Una mañana distinta

El día estaba lluvioso, cuando fui a poner el auto en marcha este no arrancó, insistí pero no hubo caso, me dejó barado. Que me quedaba ir hasta la parada del colectivo. Cuando apareció venía repleto, quedé en el estribo y así viajé un buen tramo.

Mi nombre es Martín, tengo 32 años, soy abogado y trabajo para una firma en Capital, vivo en la zona sur de Buenos Aires, soy muy calentón, un oso como me dicen mis amigos y mi novia,  pero de vez en cuando me gusta curtir un buen pendejo.

Cuando llegamos a la entrada de la autopista se sintió un ruido seco, el motor se paró y tuvimos que esperar que llegara otro, recién en el cuarto pude subir, la llovizna mojaba bastante, de más está decirles que los micros venían tan llenos como en el que viajaba yo, hice un esfuerzo tremendo para poder entrar, y así quedé muy mal parado y sin tener de dónde agarrarme, cuando el colectivo se puso en marcha y tomó velocidad el movimiento hizo que  quedara justo atrás de un muchacho que sin querer posó su culo justo en mi bulto, el calorcito, el roce, todo indicaba que a él le gustaba y sin pensarlo lo apoyé.

La respuesta fue inmediata, paró su culo y me lo movió de tal manera que me puso a full, la verga se me empezó a poner más dura y  muy sutilmente le metí una mano, qué delicia, el hijo de puta se puso más puto y me apretaba como quería.

Cuando llegamos a la parada de Garay y Paseo Colón al oído le dije que nos bajáramos, asintió y sin perder tiempo nos metimos en un taxi, el pendejo es hermoso, tiene 18 años, unos ojos verdes hermosos, muy blanco, no muy alto, en fin, estábamos juntos, el tiempo me jugaba en contra pues a las nueve de la mañana tenía una audiencia y esto sucedía cuando eran las 07.45 es decir nos quedaba muy poco. La charla fue poca y nerviosa, al llegar al edificio pasamos la seguridad y ya en el ascensor le comí la boca de un beso, nos deboramos, el traje me molestaba a más no dar, ni bien ingresamos en mi oficina pocas fueron las manos para ponernos en bolas.

Solo nos quedaron las medias, "qué hermoso cuerpo tenés, mi amor" le decía mientras lo recorría con mis manos, su piel es tan tersa y sin vello que me calentó más todavía, sus manitas no dejaban de pasar por mis vellos duros, la boca no dejaba de besarme y sin vueltas se arrodilló para mamarla. Lo puse boca arriba, sus piernas las colocó en mis hombros y mientras me colocaba el condón me pedía que se la ponga a toda, tenía la verga a full, cuando le puse la cabezona en la puerta la dilatación del pendejo era casi perfecta, sólo bastó que empujara para que gimiera y agarrándose fuerte de mis manos se la tragó toda. Qué hermoso polvo nos echamos, no había tiempo para má,s así que nos vestimos y quedé de encontrarlo a las 19.00 hs en Santa Fe y Pueyrredon.

Al telo entramos a las 19.15 Claudio estaba hermoso, me puso en bolas, él se quedó sólo con una tanguita para que yo después se la saque, me bañé y así mojados me lo cogí a full, lentamente primero y con más vigor lo fui dominando, el pendejo pedía más, ese culo era un éxtasis. Descansamos y mientras veíamos una porno en donde dos tipos se cogían a otro, los besos de Claudio me enloquecían y no dejaba de mimarme, "alguna vez hiciste algo así?" le pregunté, "nunca, pero la verdad da envidia verlos, no?"

Cuando salimos, viajamos juntos nuevamente, le pedí de verlo el sábado después de mediodía. A las 14.30 llego al departamento donde vivo solo, la cama estaba lista y Claudio no tardó ni un minuto en ponerse en bolas, se me entregó totalmente. El encame fue hermoso, el teléfono sonaba pero yo no lo contestaba, era mi novia que me decía que el casamiento al que teníamos que ir era a las nueve de la noche. Mientras tomábamos algo contesté el llamado, Claudio se encargaba de mamarla mientras yo hablaba, antes de que termine se sentaba sobre mi verga, me estaba gustando más de lo que yo pensaba. Lo dejé en su casa a las 20.45 y quedamos de llamarnos.

Durante la semana me lo volví a coger y mientras cenábamos le pregunté si no se animaba a que hiciéramos un trío. "Me lo decís en serio?", "sí, tengo un amigo con el que compartimos los mismos gustos y le conté lo que me está pasando con vos y queremos hacerlo", sin decir nada se me prendió de la boca y los platos quedaron como estaban, el pendejo quería la unión de tres.

El encuentro fue el domingo en una confitería junto al río, Angel mi amigo estaba recopado, los presenté y hubo onda de entrada, el camino general Belgrano nos recibió en uno de sus telos. Claudio nos puso en bolas a los dos, se apoderó de nuestras bocas y vergas y las chupó a más no dar, su clásica tanguita se la sacamos con la boca entre los dos, lo pusimos en el medio de la cama de rodillas y mientras Angel le daba el biberón yo se la puse hasta el tronco, cómo gemía el pendejo, luego fue el turno de Angel, "qué hermosas vergas, mis amores" nos decía el muy puto, "qué gruesas", y así pidiendo más mi amigo se lo recogió delante mío. Nos bañó y nos tiramos en la cama, él al medio. Miramos una porno y entre una cosa y otra empezamos a calentarnos nuevamente, Claudio dominaba la situación como una mina, mamaba las vergas con ansias, pedía que le diéramos con todo, Angel empezó a darle chirlos a mano abierta por todos lados, loca se puso, pedía más y ahí fue cuando me uní yo, lo tomé de lo cabellos y lo obligué a chupar y comer, la calentura era tal que hasta saliva le estábamos dando.

Nos puso los forros y pedía a gritos que le diéramos verga, me puse boca arriba y lo acomodé encima mío, le entró hasta el fondo, "quiero más" me decía mientras se la mamaba a Angel, quien sin decir  nada se acomodó detrás de él, y tomándolo de los cachetes del culo lo empezé a levantar hasta que quedó la cabeza de mi verga en la puerta y él unió la suya, Claudio cedió y de a poco le fuimos poniendo las dos vergas en ese culo hermoso. Nunca pensé que esto se pudiera dar. La noche nos encontró en ese telo. Salimos, fuimos a cenar y quedamos de vernos juntos o separados.

Hace un mes de esto y seguimos tan unidos como el primer día, Angel con su familia, yo con mi novia y Claudio con nosotros dos que no le damos descanso. Y es nuestro deseo de poder continuar por mucho tiempo más.
 


 

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