Lujuria

... salí de su habitación y fuí a la del joven Dale. Éste, sin darse cuenta, se había destapado completamente y estaba tumbado boca arriba, con su prometedora pollita del todo tiesa y vibrándole de cuando en cuando. Su aspecto era encantador, y su polla joven y vibrante -de una blancura exquisita- estaba surcada por unas venas azules perfectamente distinguibles; el capullo sólo estaba parcialmente descubierto, y su punta era de un bermejo que contrastaba con su fuste erecto. Sus huevos no estaban totalmente desarrollados, pero ya formaban una bolsita apretada, rizada y arrugada, suavemente se los cogí, lo que le hizo levantar el culo evidentemente extasiado. Era tan hermoso y tentador que no pude evitar agacharme y meterme ese bocado delicioso en la boca. Apretando con los labios el capullo corrí para atrás el pellejo e institivamente sus nalgas se alzaron para unirse a mi maniobra. Sus manos me rodearon la cabeza y me la apretaron contra esa polla deliciosa que ya casi tocaba mi garganta. Lanzó un grito desbordado por el placer.

Por la eléctrica erección de su joven verga supe que la crisis estaba a las puertas. Me puse a oprimir los huevos y con un dedo apreté su ojete en el preciso instante en que arrojaba su joven tributo en mi boca codiciosa. De inmediato lo tragué casi todo, lubricando el fuste erecto con el resto. Permaneció unos minutos tumbado con los ojos cerrados embargado por la sensación que sigue al orgasmo, que yo prolongué con la succión de su polla aún palpitante, por fin abrió los ojos y descubrió atónito que quien estaba allí era su compañero de colegio...

- Creía que me lo estaba haciendo mi primita, incluso cuando desperté, entonces el placer fue todavía más delicioso porque no me imaginaba que pudiera ser tan agradable con otro chico. 
- ¿Y por qué no?, mira cómo tu encantadora criaturita se está empinando sólo de pensarlo; mira cómo enseña su punta y cómo vibra. ¡Ah, tengo que volver a chuparla, no lo resisto!

Y me lancé hacia ella y la engullí de golpe, toqueteando el orificio de la uretra con la lengua. El joven Dale ya casi no podía de excitación. Mojé con saliva uno de mis dedos y lubrique la salida de su culo encantador. Luego, con el meneo de su trasero le introduje el dedo en el ano y empecé a frotárselo al compás de los movimientos de mi boca. Dale, al borde del frenesí, lanzó otro chorro de esperma que me tragué y seguí succionando su polla la cual vibraba dentro de mi boca. Él extendió los brazos, nuestros labios se unieron en un dulce beso, le metí la lengua invitándole a hacer lo mismo, nos lengüeteamos un rato, pensó que tenía que complacerme, alzándome el camisón. 

- ¡Dios mío! ¡qué cola tan grande tienes!

En ese momento me contó que nunca había visto ninguna tan grande. Mientras me contaba esto, jugueteaba con mi polla entre sus manos, después se agachó, sus labios se apretaron sobre el glande, le pedí que frotara el fuste con una mano y con la otra que me metiera un dedo en el culo. Me obedeció como un alumno aventajado y así no tardé en venirme, le cogí su cabeza y le emboqué toda la polla, soltándole un chorro de esperma.


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