Mi Vecinito

Hola, soy colombiano y vivo en Florida, USA. Tengo 30 años, y esto me pasó hace como 3 meses. Vivo con mi pareja gay hace ya 3 años, a frente de nuestro apartamento vive una familia en la cual hay un chico de 14 años, piel morena, ojos negros, delgado, pero muy lindo. Todo comienza cuando nos mudamos a vivir allí, como a las tres semanas me percaté bien de él, salí ese día a trabajar y él estaba montado en su bicicleta, seguro rumbo a la escuela, me miró y lo miré, pero no pasó nada. Así pasaron los días, hasta hace 4 meses, llegué de mi trabajo un poco más temprano y él estaba jugando a la pelota con otro chico, de pronto al bajarme de mi auto siento cómo algo me golpea en la pierna, era el balón, me miró diciendome "sorry", a lo que respondí con una sonrisa y movía la cabeza, como queriendo decirle que no se preocupara. Iba a entrar a mi apartamento cuando sentí que alguien me tocaba la espalda, volteé y vi que erea él, me dijo:

- ¿You speak spanish? - le dije que sí - ¿por qué tu pregunta?

Sólo se sonrió y me dijo: 

- Curiosidad, bye!

Y se fue a seguir jugando.

Entré a mi apartamento y no lo podía creer, ese chiquillo me había dirigido la palabra y en mi idioma. Ya cada vez que nos veíamos nos saludabamos, pero yo notaba que se quedaba mirándome fijamente, con una mirada excitante, inquieta, de niño preguntón. Bueno, al mes después de este contacto verbal, era sabado, llevé a mi mamá a su trabajo, mi pareja se fue también, pues tenía que ir a entregar unos planos a Miami, a casi 45 minutos de casa, así que quedé solo y me puse a navegar por Internet, salí un momento a botar la basura cuando vi cómo la mamá del vecinito se iba con sus hermanitos, él no tiene papá, murió, esto lo supe después. Escuché cuando la mamá le decía que se portara bien, que cerrara bien la puerta y que no le abriera a nadie, que ella regresaba por la tarde. 

Seguí mi camino al basurero, tiré mi basura y regresé, miré hacia mi apartamento y con sorpresa vi que me estaba mirando por la ventana y se reía maliciosamente, alcé mi mano para saludarle y él respondió con su cabeza. Entré y seguí en la Internet, pero ya mis pensamientos estaban en aquel muchachito tierno al que quería tenerlo conmigo. Pasaron unos minutos y de pronto alguien tocó a mi puerta, mi corazón se aceleró mucho pues sospechaba quién podia ser. Me serené un poco y cuando abrí, efectivamente era él.

- ¿Estás solo? - le dije que sí. - ¿puedo pasar? - acedí con mi cabeza - ¿qué haces?

Le dije que estaba en mi computador, en ese momento tenía una página gay abierta y con una fotos maravillosas. Él se acercó y miró las fotos diciendome:

- ¿Te gusta esto?

Le dije que sí, que me encantaba.

- ¿Haces esto con el otro que vive acá contigo?
- Así es, él es mi pareja.

Se puso como tímido y me dijo que se tenía que ir. Lo tomé por un brazo, lo miré y enseguida lo besé, al principio quiso retirarse, pero después se fue dejando llevar, le dije que me gustaba mucho, que este momento lo había soñado muchas veces y que ahora que él estaba allí no lo iba a dejar ir sin tenerlo. Me miró, sonrió y me dijo, que él también quería tener algo conmigo, pero que le daba miedo, pues nunca antes había estado con una persona mayor, que sólo había tenido juegos con algunos chicos, masturbadas, sobadas, pero nada profundo. Yo le dije que no tuviera miedo, que le haría pasar un momento inolvidable. Me lo llevé a mi cuarto, nos desnudamos, por primera vez lo vi completamente desnudo, para mí era una maravilla lo que mis ojos veían, un chico delgado pero con un cuerpo formadito, él juega futbool americano en la escuela, una tranca no muy grande, circuncidada, hermosa, que quería que me la comiera, un culito pequeño pero bien paradito, terso como un durazno. Su dentadura blanca y unos labios ricos, a los que besé apasionadamente.
Nos tiramos en la cama y comencé a besarle por la nuca, sólo cerraba sus
ojos, gemía, besé su pecho, lamí sus tetillas, metí mi lengua en su ombligo, hasta llegar a su tranquita, parada a reventar, me lo metí todo y él que se moría, me cogía la cabeza y me empujaba como queriéndose meter todo en mi boca. Jugué con sus pies, lo giré y comencé a comerme su culo con mi boca, liso, terso, sueve y rico, sabía a niño recien bañado, pues se veía que así lo hizo antes de ir a mi casa.

De pronto se levantó y se tiró encima de mí, e hizo lo mismo que yo le había hecho antes, inexperto pero atrevido, me lo mamó como un ternerito desesperado, yo estaba a punto de reventar en su boca, pero lo separé y le dije que si quería que lo penetrara, me preguntó que si le dolería, yo le dije que lo iba a hacer despacio, para que no sientiera dolor, que si no le gustaba que haríamos otras cosas, a lo que dijo ok. Le abrí sus nalguitas, le unté vaselina, le fui metiendo un dedo y luego otro, así despacio lo fui dilatando, al rato comencé a penetrarlo. Él al principio quiso quitarse, pero lo detuve y le dije que se relajara, así lo hizo hasta que lo meti todo en su traserito virgen hasta ese momento. Era fantástico, aquel muchachito era mío, lo estaba disfrutando y no quería que el tiempo pasara, pero me excité demasiado y le llené de leche su traserito, lo disfrutó mucho, a la vez que él se hacía una paja, también se vino,
y su lechita quedó entre sus dedos, los cuales lamí con delicia, qué ricura
de leche. Lo besé, nos fuimos a la ducha, le bañé su cuerpo y nos tocábamos y besábamos.

Salimos rápido, se vistió y me dijo que jamás iba a olvidar este momento, que era muy remoto que se volviera a repetir, su mamá lo cuida mucho, ese día fue una lotería para ambos, pero que iba a estar pendiante de otra oportunidad, me dio un beso.

- Te quiero, y gracias, fue rico.

Y se fue. En mi soledad de ese momento sólo pensé en lo que había pasado, me hice una paja, y bueno, a disfrutar ese fin de semana.

Espero les haya gustado. Si quieren saber más pues tengo muchas otras historias, o si quieren que nos
conozcamos, este es mi e-mail:

harold_42@hotmail.com

Bye.