Una máquina en la cama
Hola, me llamo Juan os voy a contar un encuentro que tuve hace unos días con un
tío, llamado Eduardo. Nos conocimos en un bar de Madrid, no voy a decir el
nombre pero la gente de aquí lo reconocerá, se caracteriza por que a la entrada
se deja colgada la ropa en una percha y te quedas sólo con las zapatillas.
Cuando entré, la verdad, es que no me fije en él, pero después de dar una vuelta
por el cuarto oscuro y al salir le i, es normal, velludo, pero tiene algo que da
morbo, es el típico tío que de primera no te entra y después dice como no me he
fijado en él. Nos miramos y entré otra vez en el cuarto oscuro esperando que me
siguiese, detrás de mi entró un tío que no era el que yo esperaba, pero a
continuación entró él, en la oscuridad no me vio, pero hice como si chocásemos
mientras mi mano rozaba su polla, me agarró esa mano apretándola contra su
paquete mientras me dirigía a una pared.
Al llegar a ella me metió la lengua hasta la garganta, mientras apretaba mi mano
contra su polla y notaba como iba creciendo, era una polla normal, de unos 15 ó
16 pero daba la sensación de contundente, maciza, con un pieza así como no me la
iba a trabajar, bajé mordiéndole el pecho, pezones hasta llegar a su polla,
empecé a chuparle el capullo, poco a poco, poco a poco me le fui metiendo en la
boca y a continuación me fui metiendo la polla, saboreándola, chupándola poco a
poco, hasta que su capullo me llegó a la garganta, se le empecé a mamar, primero
despacio y después más deprisa, mientras oía al tío gemir de placer, me
imaginaba la corrida que iba a tener, mi boca llena de leche, pero no fue así,
me la sacó de la boca, me levantó, y me metió la lengua en la boca, dándome un
beso bestial y cuando terminamos me dijo, me gusta saborear el sabor de mi polla
en la boca de un tío.
Salimos fuera, tomamos una cerveza y de golpe me propuso ir a su casa y terminar
lo que habíamos empezado, la verdad es que no tardé nada en decirle que si, nos
vestimos y fuimos andando hasta su casa, que no estaba lejos. Entramos
directamente al dormitorio, nos desnudamos como si hubiesen pasados semanas sin
follar ninguno de los dos, me cogió del cuello, hizo que me arrodillase y me
dijo sigue con lo que te interrumpí, maricón, esa palabra me puso como un toro y
me dedique a mamarsela de una forma salvaje, pensando voy a hacer que te corras
en un momento, pero que equivocado estaba, Eduardo aguantaba como un bestia,
sólo hacía que gemir y pedirme más, que se la chupara más rápido, tenía la
mandibula dolorida y el tío sólo pedía más. Cuando pensaba que no podría
aguantar más, Eduardo sacó su polla y me dijo ahora te toca a ti y empezó a
chuparmela, me puso más burro de lo que ya estaba, estuvo un rato y al sacársela
me levantó las piernas y empezó a trabajarme el culo, me la chupaba, me le
mordía, se echó encima de mí, me besó y según me metía la lengua noté como su
capullo se pegaba a mi agujero, no le día importancia, pero cuando más estaba
pensando en el beso, noté como me metía la polla, el culo se abría con un dolor
bestial, el seguía besándome, no me dejaba decir nada, fue una sensación como la
primera vez que me la metieron, me dolía todo el cuerpo no solo el culo, cuando
mi boca se quedó libre no lo pude evitar hijo de p... salió por mi boca.
Eduardo, se rió y sólo dijo me lo vas a agradecer, la tenía toda metida, no se
movía, sólo de vez en cuando se echaba más sobre mí y su poya entraba más, más
dolor, de repente se puso a embestir como si no tuviera tiempo y tuviese que
acabar pronto, el dolor era más fuerte aún si cabe, apretaba los dientes para no
darle el placer de saber que me estaba doliendo y en unos de esos embites,
empecé a dejar de sentir dolor y poco a poco empezó el placer, le pedí que
siguiese, que no parase, se rió y cambio el ritmo a uno lento y profundo, los
gemidos por mi parte eran bestiales, tenía la polla a reventar, estuvo media
hora follándome, cuando se corrió dentro de mí, fue como recibir un chorro de
agua a presión, pero un agua caliente, yo hacía un rato que me había corrido,
pero mi culo había seguido dándome placer.
Trajo unos botes de cerveza y nos los tomamos en la cama hablando de nuestros
polvos, le quedaría como la mitad del bote y se lo echó por el pecho y la polla,
me dio la orden de chuparme la cerveza, yo obediente cumplí la orden, le chupé
su pecho velludo, se mezclaba el gusto de la cerveza, el sudor del polvo y su
olor a macho, era una orgía de olores, y mi sorpresa fue tremenda cuando llegué
a su poya, la tenía tiesa, me parecía imposible, aún no hacía ni media hora que
se había corrido, no hice ninguna pregunta, todo lo contrario empecé a
chuparsela, tenía una mezcla de sabores, cerveza, leche y mis jugos anales, el
tío gemía como una puta, se retorcía de placer, yo disfrutaba viendo como gemía,
sin mediar palabra sacó su polla de mi boca, me puso a cuatro patas y me la
metió, ahora lentamente, parecía que no avanzaba, yo le pedía que me atravesase,
que no parase, que la metiese de golpe, pero seguía con su plan, lentamente me
la iba metiendo, yo pensaba menos mal que no son 22 cm, ya que nos podríamos
tirar toda la noche hasta que sus huevos tocasen mi culo. La verdad es que era
un placer nuevo, me relajé y empecé a gozar y a notar como poco a poco iba
entrando, lentamente, yo esperaba el siguiente empujón, me iba excitando cada
vez más, hasta que noté que la tenía toda dentro, me quedé quieto, los ojos
cerrados, sintiendo toda la poya en mi culo, no me importaba que no se moviese,
era la primera vez que me pasaba esto.
Este segundo polvo fue completamente diferente, fue lentas las embestidas, su
poya recorría lentamente mi interior, de una forma suave, delicada, parecía que
cada centímetro de mi intestino estaba lleno de partículas sensibles que me
estaban dando placer. Fue una sensación maravillosa, lo único fuerte fue la
corrida, salió otra vez su lefa a toda velocidad y presión, fue como una traca
final.
Cuando me repuse del polvo, le besé y me levanté de la cama para empezar a
vestirme e irme, Eduardo se levantó también, me cogió del hombro me giró, yo
pensé me va a volver a besar, pero lo que me encontré fue un par de bofetada que
me tumbaron en la cama, me quedé paralizado, cabrón de aquí no se va nadie hasta
que yo haya terminado. Abrió la mesilla, sacó dos pañuelos y antes de que
pudiera reacionar estaba atadas mis manos al cabecero de la cama.
- Joder Eduardo si quieres volver a follarme me lo dices, pero no hacía falta
las dos hostías que me has dado.
- Cállate cabrón de mierda, no tienes ni idea de lo que es que te follen, que un
tío te eche un polvo, no se vuelva a ocurrir abrir la boca maricón.
Vi asustado como sacaba una fusta y se dirigía a la cama, en concreto, hacía mí,
me dio con ella en la cadera a la vez que el dolor oí como me ordenaba que
levantase las piernas, lo hice inmediatamente y él empezó a golpearme con la
fusta el culo, le debía de tenerle rojo, sólo de pensar que me iba a meterme su
polla, me entraban sudores, pero no de placer, cuando noté que me metía algo
duro que me raspaba, me di cuenta que era el mango de la fusta, nadie me había
metido nada tan adentro, el dolor era insoportable, no pude evitarlo, se me
saltaron las lagrimas. Eduardo se rió y comentó a que ningún tío te ha hecho
llorar al llenarte el culo, estuvo moviendo la fusta dentro de mí todo el tiempo
que quisó, cuando la sacó, me la metió en la boca para que se la limpiara, noté
un sabor diferente y era sangre que me había hecho.
Estaba asustado, horrorizado, acojonado, temía por mi vida, vi como se ponía de
pie, mi cuerpo entre sus piernas, y riéndose me ordenó abrir la boca y empezó a
mearme, eso me tranquilizó ya que me gustaba, pero lo que no podía esperar es
que mientras me meaba, me azotaba los pezones, el pecho con la fusta, tenía los
pezones totalmente doloridos, no podía imaginar lo siguiente y fue azotarme los
huevos, el dolor fue bestial, pero no podía chillar, me lo había prohibido, me
echó cera caliente, por los huevos, polla, culo, pecho.
Tenía todo el cuerpo dolorido, no sentía placer, sólo dolor, pero si noté como
me metía su polla, era como si tuviese el culo en carne viva, era dolor, placer,
eso fue lo que más me asustó, el placer que sentía, tardó en correrse, se tenía
que notar que era su tercer polvo. Cuando se corrió y me soltó sólo me dijo has
visto como te has corrido, o sea que te ha gustado. Espero impciente que llegue
septiembre para volver a vernos. Ya lo se soy un vicioso, pero me gustó follar
con esa máquina de hombre.
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