Los Tuareg
 

Habíamos partido desde Túnez hasta el desierto, el día era caluroso y viajábamos en tren por una gran planicie castigada por el calor y la falta de vida. Llegamos a un pueblo no muy pequeño pero con mucha actividad en sus calles con la venta de productos. Buscamos un sitio donde quedarnos y fue imposible, sólo pudimos conseguir compartir una tienda con unos comerciantes que tenía cuatro hijos, el mayor como de diecinueve años y los otros dieciocho, catorce y cinco años. Las tiendas estaban situadas en círculo y nos tocó compartir la tienda con Abdul el mayor de ellos. Llevaba el rostro cubierto como los tuareg y solo se veían unos ojos grandes negros con grandes pestañas, apenas hablaban entre ellos y nos indicaron para comer algo en la noche antes de acostarnos sobre unas esteras un poco estrechas. La noche era calurosa, nos quitamos la ropa y quedamos en calzoncillos y Abdul se despojó de sus ropajes, vi sus rasgos en su cara y me sorprendieron, podía haber pasado por un bello modelo de pasarela. Su cuerpo era fuerte pero no excesivamente musculoso y a modo de calzoncillos llevaba una pieza de tela atada. Abdul se recostó en un lado y yo me situé justo en el centro de Riqui y Abdul.

 Me costaba conciliar el sueño y noté como los dos se quedaron dormidos inmediatamente. Observé el cuerpo de Abdul, su pecho fuerte y su boca bien perfilada, miraba con los ojos entreabiertos no fuese que me viese mirar. Recorrí con la mirada su pecho y fui bajando hasta su amarre cubriendo su sexo que percibía y sus muslos bien contoneados. Abdul se movió y pegó sus muslos a los míos, coloqué mi mano entre ellos y palpé la tela que cubría parte de su muslo, justo en el nudo que lo sujetaba. Poco a poco intenté desabrochar el nudo hasta que lo conseguí y tiré suavemente hasta que le dejó al descubierto el muslo, pero era más difícil quitárselo del todo. Me moví para que el cuerpo de Abdul reaccionara y se volvió a mover tornando su cuerpo hacia mí, cerré los ojos y los fui abriendo poco a poco, Abdul tenía su cara cerca de la mía y pude ver como su miembro brillante caía sobre un lado y cerca de mi mano, la bajé con sigilo hasta que toque su miembro caliente, lo acaricié con uno de mis dedos y sentí que Abdul tenía una erección, pronto apareció un cabezón brillante que echaba atrás su piel y su polla se erigía como un mástil, mientras mi corazón latía violentamente. Me di media vuelta y le ofrecí mi culo, sabía que los árabes no tienen relaciones sexuales hasta sus casorios y era conocida su afición por los culos de los extranjeros. Esperé un instante y empujé hasta su polla y la sentí en mis muslos. Abdul se movió un poco y supe que se había despertado. Sentí la mano de Abdul acariciar mi culo y al instante como bajaba mis calzoncillos. Su polla caliente rozó mi culo y me hizo estremecer, lo volvió a hacer y empujé hacia él. supo que estaba despierto y jugamos a no enterarnos. Abdúl se separó un momento y olí algo como aceite que seguramente se echaba en su gran miembro. Metió su mano con suavidad por mi culo y sentí un suave líquido caliente que lo recorría y al momento su polla quería abrirse paso mientras con sus manos me abría todo lo que podía, mientras yo encogía mis rodillas, sentí como un fogonazo entraba por mi culo y luego unos suaves movimientos me transportaron más allá de lo infinito. Su cuerpo se amoldaba al mío y sentía sus pezones fuertes clavarse en mi espalda mientras su mano levantaba y acariciaba mi muslo. Abdul respiraba acompasadamente en la noche tranquila y entonces inesperadamente su mano cálida tapó mi boca y dio un fuerte empujón hacia dentro que noté como su polla llegaba hasta mis entrañas y luego otro mientras reprimía mis gritos ofreciéndome un dedo para poder morder. Comencé a correrme sobre la estera mientras veía a Riqui que dormía sin enterarse de nada y Abdul dio el tercer y última metida fortísima que hizo sintiera mi culo lleno de leche y corriendo por mis muslos. Abdul me limpió con cuidado mientras permanecí de espaldas y me subió los calzoncillos.

Cuando me desperté en la mañana Riqui ya estaba levantado y Abdul no estaba a mi lado, pensé que todo había sido un sueño si no es por los restos de semen que había en la estera debajo de mí. Pregunté por Abdul a Riqui pero dijo que se había ido temprano con su padre a buscar carne para vender en el mercado. En la tienda entró el hermano de Abdul, Josue de dieciocho años, pero no llevaba velo que lo cubriese y su rostro era tan sumamente atractivo como el de su hermano, pero casi eran de la misma estatura. Nos sirvió un té mientras nos sonreía con sus dientes blancos. Ese día recorrimos el pueblo y conociendo el estilo de vida de aquellas gentes de los Tuareg. Nos alejamos hasta unas montañas donde se divisaba gran parte de las llanuras y los oasis y aprovechamos para comer y volver al pueblo antes de que anocheciera. Pregunté por Abdul cuando llegué pero su hermano dijo que no regresaría hasta media noche. Era tarde, Riqui se marchó a descansar a la tienda y me quedé hablando con Josué, el muchacho me cogió de la mano y me llevó para que viera las estrellas en un apartado de la ciudad. Se tendió sobre la hierba y miró al cielo, yo hice lo mismo a su lado, me hablaba con acento francés muy nativo. Josué se incorporó y me miró a los ojos, me dijo que sabía lo que había hecho con su hermano la noche pasada, que nos oyó porque duerme en la tienda de al lado. En un principio me asusté y lo negué pero terminé por confesar. Josué me dijo que él sabía como se hacía, y no era extraño que el muchacho tenía fuertes deseos y que su salida nocturna se debía a los impulsos sexuales. Se volvió a recostar pero esta vez mas a mi lado y cogió mi mano y la puso encima de su tela que cubría su sexo. Noté la excitación al instante del muchacho y se desabrochó la tela y metió mi mano dentro. Palpé un pene más grande que el de su hermano y quedé casi helado. Una sensación recorrió mi espalda mientras Josué me miraba complacido y me pidió dinero si quería lo que tocaba. Acepté sin mediar y me desabroché el pantalón y noté como mi erección estaba a cien por cien, me despojé de mi ropa mientras en la penumbra veía el cuerpo de Josué estirado en la hierva al suave clima de la noche. El primer impulso fue tenderme sobre él y notar todo su miembro erguido sobre el mío mientras sus manos sujetaban mi culo y lo apretaba. No resistí la tentación de besar sus labios que se resistieron al principio sin entender esa costumbre, pero lo volví a intentar hasta que accedió y me ofreció sus cálidos labios y su lengua, mientras reía calladamente.

En la forma que cogía mi culo noté que no era la primera vez que tenía esa experiencia. Me senté sobre él y cerré los ojos notando aquellos veintidós centímetros vigorosos debajo de mi culo. Josué sacó de una bolsita de cuero un tarro como con jabón, aunque era aceite y se frotó su polla y seguí yo notando toda su verga en mi mano. Se recostó nuevamente y se abrió las piernas con su mástil duro como una piedra, me abrí las piernas todo lo que pude y fui introduciendo su verga mientras él cerraba los ojos y mantenía mi culo con una leve sonrisa. Me costó hasta que quedé completamente sentado encima de ella y como en otra dimensión y comencé a subir y a bajar suavemente en su mástil apretando mis manos sobre su pecho y agarrando sus manos fuertes. Josué se levantó mientras yo le agarraba su miembro orgulloso de tenerlo y me reclinó en una piedra grande y se puso detrás de mi. Josué jugo con su polla en mi culo sin querer meterla y restregándola en mis muslos mientras yo le pedía desesperadamente que metiera su polla y lo hizo suavemente y contoneándose. Me agarró por la cintura y se fue cada vez incrustándose más en mi culo, comenzó suavemente sus movimientos y luego cada vez más deprisa. Al mismo tiempo me masturbaba y me corrí, Josué siguió con movimientos acompasados y sentí fuertes golpes en mi culo, sacó su polla y me dio la vuelta y me agachó hasta su polla que comenzó a manar semen abundantemente mientras tragaba en un principio sin conseguir gusto pero era algo caliente y pastoso que casi al final tenía un sabor un poco salado pero bueno. Lamí toda su polla, mientras Josué se mantenía la polla y nos quedamos exhaustos por la agitación. Nos abrazamos y Josué se dio la vuelta y pronto me vi con mi polla en su culo redondo, moreno, fuerte. Se lo acaricié y permaneció quieto, tuve nuevamente una erección y Josué la notó y se la introdujo con dolor en su culo comencé a follármelo mientras respiraba profundamente, recorrí todos sus muslos con mi mano hasta que me vine dentro de él.

Nos vestimos y de camino a las tiendas Josué me preguntó si quedaría embarazado y tendría un niño como yo rubio y alto, me reí porque no sabía si lo decía en serio o en broma, pero supe que era algo que rondaba por su cabeza pero que no sabía con certeza. Cuando llegamos a las tiendas le dí más dinero del que pensaba Josué e intentó devolvérmelo pero no le dejé y a la mañana siguiente abandonamos el pueblo en el tren hacia otro lugar. Riqui no se había enterado de todo lo que había ocurrido.

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