Mi cuñado Álex

  Comenzaré este relato, por dar mis datos personales:
    Para funciones del relato, me pondré Hugo, tengo 25 años, mido 1.79, blanco de piel, no soy delgado, pero tampoco gordillo, mas bien mediano; vivo en un pequeño pueblo llamado Zinacantepec, a 13 Km. de Toluca, y a 80 Km. al oeste de la Ciudad de México.
    Trabajo en una pequeña empresa como encargado, supervisando a 15 empleados. Hace dos años, entro un joven nuevo llamado Alejandro, de 17 años en aquel entonces. Es delgadito, moreno, de facciones muy fuertes, 1.65 de estatura, con pectorales, abdomen y brazos muy bien definidos.
    Aunque si me llamo la atención de inicio, creí que no podría pasar mas allá de una relación de amistad (especialmente por sus actitudes muy “machas”).
    Conforme pasaban las semanas, nuestra relación mejoró mucho, volviéndonos buenos amigos.
    Un año después de que él entro a la empresa, entró también mi hermana menor, a la misma empresa, pero en un departamento diferente al nuestro. Ella se llama Mónica, tiene la misma edad que Alex (18 en aquella fecha, 19 actualmente), delgadita, muy bajita (cerca del 1.60) cabello largo lacio oscuro, y de piel blanca.
    Me dio mucho gusto verla ahí, pero no fui el único, ya que cuando Alex la conoció, inmediatamente se noto atraído por ella.
    La vida pasó normal, hasta hace unos 7 meses aproximadamente, cuando me enteré (por medio accidente) que mi hermana y Alex ya eran novios. No me molestó ni mucho menos la situación, pero si me hizo sentir un poco triste al saber que ellos andaban (aunque viéndolo por el lado amable, sería una muy buena oportunidad para conocerlo mejor mas personalmente, lejos del trabajo).
    Salían los fines de semana a dar la vuelta, y a veces Alex iba a comer a la casa, lo cual me permitió platicar con él mas íntimamente, e irlo conociendo mejor (y enamorándome mas).
    Pasó mas o menos mes y medio desde que me enteré, cuando Mónica se vio obligada a dejar el trabajo por cuestiones escolares (no podía con las dos), lo cual motivo un indeseado alejamiento entre ellos dos.
    Se veían los fines de semana, pero por lo mismo de la escuela, cada vez era menos seguido.
    Porque tanto preámbulo? Ahora verán:
    Un sábado x, Mónica se fue de fiesta con una amiga, así es que me quedé solo en casa. Estando aburrido, busque entre mi colección un DVD porno (hetero, ya que mi familia no sabe nada de mis gustos) y lo puse en el reproductor de la sala. Estaba viéndolo tranquilamente, cuando de pronto suena el timbre, pause la película y cambie la tele a los canales normales de TV. Acomodándome los jeans para procurar disimular la erección que estaba adquiriendo, me apresure a atender la puerta, y cual es mi sorpresa, que encuentro a Alex en la entrada. No pude evitar ponerme nervioso, emocionado y sonrojado. 

    Alex: -Hola, buenas noches.-
    Yo (tartamudeando): - Ho…hola…-
    Alex se mostrada un tanto nervioso también: - Disculpa la molestia, pero quería visitar a Mony, se encontrará? -
    Yo (aun trastabillando) – No, esta con una amiga en una fiesta, pero ya no a de tardar… Pasa. -
    Alex entra a la casa un tanto apenado: – Gracias - 

    Cerrando la puerta, lo guié a la sala e invite a tomar asiento. Mientras el se acomodaba, salí corriendo a la cocina por dos vasos con refresco y una bolsita de botanas para ofrecerle. Llegando a la sala, comenzamos a platicar muy amenamente de muchos temas sin importancia. De pronto, sonó el teléfono. Poniendo de pie para ir a contestar (esta en el pasillo, un tanto lejos de la sala) le deje el control de la TV. – Ahorita vengo. Si quieres prender la tele, oír música o algo, hazlo. Estas en tu casa -. Él solo asintió con la cabeza, y me retire aprisa.
    Contesté el teléfono, era Mony, avisándome que se quedaría en la casa de Martha (su amiga) a dormir, ya que era muy tarde (confirme viendo mi reloj, pasaba de la media noche en ese momento!). Después de pedir razones y del típico sermón de papá enojón, no puse resistencia, y le dejé quedarse allá.
    Regresaba a la sala pensando como le diría a Alex que Mony no regresaría a casa sino hasta el día siguiente, cuando al llegar a la sala veo en la tele la película porno que estaba viendo antes de que él llegara (se me olvido sacarla del reproductor) y a Alex muy atento a lo que pasaba en ella.
    Apenado (y emocionado) por lo que acababa de ver, di media vuelta y salí casi corriendo a la cocina. Desde allá, llame a Alex, pidiéndole que fuera un momento. Cuando el entra a la cocina, yo solo atiné a decirle:
    -Mony me llamó, se quedará a dormir con su amiga, porque ya es muy tarde para que se venga-
    Alex no dijo nada, se quedó pensando un segundo, y solo dijo: -Pues entonces me voy…-
    Yo: -No es necesario, ya es muy tarde para que andes solo por la calle y mañana no hay trabajo. Si quieres, puedes quedarte a dormir y mañana sorprendes a Mony temprano- 

    Alex lo pensó unos segundos, y después de un momento de silencio, acepto, pidiéndome permiso para llamar a su casa y avisar.  

    Yo: -Adelante! El teléfono esta en el pasillo…- 

    Alex sale, yo sin salir de la cocina escucho que llama a su casa, habla con su papá, y sin mas que decir, le dan permiso. Cuelga y regresa a la cocina. 

    Alex:-Listo! Ya me dejaron- 

    Yo:-Muy bien!, entonces voy a prepararte donde vas a dormir, espero que no tengas problemas en dormir en mi habitación, inflo un colchón y duermes junto a mi cama- (cabe resaltar que la razón e esta decisión es que solo tenemos dos habitaciones en casa, la mía y la de Mony, y no se me hacia justo dejarlo dormir en un sillón de la sala ^^) 

    Alex: -Sale, no hay problema- 

    Dicho esto, di media vuelta y subí corriendo las escaleras, mientras el llegaba a la sala de nuevo. A toda velocidad preparé un colchón inflable y unas cobijas, dejando todo al lado de mi cama. Terminando, bajo la escalera procurando hacer el menos ruido posible.
    Llegando de nuevo a la entrada de la sala, me asomo y veo de nuevo la película porno en la pantalla, y a Alex sentado frente a la tele, dándome la espalda. Estaba fascinado viendo la escena, cuando noto de pronto un movimiento muy conocido de arriba abajo en su brazo derecho; se estaba acariciando su paquete frente a mi!
    Hipnotizado por semejante panorama, mi verga se puso dura de inmediato, marcándose en mis jeans ajustados (no la tengo muy grande, 15 o 16 cms en plena erección).
    De pronto y sin aviso, él volteó y me vió parado en la entrada, se asusto mucho y rápidamente se acomodó la ropa (ya se había abierto el cierre de su pantalón, y yo ni en cuenta ¡)
    Muy apurado, doy media vuelta y salgo al pasillo, desde donde le dije, con muchos nervios y la voz entrecortada: -Discúlpame! No quería asustarte, si quieres me voy…-
    No oí respuesta, y a los segundos sale el de la sala muy apenado, pero con la verga parada aun, apenas contenida por sus jeans azules. Sin verme a los ojos, solo dijo –Lo siento, no era mi intención faltarte al respeto, pero no te oí bajar…-
    Sin dejarlo terminar la frase, repuse –No te preocupes, es normal…-para calmarlo, me acerco un poco a él y le susurro: -… si no hubieras llegado, yo estaría haciéndolo también, por eso está ese DVD en el reproductor-
    Alex elevó la mirada sonrojado y notablemente nervioso. Al cruzarse nuestras miradas, solo pude contestarle guiñando un ojo.
    Doy media vuelta, y entro de regreso a la cocina, cuando de pronto siento que el me sigue a mis espaldas, se detiene a cierta distancia detrás de mi, cuando de pronto me hace una pregunta que me dejo helado:
    Alex:- Somos amigos, verdad?-
    Yo: -Claro que sí, ya lo sabes… Porque la pregunta?-
    Alex: -Porque quería preguntarte algo….
    Yo: -Adelante. Pregunta lo que quieras…-
    Alex permaneció en silencio unos segundos, yo sin voltear aun solo esperaba la pregunta…. –Quería preguntarte… si tener sexo… es similar a masturbarse….
    La pregunta me extrañó mucho, pero me emociono mucho, y hasta cierto grado comprendía su duda (todos pasamos por eso alguna vez, no?). Volteo para poder verle directamente a los ojos, y le conteste muy sinceramente: -No. Masturbarse es muy rico, y tú sabes qué hacerte y cómo te gusta. Pero estar con alguien especial, sentir su piel y su calor, besarle… es lo más bello del mundo…- 

    Alex no contesto nada, se quedo mudo. Yo di media vuelta de nuevo, quedando él a mis espaldas de nuevo. Estaba preparándome un café, cuando de pronto siento que él me abraza por la espalda, sus fuertes y musculosos brazos abrazándome a la altura de mi pecho, su aliento soplándome en la espalda, su cuerpo pegado al mío y su verga aun parada rozando mi trasero, me hizo temblar de repente, haciendo que mi verga recuperara su dureza de nuevo. 

    Alex: -Te agradezco tu apoyo, tu amistad, que me quieras tanto… 

    Mis manos tomaron las de él, jalándolo contra mi cuerpo, haciendo nulo el espacio entre nuestros cuerpos: -No tienes nada que agradecer, porque…- Sujetando sus manos para que no me soltara, doy media vuelta de nuevo, quedando frente a él, viendo sus enormes ojos iluminados: -…mes gustas mucho. Desde el día que te conocí…- 

    Sin dejarme de ver a los ojos, permaneció en silencio. Sin más preámbulo, me agaché ligeramente, dándole un tierno beso en los labios. Él se sorprendió mucho, pero después de unos segundos comenzó a corresponder el beso de una manera tímida, pero apasionada. El beso se extendió cerca de dos minutos, hasta que él se separo lentamente, algo nervioso aún, y entre balbuceos me dijo:  

    -Está bien esto? Que pasará con Mónica?- 

    Yo no lo solté en ningún momento, y con un timbre muy bajo de voz, le conteste: -No te obligaré a nada. Solo haremos lo que tú quieras hacer. Y por mi note preocupes, ya que nadie sabrá lo que esta pasando aquí, no le diré a nadie- 

    Terminando de decir eso, fue él quien me beso esta vez, de una manera más atrevida y apasionada que el beso anterior, a lo cual yo contesté de la misma manera. 

    Lentamente sentí como sus manos bajaban a la altura de mi abdomen, y aun mas abajo. Una al frente de mi cuerpo, frotando mi verga a aves de mis jeans, mientras que la otra acariciaba mi trasero.
    Contesté a sus caricias de la misma manera, recorriendo con mis manos su pecho y abdomen perfectos, hasta llegar a su sexo, el cual estaba a mil (y muy apetitoso, de unos 19 cms.), su pantalón mostraba una mancha de humedad al frente, debido a su liquido preeyaculatorio. Mi otra mano acariciaba su fuerte, redondo y paradito trasero. Fue increíble por fin tenerlo todo para mí en ese momento. 

    Notablemente excitado, Alex me tomo de la mano y me guió hasta la sala, donde me empujó contra el sillón para sentarme. Él se sentó lentamente sobre mis piernas, aprisionándolas con las suyas. Me abrazó con tal fuerza, que hizo que nuestros cuerpos parecieran uno, juntando nuestros penes aun ocultos por la ropa, moviendo sus caderas al frente y a atrás, haciendo una deliciosa frotación de nuestros sexos. Sin detenerlo, jalé su playera hacia arriba para retirarla, mostrando ese moreno y magnifico cuerpo en todo su esplendor.
    De repente, él se detiene, poniéndose de pie y retirándose rápidamente el pantalón, quedando solo con unos boxers rojos de algodón, los cuales apenas podían contener su verga, la cual apuntaba al techo. Con la misma velocidad, se arrodilla frente a mí, y en un solo movimiento desabrocha mi pantalón, quitándomelo y dejándome solo con mis boxers (similares a los de él, pero color morado)
    Se monta de nuevo sobre mi, en la misma posición que hacia unos minutos, continuando con el movimiento de sus caderas, haciendo que nuestras vergas se frotaran con mas fuerza; se sentía mucho mejor, ya que la tela e los boxers era mas delgada, haciendo que la fricción se sintiera fenomenal.
    Nos besamos apasionadamente como si de ello dependieran nuestras vidas, cuando de pronto dijo:
    Alex: -Puedo chupar tu verga?-
    Yo: -Si tú quieres…- 

    Él se arrodillo de nuevo frente a mí, y tímidamente comenzó a despojarme de mi bóxer, descubriendo mi miembro, que estaba tan parada y caliente como nunca. Comenzó a metérselo en la boca, demostrando su inexperiencia, ya que me lastimo con los dientes. El dolor me hizo gesticular, a lo cual el reacciono deteniéndose y alejándose un poco.  

    Yo: -Tranquilo, has de cuenta que es un “chupirul”- (Dulce típico mexicano, es una paleta de caramelo con forma de cono) 

    Alex hizo caso, y comenzó a lamerlo como si fuera un verdadero caramelo. Poco a poco fue entendiendo la situación, animándose a introducirla de nuevo en su boca, esta vez teniendo mas cuidado con sus dientes. Yo gemía de placer, entre la inexperiencia que mostraba, pero el gusto al hacerlo, hacia de ello la mejor mamada que me habían hecho en mi vida. Yo acariciaba su suave cabello con mucho cariño, tratando de asimilar lo que estaba pasando en ese momento, ya que aun no me entraba en la cabeza.
    Deteniéndose lentamente, se aleja un poco, y sin decir palabra, empuja mis piernas para que las subiera al sillón. Quedando yo recostado, el se coloca sobre mi en 4 patas, en sentido invertido, haciendo un 69. Mientras el continuaba con un maravilloso sexo oral, yo comencé a lamer su pequeño y lampiño culito. Él solo se estremecía y gemía de placer, mientras yo recorría desde sus huevos hasta su culo, humectándolo con mi lengua y metiéndole de repente la punta de mi dedo, mientras con mi otra mano lo masturbaba lentamente.
    Cuando yo sentí que me iba a correr por la estupenda mamada que me estaba haciendo, él se detuvo, se enderezó y comenzó a mover su cadera rápidamente, mientras sostenía su verga en mis manos. El movimiento era cada vez mas rápido, hasta que de pronto sentí su verga palpitar, arrojando chorros de semen sobre mi cuerpo, el solo gemía y suspiraba de placer.
    Casi sin esperar, tomo aire y se reclinó de nuevo, continuando con la mamada que había dejado pendiente, acelerando más su ritmo, mientras yo le acariciaba todo su cuerpo con frenesí hasta que sentí el momento cumbre, cuando mi verga descargó chorro tras chorro de esperma dentro de su boca. Sin tragar nada, sólo se estiró para agarrar uno de los vasos donde bebimos refresco antes, escupiendo en el todo el semen que tenía en su boca. 

    Sin dejar que me moviera, el giró su cuerpo sobre mi, quedando su rostro frente al mío, y dejándose caer, exhausto. Solo se estiró ligeramente para darme un beso lleno de ternura y una especie de agradecimiento.
    Así, abrazados, nos quedamos dormidos en la sala hasta la mañana siguiente, cuando la luz del sol entró por la ventana y lo despertó.
    Hizo que me despertara casi de inmediato con un tierno beso. Cuando abrí mis ojos, lo vi a él, bañado por los tibios rayos del sol, en una muy bella estampa. Por fin, escuche su voz desde que me agradeció que fuésemos amigos la noche anterior, saludándome simplemente con un –Buenos días-, al cual yo conteste con una sonrisa muda.
    Nos levantamos lentamente, y tomamos nuestras ropas hechas bola para subir a bañarnos. Lo hicimos juntos, abrazándonos besándonos y acariciándonos como si hubiéramos estado juntos toda la vida.
    Salimos de la regadera, nos secamos y vestimos mutuamente. Sin romper la atmósfera romántica, bajamos a la cocina juntos, y comenzamos a hacer el almuerzo para los tres (Moni no tardaba en llegar).
    Estábamos arreglando la mesa cuando sonó el timbre de la puerta. Alex entró a la cocina y se oculto en el muro atrás de la puerta. Al abrir, Moni me saludo con un beso rápido y sin mayor ceremonia, y oliendo el almuerzo, entra a un paso acelerado a la cocina para ver que había de comer. Al ver el desayuno casi listo, entra distraída a la cocina, sin darse cuenta de que Alex se le acerca por la espalda y la abraza. Se dan un tierno beso, como si no se hubieran visto en años, mientras yo continuaba con los preparativos para desayunar. 

    Total, nos sentamos a desayunar los tres juntos, de la manera más natural y normal del mundo. 

    Cuando Moni me pregunto cómo había pasado la noche yo solo en casa, lo único que pude contestarle fue –La pase bien, viendo la tele y teniendo un hermoso sueño.-  

    El noviazgo de Moni y Alex aun continua, habiendo veces en que salimos los tres juntos de paseo. Varias veces más he tenido encuentros con mi cuñado, pero esas son historias para otra ocasión. 

    Este relato es 90% real (sufrió algunos ajustes de tiempo, así como de nombres por obvias razones), pero crean que es una de esas experiencias que quedan grabadas en la memoria, por siempre. 

    Espero les halla gustado, y si estas leyendo estas líneas, ten por seguro que encontraras mas historias como esta más adelante. 

    Comentarios? Escríbeme a orphen1000@hotmail.com 

    Gracias por leerme. ^ ^

 


 

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