Mi Historia
En este relato les platico cómo es que a medida que he ido creciendo he descubierto los placeres de la sexualidad, así como también el ir aceptando la idea de que me atraen las personas de mi mismo sexo. Aquí les cuento cómo es que ha sido mi vida y algunas de las situaciones que he vivido últimamente.
Primero que nada vivo en una ciudad donde todavía se piensa mal de los homosexuales, y además de eso en mi familia es mal visto. Tengo una familia grande y siempre que se tiene una reunión familiar se menciona “qué bueno que en la familia no hay jotos”, esto lo hacen de manera despectiva y por lo tanto me veo obligado a cambiar los nombres de las personas que aparecen en mi historia, sin embargo todo lo que escribo es verídico.
El nombre que utilizaré será el de “Francisco”, tengo 23 años, soy de tez morena clara, de complexión delgada, 1.75 de estatura y 60 Kg de peso aproximadamente, tengo ojos café y cabello corto negro. Me considero una persona simpática, buena onda, no les voy a decir que soy guapísimo como un adonis, pero no soy nada feo. Además no soy obvio y no me gusta esa clase de personas. Prefiero a los chicos con las mismas tendencias que yo, pero de apariencia varonil y no a “las locas”, a ellos los respeto pero prefiero evitarlos.
Mi historia comienza cuando estaba en la primaria, allí tenía dos amigos con los que siempre compartía todo, “Carlos” y “Alberto”. A la salida de la escuela nos gustaba ir a un parque para charlar de todo lo que nos había ocurrido y estábamos cerca de una hora platicando. Siempre me sentí atraído hacia una chica de mi salón de clases, sin embargo nunca pasó nada entre nosotros, pues yo siempre quería estar con mis amigos y nunca me interesé en acompañarla a su casa o saber algo más sobre su vida. Un día cuando estábamos en el último grado de la primaria, al entrar al baño vi a un compañero que se estaba masturbando y eso me dejó intrigado, pues a mis 11 años yo no sabía nada de sexualidad. Al salir de la escuela e ir al parque a platicar con Carlos y Alberto, no me atreví a preguntarles por miedo a que pensaran que había ido a espiar a alguien al baño. Pero al llegar a mi casa la imagen de mi compañero masturbándose en el baño no dejaba de dar vueltas en mi cabeza, hasta que entré al baño y comencé a repetir lo que había visto. Se sentía genial el estarme masturbando, pero lo mejor fue cuando iba a eyacular, en un primer momento sentí cosquillas en la verga y pensé que iba a orinar, así que me detuve, sin embargo como no pude orinar pues seguí masturbándome y esta vez sentí que me iba a explotar la verga, y casi así fue, me salieron algunos chorros de leche calientita y yo sentí que estaba en las nubes, era la mejor sensación que había tenido, así que inmediatamente después de que me dejó de salir la leche y de recuperarme de esa sensación quise intentarlo de nuevo, jalé y jalé mi verga y nuevamente sentí aquello, y una vez más me salió aquella lechita caliente, esta vez fue menos y además me sentí más cansado. Al ocurrirme esto me interesé por saber qué era lo que me había pasado y me puse a investigar en algunas enciclopedias médicas que hay en mi casa, así fue como me enteré que me había masturbado y que había tenido mis dos primeras eyaculaciones, lo que me indicaba que yo me había empezado a desarrollar. Sin embargo esto no se lo comenté a mis amigos pues no supe cómo decirles lo que había hecho, pues ellos al parecer todavía no empezaban a desarrollarse, pues yo ya había crecido más que ellos y tuve miedo de que pensaran mal de mí.
Cuando terminamos la primaria Carlos se inscribió a una secundaria ubicada en un lugar cercano a la ciudad donde vivo, mientras que Alberto y yo, nos inscribimos en la misma, sin embargo nos pusieron en salones diferentes y pues con el paso del tiempo perdí contacto con Carlos y pues con Alberto hablaba muy poco, pues fui haciendo nuevas amistades. Al terminar la secundaria, los tres nuevamente nos volvimos a encontrar pues nos inscribimos en la misma escuela preparatoria, pero nuevamente quedamos en grupos diferentes. Aunque en esta ocasión volví a llevar mi amistad con Alberto, pues déjenme decirles que yo siempre he notado que él tiene algunos gestos y acciones propias de homosexuales, y pues eso fue lo que hizo que retomara nuestra amistad. Y desde aquel día que encontré a mi compañero en el baño, me masturbaba a diario una vez, pensando en cómo se masturbaban Alberto y Carlos. Sobre todo Alberto con el que llevo una buena amistad y que me gustaría que fuera más que eso.
Durante mis años de secundaria y preparatoria, me sentí muy confundido respecto a mi sexualidad, pues sentía atracción hacia una de mis compañeras, pero como tenía novio nunca me atreví a decirle nada, sin embargo los chicos me llamaban mucho la atención, sobre todo en la clase de deportes pues usábamos short lo que me permitía ver sus piernas, además tenía un compañero que nos contaba que tenía relaciones sexuales con hombres que le pagaban y al pensar en esto me excitaba, lo que hizo cambiar mis pensamientos al momento de masturbarme, y ahora cuando lo hacía pensaba en que era alguno de mis compañeros el que me lo hacía.
Llegó el momento de iniciar mis estudios profesionales y como en la ciudad donde vivo no había una escuela para lo que quería estudiar, fue necesario que me fuera a la capital del estado a estudiar, mi hermana se encontraba allá estudiando hacía ya dos años y vivía en un departamento rentado, por lo que para no aumentar mucho los gastos me fui a vivir con ella, la carrera que estudié es considerada principalmente para hombres, y hay muy pocas chicas, así que esto nuevamente hizo que me fijara cada vez más en ellos, en sus cuerpos, y que cuando me masturbaba pensaba en cómo se verían desnudos, cómo tendrían la verga, me preguntaba si ellos se masturbaban, si habría algún chico con mis mismos sentimientos, pero no, la carrera que estudié era para “hombres” y por lo tanto era mal visto que algún chico se interesara en otro, de haber alguien así de alguna carrera que se interesara en algún chico de mi escuela era tratado mal, y todos se burlaban de él. Y pues como además vivía con mi hermana pues me era imposible relacionarme, aunque sólo fuera una amistad con algún chico de este tipo.
El último año se realizaban viajes de prácticas, iban varios grupos y pues todo mi grupo se preparó para irnos, era toda una semana de prácticas y nos tocaría dormir en habitaciones de 4 personas, en las cuales había dos camas tamaño matrimonial, a mí me tocó con dos chicos que eran de otro grupo y un chico de mi grupo, este compañero mío es alto como de 1.85, tez clara, musculoso, no mucho pero sí durito y marcado, pues le gusta ir al gym, simpático y pues la verdad a mí me llamaba mucho la atención. Como los otros dos chicos eran amigos ellos eligieron dormir juntos en una cama y a mí me tocó dormir con “Alejandro”, la primera noche no pasó nada, pues no me quise arriesgar y echar a perder toda la semana, sin embargo al segundo día Alejandro se quiso acostar temprano pues estaba muy cansado por las prácticas, y como los otros dos chicos se habían ido de parranda yo me quise dar la oportunidad y a ver qué pasaba. Alejandro se acostó a dormir sólo con un boxer negro ajustado y sin camisa, pues había mucho calor, en seguida yo me puse un short y una camiseta deportiva (sin mangas) y me acosté a su lado, el estar a su lado y el haberlo visto con esos boxers me produjo mucha excitación, estaba de frente a mí, así que me decidí y llevé mi mano hasta su paquete que empecé a acariciar, sin embargo cual fue mi sorpresa que ya tenía la verga a tope, así que empecé a acariciarlo por encima del boxer. Sin embargo como a los 5 minutos se levantó de la cama y me dijo:
- ¿Qué te pasa? ¿Es que acaso eres maricón?
- No – le contesté rápidamente – lo que pasa es que estaba soñando y no sabía lo que hacía.
- Pues más te vale que sea cierto – me dijo – porque si no ahora mismo te vas del cuarto y a ver a dónde te quedas, porque aquí no quiero nada de mariconerías.
Yo estaba muy nervioso y a la vez estaba sorprendido, pues nunca esperé que reaccionara así, sobre todo después de sentir su verga parada y de haberse dejado tocar durante algunos minutos. Así que como sentí que podría decirle algo a los demás compañeros pues le dije:
- Oye, ¿no le irás a decir a los demás lo que hice verdad?
- Y ¿qué si lo hago? – me contestó él.
- Pues si tú les dices algo, yo les digo que tú dejaste que lo hiciera y que te gustó tanto que hasta se te paró la verga.
Con esto hicimos un trato de no decir a nadie lo que había pasado y de que no se volviera a repetir, nos acostamos cada uno por su lado y allí acabó todo. A pesar de que confié en su palabra pues sabía que si decía algo yo le descubriría también, me sentí muy mal, una vez más estaba confundido, pues me había gustado mucho tocarlo, pero me dio mucho miedo pensar en que alguien se enterara.
Al regresar a la escuela me dediqué 100% al estudio para no pensar en todo lo que había pasado, sin embargo ya había tenido yo contacto con el Internet y cada vez que podía bajaba algunas fotos porno y algunos relatos calientes en algún cibercafé para llevarlas a mi casa y consolarme de esa manera, al principio eran fotos hetero, pero con el paso del tiempo me interesé más por las fotos de chicos solos o acompañados de otros chicos, y así seguí masturbándome día a día.
Hice algunos contactos por Internet, creé esta dirección de correo y cuando puedo pues chateo con varios “amigos” afines a mí. Intercambiamos fotos o direcciones de paginas porno y pues a veces al chatear tenemos algo de sexo virtual. Con el tiempo mi atracción hacia los chicos ha crecido, y me encuentro en el dilema de saber si soy gay o soy bisexual, pues como les comento algunas veces me he sentido atraído por chicas. Pero a mis 23 años aún sigo siendo “virgen” y eso me preocupa. Sin embargo hace cerca de dos meses me sucedió “algo” que me gustaría contarles.
Resulta que hace algunos meses ya que terminé mi carrera y pues me fui a trabajar a otra ciudad dentro de mi país, este tiempo trabajando viví en un departamento solo, era pequeño pero tenía todas las comodidades, tales como muebles, baño, etc. Un día pensando en que me encontraba lejos de mi ciudad, solo y donde nadie me conocía, se me ocurrió intentar algo “homo”, cerca de donde vivía había un sexshop y un día me dirigí hacía allá, nunca había entrado a uno, por lo que no sabía lo que podría encontrar allí, el sólo entrar me producía nerviosismo, sin embargo me armé de valor y lo hice, me sorprendí mucho de todas las cosas que había, revistas, condones de colores, de sabores, películas hetero, gays y bi, artículos tales como consoladores, vibradores, cremas lubricantes, ropa interior, bueno era algo nuevo para mí, me dirigí a la sección de revistas y me puse a revisar las hetero, pues había varios hombres ahí y pensé que me tratarían mal si notaban que era gay, pero pensé “nadie me conoce y es hora de dejarme de miedos” así que me dirigí al área de películas y específicamente a la sección gay y estuve disfrutando largo rato de las descripciones de ellas, al recordar que no tenía una videoreproductora en el departamento, opté nuevamente por ir a la sección de revistas gay y escogí una, me dirigí a pagarla y regresé al departamento.
Al llegar me preparé para bañarme y me metí al baño con la revista, empecé a verla y a leer las historias que presentaba y me calenté muchísimo y una vez más me volví a masturbar fantaseando con los chicos de la revista y sus historias.
En otra ocasión estaba muy caliente y quise saber lo que se sentía al ser penetrado, y se me ocurrió la idea de ir al sexshop y comprarme algún consolador, así que fui y empecé a revisarlos, sin embargo todos estaban muy caros así que me conformé nuevamente con ver las películas y se me ocurrió una idea, así que compré una caja de condones de sabor vainilla y regresé al departamento, me dirigí al refrigerador y saqué una zanahoria, tomé un cuchillo y con él le fui dando forma a la zanahoria, la forma que le di, ya se imaginarán, era la de una verga, una vez que terminé, me desnudé y saqué uno de los condones que compré y se lo puse y empecé a mamar aquel “consolador”, después de un rato de estar haciendo esto y de estarme metiendo el dedo pues quería dilatar mi ano, procedí a intentar meterme este “consolador”, al principio sentí algo de dolor, pero después que me entró todo y empecé el mete y saca me sentí en la gloria. Tuve un orgasmo como nunca y sentí que por fin había encontrado lo que quería. Pero faltaba más, yo también quería saber si me gustaría sólo recibir o también me gustaría dar y de esta manera saber mi rol, “pasivo”, “activo” o “inter”. Por lo pronto sabía que pasivo seguro lo era. Y pensé la manera de probar lo demás, sin embargo no supe qué hacer.
Hace dos meses me sentía yo muy tenso, por lo de mi trabajo, así que decidí ir al sexshop a ver si había algo nuevo, llegué y se me ocurrió la idea de ver una película, así que escogí una y subí al área de cabinas, ahí me atendió un señor de aproximadamente 35 a 40 años, programó la video para los 40 minutos que pagué y me dijo que podía ver 4 canales, me llevó a la cabina y me dijo cómo cambiar entre canales, entré y me puse a ver la película, estuve cambiando los canales y cuando me di cuenta ya me estaba masturbando, en la cabina había papel y al terminar me limpié. Se acabó el tiempo que había pagado y pues regresé al departamento, sin embargo me fui con la idea de regresar pues me había gustado mucho masturbarme mientras veía la película, pues siempre lo hacía o pensando en alguien o viendo una foto fija, sin embargo en este caso el ver a hombres en acción me prendió sobre manera, así que al día siguiente que era sábado y no tenía trabajo me dirigí al sexshop a medio día y escogí otra película y al ir a la sección de cabinas cual fue mi sorpresa que el encargado esta vez era un chico como de 25 a 28 años de muy buen ver, tenía un cuerpo fabuloso y me encantó. Pagué los 40 minutos que pensaba estar viendo la película, como el día anterior, así que el chico programó la video y fue conmigo hasta la cabina para explicarme el funcionamiento, empezó la película y en lugar de retirarse el chico se quedó en la entrada de la cabina con la puerta abierta y al parecer le agradaba lo que veía. No pensé en otra que cosa que no fuera disfrutar la película sólo para poder masturbarme como el día anterior así que le dije al chico que si me dejaba cerrar la puerta, se sorprendió un poco pues estaba totalmente metido en la película, pero me dejó solo. Ahí nuevamente disfruté viendo a los chicos mamando, haciendo el 69 y cogiendo. Nuevamente esto me llevó a masturbarme y tuve un orgasmo grandioso, pero como esto pasó cuando llevaba cerca de 30 minutos de estar viendo la película pues nuevamente se me volvió a parar la verga. Salí de la cabina y observé al chico que atendía y me dijo:
- ¿Quieres algo más de tiempo?
- No – le contesté yo. Pero él insistió.
- Puedes pagar 10 minutos más, no es mucho lo que tienes que pagar y además así puedes “terminar” de disfrutar.
Esto lo dijo porque había notado mi erección y seguramente pensó que necesitaba descargar por segunda vez, y era verdad, ya creo que lo necesitaba, pero aún así rechacé la oferta. Me fui al departamento y ahí fue donde me cayó el veinte de lo que había intentado el chico de las cabinas. Debo reconocerlo, no lo noté pues nunca había pasado por alguna situación similar y nunca creí que me pasaría. Estuve pensando un rato en lo que había pasado y en la oportunidad que había desaprovechado, así que pensé regresar, pero mi mente me empezó a recordar el por qué habían pasado 23 años sin que hubiera pasado algo, yo tenía miedo de que mi familia se enterara, pero estando tan lejos, quién podría enterarse, y en segundo lugar tenía miedo a contraer alguna enfermedad, siempre que he pensado en tener algún contacto sexual siempre me gana el pensamiento de cuidarme, pues no conozco las actividades y vida de la otra persona. Aún así pensé que por primera vez tenía la oportunidad de experimentar, cosa que tal vez nunca se volvería a dar y además pensé “¿para qué existe el condón?, me tengo que arriesgar, si no es ahora ¿cuándo será?, ¿cuando tenga 50 años y que me encuentre solo y que nadie me voltee a ver?”. Así que tomé la gran decisión, eché dos condones en la bolsa de mi pantalón y fui, llegué y elegí otra película y me dirigí a las cabinas, el chico se sorprendió de verme y al parecer se alegró, al momento de sacar el dinero y pagarle los 40 minutos no sé si fue suerte pero uno de los condones se vino dentro del billete y cuando le pagué y él se dio cuenta, me lo entregó y me dijo, “Creo que esto es tuyo”, yo debí ponerme muy rojo pues en verdad me sentí muy apenado, pero en fin, si iba decidido a algo más debía de quitárseme la pena. Programó la video y a pesar de que ya sabía yo cómo utilizar el control para cambiar los canales me acompañó a la cabina y nuevamente se quedó en la entrada con la puerta abierta viendo la película, estaban pasando una escena de una mamada, yo aprovechando esto me empecé a acariciar la verga por encima del pantalón pensando en que sería una buena oportunidad de sentir por primera vez una mamada, me le quedé viendo y le pregunté:
- ¿Te gustan este tipo de películas?
- Sí – me contestó – me gustan todas las de este tipo.
- ¿Te gustaría quedarte a verla? – le dije – si quieres trae una silla y la vemos juntos.
- No – me dijo – estoy trabajando y puede venir alguien.
- Pues si viene alguien pues sales a atenderlo y si puedes regresas a verla.
- No sé, es que me pueden regañar por estar con un cliente.
- Pero si yo te estoy invitando a verla, además no va a pasar nada más. Sólo veremos la película – dije esto para motivarlo para que se quedara y pues creo que la sola idea de ver la película con un cliente y poder ser descubierto por alguien le excitó. Para esto yo ya había abierto mi pantalón y ahora me acariciaba la verga a través de un boxer gris ajustado que traía, mi verga estaba totalmente dura pues estaba muy excitado y él lo notó.
- Está bien – dijo – pero si viene alguien me voy.
- No te preocupes, yo no te estoy obligando, si no quieres pues es tu problema.
Fue por una silla, la metió a la cabina y cerró la puerta. O confiaba mucho en su sentido del oído por si llegaba alguien y escucharlo aún con la puerta cerrada o es que en verdad no le importaba si alguien llegaba. Se empezó a acariciar la verga y cambié de canal pues en el que estaba viendo los chicos ya estaban teniendo sexo, lo puse en uno en donde dos chicos estaban sentados viendo una película porno y se estaban acariciando, tal como estábamos nosotros. De pronto pasaron que los chicos se empezaron a desnudar y uno empezó a mamársela al otro. Y pensé "esta es mi oportunidad":
- ¿Te gusta chupar? – le pregunté.
- Sí – me contestó – ¿y a ti?
- No, me gusta más que me la chupen.
La verdad es que
siempre he pensado en que sólo debo mamársela a alguien que conozca, pero en
fin, lo que yo pensaba parecía que cambiaba según las circunstancias que vivía.
Eso sí, el chupar el culo me parece la cosa más desagradable. No creo que pueda
hacerlo y no sé si deje que alguien me lo haga, prefiero utilizar alguna crema
lubricante para cuando tenga relaciones pero eso ni pensarlo.
En eso le dije:
- ¿Me la chuparías?
- ¿Cómo? – me preguntó él.
- Sí, ¿te atreverías a chupármela?
- Sí – me contestó – pero sólo con una condición.
- ¿Cuál? – pregunté.
- Que uses el condón que traes, así evitamos cualquier imprevisto.
- Está bien – le dije. En verdad me había gustado esa condición, creo que si el no la hubiera puesto, yo sí lo habría hecho.
Me empecé a bajar el boxer y salió mi verga, él hizo lo mismo y me empezó a masturbar, era la primera vez que un chico me agarraba la verga y además lo hacía para mamármela, se sentía genial, así que pensé en devolverle el placer y tomé su verga y empecé a masturbarlo. Como les dije, yo ya tenía la verga durísima así que saqué el condón, me lo puso y enseguida se la metió a la boca. El sentir esa boca caliente mamándome la verga fue genial, me sentía en las nubes, lo tomé de la cabeza y lo fui dirigiendo, en verdad me estaba cogiendo a su boca, y pensé “ahora sé que también me gusta dar”, así estábamos, yo acariciando su cuerpo bien formado, y con esa misma mano aprovechaba para masturbarlo, y con lo otra mano movía su cabeza al mismo ritmo en que metía y sacaba mi verga de su boca, mientras contemplaba la película en donde en verdad estaban disfrutando esos chicos.
Así estuvimos un largo rato, yo le acariciaba la espalda y le apretaba las nalgas, duras y redonditas, y aprovechaba para masajearle la verga, él por su parte me la mamaba y por la forma en que lo hacía me hizo pensar que no era la primera vez, pues me hacía estremecerme, y al parecer le gustaba mucho chupar vergas, se veía que lo disfrutaba, me daba pequeños mordiscos, subía y bajaba por mi verga y en ese momento sentí que ya no podía, así que estallé y me salieron chorros y chorros de leche, el mayor orgasmo que he tenido en mi vida, como traía el condón, éste quedó lleno y fue necesario quitármelo, él por su parte no aguantó tampoco y estalló en mi mano, pensé que en ese momento por fin por primera vez iba a penetrar a alguien, sin embargo se escuchó que alguien subía las escaleras y el chico se empezó a vestir, diciéndome “alguien viene, será mejor que no me encuentren aquí”, terminó de vestirse y salió de la cabina, yo por mi parte me limpié la leche que me embarraba la verga y la mano con la que había masturbado al chico, y me empecé a vestir, al checar el reloj que marcaba el tiempo de la película vi que habíamos pasado así 35 minutos, lo cual indicaba que sólo me quedaban 5 minutos en la cabina, escuché que era un chico que quería usar una cabina y el chico le programó el tiempo, después se oyó que alguien más subió y era uno de los trabajadores que le preguntó si estaban ocupadas las cabinas, él contestó que sólo la del muchacho que acababa de subir y la mía, pero que me faltaban menos de 5 minutos, entonces le dijeron algo que no entendí. Yo en la cabina, terminé de arreglarme y al concluir el tiempo salí y vi que el chico ya no estaba, por lo que quedé un poco frustrado, no había logrado penetrar a alguien, pero eso sí, había logrado tener mi primer contacto real con un chico, el cual me había mamado la verga y al cual yo había masturbado. Bajé las escaleras con la esperanza de encontrar al chico e invitarlo a que fuera a mi casa saliendo de ahí, pero no estaba, me fui al departamento pensando en regresar nuevamente más tarde para poder hacerle la invitación, pero al regresar al sexshop el chico no estaba, creo que justo en el momento en que terminó de mamármela se acabó su turno y por eso es que no lo había encontrado en la tienda. Al otro día, el domingo fui varias veces pero no lo encontré.
Este encuentro que tuve al parecer fue como una especie de regalo y de prueba, pues seguí yendo varios días después y nunca lo volví a ver. Lo considero un regalo, pues pude por primera vez experimentar el contacto sexual y descubrir mi sexualidad, la cual disfruté muchísimo, y a la vez me parece una prueba para ver si en verdad me atrevería yo a estar con un chico.
Ahora he mantenido contacto con un chico por chat, y nos hemos caído muy bien, él me ha pedido que vaya a su casa, para que platiquemos personalmente y nos podamos conocer, pues ni siquiera hemos intercambiado fotos, sin embargo una vez más el destino me está jugando una mala pasada, pues he ido varias veces a su casa, y no lo he podido encontrar, hemos hablado por teléfono y siempre que él puede yo no puedo o viceversa, esto por motivos de trabajos o algunos imprevistos que nos salen. Espero que sí nos podamos conocer pues quiero vivir la experiencia de tener una verga real dentro de mí, y poder yo hacerle sentir a un chico lo mismo, que me sienta dentro de él.
Esta es mi historia resumida, sin embargo tengo muchas cosas que contarles y pues me gustaría que me escribieran a mi e-mail f_esparta@hotmail.com para comentarme qué es lo que les ha parecido, igual si les ha gustado o no. Además puedo contarles algunas de mis fantasías, las cuales en verdad de tan sólo recordarlas me hacen sentir excitado. Cuídense mucho y espero sus comentarios.