La Cabina del Sex-Shop
Eran sobre las diez y media de la mañana. Yo estaba
en la capital y no conocia nada, solo un par de sitios. Estaba haciendo
tiempo por las tiendas hasta que fueran las once. A esa hora habia quedado
con un chico.
La verdad es que sólo habia quedado con él
para pasar el tiempo ya que si no las restantes 5 horas las hubiera pasado
sólo y aburrido. Ni siquiera sabia por qué habia contestado
su anuncio del periodico.
Llegaron las 11 menos cuarto y me dirigí hacia
el sitio. Ya me veis allí, esperando, debajo del paraguas. Para
ese entonces yo tenia 15 años. Las horas transcurrían y de
repente se plantó ante mi un tio de metro ochenta, delgado, moreno,
pelo corto, con gran paquete y 21 añitos de vicio. Estaba de bueno.....
me quedé asombrado al verle. Por un instante imaginé cómo
sería tener su gran polla dentro de mi boca, lamerla, succionarla
y hacerle gozar como habia visto en las películas. Se me puso dura
de seguida, y él, con un pequeño roce sobre mi paquete, me
dijo:
- Guarda tus energias para luego!
Lo cual me puso más cachondo aun. El problema estaba en el sitio.
Él no tenia coche y su casa estaba llena de gente. Empezamos a dar
vueltas por la ciudad y yo, al ver un sex shop, me metí dentro.
No habia estado nunca en ninguno, pero entré con una seguridad tan
grande que el chico no me dijo nada. Me fui directamente a las cabinas.
Él me siguió. Abrí la nº 3, pegué un tiron
de él, y nos metimos dentro.
Saque mi polla en seguida. Él se extraño
de que fuera tan rápido, pero le gustaba. Me la cogió por
la base y empezó a succionarmela. No sé si es porque era
la primera vez, pero me hizo disfrutar un montón. Cada vez que bajaba
su boca recorriendo toda mi polla y trazando círculos concéntricos
sobre el glande se me ponia más dura. Él sabia dónde
y cómo chuparla. Tuvimos que dejarlo ya que si no me hubiera corrido.
Ahora tenia ganas de chuparla yo. Él se sentó en el gran
sillon, relajó sus musculos y dejó que yo hiciera lo que
quisiera. Puse gran empeño en su polla. Hacía tiempo que
deseaba comerme una entera, y encima él estaba de muerte. Disfruté
un montón con su capullo, grande y bueno. Eso si que era una buena
polla. Estuve un buen rato comiendo y él, por los ruidos que emitia,
creo que tambien disfrutó. Luego se sacó una cosa del bolsillo.
Era un paquete de lubricante con gusto, el cual se puso en la boca y pasó
por todo mi ano. Lentamente me fui sentando en su polla. Cuanto más
me la metía más disfrutaba, aunque era tan gorda que dolia
un poco al entrar. Empecé a cabalgar sobre ella. Nunca crei que
se me daría tan bien. De repente la sacó de mi culo, con
un ávido movimiento me giró y me puso mi cara en frente de
su polla, yo no comprendía por qué, pero sí lo hice
cuando soltó su tremenda carga sobre mi boca y mi cara. Qué
buena que estaba su leche, leche de santos.
Ya no se le puso más de pie, pero la boca sí que la tenia
bien. Empezó a lamerme por la zona de entre las piernas. Sentía
un placer inmenso y no hizo falta mucho tiempo para que me corriera. Le
avisé y se lo eché todo dentro. Qué a gusto que me
quedé. No sé si eché mucho o poco porque se lo tragó
todo, pero creo que esa corrida fue bestial.
Despues de esto hicimos lo que tendriamos que haber hecho al principio:
besos, caricias, etc... estuvimos viéndonos una temporada, luego
él tuvo que hacer la mili y le destinaron a otra capital. Todavía
le estoy esperando.
Fdo: Topelove
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