Dos son compañía, tres... ˇesta bárbaro!
Me estaba dando una ducha después de un terrible día de gimnasio, cuando escuche que alguien entraba, creí que estaba solo, no le di mucha importancia hasta que los sonidos comenzaron a tornarse extraños, así que salí de mi ducha y empecé a caminar hacia donde venían los sonidos, definitivamente eran gemidos, y me estaba excitando, despacio me acerque y pude verlos, ahí estaban, el negro, un terrible semental, con los músculos de Arnold Shwartseneger, pero en versión caoba, tenia la espalda apoyada contra la pared de la ducha, con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente elevada era él el que gemía, y Martín, un rubio de aquellos, delgado pero muy bien formado, se la estaba chupando, arrodillado frente a él.
Lo primero que me sorprendió fue como Martín podía tragarse semejante verga, no se bien el largo, gran parte la tenia el rubio dentro de la boca, pero el ancho, increíble, creo que le costaba mantener la boca tan abierta, y yo había pensado que era solo bulto, cuando lo miraba con sus calzas.
La imagen termino de excitarme, estaba al re palo, podía sentir la sangre pulsando en mi pija, me acerque y forzando al grandote a bajar la cabeza lo bese en los labios, él no ofreció ninguna resistencia, mientras los besaba pude sentir que Martín comenzaba a masajearme la verga, yo con la mano derecha jugaba con el pezón izquierdo de Paulo.
El vapor hacia que la escena me excitara más, empecé a sentir los suaves labios de Martín sobre mi pija, su lengua jugaba con la cabeza y por momentos succionaba, dejaba mi pija para meterse mis huevos en la boca, los dos, no era problema después de haber tenido la verga de Paulo, y volvía a chupármela mientras su mano jugaba con mis bolas, y un dedo recorría el camino hasta el agujero de mi culo, todo mientras Paulo y yo seguíamos aferrados uno al otro por nuestras bocas, tenia que hacer algo, si Martín seguía como hasta ahora iba a acabar en cualquier momento.
Logre moverme y Martín volvió a Paulo, yo aproveche para separarlo de la pared y colocarme detrás de él, le pase la lengua por el cuello y la oreja, su color era increíble, el vapor hacía que su piel brillara, y su espalda parecía un muro de músculos, y su culo, redondo, firme, me arrodille detrás de él y empece a besarle el culo y pasarle la lengua, Paulo se inclinó ligeramente hacia delante como autorizándome a más, mientras con una mano separaba su nalga derecha, lo ayude con mi mano izquierda y estire la mano derecha para agarrarle la pija a Martín, que estaba bien dura, él seguía sumergido en la gran verga de nuestro amigo, mientras yo pasaba mi lengua por todo su culo.
El culo de Paulo era perfecto, y un botón casi rosado se descubrió de pronto, no podía resistirme, lo bese, le pase la lengua, y también se la metí, el anillo del agujero de su culo presionaba alrededor de mi lengua y la idea de cogerlo cada vez me volvía más loco, deje la pija de Martín y puse la punta de mi dedo índice sobre su agujero y comencé a masajear, metiéndolo despacio, primero solo la punta luego todo el dedo, despacio mi dedo entraba y salía de su culo, y el gemía, cosa que me calentaba más, mi dedo comenzaba a moverse más rápido cuando el llevo su otra mano para atrás y así separarse bien las nalgas, al dedo índice se le unió el mayor y juntos entraban y salían del culo de Paulo, mientras Marín seguía su esmerado trabajo chupándole la pija! y pajeándose a la vez.
No podía contenerme, me levante y apoye la cabeza de mi pija en el culo de Paulo, y empecé a empujar, su culo no ofreció ninguna resistencia y con el primer intento, mi verga lo penetró hasta el final, era hermoso sentir su culo tirante al rededor de mi pija, empecé a moverme despacio pero no podía contenerme y acelere el movimiento, Martín dejo la verga en la que estaba trabajando y pasó por debajo de los dos para arrodillarse detrás de mí, Paulo estaba totalmente reclinado hacia delante, yo tomándolo por las caderas empujaba mi pija con fuerza dentro de su culo y Martín ahora se estaba abriendo comino con sus manos y comenzaba a besarme el culo, mis movimientos seguían aumentando la velocidad hasta que pude sentir dos dedos profanando el agujero de mi culo bruscamente, el dolor se transformó en éxtasis cuando lo! s dedos comenzaron a moverse al mismo ritmo con que cogía a Paulo.
De pronto pude sentir los dedos de Martín dejar mi culo por un instante para ser reemplazados por su pija, el tomo a Paulo por las caderas y empujo, dejándome en medio, el movimiento se detuvo un momento y luego comencé a moverme, hacia delante sentía como la pija de Martín dejaba mi culo y la mía entraba en el de Paulo, hacia atrás dejando el culo de Paulo y permitiendo a Martín clavarme profundo, adelante y atrás, aumentando un poco la velocidad, adelante y atrás.
Cuando la situación no daba para más, Paulo se incorporó, pude sentir la presión de su culo sobre mi verga aumentar, y luego liberarla, lo miramos, Martín sacó su pija de mi culo y seguimos a Paulo que nos indicaba que fuéramos a los vestuarios con una seña, no sabía que era lo que iba a pasar, pero estaba dispuesto a todo.
Al llegar Martín se reclino sobre uno de los largos bancos del vestuario, Paulo se puso detrás de él, yo me acerqué, tenia que ver como semejante pija entraba en el culo de Martín, que con ambas manos separaba sus nalgas, Paulo puso las manos en sus caderas y me miró, entendí esa mirada, le tome la verga y la dirigí para que entrara en Martín, lo que se veía era increíble, con dificultad mi mano podía envolver semejante pija, sin embargo apoye la cabeza sobre el agujero del culo de Martín, como una afilada púa la pija de Paulo fue entrando en Martín, habrá tardado dos o tres minutos en meterla toda, pero lo hizo, entonces comenzó a sacara, despacio, y volvió a meterla, el culo de Martín tenia una dilatación de cinco o seis centímetros, y la imagen de ese terrible taladro ! penetrándolo me volvía loco.
Mientras Paulo se lo cogía, Martín se pajeaba hasta que acabó con terrible fuerza escupiendo tres, cuatro chorros de leche sobre el banco donde estaba apoyado.
Yo extasiado por la escena me masturbaba despacio, Paulo me miró y pronuncio las primeras palabras "ahora vos...", palabras que me llenaron de terror, solo pensaba en su terrible pija y en que me iba a destrozar, pero no podía negarme, ya no se podía volver atrás, Martín me puso una mano en el hombro y dándome confianza con su mirada me reclino sobre el banco.
Intente relajarme todo lo más que pude pero temía que no fuera suficiente, Martín metió dos de sus dedos en mi culo luego tres, y comenzó a masajearme para relajar los músculos de mi culo, luego saco los dedos y al mirar, Martín pasaba la mano por el banco donde aún estaba su leche, volvió a meter los dedos en mi culo lubricándome con su propia acabada, el miedo no se disipaba, pero mi culo ya es había relajado bastante.
Pude sentir la cabeza de la pija de Paulo apoyarse sobre el agujero de mi culo, y comenzó a empujar, ayudado por la leche de Martín, su verga se fue clavando en mi como una daga, por un momento sentí que me desvanecía, pero más por el miedo que por otra cosa, Paulo siguió empujando, esta vez tardó más en meterla toda, a mi me pareció un siglo, hasta que sentí la voz de Martín que me susurraba al oído, " la tenés toda adentro", y me beso.
Paulo empezó a sacarla, se detuvo a la mitad y volvió hacia a delante, muy despacio, estaba llegando al clímax, mientras Paulo aumentaba la velocidad de sus arremetidas Martín me pajeaba, a los pocos minutos acabe espasmódicamente a la vez que mi culo intentaba cerrarse respondiendo a mis acabadas, pero no podía.
Cuando ya había terminado, Paulo comenzó a sacarla y cuando la tuve fuera de mi, pude sentir el agujero, el vacío que quedaba, y una sensación de satisfacción increíble, Paulo, me tomó por el brazo y me arrodilló delante de él, al lado de Martín, al ver la terrible herramienta con que me había cogido no entraba en mi el asombro, la pija era perfecta, de una dimensión fantástica, y se pajeaba frente a nosotros.
Al acabar, estaba apuntándome y el chorro dio directamente en mi cara, parte entró en mi boca, Martín me corrió y recibió el segundo en su rostro y el tercero en la boca, que había abierto y puesto frente a la pija, se trago toda la leche de Paulo y cuando dejo de escupir lamió la leche que le quedaba en la verga, para después pasar a lamer mi cara y besarme, profundo en la boca pude sentir el sabor de la leche de Paulo, que puso su pija entre nuestras bocas, le besamos aquel objeto de deseo y lujuria.
Me pare y fui a mi ducha para terminar de bañarme, sintiendo aún el vacío en mi culo, una vez duchado me vestí y cuando salía Paulo me detuvo y dijo sus última palabras "el próximo martes" hizo una pausa y con una sonrisa picara concluyó "los tres".
Phoenix.ar
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