidad, y me dice "tendrías que darles más detalles de como te cojo mi amor" y su sonrisa me copa, no, no, esas cosas son sólo para mí.

Desde el campo les dejamos saludos. Tati y Juan.
 

 

 

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